El origen de los incas: entre el mito y la historia

0. Introducción

Como las historias de origen de las principales culturas del mundo, los incas presentan un relato que tiene un pie en los mitos y otro en hechos históricos. Desde ser reconocidos como hijos del Sol hasta organizar a un conjunto de ayllus en forma de confederación, son elementos que están presentes en los relatos sobre el origen de esta cultura de gran influencia y en territorio andino y, para algunos, quizá más allá. Pero ¿quiénes fueron los incas?, ¿cuál es su origen real?, ¿es posible reconstruir una historia a partir de los mitos y de la información histórica encontrada? Estas preguntas serán resueltas en el siguiente informe.

Resumen

-Los incas eran la élite gobernante de las principales regiones de los andes centrales al momento en que llegaron los españoles.

-El origen del término es oscuro pero nos habla de un origen altiplánico, de la zona del lago Titicaca al sur del Perú y de actividades asociadas a la construcción de caminos y de andenes.

-En todos los mitos sobre el origen de los incas se hace referencias al lago Titicaca. En un relato, son dos hermanos y esposos a la vez los que emprenden el viaje hacia el norte del lago. En un segundo relato, son un grupo de hermanos y hermanas que inician esta travesía.

-A partir de esta información, los historiadores han construido un relato sobre su origen: los incas fueron el linaje sacerdotal de una etnia de la cultura puquina, los taipicala, que emprendió una peregrinación de largos años hacia el norte desde el Lago Titicaca por acción de invasiones provenientes desde zonas australes.

-La misma ruta tuvo varias paradas y duró según algunos historiadores como Gary Urton entre 70 y 100 años en un proceso complejo de guerras, invasiones y establecimiento de vínculos.

 

1. Quiénes fueron los incas

 

 

1.1 Realeza en el horizonte tardío

 

 

Tradicionalmente, <Inca> es sinónimo de gobernante. En un primer momento, se le denominó así al soberano que regía en los territorios del curacazgo del Cuzco: un tipo de organización basada en villas guiadas por la figura de un curaca. Esta forma de organización surge en el siglo XIII en el valle del Río Vilcanota, en el actual departamento del Cuzco. En un segundo momento, la palabra <inca> remite al líder del Tawantinsuyo, específicamente, desde la época de la reorganización expansionista emprendida por Pachacutec.

La primera aparición del término /inca/ con sus variantes <ynga>, <inga>, <ynqa> e <inca> tiene lugar en una ordenanza del 26 de mayo de 1534. En esta, Francisco Pizarro prohíbe a sus encomenderos lo siguiente:

«q(ue) no an de […] hazer lo q(ue) el dho. caçique Tupa Inga  [= Manco] ques el señor prinçipal de toda la tierra […] les mandare sino a los d(ic)hos sus amos porq(ue) si esto […] se les hiziese entender e dixere abria mucho escandalo entre los d(ic)hos. naturales y el d(ic)ho caçique Tupa Inga a quien an obedesçido» (Lohmann Villena, 1986: 150)

Pizarro parece entender que <Tupa Inga> es el nombre del cacique, como un nombre propio. El término reaparece un año después en 1535 en documentos donde los hermanos Pizarro se refieren a <Manco Inca>. Al parecer, desde ese momento se advierte que es un compuesto y se reconoce al término <Inca> como sinónimo de rey.

El vínculo entre la palabra <inca> y gobernante no ha entrado en discusión desde que se instauró en la Colonia temprana. Sin embargo, hay dos elementos que sugieren que quizás esta interpretación contiene más información por identificar. El primer elemento es que se puede encontrar la idea de un “Sapa inca”, es decir un inca por encima de otros. Esto daría cuenta de que es una asociación de personas, dentro de la cual, uno resalta por encima de los demás. En otras palabras, habrían varios Incas. No obstante, uno de ellos estaría por encima de los demás. Si fuese de manera contraria, no habría necesidad de usar el adjetivo “Cápac” o “Sapa”.

En segundo lugar, está la evidencia de que existiesen pruebas para acceder al cargo y no ser una línea que se hereda únicamente por parentesco. Se sabe que estos candidatos a sapa inca pasaban por entrenamiento físico y debían mostrar destrezas militares.

Ambas ideas, propias de los relatos clásicos sobre estos personajes no suelen revisarse con cuidado. Para el investigador francés Cesar Itier implican que era un cargo que exigía preparación, evaluaciones, es decir, no era un cargo que se heredara de manera directa.

En este punto, el examen de término mismo adquiere relevancia. Primero, sobre cómo se usaba en la Colonia temprana y luego qué puede significar a la luz de investigaciones actuales. Eso haremos a continuación.

En nuestro siguiente apartado, revisaremos las dos teorías más importantes sobre el origen de este término para así dar luces sobre su origen y características asociadas.

 

1.2 Sinónimo de abundancia y una casta de constructores

 

 

En la actualidad, existen dos perspectivas sobre el término y, con ellas, sobre el origen de este grupo de gobernantes. La primera versión actual es de Rodolfo Cerrón Palomino, investigador en lingüística andina de la Pontificia Universidad Católica del Perú; la segunda, del ya mencionado filólogo francés, César Itier. En la primera, Rodolfo Cerrón Palomino postula que la forma <inga> e <inca> provienen de la forma /inqa/. Esta forma se puede encontrar actualmente en las zonas altas del Cuzco con la pronunciación de [enqa] y su significado está asociado con ciertos amuletos rituales que proporcionan abundancia y prosperidad.

 

Esta información proviene de las investigaciones de Max Uhle de 1920, luego respaldada por las investigaciones de Jorge Flores Ochoa en los años setentas del siglo XX. Estos autores encuentran en el uso ceremonial de los pastores de camélidos de los habitantes de Sicuani, zona alta del Cuzco, términos como <enqa>, < enqaychu> y <khuya rumi>. Estos nombres hacen referencia a seres abstractos relacionados con la deidad “illa”, vinculada a la luminosidad del rayo y del Sol.  Estos, además,  son seres sobrenaturales que median entre lo divino y lo humano.

 

<Enqa> es representado como una piedra ovoide pulida y tiene el valor de generador de vida, origen de bienestar y proporcionador de abundancia del ganado; los <enqaychu> son piedras más pequeñas de colores claros y oscuros; y la <khuya rumi> es una piedra de color claro. Ahora bien, Cerrón Palomino encuentra que <enqa> proviene de /inqa/, la forma que él sugiere original para el término. Este vínculo se sostiene porque la vocal  [i] se vuelve [e] por acción del sonido [q] en boca de los quechua hablantes de la variedad cuzqueña. En consonancia con Flores Ochoa, ambos autores proponen que estas piedras serían representaciones simbólicas de los incas remotos. Así, <enqa>, como advertimos sería el /inqa/ y la <khuya rumi> sería la /qoya rumi/, la esposa del inca. Asimismo, Cerrón Palomino reconoce que <enqaychu> sería /inqa ayllu/ o el “ayllu o linaje del inca”  advirtiendo un cambio de la /ll/ a la /ch/. Este cambio en la pronunciación es recurrente en el quechua de territorios donde antes se hablaba la lengua puquina, de origen altiplánico y considerada la lengua de los primeros incas. Sumado a esta idea, hay que considerar que estas piedras proceden de los glaciares y lagunas de manera similar a los mitos de los fundadores del tawantinsuyo. Esta indagación, si bien no nos da un significado claro del término, si no advierte su origen puquina y no quechua, como marco para su esclarecimiento.

 

La segunda interpretación actual del término es de César Itier. Según este autor, <inka> proviene delsufijo quechua [-nka] que significa “a cada” o “de cada” que se usa con expresiones de número. El sufijo es real, ya que se encuentra consignado en el primer diccionario de quechua realizado por Diego Gonzales Holguín en el año 1608 y puede encontrarse en términos numéricos como “waranka” con el valor de “mil”. Término que antes de fusionarse pudo significar “a cada uno mil” y luego unidad de mil. Lo que desarrolla luego Itier es más especulativo: plantea que este término hacía referencia, cuando se usaba como palabra y no como sufijo, a un grupo de personas que no pertenecían a ayllus específicos, separados de este sistema,  y que se ganaban la vida haciendo andenes y aplanando la tierra. Esto último interpretando una posible influencia de la cultura huari en este grupo al ser dos atributos de este grupo étnico y características del dios que estos veneraban.

 

Lo que podemos indicar es que el término es oscuro de dilucidar. Pero hay información llamativa en ambas versiones, siendo la de origen puquina la que mejor se condice con la información de origen más conocida, es decir, la que habla de una migración ya sea de un grupo de hermanos o de dos hermanos desde el sur. Así esta sería la lengua traída por los primeros incas procedentes del sur, como relatan los principales mitos. En este sentido,<Inca> hace referencia a una grupo de personas que provienen desde el sur. Es más, para abonar esta hipótesis hay que tomar en cuenta que los nombres de autoridades como Cápac son de origen puquina. Ahora bien, sea cual haya sido su significado inicial, el mismo pasó a representar, como apunta Cerrón Palomino en su interpretación,  bienestar y abundancia por el tipo de gobierno que llevaron a cabo. Por otro lado, si bien la interpretación quechua del término no tiene fuerte sustento sí podemos tomar en cuenta que la creación de andenes y el aplanamiento de caminos fue una actividad realizada por ellos y que le ganó respeto entre los otros ayllus del Cuzco y en territorios relacionados.

2. Cuál es su origen: dos mitos y un acercamiento histórico

 

 

 

2.1 Mito de Manco Cápac y Mama Ocllo

 

 

Esta versión de la leyenda fue recopilada por el Inca Garcilaso de la Vega en su obra Los comentarios reales de los incas” de 1609. En esta versión del relato, Manco Cápac y Mama Ocllo, hijos del dios Sol, salieron de las profundidades del lago Titicaca y tomaron rumbo al norte del lago. Dentro de este relato, se le denomina “pacarina” al lugar sagrado desde donde provienen las divinidades andinas. El lago cumple esta función.

 

Estos dos personajes llevaban consigo una vara de oro, obsequio de su padre Sol. Este artefacto al hundirse en la tierra identificaría terreno fértil y el lugar donde se fundaría su ciudad principal. Dicha vara se hundió en el cerro Huanacaure, en la actual provincia de Cuzco en el distrito de Paruro. La pareja decidió permanecer ahí. A los habitantes de aquellas zonas les informaron que fueron enviados por el dios Inti, el dios principal de la mitología incaica y la representación del Sol mismo. Estos personajes procedieron a enseñarles el cultivo de la tierra y el tejido. De ese modo se iniciaría la civilización incaica.

 

2.2 El mito de los hermanos Ayar

 

 

Esta versión fue recopilada por seis cronistas tempranos: Juan de Betanzos, Felipe Guamán Poma de Ayala, Pedro Cieza de León, Juan Santacruz Pachacuti y Pedro Sarmiento. Esto le otorga un tono más fiel y cercano a las tradiciones andinas que a los criterios europeos del Inca Garcilaso de la Vega, quien, como se sabe en la actualidad, reescribe el mito desde una perspectiva europea y bajo los patrones de narraciones occidentales. Un ejemplo de esto último es pasar de un grupo de hermanos a una pareja primordial, muy similar al génesis bíblico, para relatar el origen de la civilización inca.

Según esta otra versión del mito, la historia se inició en tres cuevas ubicadas en el cerro Tamputoco llamadas Maras Toco, Sútic Toco y Cápac Toco; de las cuales salieron tres grupos de personas, lo que luego se conocería como ayllus, llamados Maras, Tampus y Ayar. Hay que tomar en cuenta que tanto las cuevas como el lago funcionan como lugares de origen sagrado. El nombre quechua para estos lugares es pacarina para las cuevas o lugar de origen y huaca para el lago, el último con mayor jerarquía ritual.

Los hermanos Ayar, procedentes de la tercera cueva, eran cuatro varones y cuatro mujeres. Los varones eran Ayar Uchu, Ayar Manco, Ayar Cachi y Ayar Auca. Uchu corresponde al ají, Manco a un cereal o quinua salvaje y Cachi a la sal; la onomástica a estos tres nombres nos da a entender que se vinculan con un culto por los productos de la tierra. Auca, en cambio, hacía referencia a la actitud guerrera. Estos cuatro hermanos iban acompañados por sus hermanas Mama Ocllo, Mama Rahua, Mama Ipacura o Mama Cura y, finalmente, Mama Huaco.​ Esta descripción es un relato organizado de lo propuesto por los cronistas. En la actualidad se discute mucho sobre el vínculo simbólico de estos personajes y los productos o actitudes mencionadas. Principalmente, porque estas interpretaciones surgen al forzar su traducción desde el quechua. Es de esperar que estos nombre adquieran mayor sentido si la traducción se realizase desde el puquina: lengua propia de los incas primigenios según las más recientes investigaciones. Sobre esto realizaré una nota próximamente.

Los ocho hermanos iban junto a sus ayllus buscando donde asentarse con dirección de sur a norte. En su camino, realizaron labores agrícolas y cosechas. Al terminarlas, partían a otros territorios en la misma dirección. Primero, hicieron su paso por Guaynacancha, en la actual provincia de Paruro, ahí Mama Ocllo quedó embarazada de Ayar Manco. Luego avanzaron a Tamboquiro, en donde nació Sinchi Roca. Posteriormente llegaron a Pallata y de ahí a Haysquisrro. Estos viajes duraron varios años.

En Haysquisrro, conspiraron contra Ayar Cachi por miedo al poder que ostentaba, ya que podía derribar cerros y formar quebradas con el tiro de su honda. Los hermanos le pidieron que regresara a Tambotoco para recoger los vasos ceremoniales de oro, llamado “topacusi”,  y la insignia llamada “napa” y unas semillas. Una vez adentro, un enviado llamado Tambochacay lo encerró dentro de la cueva.

Luego continuaron su viaje hasta Quirirmanta, en donde oficiaron un consejo decidiendo que Ayar Manco sería el jefe. Pero antes debía casarse con Mama Ocllo; en tanto que Ayar Uchu tendría que petrificarse y transformarse en una huaca que se llamaría Huanacauri, con este acto Ayar Uchu se convertiría en un ser sagrado. Esta idea es interpretada como el establecimiento de este ayllu en un territorio donde se construye una ciudad o asentamiento importante.

El viaje continuó hasta Matagua realizando por primera vez el huarachicuy, ceremonia que da cuenta de la mayoría de edad de los participantes por la entrega de una prenda, específicamente, un taparrabo. Luego le hicieron orificios ornamentales en las orejas a Sinchi Roca. En este punto del trayecto, Mama Huaco, probó suerte y lanzó dos varas de oro, una cayó en Colcabamba pero no logró penetrar el suelo; la otra cayó en Guaynapata hundiéndose suavemente. Sobre este acontecimiento, otros autores atribuyen a Ayar Manco el lanzamiento de la vara de oro, pero todas coinciden que fue en Guaynapata donde se hundió el bastón fundacional.

Después de eso hubo varios intentos de llegar al lugar donde se hundió la vara, pues eran repelidos por los naturales, hasta que Ayar Manco tomó la decisión de enviar a Ayar Auca para que se adelantara con su ayllu y poblase esa tierra. Recuérdese que este hermano simboliza en el relato el espíritu de guerra. Al llegar a ese lugar, Ayar Auca se convirtió también en piedra, en el sitio que posteriormente sería el Coricancha. Luego de varios enfrentamientos con la población local, Ayar Manco y Ayar Uchu llegaron hasta el lugar y tomaron posesión de este, desde ese momento Ayar Manco pasa a llamarse Manco Cápac​

3. Una migración histórica desde el sur

 

Una vez revisados los dos principales relatos, procedemos a realizar una reconstrucción de los hechos. La idea es extraer el contenido histórico del alegórico.

 

La explicación histórica fue propuesta por Valdemar Espinoza. Para él, los motivos de la migración hacia el norte del lago y de ahí hacia el norte de Bolivia rumbo al Perú son por acción de violentas invasiones provenientes desde el sur.  Según este autor,  el estado de habla puquina, denominado comúnmente Tiahuanaco, fue asaltado e invadido por oleadas humanas procedentes de Tucumán y de Coquimbo, Argentina y Chile actuales respectivamente.

Antes de continuar, hay que comentar un poco sobre la lengua puquina. Esta lengua es una actualmente extinta del altiplano, hablada antiguamente en las costas del lago Titicaca. La misma está asociada a la cultura Chiripa, Pucará y Tiahuanaco. Por su ubicación geográfica, está vinculada con la lengua de los incas primigenios que migraron desde este territorio hacia el Cuzco. Dos razones más dan cuenta de este vínculo: la lengua de los kallawayas y con los catecismos de Luis Jerónimo de Oré. Los primeros son un conjunto de médicos nómades de la zona sur ya mezclados con elementos quechuas. Los segundos son un conjunto catecismo escrito por el jesuita Alonzo de Barrera, publicado en Lima en el año de 1594, transcrito en el “Manuale Peruanum” del padre Luis Gerónimo Ore, impreso en Nápoles en 1607, según el ejemplar encontrado en la Biblioteca Nacional de París.​

De un total de 140 parroquias en el obispado de Charcas hacia el año 1600, 20 de ellas incluían población indígena que hablaba la lengua puquina. Su número en estas parroquias era suficiente como para requerir que el cura párroco conociese el idioma. Solo una parroquia —compuesta por dos pueblos, Coata y Capachica —, estaba habitada exclusivamente por hablantes de lengua puquina. Esta se ubicaba en la provincia de Paucarcolla​ en el actual Departamento de Puno. Ambos pueblos formaron parte de la extensión territorial del Reino Colla, encontrando su antecedente cultural más antiguo la Cultura Pukara, pueblo que habría dado origen al puquina.

Estas invasiones se dieron de forma repentina y violenta, y no dejaron tiempo para dar resistencia. El grupo que migra por la violencia de los invasores es la etnia de los taipicalas. Casi la totalidad, la élite Hanan taipicalas fueron aniquilados y los hurin taipicalas, élite sacerdotal, lograron huir y refugiarse en las islas del lago Titicaca. Luego de allí avanzaron las etnias de los huallas, alcahuisas, sahuaseras, antasayac, lare, poque, pinaguas y ayamarcas rumbo al norte en el mismo éxodo.

Estas fueron encontrando diversas resistencias a su llegada. Para superar dicho conflicto, la élite puquina realizó múltiples estrategias: la transmisión de tecnología, la creación de canales, compartir semillas, etc. Una de ellas fue la alianza matrimonial. Esta permitió crear poco a poco una confederación de estados y, por último, en un gran imperio andino.

 

4. Algunos comentarios sobre ambos relatos

 

 

Revisemos primero lo que hay de historia en los mitos, para luego construir una versión que organice la información conocida.

 

Por un lado, sobre la leyenda de la pareja fundacional, Manco Cápac y Mama Ocllo, sabemos que su construcción es posterior a la toma de poder por parte de Pachacútec. Es decir, cuando se da el paso de un grupo de ayllus confederados a una organización más compleja. Lo que se busca con este relato es relacionar una huaca pan-andina como el lago Titicaca, con la fundación del Cuzco como el centro de un imperio en expansión.

Garcilaso toma este mito migratorio y acentúa la idea de una pareja, al mismo estilo de Adán y Eva, que se desplaza para civilizar a pueblos bárbaros enseñándoles nuevas tecnologías. Este maquillaje presupone que previo a este viaje, el mundo andino estaba en la edad de piedra. Actualmente, se sabe que el área central andina poseía amplios avances tecnológicos difundidos por las culturas Chavín, Huari, Chimú y Tiahuanaco. Estos ya eran de conocimiento de los pequeños pueblos que habitaban la zona del Cuzco​.

El relato de los hermanos Ayar, por otro lado, nos muestra, a diferencia del primer mito comentado, a un hombre guerrero llamado Ayar Auca y a una mujer guerrera con el nombre de Mama Huaco, dando una visión distinta a la de Garcilaso, en donde el rol femenino está dedicado al tejido, la cocina y el cuidado de los infantes; este mito, en cambio, narra un hecho ocurrido durante una de las tantas batallas para posesionarse del Cuzco, en la que Mama Huaco hiere a un hombre luego le abre el pecho y sopla sus pulmones, haciendo que la gente de Acamama huyera temerosa. Para Rostworowski, esta figura es el segundo arquetipo de mujer en el mundo andino y que podía cumplir sin problemas los roles de general o gobernante.

Si bien ambos mitos narran un éxodo poblacional buscando tierras fértiles, solo el mito de los hermanos Ayar narra la petrificación de personajes y este último relato es muy recurrente en otras etnias del área central andina. Para María Rostworowski y para Gary Urton, no solo cada hermano es un ayllu completo, sino que la figura de la petrificación simboliza el establecimiento de ciudades, fuertes u observatorios militares. Esto quiere decir que las organizaciones sociales estaban basada en parentesco. El nombre que llevan estas organizaciones son ayllus.

Otro elemento recurrente, son las cuevas. Las mismas han sido rastreadas desde los primeros años del siglo XX.  En 1912, Hiram Bingham comisionó a George Eaton para ubicar las ventanas de Tambotoco, pacarina mencionada en el relato, teniendo en cuenta que todavía existe el poblado de Pacarictambo. La búsqueda de Eaton fue improductiva porque no encontró las cuevas. Luego en 1945, Jorge Muelle, Luis Llanos y César Lobón recorrieron Mollebamba buscando el sitio de Guaynacancha (en el distrito de Pacarictambo), ahí asoció un grupo de cavernas cerca del peñón de Puma Orqo con las cuevas de Tambotoco. Posteriormente, Gary Urton aportó investigaciones sobre el poblado de Pacarictambo, afirmando que fue trasladado en tiempos de la colonia y que era muy posible que su ubicación original hubiese sido cercano a las ruinas de Maukallajta, cercana al sitio encontrado por Muelle, Llanos y Lobón en 1945​.

5. Lugar de origen: una ruta con varias paradas

Fuera de estos aspectos relevantes, un resumen histórico iría así:

La primera etnia inca en Cuzco era una caravana de inmigrantes llegados del reino Tiahuanaco, ubicado en el altiplano, principalmente en las costas del lago Titicaca. Este estado organizado de habla puquina fue invadido y asaltado por oleadas militares procedentes del sur, específicamente de Tucumán, al norte de Argentina, y Coquimbo, al norte de Chile. Dichos invasores serían, para Espinosa Soriano, la etnia conocida como los aimaras. Valga comentar que dicha etnia no necesariamente eran hablantes de esta lengua inicialmente como vimos en esta nota.

No se sabe qué motivó a los aimaras a buscar tierras al norte y desplazar violentamente a los tiahuanaco. Es muy probable que hayan sido drásticos cambios climáticos, principalmente sequías y pérdida de producción agrícola. Existen evidencias de un prolongado periodo de sequía que duró desde el año 900 d. C. hasta el 1200 d. C. en los Andes centrales. Esto, si bien representó falta de agua en algunos territorios, pudo representar intensas lluvias en otros. Con eso último se explicaría el vínculo de los personajes mitológicos con la idea de un diluvio y los glaciares como en los ritos de las zonas altas del Cuzco. La otra hipótesis es la invasión de otros pueblos. Lo que sí es concreto es que los aimaras atacaron de un momento a otro.

Hay evidencias arqueológicas descubiertas por Francis de Castelnau en 1845 y confirmadas por Max Uhle en 1920, que Tiahuanaco fue atacado cuando esta estaba poblada pues se hallaron construcciones sin completar, como es el caso de la puerta del sol.

Frente a la amenaza de los aimaras, la aristocracia taipicala, la sección de la sociedad de donde salen el linaje inca, junto a sacerdotes y algunos ayllus buscaron refugio al noreste, navegando por las aguas del lago Titicaca. Estos se reubicaron en una de las islas del lago y en territorios no tan lejanos de su foco inicial.  Allí se establecieron unos años. Luego de este tiempo, los aimaras invasores alcanzaron estabilidad en el altiplano andino y los Taipicala retomaron su ruta migratoria. De ahí en adelante, los taipicalas partieron de las costas lacustres de Puno para dirigirse hacia el Oeste en un largo éxodo.

En este punto del viaje, surge la primera desavenencia de los hermanos con Ayar Cachi. Al parecer, este hecho se relacionaría con el desalojo de los migrantes sureños en el territorio de Tamputoco. Ante el desalojo de los tamputoco, el líder Manco Cápac formó un grupo humano que constaba de, aproximadamente, diez familias y se dirigió a Huanacancha. En este lugar toma como esposa a Mama Ocllo y se establecen unos años.

El pequeño reino de Pallata fue la próxima parada de Manco Cápac y su grupo. Aquí Sinchi Roca, hijo de Manco Cápac, celebró su primer corte de cabello en una ceremonia llamada rutochicu. Manco Cápac contrajo matrimonio con Mama Ocllo y tuvo otras esposas más.

 

6. Cómo llegaron a establecerse en el poder

 

Tras hacer una parada en el pequeño reino de Pallata, Manco Cápac y su pequeño ejército atacaron a las comunidades que habitaban el valle del Cuzco, y al ver sus excelentes condiciones de buen clima y suelos fértiles, decidieron establecerse allí. Más tarde Manco Cápac atacaría algunas comunidades aledañas, provocando así el temor de otras que cedieron voluntariamente algunas parcelas más. Una vez tomado el valle, se prosiguió a formar alianzas con las comunidades aledañas y opositoras mediante matrimonios de sus jefes con las mujeres taipicalas.

Sin embargo, esto no bastaba, su estabilidad en el Cuzco se hacía difícil por los constantes ataques recibidos por otras etnias cercanas que querían expulsar a estos invasores. El señorío más grande era el de Ayamarca, cuyo tamaño ejercía un gran dominio incluso en lo que era el valle del Cuzco. Más tarde, esta pequeña comunidad llamada Taipicala, sería llamada Inca.

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