Archivo por meses: mayo 2012

la Puerta de Hayu Marca.

la Puerta de Hayu Marca.

Una maravillosa experiencia
Gianna

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En un conjunto rocoso conocido como Hayu Marca, existe una misteriosa puerta llamada el umbral o la entrada de Aramu Muru. En la “Ciudad de los Espíritus“, cerca del lago Titicaca, a unos 35 km de la ciudad de Puno, Perú. Se encuentra un empotrado, de forma rectangular, tallado en piedra maciza lo que parece una puerta de origen desconocido. Algunos piensan que la puerta es obra de los antiguos habitantes pre-incas (es decir, de antes del año 1438). Y le han asignado a este portal poderes sobrenaturales y el de acceso a otras dimensiones.

Hay muchas leyendas que rodean a este monumento. Una de ellas dice que hace 450 años, un sacerdote del Imperio Inca, escondido en las montañas de los conquistadores españoles llevaba un disco de oro creado por los dioses con el fin de curar a los enfermos y para ayudar en la iniciación de los sacerdotes y chamanes. Este sacerdote, gracias a sus conocimientos atravesó la misteriosa puerta llevando consigo el disco de oro para nunca más regresar.

El portal de Amaru Muru

También hay una historia más reciente que explica cómo en 1974, los miembros de una banda musical atravesaron este portal, de donde nunca regresaron. El testimonio fue dado por el resto de la banda que no pudo cruzar. Pensaban que era una broma y al final, después de hacer el ritual que los residentes locales les indicaron, terminaron atravesando la puerta.

El portal de Amaru Muru

Los habitante dicen que es la entrada a el “Templo de la Iluminación de los Dioses Merú” o “Hayu Marca”, y cuentan historias sobre este portal, por ejemplo que algunas noches se vuelve semitransparente y permite ver una ciudad iluminada más allá de la puerta.

También dicen que si se posan las manos a los lados y la cabeza en el orificio de la puerta se experimenta una extraña visión de fuego y un efecto túnel que atraviesa la roca.

El portal de Aramu Muru se asemeja a la puerta del Sol en Tiahuanaco, donde cinco restos arqueológicos que, unidos por líneas imaginarias, forman una cruz alrededor del lago Titicaca.

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DIFERENCIAS ENTRE MACHISMO Y FEMINISMO

DIFERENCIAS ENTRE MACHISMO Y FEMINISMO
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Antes de iniciar la publicacion de las palabras de Amelia Valcárcel, y también de Ramón Irigoyen en su artículo de opinión en El País del 26 de diciembre de 2000,quiero hacer una acotación,el equivalente del MACHISMO es el HEMBRISMO ,pues bien ahora continuemos con la visioón de Valcárcel e Irigoyen
El feminismo es el único movimiento que ha conseguido tantos cambios sociales sin derramar ni una gota de sangre, como muy bien dice Mª Isabel Menéndez Menéndez. Que no quede en el olvido, desvirtuado o malogrado nunca.
Eva

“(…) El feminismo es un pensamiento de la igualdad, o en otras palabras, el feminismo es una tradición de pensamiento político, con tres siglos a la espalda, que surge en el mismo momento en que la idea de igualdad y su relación con la ciudadanía se plantean por primera vez en el pensamiento europeo. En el exacto momento en que aparece la idea de igualdad en la gran filosofía barroca, aparece el primer indicio de feminismo y consiste desde entonces en la vindicación de esa igualdad para la mitad de la humanidad a la cual no le es atribuida. (…)

(…) El feminismo es la filosofía política de la igualdad que simplemente, como claros y distintos son todos los principios, se plantea lo siguiente: admitida la igualdad entre todos los seres humanos en su procuro de aquello que se consideren bienes, ¿qué razón hay para que la mitad de los seres humanos, el colectivo completo de las mujeres, no tengan los mismos derechos reconocidos a tales bienes que tiene el colectivo completo humano? Esa interrogación es el origen del pensamiento feminista. (…)”

VALCÁRCEL, Amelia (1997). La política de las mujeres. Madrid: Cátedra

Pero ¿quién es el bestia que no es feminista?
RAMÓN IRIGOYEN 26/12/2000
El feminismo, como cualquier doctrina, es una moneda con dos caras: la de la teoría y la cruz de la práctica. Tras dos siglos ya largos, en el mundo occidental, de profundas reflexiones sobre esta corriente de pensamiento, la teoría del feminismo debía estar ya muy clara. No obstante, no es así, como vamos a ver enseguida. Por ejemplo, la Real Academia Española, que, desde su fundación, ha sido y sigue siendo alérgica a la práctica del feminismo, lo ha definido en su Diccionario con palabras, en la primera acepción de esta voz, muy poco afortunadas: “Doctrina social favorable a la mujer, a quien concede capacidad y derechos reservados antes a los hombres”. Un adjetivo tan poco feliz como favorable, que viene de favor, y una frase de esta misma índole caballeresca a la antigua usanza -concede capacidad- invalidan esta definición. Una doctrina no tiene poder de conceder capacidad a nadie: la mujer tiene, previamente, capacidad y, luego, la doctrina, ya sea feminista o antifeminista, reconoce o niega esta capacidad. La segunda acepción de esta voz en el Diccionario sí puede suscribirse: “Movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres”.Como creo que es de la mayor necesidad aclarar el concepto de feminismo, para que hagamos un buen uso de este término, y luego intentemos llevar la teoría a la práctica, sin alejarnos, de momento, de la sombra, con estirado chicle, de la Academia, veamos esta definición de feminismo que muchas alumnas y alumnos de bachillerato leerán en el manual Lengua y literatura castellana. Bachillerato 2 (Anaya, 2000), firmado por Fernando Lázaro Carreter, ex director de la Real Academia Española: “Movimiento, hoy muy pujante, que comenzó en América y Europa a fines de siglo XVIII, y cuyo objetivo es conseguir la igualdad política, social, cultural y económica con los hombres, cuyo predominio a lo largo de la historia ha sido absoluto y, muchas veces, abusivo”.

No hay aquí espacio para analizar a fondo esta definición, que podemos dar como relativamente aceptable, aunque la igualdad económica es mencionada en cuarto lugar, incluso después de la igualdad cultural (los subrayados son míos), pues, a los ya 101 años dálmatas del nacimiento de Brecht, sigue todavía muy vigente el brechtiano “el pan, primero, la moral después”, sentencia que obliga a situar la economía por delante de la política, de la sociedad y de la cultura. En un régimen político salvajemente antifeminista -y, por desgracia, hay muchos: sin ir muy lejos históricamente, el mismo régimen preconstitucional de la España anterior a 1978- es obvio que una mujer con independencia económica tiene un nivel de libertades muy superior al de una mujer económicamente dependiente.

Pero reparemos en una errata de la mencionada definición, o despiste inconsciente de su autor, que, cuando se habla de la mujer, ese ser históricamente invisible, suele ser bastante frecuente. Como el norteamericano de la célebre película de Gavras, la mujer, una vez más, está missing en la definición de feminismo de este manual de bachillerato: o ha desaparecido por arte de la fantástica Paz Padilla en el programa televisivo Ala… Dina. Reléase despacio este texto: “… la igualdad política, social, cultural y económica con los hombres, cuyo predominio…”. Detrás de económica debería decir, inexcusablemente, de la mujer, incluso en este caso en que a la definición preceden las palabras “el feminismo, movimiento…” que, al menos, ayudan a que el texto no sea confuso. Sólo un mal lector se confundirá y podrá pensar que aquí no se habla de los derechos de la mujer, sino de los derechos de una nave espacial, de una zanahoria o de una cabra.

El análisis de voces como feminismo y, como vamos a ver, del sustantivo y adjetivo feminista revela lo que ocurre en la crudísima realidad: aunque los derechos de la mujer van ganando, día a día, batallas, que durante muchos siglos fueron batallas no ya perdidas, sino ni siquiera entabladas, la implicación de los varones en la lucha por la igualdad de derechos de los dos sexos es todavía muy superficial, como bien demuestran las estadísticas sobre su participación en los trabajos domésticos, crianza de los hijos y, sobre todo, de atención de familiares enfermos, eventualidad en la que el olfato del varón para escabullirse es de auténtico ornitorrinco. Salvo las excepciones, que nunca cuentan, un varón no cuida a un familiar enfermo ni aunque su mujer le ate la polla a la pata de la cama del paciente.

Esta inhibición de tantos varones en la práctica de la igualdad de derechos para los dos sexos queda patente en el uso actual de la voz feminista, un sustantivo y adjetivo de género común -el feminista, la feminista: partidario/a del feminismo- que se utiliza, casi exclusivamente, para referirse a mujeres: “Lidia Falcón es feminista”, “las feministas han declarado…”. ¿Por qué, si decimos “los cervantistas, los turistas, los marmolistas…, que engloba a los dos géneros, no decimos los feministas sino las feministas? Por una simple razón: porque el varón, sin duda, ha estudiado con fervor a Cervantes, ha viajado muchísimo, ha tallado con exquisitez todo tipo de mármoles… pero, ay, hay que insistir en lo mismo, a la hora de poner en práctica el feminismo, ni siquiera con su miembro más querido amarrado a la pata de una cama ha sido capaz de darle un último sorbo de agua a un familiar agonizante.

Una expresión como los feministas -e incluso los feministas españoles- sólo aparece en algún que otro manual de feminismo. Por ejemplo, en la excelente Antología del feminismo (Alianza Editorial), de Amalia Martín-Gamero: “Intencionadamente no se ha hecho un capítulo aparte con los feministas españoles (y conviene señalar, llegado este punto, que, de no especificarse, el empleo del masculino incluye a personas de uno y otro sexo)…”. Es, pues, feminista cualquier persona partidaria de la igualdad de derechos y deberes para los dos sexos. Y, en este terreno, los partidarios de la desigualdad son obcecadas alimañas de bellota que -lo sepan o no- llevan injertado un dictadorzuelo en la entrepierna. El feminismo es, simplemente, la democracia llevada a sus últimas consecuencias. ¿Se puede decir “soy un poco demócrata” sin hacer el ridículo? Pues tampoco se puede decir “soy algo feminista”. Se es feminista o antifeminista, como se es demócrata o antidemócrata. Leer más »

TRAIDORES QUE CAMBIARON LA HISTORIA

DAMIAN GENES MARCHETTI, Periodista,Filosofo y Literato Uruguayo ,escribió este interesante artículo que les comparto con mucho cariño
Gianna

TRAIDORES QUE CAMBIARON LA HISTORIA

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Inspirados por la ambición, la envidia, la venganza, el amor o el odio, ellos no perdonaron a sus seres más cercanos. Sin embargo a los ojos de la historia poco importan los motivos, la traición es un deshonra que incluye a héroes y villanos.
Traidor, judas, alevoso, falso, pérfido, ingrato, insidioso, desleal, apostata, impío, conspirador, son muchos de las acepciones con las que se conoce al virtuoso del engaño. La traición con frecuencia es ejecutada por la mano de quien menos se espera. Por ese motivo, es fácil explicar como ni el precavido emperador Claudio previó las venenosas intenciones de su mujer Agripina, ni cómo ésta concibió que su propio hijo, Nerón, pudiera terminar con su vida.
La traición ha moldeado la historia en varias ocasiones, muchas veces con consecuencias inesperadas para los mismos traidores. Desde Efialtes –que traiciono a sus compatriotas griegos en las Termópilas-, hasta el apóstol Judas Iscariote, o desde Marco Junio Bruto, hasta la celebre espía Mata Hari, los casos de traición han sido numerosos.
No hay salvación posible para los que quebrantan la fidelidad. Aun así, y aunque los desleales se cuentan por miles a lo largo de toda la historia, es curioso como algunos personajes sigan siendo considerados al día de hoy como grandes hombres de Estado. Tal vez porque en algunas ocasiones, la frontera entre el heroísmo y la traición es demasiado borrosa.
Efialtes y Pausanias, ambiciosos por naturaleza
Grecia, 480 a.C. y 470 a.C.
En la Grecia antigua ocurrieron, y con solo diez años de diferencia, dos de las traiciones más recordadas de toda la historia.
El primero de los traidores fue Efialtes, un pastor griego de Tesalia que había desertado. En 480 a.C. traicionó al rey espartano Leónidas ayudando al rey persa Jerjes I a encontrar otra ruta alternativa al paso de Termópilas. Esto permitió a los persas derrotar al pequeño bando de unos cuatro mil griegos entre los cuales había trescientos espartanos.
Efialtes esperaba ser recompensado por los persas, pero luego que estos fueron derrotados en la Batalla de Salamina debió huir a Tesalia, con un precio sobre su cabeza. Según Herodoto, fue muerto aparentemente por otro motivo por Atenades de Traquia, en 479 a.C.

El segundo de los traidores es el general espartano Pausanias, sobrino de Leónidas. El general decidió, luego de derrotar a los persas en Platea en 479 a.C., abrirse camino hacia Asia Menor.
Pausanias logró con su campaña conquistar Bizancio, iniciando una escalada personal que le llevó a pretender la dirección de Grecia, ofreciendo sus servicios al propio Jerjes al que pidió la mano de una de sus hijas. Ante el rechazo de griegos e incluso de los espartanos a sus propósitos, se erigió rey de Bizancio hasta que fue expulsado por las tropas de la Liga de Delos en 470 a.C.
Logró huir y se refugió en el templo de Atenea, que fue totalmente emparedado para impedir su huida. Poco después, el héroe de Platea moría de hambre.
Marco Junio Bruto, el último romano
Roma 15 de marzo de 44 A.C.
Fue uno de los conspiradores que planearon y ejecutaron el asesinato de Julio César pues consideraban que ya era demasiado poderoso y que ejercía en la práctica el poder como un monarca.
Bruto había perdido a su padre niño y fue adoptado por el filosofo Catón de Utica, quien era un firme defensor de la República. Tal vez esto influyo en su decisión de convertirse en principal protector de las libertades republicanas.
Más adelante apoyó a Pompeyo en la guerra civil que sostenía con Julio César. Aunque Pompeyo perdió, Bruto fue perdonado por el César que lo dejó bajo su protección, le adjudico el gobierno de la Galia Cisalpina y lo propuso como pretor de Roma. Nada de esto cambiaría su manera de pensar y comenzó un conspiración contra César junto con su cuñado Cayo Casio Longino y varios senadores.

Tras el asesinato, el comandante Marco Antonio decidió aprovecharse del amor que pueblo sentía por César y puso a gran parte de la población en contra de los conspiradores. A partir de entonces fueron acusados de traición y huyeron hacia Oriente. Marco Antonio y Octavio, quien más tarde se convertiría en el primer emperador, marcharon con sus ejércitos persiguiéndolos. En la doble batalla de Filipos (42 a.C) se enfrentaron. Después del primer encuentro Casio se suicidó, y tras el segundo, Bruto huyó y antes de ser capturado decidió arrojarse sobre su espada.
Marco Antonio honró a su enemigo caído, declarándole el romano más noble. En cambio Octavio le hizo cortar la cabeza y la envió a Roma para arrojarla a los pies de la estatua de César.
Judas Iscariote, por treinta monedas de plata
Palestina, siglo I
Después de entregar a Jesucristo se convirtió automáticamente en el traidor por antonomasia.
Luego que Judas pactó con el Sanedrín, condujo a un grupo de soldados de los sumos sacerdotes hasta el lugar donde sabía que se encontraba Jesús. San Mateo indica la cantidad que iba a recibir y también hace referencia a su posterior arrepentimiento, pero aún existen discrepancias sobre si actuó por iniciativa propia o fue instigado por Satanás.

Algunos autores ensayaron la reivindicación del apóstol maldito. Jorge Luis Borges en 1944 publica el cuento Tres versiones de Judas, donde un teólogo investiga tres interpretaciones de Judas. Luego Juan Bosch, en su libro de 1955 Judas Iscariote el calumniado, lo presenta como víctima de una interpretación errónea de los hechos. El escritor Mario Belich, en su novela La Ceremonia de la traición, señala que por treinta monedas era demasiado el riesgo y que no hay móvil que pudiera explicar la traición de Judas.
En el año 2006 se publicó la traducción del Evangelio de Judas, un texto de los cainitas –una secta gnóstica- que data posiblemente del siglo II. Según el texto fue el propio Jesucristo quien le pidió a Judas que lo traicionara para que la humanidad pudiera ser redimida a través de su muerte.
Culpable o no, preso, suicidándose o víctima de alguna venganza, Judas apenas vivió para contarlo. Leer más »