El indoeuropeo: la madre de las lenguas europeas y asiáticas

Introducción 

En 1860, Charles Darwin introdujo la idea de la evolución basada en el mecanismo de la selección natural. Esta idea no solo fue revolucionaria frente a las explicaciones que provenían de la fe, sino por introducir la idea de que las especies pueden cambiar en el tiempo a través de la herencia de características de padres a hijos. Esta idea fue tan poderosa en influencia que rápidamente fue adoptada en otras áreas. Una de ellas fue el estudio de las lenguas. Bajo la influencia de Darwin, se potenció la idea de que las lenguas también tenían historia, evolucionaban en el tiempo y que, además, era posible establecer parentesco vía comparación. Así surgió y se consolidó la lingüística histórica comparativa. Con ella se buscó establecer filiaciones entre lenguas al igual que la biología lo hacía entre las especies. El camino de reconstrucción de estas familias de lenguas llegó tan lejos que se postuló la existencia de una lengua madre para la gran mayoría de lenguas europeas y asiáticas: el indoeuropeo. Pero, ¿qué es el indoeuropeo?, ¿existió realmente?, ¿quiénes la hablaron?, ¿existe alguna lengua más allá de esta supuesta lengua madre? En la siguiente nota resolveremos estas preguntas.

Resumen

-El indoeuropeo es la lengua reconstruida postulada como madre de la mayor cantidad de lenguas habladas en Europa y Asia.

-Como no es posible encontrar hablantes de esta lengua en la actualidad, se llega a ella mediante un método fuertemente inspirado en las teorías de Darwin: el método histórico comparativo.

-Este método encuentra elementos en común entre las lenguas actuales y las reconstruye proponiendo vínculos previos. Por ello se dice que el indoeuropeo es una lengua reconstruida: un objeto creado dentro de la filología antes que una lengua real en el mundo. Pero nos da idea de cómo se habló y sobre todo de qué cosas hablaban estos supuestos pobladores primigenios.

-Esta lengua reconstruida nos permite ver cómo fue su gramática y de qué hablaban dichas personas. Si bien se reconstruye más desde la fonética y las similitudes de los sonidos, nos deja en claro que fue una lengua de morfología con flexión parecida al castellano, usaba género gramatical y su mecanismo de construcción era de juntar sufijos principalmente.

-Por el lado de la cultura, podemos saber sobre su estructura social, la fuerte presencia del dominio paterno, una cultura de la propiedad privada por acumulación de riqueza. También podemos saber sobre su agricultura y el tipo de animales que domesticaron. En esta misma línea, conocemos sobre los materiales que usaban, sus técnicas de construcción y sobre su religión.

-El método comparativo permitió llevar el asunto de la reconstrucción incluso más lejos. Al tener ya reconstruido al indoeuropeo, se comparó con su par africano y americano. Con ello se postuló la posible lengua madre de todas, o mejor dicho la abuela de todas, el nostrático.

 

Qué es el indoeuropeo

Indoeuropeo es el nombre de una familia de lenguas y también de la lengua hipotética de la que desciende esta familia. Las lenguas indoeuropeas, antiguamente llamadas lenguas indo germánicas, se hablan actualmente en casi todo el continente europeo y en algunos lugares de Asia, como la India. Esta es la razón del nombre que lleva. Muchas de estas lenguas fueron llevadas más allá de estos territorios por efecto de la colonización europea. Por ello, también se hablan en América. El español y el inglés son parte de esta familia. La unidad de las lenguas indoeuropeas reside en la historia de la familia que se ha podido reconstruir gracias al método histórico-comparativo dentro del estudio de las lenguas. Hablaremos sobre él líneas más adelante.

 

La familia lingüística indoeuropea es la más grande del mundo: comprende la mayor parte de los idiomas de Europa, América y Asia. Incluye los dos gran idiomas del mundo clásico: el latín y el griego; las lenguas germánicas como el inglés, el alemán, el holandés y el sueco; las lenguas romances como el italiano, el francés, el español y el portugués; las lenguas celtas como el galés y el gálico; las lenguas eslavas como el ruso, el polaco y el checo; las lenguas bálticas; las lenguas índicas y varias otras. Dentro del continente europeo, sólo el vasco, el finlandés, el estonio, el húngaro, el turco y algunos idiomas de Rusia no pertenecen a esta familia. Fuera de ellos parece que todos los mencionados han descendido de un solo idioma.

En la actualidad, esta familia lingüística es la más amplia de la humanidad con 150 idiomas en uso, 1200 millones de personas usando las de rama indoirania, 950 millones las románica. Así, el 45% de la población mundial es hablante de lenguas indoeuropeas.

Cómo se descubrió el indoeuropeo: el método histórico comparativo

Esta lengua originaria se ha podido reconstruir por el método comparativo. Este método es un procedimiento para identificar similitudes léxicas y fonéticas en las lenguas con el objeto de estudiar el parentesco entre ellas y, como paso seguido, reconstruir la protolengua que dio lugar a las lenguas comparadas en el procedimiento. El método es aplicable cuando nos encontramos con dos o más lenguas entre las que se supone existe cierta relación genética, es decir, provienen de una misma lengua. El método es capaz no solo de mostrar cómo era el antecesor común de dichas lenguas, sino también el grado de cercanía entre las diferentes lenguas y, por tanto, la secuencia de diferenciación de las lenguas de una determinada familia de lenguas. Como se mencionó anteriormente, recibe una fuerte inspiración de las ideas de Darwin sobre las especies naturales.

En el indoeuropeo se asume que si una palabra similar aparece en la mayoría de los idiomas modernos de esta familia, dicho concepto ya existía en el idioma indoeuropeo original. Por otra parte, se asume que si una palabra varía de idioma a idioma, tal concepto ha sido creado posteriormente.

Esta metodología permite reconstruir de forma esquemática idiomas con hasta 3000 años de antigüedad. No parece que sea útil para lenguas más antiguas por la falta de datos. Aun así, el sistema tiene algunos fallos. Por ejemplo, no hay duda de que las lenguas románicas vienen del latín. Además, en sus formas modernas, presentan estrategias similares para construir oraciones, pero solo una, el rumano, mantiene declinaciones y un sistema de caso más cercano al latín clásico. El método por sí solo no puede explicar esta divergencia: hay factores externos que también juegan un rol en la evolución. Hasta en esto hay similitudes con el método de Darwin.

En el siglo XVIII, el misionero francés Gaston-Laurent Coeurdoux llegó a la India y aprendió el sánscrito con cierta profundidad. Mediante este trabajo pudo establecer la relación de esta lengua, primero con el latín y el griego, y luego con el alemán y el ruso. Si bien las similitudes son innegables, no fue hasta la aparición en escena del inglés Willian Jones, uno de los más prestigiosos filólogos de la época, que las teorías de una lengua madre de todas estas tomarían fuerza. Este investigador postuló la existencia de un ancestro lingüístico común entre el sanscrito, el latín, el griego y el persa. En un orden secundario, también identificó vínculos con lenguas celtas y con el gótico, lenguas de la familia germánica.

Como vimos, a este ancestro en común se le denominó indogermánico. Sin embargo, este nombre no gozó de mucho éxito por el fuerte nacionalismo alemán y se optó por el de indoeuropeo.

Si bien surge como un concepto filológico,  el concepto de indoeuropeo pasó a aplicarse también a los pueblos históricos que originariamente hablan esas lenguas (pueblos indoeuropeos), a su sociedad (sociedad indoeuropea), a su religión (religión indoeuropea) y a su cultura (cultura indoeuropea). Este era un trabajo de comprensión cultural a partir de una reconstrucción lingüística.

 

De dónde vienen casi todas las lenguas de Europa

El método histórico comparativo ha sido sumamente exhaustivo con la antigüedad de las ramas de lenguas indoeuropeas. En esta línea, ha establecido una cronología de antigüedad de familias yendo de lo más antiguo a lo más reciente: anatolia, indo-irania, helénica, itálica, céltica, germánica, armenia, tocaria, báltica, eslava y albanesa. Estas serían las grandes familias desde donde desciende otras más recientes y más conocidas. Por ejemplo, de la itálica provendría el latín y de este las lenguas romances como el español, el francés y otras lenguas romances. Asimismo de la germánica proviene el alemán, el inglés y el sueco.

 

 

 

Una división de las lenguas útil es entre europeas y asiáticas. Entre las primeras tenemos la helénica (griego), la itálica (español, francés, portugués, italiano, rumano…), la céltica (bretón, irlandés, escocés, manés, cornuallés, galés), germánica (inglés, alemán, sueco, neerlandés…), la armenia (armenio), la báltica (lituano, letón), la eslava (serbio/croata, checo, polaco, ruso…) y la albanesa (albanés). Entre las segundas están la anatolia (hitita), la indo-irania (hindi, sánscrito, persa…) y la tocaria (tocario).

 

Quiénes la hablaron

Hay varias teorías de quiénes hablaron originariamente el indoeuropeo: la hipótesis armenia, la hipótesis de los kurganes, la india, la escandinava y la anatolia, entre algunas más. Además, cada lugar lleva implícita una cronología de la lengua diferente. Ahora bien, se acepta, en general, que el protoindoeuropeo comenzó a fragmentarse a partir del -3000 en diferentes idiomas surgidos de este original.

La más aceptada entre todas ellas es la hipótesis de los kurganes, de la lituana-estadounidense Marija Gimbutas. La arqueóloga situó el origen de la lengua indoeuropea en un área que abarca las estepas del sur de Ucrania hasta el norte del mar de Aral en el norte del Cáucaso. Ahí surgió la cultura de Yanma, que se postula como la más seria candidata a ser el pueblo que hablaba protoindoeuropeo.

Mediante el estudio de las palabras dentro de la lengua indoeuropea se ha buscado inferir aspectos de su cultura. Por ejemplo, en su lengua se encuentra la raíz *dema- que significa casa. En griego, tenemos “despotes” que significa “señor de la casa” y en latín “dominus” que es señor de la casa también. Algunos estudios sugieren que los indoeuropeos vivieron en organizaciones familiares con una fuerte figura paterna. También tiene raíces como *peku- que significa riqueza, lo cual sugiere un sistema capitalista de propiedad, en la agricultura tiene *agro y *gramo, como campo y grano, lo que nos habla de su faceta de cultivadores.

Los indoeuropeos vivían en una región fría del norte, más cercano al bosque que al agua; criaban animales como ovejas, perros, vacas y caballos; reconocían al oso y al lobo como animales salvajes y el único metal que conocían era el cobre.

Ya en contraste con aspectos arqueológicos, se cree que la civilización indoeuropea se desarrolló en Europa del Este alrededor de 3000 a.c. Se desintegró unos 500 años más tarde; la gente abandonó su tierra materna y emigró hacia Grecia, Italia y llegó a su tope Norte en las islas británicas. Otro grupo fue hacia Rusia, mientras que otro atravesó Irán y Afganistán llegando hasta la India. Dondequiera que se establecieran los indoeuropeos, conquistaron a la población nativa e impusieron su idioma. Se asume que debieron ser una civilización  muy poderosa.

El nostrático: la abuela de todas las lenguas

El método comparativo permitió llevar el asunto de la reconstrucción incluso más lejos. Al tener ya reconstruido al indoeuropeo, se comparó con su par africano y americano. Con ello se postuló la posible lengua madre de todas, o mejor dicho la abuela de todas, el nostrático.

Esta macrofamilia fue propuesta por el lingüista danés Holger Pedersen que defendió el parentesco genético entre estas lenguas en 1903 usando el término latino nostrates que significa “compatriotas”. La reconstrucción del proto-nóstrático fue intentada independientemente en los años 1960 por dos lingüistas rusos, Vladislav Ílich-Svítych y Arón Dolgopolski, y posteriormente fue revisada por Allan R. Bomhard. Esta investigación cuenta actualmente con unos pocos centenares de cognados o elementos comunes, muy poco para tomar en cuenta dicha hipótesis como verdadera. Aunque no deja de ser llamativo que se puedan encontrar elementos comunes entre lenguas tan lejanas. Sin embargo estos datos se han criticado ampliamente. Esta macrofamilia está lejos de ser aceptada como un grupo de lenguas genéticamente emparentadas, como, mayoritariamente suele ocurrir con la existencia del indoeuropeo. Actualmente, en una versión más moderada, se conoce como hipótesis nostrática a varias hipótesis que conjeturan relaciones de largo alcance entre el indoeuropeo y otras lenguas de Eurasia (e incluso América del norte).

 

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