Buenas prácticas en la gestión pública

Buenas prácticas en la gestión pública

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Buenas prácticas en la gestión pública

 

Entrevista a Guiselle Romero

Coordinadora de la mención de Gestión Pública de la Facultad de Gestión y Alta Dirección y Directora de la Maestría de Gobierno y Políticas Públicas, Guiselle Romero es también especialista en gestión y políticas públicas con una amplia experiencia como funcionaria de diversas entidades públicas como el Ministerio de Transporte y Comunicaciones, donde se desempeñó como Secretaria General, y de la Presidencia de Consejo de Ministro, donde ocupó el cargo de Directora General de Coordinación Intersectorial y asesora de la Secretaría General de dicha institución como consultora en temas de gobernanza local y modernización del Estado.

La presente entrevista, aborda el tema de las buenas prácticas dentro de la gestión pública, con la finalidad de conocer la importancia de aquella parte que, muchas veces, resulta estar opacada por múltiples casos de corrupción e indiferencias dentro del aparato público, los cuales presenciamos en nuestro día a día.

1.- Hace casi 15 años nació el premio Buenas Prácticas en la Gestión Pública por parte de Ciudadanos al Día con la finalidad de poder abrir un espacio de reconocimiento y promoción a aquellos proyectos/actividades que contribuyen a servir mejor al ciudadano. En el año 2014, nace también el premio Buenas Prácticas Interculturales en la Gestión Pública por parte del Ministerio de Cultura. ¿De qué manera este tipo de reconocimientos/premios contribuyen al avance y mejoramiento del sector público?

Yo creo que un aspecto importante, para motivar a los equipos es el reconocimiento. Que exista en este caso, una entidad externa como el CAD con el Premio Buenas Prácticas, que incorpora como jurado y equipo técnico a expertos en la academia, practicioners , que reconozcan que ha habido una práctica que se ha desarrollado en un tiempo determinado, que ha tenido una duración prolongada y que además posee componentes importantes de sostenibilidad, de impacto -porque se solicitan también indicadores de resultados- y que estos sean reconocido por personas externas a la organización, yo pienso que es una motivación importante para los funcionarios públicos. De hecho, cuando yo he desarrollado cargos dentro del Estado, hemos tenido otro tipo de herramienta con la finalidad de reconocer el trabajo de equipos o individuos dentro del ministerio, pero estas herramientas en general eran muy limitadas, entonces lo que hacíamos era apelar a algunas herramientas del sistema como: mandar cartas de reconocimientos con copia al legajo al personal de este funcionario que probablemente se podrá ir moviendo de institución en institución dentro del Estado. No podíamos dar otro tipo de reconocimiento que podría haber sido como un bono por haber logrado algo. Entonces yo creo que eso jugaba como un elemento importante en la motivación del trabajador y si esto además es acompañado por un reconocimiento que posee una amplia difusión -porque Ciudadanos al Día (CAD) tiene muchos aliados (RPP, El Comercio, Universidades) que contribuyen al reconocimiento- yo creo que juegan un rol importante, en términos de motivación, para poder desarrollar proyectos de innovación, buenas prácticas, que vayan más allá de lo que la ley te puede decir que es tu función, sino más bien una motivación por generar prácticas con impacto, con resultado.

2.- ¿Cuáles cree que sean el tipo de problemas que deberían ser abordados dentro del marco de las buenas prácticas en la gestión pública?

Normalmente lo que te piden es que uno identifique un problema; es decir, que parta en este caso de una problemática particular que puede ser un problema de funcionamiento dentro de la organización, el cual puede tener que ver con los procesos sustantivos, con aquellos que contribuyen al core business, al proceso principal de la entidad; como también innovaciones en términos de trámites, de simplificación administrativa, de mejora de tus procesos internos. La idea es identificar un problema en cualquiera de estas dimensiones en una organización y a partir de eso no conformarse con un Status Quo, sino querer cambiar ello. Entonces, normalmente una persona que lidera una buena práctica es una persona que tiene la motivación de cambiar una situación problemática con aquello que esté generando ineficiencia dentro de la organización. Por consiguiente, lo que hace esta persona es diseñar las soluciones y la va implementando a lo largo de un tiempo, no se trata de algo que se haga solamente en un año, sino que tiene que tener sostenibilidad, indicadores que puedan ser documentados. Entonces, depende, porque hay diferentes categorías -en este caso en el premio Buenas Prácticas- para tener la posibilidad de ser ganador.

3.- ¿De qué manera nuestra universidad contribuye a la formación de este tipo de gestores, y qué considera que falta trabajar en la formación?

Creo que uno de los elementos que hemos estado incorporando ya desde hace varios años en la formación, es la presentación a los alumnos de Buenas Prácticas en gestión pública porque normalmente lo que el alumno escucha es lo malo del Estado. De hecho, esto surgió a iniciativa de una propia alumna del Centro de Estudiantes de Gestión y Alta Dirección (CEGAD) que se me acercó y me dijo: “Profesora, quisiéramos también conocer cosas buenas dentro del Estado”. Dicho esto, yo creo que un primer elemento tiene que ver con el tema de conocer al implementador, conocer que este implementador no es un dios que está en el olimpo, sino que es una persona de a pie que ha pasado dificultades, pero que ha podido implementar buenas prácticas en el Estado, y al saber el alumno que eso es viable, entonces viene a ser un elemento importante en su formación. Dicho esto, por el lado de la Facultad de Gestión, lo que hemos hecho es desarrollar este evento con periodicidad, ya van hacer por lo menos unos cinco años que tenemos ediciones del Premio Buenas Prácticas, siempre con el CEGAD y siempre respondiendo al interés del alumno porque es él el que elige qué práctica quiere que se presente en el campus.

Otra cosa que hacemos como universidad, es que en el marco de la Maestría de Gobierno y Políticas Públicas, se desarrollan proyectos de innovación; es decir, los alumnos se gradúan con un proyecto de innovación. Este proyecto busca reflexionar sobre un problema público, un problema en una organización y a partir de eso se brinda una propuesta de solución innovadora. Creo que esta es una forma interesante de vincular toda la formación que han recibido durante toda la maestría en una propuesta aplicada al contexto de una organización concreta: una propuesta de innovación concreta. Considero que esta es una articulación importante entre la formación del alumno de la maestría y la organización.

¿Qué creo que nos falta? lo que quisiera tratar de desarrollar es – y no estoy segura si es bajo la lógica de innovación de docencia o de responsabilidad social universitaria- diseñar algún proyecto que pudiera implicar formar algún grupo de alumnos dentro de la Facultad de manera más especializada y poder hacer una pasantía en Gobiernos Locales o Regionales fuera de Lima. He trabajado mucho tiempo con gobiernos locales, conozco a groso modo sus deficiencias y siento que si los alumnos pueden ser capacitados en las metodologías que se utilizan en estos casos, entonces se podría ir con una masa crítica de ellos que pudieran apoyar durante los meses de verano, bajo la lógica de una pasantía en Gobierno Regionales y Locales.

4.- ¿Qué tipo de cualidades tendría que tener una persona que busca entrar al aparato público? ¿Cuáles son los retos a los que debe enfrentar un gestor público?

En el contexto en el cual nos encontramos es ante una Administración Pública , mirando la evolución de los modelos de gestión, que ya quisiera yo que nosotros tuviéramos, aunque sea, un modelo burocrático weberiano , yo lo que creo que tenemos es una mezcla con algunos destellos de modelo burocrático weberiano, New Public Management y Nueva Gobernanza Pública, pero creo que tenemos, también, un fuerte grueso de Estado Clientelar, no meritocrático en el acceso al Estado. Entonces, bajo ese contexto, lo que se requiere, ya que estamos en muchas organizaciones como en una etapa “pre weberiana”, es que la persona que ingrese al campo de la gestión pública sea una persona con alta tolerancia a la frustración, ya que no se va a encontrar con una organización ordenada, probablemente en algunas más que otras, por ejemplo: en alguna puede que todo esté ordenado y en efecto se puede sobrevivir de manera más razonable, pero pueden haber muchas organizaciones, como los Gobiernos Locales y Regionales, donde se pueden encontrar esas lógicas clientelares y en la que uno tiene que estar insistiendo todo el tiempo para cambiar el Status quo, es por esto que se requiere una alta tolerancia a la frustración. También, se requiere de resiliencia, bajo la lógica de realmente recomponerse a pesar de que, en efecto, las cosas no resulten como uno las espera; se necesita tener la capacidad de poder sobrevivir, digamos, a los embates de actores que puedan ir en contra de una reforma. Además, se debe tener una vocación, muy grande, por el servicio público; alguien que tenga un fuerte sentido de compromiso por cambiar las cosas en el Estado, porque creo que cuando se tiene esa pasión, nada puede derrumbar el deseo de cambiar las cosas. En efecto, creo que esas tres son las críticas: alta tolerancia a la frustración, resiliencia y vocación de querer cambiar las cosas.

Respecto a los desafíos, son muchos y son más, probablemente, en las regiones, ya que tenemos alta rotación de personal. Se tiene una reforma del servicio civil que se ha quedado trunca, se tiene todavía un gobierno débil en materia de cumplimiento e implementación de las políticas públicas. Entonces, hay mucho por construir, probablemente cuando uno se acerca a Lima, se encuentra con organizaciones públicas que pueden tener mejores cuadros profesionales y pueden sacar las cosas adelante de manera más rápida, más fácil, pero cuando uno va a los niveles de gobierno que están más cerca de los ciudadanos, y a veces de los ciudadanos que más necesitan, justamente se encuentran funcionarios públicos que también, dentro del mismo, están sufriendo la ausencia del Estado. Entonces, hay muchos retos, pero por consiguiente, como hay muchos retos, se requieren a los mejores en la gestión pública.

  Elaborado por Diego Sanchez

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