CAMINANTE NO HAY CAMINO: Sobre Machado en su paso por Cataluña

Estimados blogueros:

En estos días, de duelo en Cataluña, conviene recordar la riqueza cultural de ese pueblo y la vitalidad que tiene Barcelona. En el pasado, Cataluña ha sido un centro de recepción de la pluralidad y el multiculturalismo.

Esto viene a cuenta de una reciente polémica ocasionada por un informe de un historiador español entregado a la Municipalidad de Sabadell señalando la exclusión de la nomenclatura de calles de personajes hostiles a Cataluña. Se ha incluido -terriblemente- al gran Antonio Machado, a quien canta con tanto cariño Joan Manuel Serrat.

Bien, a continuación posteo un claro articulo de Ian Gibson sobre la relación entre Machado y Cataluña. Aparecio, bajo el título de “Machado y Cataluña” en el Diario El País el 17.08.2017.

Por: Ian Gibson

Me entero por EL PAÍS de que en Sabadell ejerce actualmente un “historiador local” independista y perdonavidas, Josep Abad, a quien el Ayuntamiento de dicha ciudad pidió hace poco un informe. Un informe que propone la exclusión del callejero sabadellense de los nombres de determinadas personas sospechosas de haber albergado sentimientos hostiles hacia Cataluña. Entre ellos, aunque parezca mentira, Antonio Machado, y, ¡cielos!, Goya, Quevedo, Larra, Góngora y Lope de Vega, acusados, estos, de poseer un perfil “franquista” (qué torpeza la mía, siempre creí que nos dejaron bastante antes de 1936 y la sublevación de los generales traidores).

“Abad ha descubierto que en Machado, ‘bajo la aureola republicana y progresista con que se ha revestido [sic] su figura, hay una trayectoria españolista y anticatalanista”, y que él y el ya mencionado Quevedo son “hostiles a la lengua, cultura y nación catalanas.” Uno se queda boquiabierto… y dolorido. Ante el ruido mediático provocado, el alcalde de Sabadell, Maties Serracant, de la CUP, ha negado que se vaya a retirar el nombre de Machado de la plaza que hoy lo ostenta. ¡Si solo se trata de propuestas, de un informe externo no vinculante! “Machado queda -ha dicho a este diario-. Lo que es necesario eliminar del nomenclátor son los nombres de fascistas.”

Machado queda… pero también quedan las palabras del historiador local encargado del informe, persona, hay que suponerlo, muy grata a quienes dirigen el cabildo de la localidad.

Incumbe insistir en que Antonio Machado, lejos de ser enemigo de Cataluña, apreciaba grandemente su cultura. En 1928, poco después de la publicación de la segunda edición de sus Poesías completas, estuvo en Barcelona con su hermano Manuel para el estreno de su obra conjunta Las adelfas (protagonizada por Lola Membrives). Era la primera visita de Antonio a la capital catalana. Entrevistado por Jose Maria Planas en La noche, se expresó encantado. “Es una ciudad magnífica -contestó-, la primera de España, sin ningún género de dudas.” Y añadió: “He notado también una cosa curiosa: que Barcelona se parece mucho más a Paris o a Sevilla que no a Madrid”. “Puede decirse que Madrid -concluyó- es una capital, mientras Barcelona es una ciudad de veras.” Planas quería saber qué conocimiento tenía de los poetas catalanes. No negó su ignorancia de los actuales pero le aseguró que leía con fruición a Jacint Verdaguer, Joan Maragall, Joan Alcover, Josep Carner y Josep Maria López Picó. Cosa curiosa, al reproducir ABC parte de estas declaraciones, prescindió de los elogios de Barcelona prodigados por el poeta, quizás considerando que constituían una falta de respeto hacia La Villa y Corte.

Ocho años después, no muy lejos ya el final de la Guerra Civil, Machado es instalado por las autoridades republicanas con su madre y otros miembros de la familia en la Torre Castañer, casi en las afueras de Barcelona al pie del Tibidabo (paseo de Sant Gervasi, hoy números 9-11). Allí pasarán ocho meses antes de salir hacia la raya francesa. El poeta recibe algunas visitas, pocas. Se siente viejo, enfermo, está muy desmejorado. En la torre prepara sus artículos para La Vanguardia -escritos enérgicos en los cuales arremete contra la abyección del Pacto de No Intervención y el cobarde y fatal intento de “apaciguamiento” de Hitler por Gran Bretaña y Francia-, colabora con la revista Hora de España (que, como él, se ha trasladado a la Ciudad Condal desde Valencia) y relee, entre otros, a Rubén Darío, Shakespeare, Maragall y Verdaguer sin olvidar, esta vez, a los poetas catalanes nuevos. Hay también un recuerdo para el “gigantesco” mallorquín Ramon Llull y otro para Ausias March. ¿No conoce en profundidad el catalán? No, pero ello no empaña el disfrute que le proporcionan estas lecturas. Ha heredado el don de idiomas de su gente -sobre todo del abuelo gaditano- y además es catedrático de francés. “Como a través de un cristal, coloreado y no del todo transparente para mí -escribe-, la lengua catalana, donde yo creo sentir la montaña, la campiña y el mar, me deja ver algo de estas mentes iluminadas, de estos corazones ardientes de nuestra Iberia.” Hermoso tributo, me parece, al idioma que odian a muerte los franquistas.

El seis de enero de 1939 Machado publica en La Vanguardia el que va a ser su último artículo. Es la misma indignación de siempre, el desdén que le produce “la política filofascista de Inglaterra y Francia.”

Todo se va acabando. La caravana sale hacia Masnou en las primeras horas del 23 de enero. Desde allí sigue hasta alcanzar Malgrat de Mar y luego torcer hacia el interior. Tras muchas demoras llegan a Girona al amanecer. Está atestada de gente, de vehículos de todo tipo. Es la desbandada. Acompaña al poeta, entre otros, el filósofo figuerense Joaquim Xirau. Duermen, y luego se quedan cuatro días, en Can Santamaria, una masía de Raset. Allí se juntan con ellos, entre otros, el escritor Carles Riba, que admira profundamente a Machado, Josep Pous i Pagés -presidente del Institut Català de Literatura- y el doctor Joaquim Trias i Pujol. Según Xirau, la contemplación del campo catalán era “el mayor placer” del poeta en aquellos momentos, “lo acariciaba con la mirada”. Una fotografía milagrosamente conservada recoge una de aquellas postreras conversaciones.

El 26 reciben, desconsolados, la noticia de la caída de Barcelona. La caravana se vuelve a poner en marcha. Pasan la última noche en otra masía, Mas Faixat, ubicada un poco más adelante. Allí, según el médico Enrique Rioja, catalanes y castellanos “comulgaban en el mismo y común dolor.”

Unos días después, tras el horror en la frontera, es el exilio en Collioure. Y, el 22 de febrero, la muerte del poeta. Nadie ha cantado aquella penosa y última odisea como el barcelonés Joan Manuel Serrat.

¿UN LUTERO ESPAÑOL?: El caso del Cardenal Cisneros

Estimados blogueros:

En el próximo tiempo se cumplen 500 años de la muerte del Cardenal Cisneros, el gran jerarca de la Iglesia Española del siglo XVI. A continuación unas interesantes líneas de Juan Bedoya, escritas el 27.08.2019 , en el Diario El País, aparecidas bajo el título de “Sigüenza celebra los 500 años del Lutero español”.

Me ha llamado la atención el alto nivel de reformador que tuvo el Cardenal Cisneros, incluso cuando tuvo que ser regente del Reino Español. Su visión y papel parece haber sido superior al que en su dia tuvo Richeliu para Francia, y si se hubiera extendido fuera de España capaz habría evitado la división ocasionada en la Reforma Protestante Alemana.

Que disfuten…

Por: Juan Bedoya

Quinientos años atrás vivieron hombres que cambiaron el mundo, o lo complicaron, según se mire, sobre todo en el omnipresente cristianismo europeo. Francisco Jiménez de Cisneros, Martín Lutero, Ignacio de Loyola, Erasmo de Rotterdam, Tomás Moro, Gioralano Savonarola, Bartolomé de Las Casas, el emperador Carlos I, el papa Borgia… Entre todos, el más viejo era el cardenal Cisneros, y también el más poderoso, dos veces regente de España, primado de Toledo, reformador de la orden franciscana, inquisidor guerrero, austero hasta la exageración, adelantado de la gran reforma católica que dictó el Concilio de Trento (finalmente una contrarreforma), visionario, un estadista. A él le debe España, entre otras reformas modernizadoras, el que se identifique a los ciudadanos con un apellido. Las personas se conocían hasta entonces con un mote sobre el lugar de procedencia, un oficio o alguna característica rara. Los hermanos podían tener diferente apellido. Semejante caos administrativo lo resolvió una ordenanza de Cisneros fijando el apellido del padre a todos sus descendientes. Es apenas una muestra de su importancia como gobernante.

El próximo otoño se cumple el quinto centenario de su muerte y Sigüenza lo conmemora con una completísima exposición en tres escenarios imponentes: el museo local, su catedral, una de las mejores de España, y en otros 11 lugares en la ciudad en la que el famoso prelado inició sus pasos sacerdotales. La muestra se titula Cisneros, de Gonzalo a Francisco y permanece abierta los siete días de la semana, hasta el 31 de octubre.

“Sigüenza y su catedral debían a Cisneros un reconocimiento y una actualización. Incomprensiblemente, había pasado demasiado desapercibido. Él fue todo o casi todo en la ciudad, en la diócesis y en la catedral, hasta alcalde mayor. Todos los sábados impartía justicia desde la entonces llamada Puerta de la Cadena de la catedral. Sigüenza fue clave en la trayectoria de Cisneros y en su misma conversión. Hasta tal punto su figura ha venido pasando desapercibida que ni tan siquiera tiene una calle en Sigüenza”, explica Jesús de las Heras, deán de la catedral e impulsor de la muestra.

Para ser el jerarca más famoso de la Iglesia católica, tanto y más que cualquier Pontífice romano, al cardenal Cisneros solo le ha faltado un Alejandro Dumas que lo presentase tan malvado como el autor de ‘Los tres mosqueteros’retrata al cardenal Richelieu en novelesco combate con cuatro espadachines justicieros. La comparación es tan sugerente que son muchos los historiadores que la sostienen aún hoy. Lo hizo nada menos que Marcel Bataillon en su libro ‘Erasmo y España’, publicado en Francia en 1937, y lo acaba de repetir Josep Pérez en Cisneros, el cardenal de España, editado en 2014 por la Fundación Juan March. “Por sus dotes y personalidad, Cisneros representa un momento decisivo en el destino de su patria. Así lo estimaron los contemporáneos de los primeros Austrias. Así también lo entendieron, en el siglo XVII, los historiadores franceses, quienes, al esbozar un paralelo entre los dos cardenales estadistas, no dudaron en admitir la superioridad del castellano”, escribe el último de los hispanistas franceses.

Al final de su vida, Richelieu era un hombre impopular y odiado; Cisneros, en cambio, había nacido pobre (ni siquiera se sabe a ciencia cierta en qué lugar de Castilla) y murió de mala manera en Roa (Burgos) una fría tarde del invierno de 1517, cuando acudía a Tordesillas a entregar el poder a Carlos I de España y V de Alemania, que llegaba por primera vez a la pieza principal de su enorme imperio. La corte que rodeaba al joven emperador lo entretuvo varias semanas –después de desembarcar en Asturias, lo llevaron por caminos tan tortuosos que tardó veinte días en ir de Villaviciosa a Tordesillas-, con la certeza de que el cardenal gobernador, cumplidos los 81 años, estaba agonizando sin remedio, pero seguros de que, si lograba reunirse unas horas con Carlos I, lo iba a poner sobre aviso de las muchas corrupciones y cohechos que escondían sus asesores.

La historia de España (y de la Iglesia romana en España) habría sido distinta si se hubiera celebrado aquel encuentro. Además de la necesidad de combatir la corrupción, Cisneros iba a pedir al emperador que reformase el Estado dotándolo de fuerzas frente a los nobles; que sanease la hacienda y la economía; que mejorase el funcionamiento de la administración y de la justicia, y que crease un auténtico servicio público. Es lo que él mismo había hecho cuando, cumplidos los 60 años, ejerció en Sigüenza, entre 1476 y 1484, de canónigo capellán mayor de la catedral, provisor del obispado y alcalde mayor. De su vida anterior se sabe poco. Su nombre de pila era Gonzalo, había estudiado en Cuéllar, Roa, Alcalá y, sobre todo, en Salamanca. Se especializó en leyes y cánones. Durante nueve años (1456-1465), vivió en Roma. A su regreso a España fue arcipreste de Uceda y canónigo de Sigüenza donde Gonzalo cambia de nombre. Se llamará el resto de su vida Francisco, en honor del poverello de Asís. La conversión es radical, evangélica. Entra en el convento franciscano de La Salceda e inicia una reforma a fondo. Pobreza, austeridad, espiritualidad. Cuando cumplidos los sesenta años (en 1492) es llamado por la reina Isabel la Católica a ser su confesor, y tres años más tarde, cardenal primado de Toledo, el Papa le llama la atención por vivir una austeridad impropia de un Príncipe de la Iglesia. Desde entonces, Cisneros se vio obligado a compaginar el boato del cargo con la regla franciscana. Nunca fue objeto de maledicencias en una iglesia nada ejemplar, dominada por curas ignorantes, vagos y concubinarios y dirigida por obispos más preocupados por el poder y el lujo, que por las almas de sus fieles.

Se ha escrito que la Reforma luterana habría sido innecesaria, al menos en lo relativo a los escándalos del clero, de haber tenido tiempo Cisneros de llevar a cabo sus deseos. Murió ocho días después de que Lutero clavase sus famosas tesis en la puerta de la catedral de Wittemberg (Alemania). Para entender las consecuencias de la reforma protestante en España es imprescindible estudiar la prerreforma de Cisneros.

“Con su devoción austera y concentrada fue mucho más parecido a Lutero, Zuinglio o Calvino que a su coetáneo español, el papa Alejandro VI, pero buena parte de sus reformas adelantaron lo que el Concilio de Trento iba a decretar muchas décadas después”. Es la conclusión de Diarmaid MacCulloc, el gran historiador de Oxford (Historia de la Cristiandad. Debate, página 629).

No tiene la actual jerarquía de la Iglesia romana especial simpatía por el cardenal Cisneros. Visto en conjunto, su biografía es desconcertante. Abandonó una carrera destacada para entrar en una de las órdenes religiosas más rigurosas, los Franciscanos Observantes, tomó el nombre de Francisco como símbolo de pobreza, se apartó del mundo como un eremita. Pero su fama de entrega espiritual le obligó, en contra de su criterio (hubo un tiempo en que los sacerdotes íntegros no querían ser obispos), a convertirse en confesor de la reina Isabel y se encontró ocupando los cargos más altos de Castilla en la Iglesia y la comunidad política. Iba camino de ser el Calvino español (quizás mejor Lutero), y acabó en un adelantado de Trento.

No hay historiador que no se extrañe por cómo un fraile austero y de extrema espiritualidad supo utilizar sus inigualables posibilidades de acción de formas que hoy no parecen coherentes. “Siendo al mismo tiempo defensor de la pobreza apostólica y primer estadista de España, gastó dinero con generosidad como principal patrón del lugar de estudio más avanzado de la época: fundó la Universidad de Alcalá con sus propios recursos y financió la edición de gran número de libros dirigidos a presentar los escritos de sus místicos favoritos al público alfabetizado. Al mismo tiempo, fue responsable de quemar miles de libros y manuscritos no cristianos y se convirtió en Inquisidor General en 1507, el mismo año en que fue nombrado cardenal” (MacCulloch en su imponente Historia de la Cristiandad).

Lo que vino después, a su muerte, fue mucho peor. Suele creerse que Carlos I pensó en maquinar para hacer papa a Cisneros. El cardenal no lo quería. Era demasiado viejo (camino de los 80 años). En todo caso, nada habría sido igual en la cristiandad. Quizás se habría evitado el Cisma de Occidente, que tanta sangre hizo derramar sobre Europa, y la colonización americana se habría realizado con mayor misericordia. Cisneros protegió a Bartolomé Las Casas, quiso traer a Alcalá a Erasmo, que rechazó la invitación porque no se fiaba del entorno cardenalicio, y era partidario de la mano dura pero también del perdón. Cuando murió, todo se fue al traste. Como dijo el gran pedagogo Juan Luis Vives: “Vivimos en tiempos tan difíciles que es peligroso hablar o guardar silencio”.

Con Cisneros al mando es impensable que se hubiera producido el terrible saco de Roma por tropas imperiales que mataron, violaron, robaron y humillaron la ciudad pontifical aquella primera semana de mayo de 1527. Aquel brutal incidente marcó los siglos posteriores del catolicismo español e hizo insoportables a los inquisidores que sucedieron a Cisneros.

EL LEGADO CULTURAL DEL ONCENIO: A propósito de Yma Súmac y Moises Vivanco

Estimados blogueros:

Se acaba de publicar en el Diario El Comercio (12.08.2017) una interesante reflexión de la historiadora peruana Carmen McEvoy sobre la perspectiva identitaria y cultural del trabajo artístico de Yma Súmac y Moisés Vivanco.

El artículo se denomina “Del Perú al mundo”, y presenta la idea de que la perspectiva de los dos artistas que se logró proyectar internacionalmente se vio influenciada –u originada- por la labor educativa y cultural del gobierno de Leguia en la perspectiva de la “Patria Nueva”. En concreto, tiene su germen en “esa veta indigenista fabricada por Leguía y su ejército de operadores culturales”.

Creo que son buenas líneas para retomar el debate sobre el aporte del oncenio al desarrollo de la perspectiva de lo peruano, máxime si correspondió a ese gobierno la celebración del primer Centenario de la República.

Por: Carmen McEvoy

“Nací hace dos mil años en el Perú pero estoy joven todavía”, afirmó alguna vez Yma Súmac, quien, además, aseguró que sus maestros de canto fueron un puñado de aves exóticas de su Cajamarca natal. Mediante una narrativa, en la cual la ficción y la realidad se superpusieron de manera magistral, Zoila Emperatriz Chávarri, el nombre original de Yma, junto a su esposo Moisés Vivanco, constituyeron la vanguardia de una “choledad” emprendedora que representó al Perú por el mundo entero.

Con su extraordinaria voz y el valioso apoyo de Vivanco, un eximio compositor y guitarrista ayacuchano, Yma difundió su visión de la cultura peruana, desde Buenos Aires hasta Moscú. Sin embargo, los logros de esta pareja de provincianos (Vivanco era originario de Ayacucho) no han sido valorados y menos analizados en toda su dimensión. El audaz viaje sin retorno (pues ambos fallecieron en el extranjero) que se originó en la Pampa de Amancaes y convirtió al Perú en objeto de consumo y fantasía global no puede ser explicado sin abordar el contexto histórico que ayudó a crear un estilo sumamente original.

A pesar de las duras críticas que despertó el proyecto cultural de los Vivanco-Chávarri, cuyo antecedente puede remontarse al de Gonzalo More y Helba Huara una década atrás, no se puede negar su conexión con la Patria Nueva (1918-1929). Con retazos de un pasado, asociado al incanato, el voluntarismo de un presente hipotecado al capitalismo internacional y los destellos de un futuro promisorio, Augusto B. Leguía pretendió llevar al Perú a la modernidad. En efecto, fue Leguía quien, a través de su ministro Celestino Manchego, cobijó e incluso promocionó a varios artistas provincianos, entre ellos a Vivanco, quien recibió de manos del Pachacútec-presidente un premio por su precoz talento musical.

Con la finalidad de entender la trayectoria de ese caleidoscopio viviente llamado Yma Súmac es necesario aceptar que su nombre ficticio (‘soy la más bella’ en quechua) esconde un constructo cultural, pero también alude al deseo de reconocimiento que le fue negado por los indigenistas y voceros de aquella modernidad que el Oncenio predicó sin lograr concretar.

En vista de ello se dieron las condiciones para un fenómeno cultural con antecedentes en la historia del Perú. Acá me refiero a la expansión de una frontera simbólica más allá de lo imaginable. Utilizando el legado inca –reconstruido en su momento por la pluma de Garcilaso de la Vega–, Vivanco y Chávarri forjaron un espacio experimental en el cual fue posible reproducir un Perú mítico a miles de kilómetros de distancia de su centro original.

En el Estados Unidos de la posguerra, Yma se declaró, con la ayuda de un cultor del charango ayacuchano, descendiente directa de Atahualpa. Recuperando, asimismo, los aspectos sonoros y el tiempo primordial de una región ignota y hasta ese momento extraña para el público norteamericano. Aunque sensorial, en su esencia el relato producido por Yma y Moisés no fue ajeno a la tradición peruana. En efecto, lleno de ficciones y contorsiones culturales, el mismo nos remite al abismo alegórico que refiere Mark Thurner y que se halla estrechamente unido a las ambigüedades que rodean al “nombre del Perú”.

“Una guía del Smithsonian, escrita por Disney y dirigida por Dalí” fue la descripción de un estilo que fue pionero de la fusión. Por otro lado, cabe recordar que Moisés Vivanco se autoproclamó el creador de ese Perú itinerante representado, con grandes dosis de teatralidad, por su compañera de ruta. Tal como lo hicieran otros exiliados famosos (como el previamente mencionado Garcilaso o el mismo Ventura García Calderón, una suerte de mercader de lo exótico en París), el desarraigo fue generando una imagen extrema y para muchos irreconocible de ese Perú que ambos dejaban atrás. Una situación que se irá exacerbando al entrecruzarse con la tendencia a lo exótico que apareció cuando la pareja de artistas peruanos llegó a Estados Unidos.

Yma y Moisés alcanzaron la fama y el reconocimiento que anhelaban y que les fue negado en su tierra. Sin embargo, el Perú que proyectaron internacionalmente no hubiera sido posible sin esa veta indigenista fabricada por Leguía y su ejército de operadores culturales. Hacia 1927, Ventura García Calderón corroboraba el éxito de un experimento en el que, también, participó desde los márgenes. “De las huacas colgadas de las montañas o sepultadas en la arena y de las imágenes de cólera, felicidad y melancolía de la cerámica precolombina surgió una lección”, afirmó el creador de “La venganza del cóndor”. Esta escuela de arte, fomentada por los indigenistas, era un “bien local” que solo debía ser aplicada a la “actualidad” con el objetivo de renovar una tradición casi extinguida. Por ello, se imponía una “reeducación” de las nuevas generaciones para favorecer “las cualidades adormecidas” de un pueblo que, como el peruano, “podía sorprender al mundo”. Y vaya que sorprendieron al mundo Yma y Moisés, una pareja de provincianos cuya infatigable labor es testimonio viviente de la riqueza del acervo cultural que poseemos y que nos mantiene unidos a pesar de todas las frustraciones pasadas y presentes.

¿HACIA UNA PERSPECTIVA QUECHUA DE LA INDEPENDENCIA?

Bajo el título de “Inca, doctora y paladina del quechua”, Fernando Iwasaki ha reseñado en el Diario El País (03.08.2017) el acto de presentación de tesis para optar por el título de Doctora en la Universidad Pablo de Olavide de España, que realizó en marzo pasado la Antropóloga cusqueña Carmen Escalante.

La nota relieva el hecho de que, en virtud a la normatividad española, se leyó la tesis en Quechua, el idioma oriundo del Perú que fue sustituido por el castellano a partir de la conquista, pero que hoy se sigue hablando por más de 10 millones de personas en América del Sur.

A continuación reproducimos la nota del señor Iwasaki, y quedamos para conocer prontamente el contenido de la tesis, cuyo título muestra realmente una temática interesante: “Rugido alzado en armas. Los descendientes de Incas y la independencia del Perú. Las rebeliones de José Gabriel Tupa Amaru, los hermanos Angulo y Mateo Pumaccahua”.

Disfrútenlo…

Por: Fernando Iwasaki

En marzo de 2017 la antropóloga cuzqueña Carmen Escalante, profesora de la Universidad San Antonio Abad del Cusco, defendió en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla la tesis doctoral Rugido alzado en armas. Los descendientes de incas y la independencia del Perú. La noticia en sí no tendría mayor trascendencia de no ser porque la doctoranda era ella misma descendiente directa del inca Yáwar Huácaq, porque las fuentes de su investigación eran documentos coloniales atesorados por su familia desde 1545 y porque defendió su tesis en quechua, el antiguo runa simi de los incas.

Así, ante un tribunal compuesto por profesores de las universidades de Murcia, La Sorbona y Loyola Andalucía, Carmen Escalante pronunció su discurso en quechua mientras proyectaba la traducción española del texto. Su gesto tuvo un enorme valor simbólico por tres razones: primero, porque le dio visibilidad a un idioma que todavía hablan en los Andes 10 millones de personas; segundo, porque en su propia alma mater no habría podido defender su tesis en la lengua de los incas y —tercero— porque hablar en quechua en la vieja metrópoli era una suerte de justicia poética para sus antepasados.

En 1550 Francisca Pizarro Yupanqui —nieta del inca Huayna Cápac e hija natural del conquistador Francisco Pizarro— fue enviada a Trujillo de Extremadura y obligada a contraer matrimonio con un tío carnal. En la fachada del palacio de la Conquista todavía permanece una escultura de doña Francisca, quien acabó convertida en personaje de Tirso de Molina. Por otro lado, en 1603 Ana María de Loyola Coya —nieta del inca Sairy Túpac e hija del gobernador Martín García de Loyola— fue enviada a Valladolid e instada a casarse con Juan Enríquez de Borja, con quien fundó el marquesado de Oropesa. Los hijos del matrimonio emparentaron así con los fundadores de los jesuitas y los incas del Cusco. Ambas mujeres fueron desterradas para que su descendencia nunca llegara a ser agente de conflicto, pero también se fueron de los Andes hablando quechua, un idioma que desapareció con ellas y que otra mujer inca no volvió a usar en España hasta la defensa de la tesis doctoral de Carmen Escalante.

Según el catedrático Juan Marchena —director de tesis de la antropóloga cuzqueña—, la defensa de Rugido alzado en armas no sólo ha supuesto la primera sustentación doctoral en quechua de Europa, sino el comienzo de una serie de defensas que van a permitir que doctorandos americanos puedan sustentar sus doctorados en sus respectivas lenguas aborígenes. Juan Marchena se muestra exultante, pues para septiembre está prevista la defensa de una tesis en aimara.

Mientras tanto, Carmen Escalante ha regresado a sus investigaciones cotidianas en Cusco, donde ha reeditado la Autobiografía de Gregorio Condori Mamani (Ceques. Cusco, 2014), un clásico quechua escrito al alimón con su marido, Ricardo Valderrama, antropólogo eminente, profesor de la San Antonio Abad del Cusco y él mismo descendiente del inca Túpac Yupanqui. Los incas ya no combaten, pero se doctoran, enseñan en la universidad y defienden el quechua.

NUEVAS TESIS SOBRE LAS RAZONES DE LA GUERRA DEL PACÍFICO

Estimados Blogueros:

La semana pasada se realizó en Arequipa el 3 Congreso de la Asociación Peruana de Historia Económica, en el que se presentaron algunos trabajos en relación a la Guerra del Pacífico, que aquí conocemos como Guerra con Chile.

Al respecto, Carlos Contreras (historiador y profesor de la PUCP) publico en el Diario El Comercio un artículo denominado “¿Guerra del Pacífico o Guerra del Salitre?”, en la que comenta las interesantes tesis de los historiadores chilenos Carlos Donoso y Sergio González sobre los orígenes económicos del conflicto en relación al uso de los puerto peruanos por parte de Bolivia.

Por: Carlos Contreras

La guerra con Chile fue probablemente el acontecimiento más importante de nuestra historia republicana, dadas las consecuencias que en el corto y largo plazo tuvo para la política y la economía nacionales. La memoria que los historiadores y el sistema educativo construyeron sobre ella ha sido, por su parte, un elemento clave para la formación de una identidad y una conciencia entre la población en torno a la peruanidad.

Para empezar, creo que más apropiado que el nombre de Guerra del Pacífico, que es el que de ordinario recibe, sería el de ‘Guerra del Salitre’, por ser la posesión de este fertilizante el desencadenante del conflicto. Hubo otras conflagraciones que tuvieron como teatro de operaciones el Océano Pacífico, como el enfrentamiento entre Estados Unidos y Japón, en el marco de la Segunda Guerra Mundial, o el de China contra Inglaterra en el siglo XIX, conocida como la Guerra del Opio.

En la semana que concluye se realizó el III Congreso de la Asociación Peruana de Historia Económica en la ciudad de Arequipa, coorganizado con la Universidad Nacional de San Agustín y la Universidad Católica de San Pablo. Una de las mesas tuvo como tema la Guerra del Pacífico. Fue interesante y saludable ver a historiadores peruanos y chilenos debatir sobre los orígenes económicos de un conflicto que ahora podemos contemplar con la serenidad de cinco generaciones de distancia.

Los historiadores chilenos Carlos Donoso y Sergio González presentaron una línea de interpretación sugerente, en la que la renegociación entre los gobiernos del Perú y Bolivia del acuerdo aduanero que mantenían desde 1848 ocuparía un lugar central. Según este acuerdo, el comercio boliviano de importación discurriría por los puertos peruanos del sur. Principalmente por Arica, pero también por Quilca y Mollendo. Este último puerto cobró relevancia desde 1876, a raíz de la culminación del ferrocarril del sur, que unió Mollendo con Puno, que había sido priorizado por el gobierno peruano sobre otras líneas férreas, precisamente con vistas a reforzar la conexión de la economía boliviana con el sur peruano. Esta conexión tenía largos antecedentes desde tiempos coloniales, pero se había visto relativamente amenazada por el crecimiento del puerto de Buenos Aires desde el siglo XVIII, que se ofrecía como una vía alternativa para conectar a la economía de Bolivia con el mercado mundial.

De acuerdo con el arreglo de 1848, que puso fin al conflicto desatado por la invasión boliviana del sur peruano en los años previos, los puertos del sur peruano recibirían las importaciones bolivianas, aplicando el gobierno del Perú sus leyes arancelarias y transfiriendo al gobierno boliviano una cantidad de dinero que compensaba los derechos de aduanas pagados al fisco peruano por las mercaderías destinadas al territorio boliviano. En 1864 se fijó en 400.000 soles de plata esta cantidad, que el Perú entregaba en armadas mensuales de 33.333 soles. Esta suma representaba una proporción no desdeñable de los ingresos del fisco boliviano. Resulta llamativo, sin embargo, como destacó Donoso en su presentación, que Bolivia confiase a su vecino un área de gobierno tan delicada. A cambio de prescindir del mantenimiento de sus propios puertos y oficinas de aduanas, el país altiplánico dejaba en manos del Perú la llave de su comercio exterior.

Ello tendría una explicación en que las rutas para el transporte de mercadería desde el puerto boliviano de Cobija, en la costa de Antofagasta, eran mucho peores que las existentes desde Mollendo o desde Arica. Desde la época colonial este puerto había sido el “ascensor de Potosí”; vale decir, el punto por el que salían las exportaciones de la minería alto peruana e ingresaban los insumos necesarios para ella como, por ejemplo, el azogue y los instrumentos de fierro. Era algo así como el puerto natural de Bolivia.

Sin embargo, en vísperas de la guerra de 1879, el gobierno boliviano de Hilarión Daza pidió que la remesa anual del Perú se incrementase a la cantidad de 800.000 soles de plata: el doble de la suma vigente. El Perú se negó, argumentando que los impuestos pagados por las mercaderías destinadas a Bolivia no rendían tanto como para justificar dicho incremento. Necesitado de ingresos, el gobierno de Daza aplicó entonces un impuesto a las exportaciones de salitre de su territorio, en manos principalmente de empresas chilenas.

Sobre el papel, este impuesto favorecía los intereses peruanos, pero nadie sabe cómo terminarán las cosas. Entre 1876 y1878, a fin de enfrentar la disminución de las ventas de guano, el Perú había expropiado los yacimientos y las oficinas salitreras de Tarapacá, convirtiendo las exportaciones de salitre en un monopolio estatal. Con el impuesto, el salitre boliviano tendría que elevar su precio, favoreciendo así la venta del salitre peruano.

La historia, sin embargo, tomó otros caminos: las empresas chilenas rehusaron al pago del impuesto y, ante la amenaza de su expropiación por parte del gobierno de Bolivia, el ejército chileno ocupó el litoral boliviano en el inicio de 1879. La guerra, en la que el Perú terminaría envuelto, había comenzado.

La dependencia que de la exportación de las materias primas tuvieron los gobiernos sudamericanos para nutrir sus arcas fiscales trajo como consecuencia no solamente la volatilidad de los ingresos del gobierno (que padecemos hasta el día de hoy), sino también la guerra por los recursos. Habrá que seguir investigando la línea de interpretación propuesta por Donoso, pero sin duda fue recién cuando el Perú perdió sus yacimientos de guano y de salitre con la guerra de 1879 que el país procedió a una reforma fiscal que volvió mucho más estables, aunque también más reducidos, los ingresos estatales. Pero con el estallido de la Primera Guerra Mundial otra vez las exportaciones de materias primas se volvieron rutilantes y el sistema fiscal volvió a prenderse de ellas, aunque esta vez por la vía del impuesto y no por la de la expropiación, como había sido el patrón del siglo XIX. Una muestra de que, al menos en este terreno, habíamos sacado una lección de la historia.

LA PERSPECTIVA DEL PSICOANÁLISIS EN EL DESARROLLO HUMANO

Estimados blogueros:

Como sabemos, el psicoanálisis le ha dado mucho al entendimiento de la personalidad y de la conducta humana. En algún sentido, dicha disciplina ha permitido entender de mucho mejor manera la naturaleza humana y ha dado explicaciones razonadas sobre las razones del sufrimiento y de otras circunstancias que afectan lo cotidiano.

Al respecto, a continuación posteo una interesante entrevista, realizada por Renzo Vásquez, a Lewis Aron (Psicoanalista y profesor en la Universidad de Nueva York), publicada en el Diario El Comercio del 06.06.2017, bajo el título “El psicoanálisis fue desarrollado por refugiados”.

Aron, que estuvo recientemente en Perú para presentar un libro y dar dos conferencias sobre Psicoanálisis y Psicoterapia, reflexiona sobre los últimos avances del psicoanálisis en el camino de reconocer el papel del entorno (incluido el terapista) en el proceso psicoanalítico. Disfrútenlo!!!

Por: Renzo Vásquez

P: ¿Cuál es la particularidad del psicoanálisis relacional?

R: Debo aclarar que esto es parte del psicoanálisis nacido con Sigmund Freud y el pensamiento psicoanalítico. Sin embargo, Freud lo escribió hace 100 años y basado en un modelo individual. Él pensaba en la persona como un animal evolucionado guiado por necesidades. Para Freud, todo lo social y cultural era secundario, venía después. El modelo científico actual no lo considera así, ahora entendemos que el cerebro se desarrolló gracias a ser animales sociales. El animal es originalmente social y el cerebro se alimenta de esa relación con otros. Incluso el desarrollo biológico es producto de la interacción social porque la empatía y la relación requieren de un cerebro más grande. En resumen, el psicoanálisis relacional aún se concentra en el inconsciente, pero considera primordial el rol de la persona en el mundo social y cultural.

 

P: ¿Eso también se aplica en la relación entre el paciente y el terapeuta?

R: Exactamente. Según el método antiguo, la relación es algo que te permite conocer al individuo porque el cambio está dentro de él. Para ello la relación es importante solo porque te permite ver en el interior del paciente y cambiarlo. Ahora pensamos que el cambio comienza desde la misma relación. No solo es algo que te conduce a un fin sino que se convierte en un fin. La relación con el terapista ha tomado una nueva dimensión y significado. Los problemas no solo pasan en tu interior, el cambio en la relación impacta en tu interior y los nuevos pensamientos se reflejan en la relación. Es algo bidireccional.

 

P: Esa idea fue desarrollada por el psicoanalista húngaro Sándor Ferenczi…

R: Así es. Me alegra que lo menciones porque lo que describimos se está convirtiendo en la forma dominante de terapia. Para mí esto no se trata de estar del lado de Freud o de Ferenczi. Mucho de lo que pensamos actualmente puede ser analizado desde ambas posturas. Creo que estamos en medio de un gran redescubrimiento de Ferenczi, de lo que hizo, aunque él haya muerto antes de ello y que por razones históricas haya sido apartado del círculo de psicoanalistas.

 

P: ¿Cuánto afecta este cambio en el modelo de trabajo del terapeuta clásico?

R: En el modelo de Freud la personalidad del terapista, lo que llamamos subjetividad, era vista como un contaminante, algo que podría alterar o distorsionar la información. Ahora utilizamos un paradigma social donde mi contribución como terapista, mi personalidad o mi subjetividad hacen una parte esencial, ya no la podemos evadir sino que debemos utilizarla. La subjetividad es ahora la herramienta principal del psicoanalista.

 

P: Viéndolo desde el lado del terapista, ¿cómo logran lidiar con tantos problemas al día?

R: La terapia es un trabajo que te drena mucho, es muy intenso. Enseñar, por el contrario, es estimulante. Desde el inicio del psicoanálisis se determinó que el análisis más importante era el que el profesional se realizaba a sí mismo. Ahora eso es más cierto que nunca, al vernos dentro del problema sabemos que seremos arrastrados al problema, entonces debemos aprender a utilizar esa vulnerabilidad y subjetividad.

 

P: En el plano social enfrentamos una gran crisis de refugiados en todo el mundo. ¿Cuánto repercute esto en la mente de la gente?

R: Uno de los grandes secretos es que el psicoanálisis es una psicología desarrollada por refugiados, el mismo Freud era uno. Llegó de Europa del Este y todos sus amigos, todos los primeros analistas eran refugiados o hijos de refugiados. Entonces se desarrolló gracias a gente que había sido perseguida, que no podía trabajar en un hospital o como investigador. Eran personas que estaban asustadas, vulnerables y es precisamente eso, la psicología de la vulnerabilidad lo que permite el desarrollo del psicoanálisis. Otra etapa de grandes avances en esta ciencia se dio cuando Hitler llegó al poder y no gracias a él, sino que los grandes analistas se desarrollaron en el exilio. El miedo al otro es algo presente porque es, en realidad, un miedo a nosotros mismos que se proyecta en las características que más tememos. En ese sentido, una de las cosas más difíciles e importantes es entender que el otro no es como yo, recibirlo y aprender lo que se puede porque precisamente es diferente.

 

P: Hablamos de unión en una época donde la tecnología nos separa…

R: Sí, pero también nos une. Hoy estaba en mi hotel y hablaba con mis hijos o mis colegas sin darme cuenta de que estaba en otro país. Es algo particular porque te puede acercar y alejar al mismo tiempo. En términos prácticos tenemos mayor capacidad de atender pacientes a distancia, pero también se discute el resultado efectivo de esto. En todo caso, es algo que se debe estudiar, pues es totalmente nuevo.

 

P: ¿El escenario político mundial también está afectando nuestras mentes?

R: Lo primero que han reportado la mayoría de terapistas, no solo en América sino en el mundo, es cuánta gente se ha visto afectada por ello. Cuando los políticos trabajan bien y puedes confiar en el gobierno la gente no necesita preocuparse por la política, puedes olvidarla, sabes que todo funciona bien. En las circunstancias actuales no podemos confiar, la preocupación es constante porque vemos que las cosas no funcionan bien. Si respiras bien no piensas en que lo haces, cuando te falta el oxígeno sí. La política nos afecta a todos psicológicamente.

Sobre licencias obligatorias para medicamentos, derecho de propiedad e impuestos

Estimados blogueros:

A nivel internacional hay una seria discusión respecto al uso de medicamentos para la salud de la población y el respeto del derecho a la propiedad privada de las empresas que detentan las patentes.

La cuestión, desde mi perspectiva, no esta solo referida a una relación entre el derecho a la salud y el derecho a la propiedad sino a la financiación estatal, que incluye la cuestión de los derechos de los contribuyentes. Me explico: un régimen donde se respete irrestrictamente los derechos de propiedad sobre las patentes médicas traería consigo una mayor carga estatal en el combate de las pandemias, lo que significa una mayor financiación por parte de los contribuyentes del presupuesto estatal.

Confieso que hay que seguir pensando y discutiendo el tema. A continuación unas líneas del siempre inteligente doctor Elmer Huerta, puede ayudar a atizar esa discusión, máxime si se refiere a un proyecto de ley peruano para autorizar una licencia obligatoria sobre un medicamento para la lucha contra el VIH . El artículo apareció en el Diario El comercio, el 29.05.2017, bajo el título “El problema, Derecho a la salud versus derecho a la propiedad”.

Por: Elmer Huerta

Tan distraída ha estado la opinión pública peruana por las desgracias producidas por el niño costero que no ha prestado atención a un crucial asunto de salud pública que llegó a su clímax la semana pasada y que no solo enfrenta a la industria farmacéutica contra grupos de pacientes, sino a algunos ministerios entre si.

La Comisión de Salud del Congreso aprobó por cuatro votos a tres que por primera vez en la historia, se llevará al pleno un proyecto de ley que -en aras del interés nacional y la salud pública- reduzca el precio del atazanavir, una medicina muy útil para las personas infectadas por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), desconociendo así el derecho intelectual de patente de la compañía farmacéutica Bristol-Myers Squibb (BMS). Este procedimiento legal, llamado licencia obligatoria o compulsoria es el que explicaremos en esta columna.

Los antiretrovirales

Los médicos que peinamos canas y hemos vivido la pandemia del sida desde su inicio en el año 1981 sabemos perfectamente que el pronóstico de la infección VIH ha cambiado sustantivamente en los últimos años. Gracias a los medicamentos antiretrovirales –que impiden la replicación del VIH en las células- la infección ha pasado de ser una sentencia de muerte a una infección crónica cuyo paciente tiene prácticamente la misma expectativa de vida de una persona no infectada. Pero para que los antiretrovirales funcionen, deben tomarse todos los días pues dejar de tomarlos por unos pocos días hace que el virus se vuelva resistente y el paciente recaiga. Uno de los antiretrovirales mas útiles es el atazanavir, motivo de la disputa legal que analizamos.

La licencia obligatoria o compulsoria

La Organización Mundial del Comercio (OMC) exige a los países miembros que respete y proteja los derechos intelectuales de propiedad de patentes de las empresas comerciales, una acción vital para el desarrollo y la investigación de nuevos productos. Pero la misma OMC estableció en su reunión anual en Doha en el 2001, que en circunstancias excepcionales -y siempre en aras de la salud pública y el interés nacional- algunos países puedan invocar el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (APDIC) y desconozcan los derechos de patente y propiedad del fabricante para comprar un medicamento esencial a un precio mas barato en el mercado.

Ese mecanismo se llama licencia obligatoria y es el que por primera vez se discutirá en el pleno del Congreso peruano. Obviamente, una acción de esa naturaleza es vigorosamente rechazada por la industria farmacéutica y las organizaciones de comercio que las representan.

El caso atazanavir

La farmacéutica BMS tiene la patente del atazanavir en el Perú hasta enero del 2019, por lo que las mas de 80,000 pastillas de atazanavir que usan gratuita y mensualmente los 2,678 pacientes infectados con el VIH, deben ser obligatoriamente comprados por el Minsa a ese laboratorio. Al respecto, el 53% del presupuesto de medicamentos antiretrovirales que distribuye gratuitamente el Minsa se gastan en esa sola medicina.

El problema es el precio, pues mientras que el Perú pagaba S/ 39.24 por pastilla en el 2014, Bolivia solo pagaba S/ 1.40 por el genérico. En su afán de reducir el precio, el Minsa presentó en enero del 2015 un recurso para usar la licencia obligatoria y comprar atazanavir a un precio mas cómodo. El pedido tuvo la oposición de los ministerios de Economía, Justicia y de Comercio y Turismo.

Ante la presión, BMS redujo voluntariamente el precio de la pastilla a S/ 18.64, el cual es todavía muy alto pues le ha ocasionado al Minsa un sobrecosto de 75 millones de soles en los últimos cuatro años.

El caso colombiano

El imatinib o Glivec es un medicamento muy avanzado para ciertos tipos de cáncer y debido a que su precio era muy caro, el Minsa colombiano decidió invocar la licencia obligatoria para bajar su precio. Obviamente la farmacéutica Novartis puso el grito en el cielo, y al igual que en el Perú, la transnacional contó con el apoyo del ministerio de Comercio que se enfrentó a su propio ministerio de salud. El caso fue muy sonado y llegó hasta el congreso norteamericano, trascendiendo que si Colombia bajaba el precio del medicamento, se suspendería la ayuda para el proceso de paz que buscaba el presidente Juan Manuel Santos.

Contra todos los pronósticos, el Minsa colombiano usó la licencia obligatoria y el imatinib bajó de precio en un 44%. Como reacción, sin embargo, y bajo presión del ministerio de Comercio quien dijo que la inclusión de Colombia en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estaría en peligro, el congreso aprobó recientemente una ley que impedirá que en el futuro se invoque nuevamente la licencia obligatoria.

Corolario

Hasta el 31 de diciembre del 2016, el Minsa tenía reportados 35,379 casos de sida y 66,766 casos de infección por el VIH en el Perú. Frente a esa enorme carga económica y social, la Defensoría del Pueblo hace un excelente análisis de la situación y apoya la medida de invocar la licencia obligatoria para que el Estado peruano pueda comprar esa cara medicina en mercados que lo ofrezcan a un precio mas barato y puedan usarse los ahorros en tantas otras cosas de necesidad.

Creo que quien mejor ha plasmado esta controversia es el abogado representante de la industria, quien en una reunión de la Comisión de Salud, dijo que con este proyecto de ley “Se está tratando de confrontar el derecho a la salud con el derecho a la propiedad”.

¿Con qué lado de la confrontación se identifica usted amable lector?

LA LIBERTAD DE ELECCIÓN Y LA CULTURA ACTUAL: A propósito del atentado de Manchester

Estimados blogueros:

El inaceptable acto terrorista perpetrado en el Concierto de Ariana Grande en Manchester (Reino Unido), en términos simbólicos, afecta lo central de nuestra vida moderna, pues se ha atacado a niños y jóvenes que participaban de una reunión alrededor de la música actual.

Muchos sostenemos que detrás de ese terrible acto terrorista hay un mensaje de represión a los más jóvenes, y a lo central del concepto de “libertad de elección” de nuestro mundo actual. Nuestra respuesta simbólica y cotidiana debe ser seguir amando la libertad y promover en nuestros hijos ese valor y todo lo extraordinario que ha traído consigo nuestra cultura actual.

Por eso, comparto plenamente las reflexiones del escritor Santiago Roncagliolo, aparecida bajo el título “No te rindas, Ariana” en el Diario El Comercio del día 26.05.2017. Lo posteo a continuación pues merece mucho la pena leerlo.


Por: Santiago Roncagliolo

Querida Ariana Grande:
No me conoces. Soy muy viejo para ti. Tus canciones están más en la onda de mi hija. De hecho, te veíamos juntos en la serie de Nickelodeon “Victorious”. Debo decirte que me caías mejor que la protagonista. Ella parecía producida en una impresora 3D de estrellas de cine. Tú tenías un aspecto más humano, con tu pelo rojo.

Desde entonces, me entero de ti de vez en cuando, cuando ganas un premio MTV o te nominan para un Grammy. Por supuesto, me fijé hace dos años en tu escándalo del donut. ¿Recuerdas? Saliste de fiesta con tu novio, y acabaste de madrugada en una pastelería. Cuando el vendedor no miraba, lamiste un donut y lo devolviste a su sitio. Remataste tu operación con las palabras “Odio América”. La verdad, fue divertido.

Ya sabes lo que pasó después: alguien filtró el video de la cámara de seguridad a Wikileaks y ardieron las redes sociales. “Antiamericana”, “traidora”… te dijeron de todo. La Casa Blanca llegó a vetar tu presencia en un acto porque representabas mala publicidad para el Gobierno.

¿Sabes qué? Yo te defendí entonces. Una defensa totalmente inútil, por supuesto, en alguna cena con amigos, pero lo hice. Dije que lo que hace grandes a las democracias occidentales es precisamente la libertad. Libertad incluso para ser un imbécil si vas medio borracho de madrugada (siempre que no atropelles a alguien, claro. Tu libertad termina donde empieza la de los demás). En cambio, una sociedad donde cada persona está vigilada las 24 horas, y cada travesura boba es castigada con el escándalo masivo, es un infierno reprimido donde no vale la pena vivir.

Además, tú no tienes nada de imbécil. En tus redes sociales, ante más de 150 millones de seguidores, siempre defiendes a las mujeres del acoso sexual y la cosificación, y animas a las niñas a sentirse dueñas de sus vidas. Ese mensaje es muy inspirador para mucha gente.

Precisamente por eso, un psicópata escogió tu concierto del lunes en Manchester para hacerse volar por los aires con un explosivo matando a 22 personas e hiriendo a 59. Ha habido otros atentados en Europa, querida, pero esta vez, las fotos de las víctimas han sido más conmovedoras que nunca: niñas de 16 años, hasta de 8, que iban al primer concierto de su vida, y que veían en ti un modelo de conducta para sus propias vidas.

Tú también fuiste una víctima, Ariana, aunque no te saltase metralla al cuerpo. Te has declarado “rota”, y no me cabe duda de que estás destrozada. Has anunciado la suspensión de tu gira, y es obvio que no te quedan muchas ganas de bailar.

Por eso te escribo esta carta, aunque sé que no la leerás. Porque no quiero que canceles tus conciertos.

¿Sabes lo que odian los terroristas? La diversión. Como están llenos de odio, no soportan que alguien pueda reír, bailar o pasarlo bien. Por eso atacan fiestas de Año Nuevo en Turquía, balnearios turísticos en Túnez, discotecas en Orlando o salas de concierto como la parisina Bataclan. Para que triunfe su reino de violencia, necesitan que todo el mundo esté tan furioso como ellos. Por eso, la cultura, la creatividad y la alegría son armas fundamentales en su contra. Por eso, tú lo eres.

Tú nunca quisiste una dimensión política global. Pero para construir un mundo mejor, y para vencer al psicópata de Manchester, tienes que seguir haciendo que las chicas bailen, rían y piensen.

En realidad, solo tienes que ser tú misma.

Ojalá puedas.

 

LO RELIGIOSO: Entre la actualización del mensaje y la tradición

Estimados blogueros:

Hoy mas que nunca se plantean reflexiones y discusiones respecto al papel de la religión, y de lo religioso, dentro de la cultura ciudadana. En concreto, el rol de las religiones monoteístas en la formación y desarrollo de las distintas culturas hegemónicas.

Para apoyar en esa reflexión, posteo a continuación una interesante reflexión del antropólogo Alexander Huertas, aparecida en el Diario El Comercio el 27.05.2017, bajo el título “Hablemos de Religión”. Creo que da pautas para entender la tradición y la actualización en el marco de las experiencias religiosas. Disfrútenlo…


Por: Alexander Huerta-Mercado

¡Vaya tiempos para la religión! Ha sobrevivido a los embates de la modernidad y de la racionalidad científica. Lo vemos en nuestra ciudad cuando cada cine de barrio ha sido convertido en un templo o cuando grupos organizados de creyentes buscan impactar en las políticas educativas relacionadas con el enfoque de género. También apreciamos una crisis importante en la institución que, tildada de conservadora, se ha visto envuelta en escándalos sexuales que no han pasado inadvertidos por una población que suele declararse masivamente como “católica no practicante”.

La religión no pasa por su mejor momento, pero existe con un vigor y con una serie de contradicciones que nos lleva a preguntar: ¿Qué es y cuál es su función? Es un tema apasionante y pienso que, para variar, el arte es la vía que mejor nos puede ayudar a responder esta pregunta.

Zhao Nanxing fue un político chino que vivió entre los años 1550 y 1627. Es recordado por haber escrito una deslumbrante fábula que nos llevará por el camino de entender la religión y el impacto que tiene en nuestra vida diaria:

Junto a un camino que conducía a la aldea había una imagen de madera, colocada en un pequeño templo. Un caminante que se vio detenido por un riachuelo, tomó la estatua del dios, la tendió de lado a lado y atravesó el riachuelo sin mojarse. Un momento después pasó otro hombre por ahí y tuvo piedad del dios; lo levantó y volvió a colocarlo sobre su pedestal. Pero la estatua le reprochó el no haberle ofrendado incienso y en castigo le envió un severo dolor de cabeza.

El juez de los infiernos y los espíritus que estaban en ese templo le preguntaron respetuosamente:

– Señor, el hombre que lo pisoteó para atravesar el riachuelo no recibió castigo y en cambio al que lo levantó usted le proporcionó un fuerte dolor de cabeza. ¿Por qué?

– ¡Ah! Acaso no saben ustedes –contestó la divinidad–, ¡que hay castigo solo para los buenos!

Por casi cinco siglos se ha intentado explicar el significado de esta narración. Hay quienes encuentran en Zhao a un precursor temprano en la idea de la consciencia moral que nos rige, otros un pesimismo en ver que los malvados se salen con la suya, y hay quienes han interpretado que el castigo puede ser, a la larga, un premio aleccionador.

Que el autor se haya cuidado de no ponerle nombre a la divinidad nos ayudará a explicar de manera antropológica qué es la religión y cuál es su función en la sociedad. Antes de comenzar, quisiera decir que la religión aquí la entendemos como un camino institucionalizado que busca la conexión entre el ser humano y lo que considera sagrado. Este espacio institucional con jerarquía e ideologías ha servido como receptáculo de respuestas que buscamos casi desde el inicio de nuestra existencia como especie: ¿A dónde vamos cuando morimos? ¿Qué nos depara el futuro? ¿Qué es lo correcto? ¿Cuál es el sentido de la vida

Entendemos como sagrado aquello que es percibido como separado de este mundo (y que generalmente es asociado a una entidad superior). Así, la estatua de madera del dios tenía una conexión con la dimensión sagrada (con el dios que representaba) y, seguramente, con un universo donde convivía con otros dioses. Imagínense dos tipos de espacios, uno profano (donde vivimos los mortales) y otro sagrado. Las intersecciones de estos dos lugares dan lugar a un tercer espacio que puede tener la forma de un cementerio, un templo o un sitio de peregrinación.

Durante milenios la religión ha dado un esquema de pensamiento que determina lo bueno y lo malo, y con ello se ha constituido en uno de los más eficientes medios de control social. Por lo mismo, la religión ha sido una fuente de formación de grupos bastante sólidos que –de forma colectiva o individual– encuentran en ella no solo respuestas sino seguridad emocional. Esta necesidad se materializa en estudiantes que rezan antes de un examen, en nativos que ofrendan a los dioses antes de un viaje o en la frase de Derek Rabelo, un corredor de tabla brasileño a quien la ceguera no le ha impedido llegar a ser profesional: “Cuando alguien me avisa sobre la proximidad de una ola, solo espero a sentirla y luego la corro junto a Dios”.

Habiendo dicho esto, es importante subrayar que históricamente ningún profeta o avatar que predicó e hizo milagros en el mundo fundó ninguna religión. Generalmente han sido los seguidores quienes institucionalizan el mensaje y lo convierten en un sistema ideológico y ritual.

Nuevamente volvamos al ejemplo de Zhao. La pluralidad de interpretaciones sobre su cuento es importante: nunca sabremos cuál era la del autor (su fábula tiene vida propia y somos libres de interpretarla de forma distinta a como él la pensó). Y ocurre algo parecido con las imágenes religiosas que son creadas nuevamente de forma independiente a las que los profetas y avatares buscaron inspirar. Y es que no necesariamente evocan un mensaje sino proyectan los ideales de las sociedades de cada época.

El problema empieza cuando los mensajes (que fueron predicados hace siglos por personas bastante sencillas y amorosas) dan lugar a instituciones bastante burocratizadas. Y nosotros sabemos bien el problema de la burocratización (tan común en los servicios estatales del país): nos aleja del jefe.

Esto empeora cuando la burocracia se apoya más en la tradición que en el mensaje y promueve valores que aparecen como conservadores y ajenos a las nuevas perspectivas de inclusión y aceptación de la diversidad. Peor aun cuando las iglesias se hacen del monopolio de la salvación y predican a partir del miedo.

En el caso del cristianismo, por ejemplo, Jesús habló incluso de amar al enemigo y no temer, estando los judíos en plena invasión romana, cambiando perspectivas, generando sorpresa en su época y enfatizando en el sentimiento bueno hacia el otro. Cada vez más en mi trabajo de investigación, las personas me responden que están de acuerdo con Dios, pero no con las autoridades eclesiales o con la Iglesia misma. La autora de ciencia ficción Anni Potts sintetizó este sentir en una frase: “No tengo problema con Dios, pero su club de fans me asusta”.

Yo me siento parte del club de fans pero también creo que la institución debe hacer igual que Jesús (es decir, caminar un poco más y sentir el sentir para no convertirse en piedra).

Hay una tradición común en los mitos andinos y en la Biblia, y es que cuando hay un cambio en nuestro entorno el mirar atrás nos puede convertir en estatua de sal o de piedra. Creo que es una forma de entender que aferrarnos al pasado –y en este caso a los valores de una sociedad muy conservadora– puede inmovilizarnos ante los cambios que son necesarios y a la misión de amar a todos sin distinción ni condiciones, como nos enseñó Dios cuando caminó por aquí.

UNA VISIÓN TRIBUTARIA DEL PAÍS

Estimados blogueros:

En agosto de 2017, con ocasión del treinta aniversario del GRUPO AELE escribimos un artículo sobre la tributación en el Perú. En él desarrollamos algunas ideas respecto a las principales líneas de discusión que en materia tributaria se han venido suscitando y que tenían especial relevancia. El artículo se publicó en la Revista ANÁLISIS TRIBUTARIO del mes de agosto de 2007 y plantea nuestras reflexiones sobre las soluciones al financiamiento estatal por la vía de la recaudación tributaria, los actores en el fenómeno tributario, y algunos aspectos que hoy son relevantes en materia tributaria.

Lo he vuelto a leer y, aunque requiere algunas actualizaciones, considero que resulta muy útil en el momento actual. Esa razón me motiva a volver a postearlo. Lo pueden bajar en el link siguiente:

 

 

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