AISLAMIENTO SOCIAL OBLIGATORIO: EFECTOS EN EL TRANSPORTE PÚBLICO Y REFLEXIONES A CONSIDERAR PARA LA MEJORA EN LA CALIDAD DEL SISTEMA

Escrito por Miguel Calderón Pintado y Darío Grados Trujillo

  • SITUACIÓN ACTUAL

El transporte público urbano en la ciudad de Lima forma parte de la rutina de toda la población activa, pero también es un tema bastante controversial; es un hecho que todos los ciudadanos, han sido víctimas de la congestión vehicular, del servicio deficiente del sistema o de un sinfín de problemas asociados al traslado cotidiano. Sin embargo, durante la presente pandemia producto del virus COVID-19, se vislumbra la oportunidad de analizar superficialmente la operación del transporte público urbano en Lima Metropolitana, ya que se dispone de la ciudad en estado de congestión vehicular inexistente. De este modo, se plantea como escenario de estudio la situación actual de las calles limeñas: ausencia de congestión, limitado flujo de pasajeros y de líneas de transporte público. Por ello, se realizaron un par de preguntas a personas que han usado el transporte público en los últimos días; esto permitirá conocer la experiencia de los pasajeros, para finalmente plantear una reflexión final respecto al problema del tráfico y el transporte en nuestra ciudad.

Se sabe que, durante la coyuntura actual, el gobierno, junto al Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), ha decretado que los servicios de transporte deben limitarse a cubrir la necesidad de traslado para las personas que laboran en algún sector de primera necesidad, esta decisión ha reducido notablemente la cantidad de vehículos disponibles. La flota de vehículos del sistema de transporte público correspondientes al Metropolitano, Línea 1, los corredores, y otros, solo puede circular con la mitad de sus buses. En el caso de vehículos privados; sea el caso de taxis, solo pueden circular los permitidos por la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU).

El efecto que las medidas previamente mencionadas han provocado en el tráfico puede observarse en el estado actual (viernes, 19:00 horas) de la congestión vehicular en Lima Metropolitana.

 

Tráfico vehicular en Lima Metropolitana, viernes 27 de marzo a las 19:00. (Imagen extraída de Google Maps)

Por otro lado, en la siguiente imagen se muestra el estado de la congestión vehicular en un periodo similar, pero antes de ser tomadas las medidas relacionadas a la pandemia del COVID-19.

Tráfico vehicular en Lima Metropolitana, un viernes usual a las 19:00. (Imagen extraída de Google Maps)

  • LEVANTAMIENTO DE DATOS

Para obtener datos y plantear el análisis mencionado, se realizaron preguntas a algunas personas voluntarias. “Yo debo ir desde la Av. Argentina hasta la sede del Banco de Comercio, normalmente me demoro una hora y quince minutos, mientras que ahora demoró cuarenta minutos (a las 8 am aproximadamente)”, manifestó una de las personas entrevistadas; sin embargo, también comentó que su tiempo de espera para abordar su medio de transporte aumentó a casi treinta minutos (veinte minutos más de

lo regular).

Por otro lado, una colaboradora de una reconocida cadena de supermercados comentó que durante el horario en que los trabajadores se desplazan a sus centros de trabajo, los buses de algunas rutas transportan tantos pasajeros como asientos tenga el
vehículo, puesto que las FFAA fiscalizan que nadie viaje de pie. Asimismo, manifestó que los buses deben detenerse periódicamente para que los miembros de las Fuerzas Armadas fiscalicen a los pasajeros. Adicionalmente, se constató que el valor de los pasajes se mantiene constante, a excepción de algunos casos aislados.

Además, un estudiante universitario que hizo un viaje de San Miguel a La Molina utilizando el servicio del corredor rojo que transita por la Av. Javier Prado, comentó que el tiempo de su viaje se redujo significativamente, de aproximadamente 1 hora y 30 minutos a 50 minutos, aun considerando los puntos de control de las FFAA que, por lo general, se encuentran en cruces con avenidas importantes (viaje realizado a las 8:30 am). Asimismo, comentó que los buses del servicio 209 y 206 siguen demorando lo habitual, a diferencia del servicio 201, el más usado, que se redujo particularmente.

Finalmente, mencionó que se percibe un cambio en la comodidad de los pasajeros al momento de utilizar el transporte público, él manifestó: “Me mudé de La Molina a San Miguel para llegar más rápido a la universidad; no tengo vehículo propio, eso me obliga a ir en transporte público, pero era muy difícil perder todos los días 4 horas metido en el tráfico, sin contar el hecho de que es incómodo ir apretado en un vehículo lleno de pasajeros.”

  • ANÁLISIS

El escenario de inmovilización social permite obtener una referencia de los tiempos de viaje en condición de flujo libre; con estos datos, se puede contrastar el traslado cuando existe un flujo real en condiciones normales, y se puede conocer la magnitud de las consecuencias de la alta congestión, tanto de manera cuantitativa como cualitativa. Para ello, se debería asumir que el efecto de esta congestión será aproximadamente la diferencia entre el tiempo de viaje en condiciones reales respecto al mismo en condiciones de flujo libre (inmovilización social).

En primer lugar, se puede analizar el tiempo de viaje; del primer entrevistado presentado previamente se observó una reducción de treinta y cinco minutos respecto al tiempo regular; por tanto, este parámetro muestra una reducción de aproximadamente 45%, correspondiente a la influencia de la congestión vehicular en dicha ruta específica. De la misma manera, en el caso del tercer entrevistado la reducción porcentual también de casi 45%. En segundo lugar, se observó que el tiempo de espera aumentó más del 100% respecto a lo regular, lo cual muestra un aumento esperable debido a la reducción de la flota de transporte público.

Por otro lado, se observa que el aforo de los buses está limitado al número de asientos. Es decir, no se permite el transporte de pasajeros de pie, por lo que los viajes se realizan de manera más cómoda y segura. Finalmente, cabe mencionar que existen factores adicionales como los controles realizados por las fuerzas armadas, la velocidad del vehículo y otros; sin embargo, estos parámetros fueron considerados despreciables para el análisis del tiempo total de viaje.

En conclusión, la congestión vehicular aparenta ser el mayor problema para ofrecer un servicio de transporte de calidad, ya que, según los datos obtenidos a través de los entrevistados, el efecto de este parámetro alcanzó el 45% del tiempo total de viaje; es decir, casi la mitad del tiempo invertido para trasladarse fue perdido a causa de este problema. En segundo lugar, factores como la comodidad en el viaje y el número adecuado de vehículos ofreciendo el servicio, son parámetros igual de importantes.

  • REFLEXIONES Y CONSIDERACIONES

Por lo general, hablar de transporte público en nuestro país conlleva a una larga discusión multidisciplinaria en donde absolutamente todos los miembros de nuestra ciudad tienen una opinión válida desde su experiencia, sin importar edad, nivel socioeconómico o grado académico.

Si bien el extenso tiempo de viaje ocasionado por la congestión vehicular es un indicador genérico importante de mal servicio en el sistema de transporte público actual, confirmamos gracias a los entrevistados que no es el único que podría mejorarse. De este modo, se puede plantear una lista de indicadores sobre la calidad de servicio del transporte público, otorgando valores cuantitativos para cada parámetro (tiempo de viaje, comodidad y costo), de modo que los pasajeros podrán disponer de información completa y asignar un orden de prioridades personal.

La importancia de lo tratado radica en que el desarrollo de un país se puede evidenciar en la calidad y eficiencia de sus servicios públicos. En este sentido, ofrecer un menor tiempo de viaje entre destinos, de manera cómoda y a un precio accesible, no solo motivaría a más volumen de personas a utilizar el transporte público, sino también permitiría crear un sentido de pertenencia y compromiso hacia el crecimiento de nuestra nación. De este modo, también se puede reducir el volumen de congestión, consiguiendo aprovechar eficientemente el área efectiva ocupada en las vías; por ejemplo, un autobús ocupa el área proyectada de aproximadamente tres autos privados, sin embargo, puede transportar el equivalente a treinta autos privados (asumiendo 2 personas por vehículo).

Por último, se invita al lector a reflexionar sobre nuestro rol personal dentro de la mejora de esta importante área del desarrollo urbano, recordando que un sistema eficiente de transporte público es también una ventaja económica y social a favor de los ciudadanos que se explicará a continuación. Sucede que si el transporte público llega a alcanzar un nivel de calidad y accesibilidad que compita con la comodidad y el tiempo de transporte que usualmente motiva la compra de un vehículo particular, se pierde la justificación para incurrir en tal gasto.

 

Foto extraída de “Movilidad urbana sostenible y segura” (Dextre, s.f.) de  http://transitemos.org/wp-content/uploads/2017/10/VII-Foro-por-un-transito-mas-ciudadano-Dextre.pdf

 

 

 

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