Psicoterapia fenomenológico-existencial

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En la Logoterapia se trabaja a través de esclarecer el Significado, sentido y propósito de la vida, con un enfoque fenomenológico-existencial. Se afirma un sentido de la existencia, es decir la vida con una estructura de significado y valor. De allí que uno de sus pilares fundamentales es que la persona en sí, es un ser, no una cosa, y este ser es espiritual en tanto que su existencia no es posible de reflejarse como algo fáctico, cuantificable, sino en su devenir, un transcurrir en el tiempo de la vida-con significado- en el cual se busca no solo vivir porque sí, sino tener un porqué vivir, más allá incluso de su personal necesidad y esto es el sentido de la vida, que apela a algo más allá de sí mismo, y que se encuentra en una misión, una vivencia, una experiencia que te revela-momentos picos o cumbres como diría Maslow[1]  o a veces en forma más simple como inspiración, experiencia que se da con alegría, como un descubrimiento, como una epifanía o revelación del Ser: este soy yo, esto es lo que quiero en mi vida, que apela a algo más allá del propio interés y se coloca hacia la trascendencia de su ser en lo espiritual, Aletheia: desvelamiento (“Des-ocultar”), cuando se alza un velo  algo es develado, y vuelto a velar nuevamente, es a la misma vez un velo que cubre y un velo que se alza [2]  Un proceso de búsqueda de significados, pero con un propósito fundamental, que va de acuerdo al sentido. Viktor Frankl en su libro de tesis Doctoral en Filosofía La Presencia Ignorada de Dios[3] dice:

Si quisiéramos, describiéndolo en pocas palabras, echar una ojeada retrospectiva al camino recorrido por el análisis existencial hasta llegar a hacer del ser responsable el rasgo esencial del ser hombre, tendríamos que partir de aquella inversión de la que ya nos vimos obligados a tratar al interrogarnos por el sentido de la existencia: allí nos esforzábamos por poner de manifiesto el carácter problemático de la vida, pero con éste al mismo tiempo también el carácter de respuesta de la existencia, no es el hombre, explicábamos, quien ha de plantearse la pregunta por el sentido de la vida, sino que más bien sucede al revés: el interrogado es el propio hombre; a él mismo toca dar la respuesta; él es quien ha de responder a las preguntas que eventualmente le vaya formulando su propia vida; sólo que dicha respuesta será siempre una respuesta objetivada en los hechos: solamente en la acción, en el actuar, pueden encontrar respuesta verdadera las «preguntas vitales»; esta respuesta se da en la responsabilidad asumida en cada caso por nuestro ser.

[1] Abraham Maslow define las experiencias cumbre como experiencias de un descubrimiento y clarificación de la vida en las que la persona se siente en completa armonía consigo misma y con lo que la rodea; durante estas experiencias suele haber una desconexión con la conciencia espacio-temporal y se experimenta un profundo bienestar y una fuerte sensación de felicidad.

[2] Ernesto Balducci, El Dios Oculto Habla en el Silencio Las palabras ocultan o develan, trasmiten comandos o comunican amor. Ellas tienen una historia en la cual se refleja la ambivalencia del hombre gobernado de dos pulsiones, aquella de la agresividad y aquella de la comunión: la primera nace del silencio en el cual el poder ordena su trama, la segunda nace y permanece en el silencio que es sobreabundancia de lo indecible de lo cual la palabra es apenas un signo: es a la misma vez un velo que cubre y un velo que se alza.

[3] Viktor Frankl La Presencia Ignorada de Dios: Editorial Herder Barcelona p.18

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