Una representación a medias (El tamaño del parlamento sí importa)

4 Respuestas

  1. Kristel Castillo dice:

    Me parece especialmente interesante el analisis que haces sobre los electores en el extranjero. He tenido la oportunidad de conversar con diferentes comunidades de electores peruanos en los Estados Unidos y puedo corroborar lo que afirmas: se sienten irrepresentados, no tienen candidatos que los conecten con la politica de su pais y tambien, a pesar de la funcion de la media, su desconocimiento electoral les inhibe de emitir votos eficaces. Los peruanos en el extranjero son una poblacion que merece tener voz y voto en el Parlamento. No creo estar en el camino incorrecto al decir que ese sera el nuevo target de los candidatos legislativos en las proximas elecciones. Bien lo merece esta poblacion electora pues representa uno de los motores de la economia peruana actual con sus remesas en nuestro pais. Este es un tema que merece mas profundo analisis. Celebro que lo abordes, Fernando!

  2. César Reyes dice:

    LA LUCHA POR EL DISTRITO ELECTORAL DE LAS PROVINCIAS DE LIMA

    El martes 10 (Marzo 2009) será recordado por los alcaldes y funcionarios de las provincias de Lima como el ingrato día en que sintieron literalmente sus pasos perdidos al recorrer Los pasos perdidos del Congreso de la República. Pues fue ese el día elegido para anunciar la movilización de los pueblos que representaban contra el olvido de los 120 conformantes del Poder Legislativo de negarles el derecho para elegir sus propios parlamentarios. Sin embargo, pese a las cortesías, apenas si motivaron el interés de los cronistas parlamentarios en un asunto que debió parecerles irrelevante y hasta confuso. Irrelevante y confuso si se considera que por concentrar a casi la tercera parte del país a Lima (distritos y provincias incluidas) debe en verdad corresponderles la tercera parte de la representación parlamentaria nacional; es decir: entre 38 o 40 escaños.

    Esa es una de las razones que no ha sido tomada en cuenta y que explican porque el día de la marcha (12 de Marzo) que recorrió la avenida Manco Cápac y Abancay no logró vencer una indiferencia que, por si fuera poco, además debe mucho al lastimoso 10 por ciento de aprobación que ostenta el Poder Legislativo. De manera que aun cuando el reclamo por la restitución del distrito electoral no ha desbordado aun el marco estrictamente provinciano y regional y no ha logrado todavía el impacto ni la cobertura esperados en los medios nacionales, lo verdaderamente importante es que la lucha a comenzado y que pese al desprestigio de la institución parlamentaria los pueblos de las provincias de Lima no renuncian a recuperar el derecho a contar con sus propios representantes. Por tanto, aunque en los momentos actuales, la trayectoria y desenlace de esta lucha es incierto su objetivo, sin ninguna duda, resulta inobjetable y concreto.

    Por eso mismo (dada la incuestionable legitimidad del reclamo) es menester pensar y actuar con realismo y sensatez. Lo cual empieza por aclarar que el problema no estriba en que las provincias de Lima no estén representadas sino en que no están debidamente representadas. Pues pudiendo elegir a los candidatos de sus provincias los electores de las provincias han preferido -tal como quedo demostrado en sucesivas elecciones- a los lideres de los partidos, provenientes de Lima, que integraban las mismas listas. En consecuencia, quienes creen que la solución esta en orientar el apoyo conciente de los electores hacia los candidatos provincianos o, en el otro extremo, en rechazar a los candidatos que recorren las provincias expresan un explicable malestar pero a la vez proponen una alternativa en exceso ingenua. Y es que el hecho mismo de viajar a Lima a reclamar este derecho acrecienta la confusión: pues las provincias de Lima siempre serán parte de su entorno económico, social y cultural. El asunto es definir la gravitación política de esta realidad. Máxime si no es lo mismo sumergirse en una tina que en una piscina.

    Al respecto creo ilustrativo compartir una experiencia personal. En el verano del 2006 fui invitado a asesorar a un candidato genuinamente huachano (y por ende provinciano). Habida cuenta que mi experiencia parlamentaria había transcurrido en despachos de congresistas provenientes de otros departamentos y regiones acepté el sacrificio con entusiasta buena fe. Por lo demás, el candidato parecía estar dotado no solo de los recursos sino de las vinculaciones necesarias para ser elegido. Con todo, a la hora del frío recuento, era evidente que pese a ser el provinciano más votado de las listas su preferencia -por parte de los votantes de las mismas provincias- estaba por debajo del de los cogotudos lideres que traman y aseguran su continuidad desde la ciudad capital. En consecuencia, en el reclamo por la restitución del distrito electoral hay que ver no solo un derecho sino un mecanismo práctico de sensatez democrática que evite mezclar, o confundir, gatos con tigres.

    Finalmente, aunque no participé de la marcha debo decir que, llegada la hora, no dudare en estar en el mismo lugar en donde -felices las aguas que pasando quedan- un batallón patriota decidió el inicio del fin del dominio monárquico del mismo modo que será el escenario final que acaso habrá de poner término a la estupidez e hipocresía de quienes, por, a pesar y contra, de lo que dicen y de lo que hacen han preferido -hasta ahora- sacrificar un derecho en lugar de honrarlo.

  3. Daniel dice:

    Es interesante que según la población el congreso o parlamento deba crecer para lograr una representación efectiva de todos los pobladores. Sin embargo, hay que preguntarnos hasta que punto se puede hacer crecer un parlamento unicameral. Imaginese un parlamento o congreso del mundo con sus billones de habitantes que tendrían que ser representados. Además, sería demasiado dificíl debatir propuestas con todos los congresisitas o parlamentarios que serían miles. Incluso con nuestro pequeño parlamento ya es una tarea dificiíl debatir propuestas y leyes (aunque debe ser un problema de calidad). Pienso que debería llegar un momento en que se organize el congreso varias camaras según los temas que necesite el país del congreso o parlamento.

    • Anónima dice:

      El problema de ineficiencia frente a la necesidad de mayor representatividad es uno, el problema que representa convencer a los ciudadanos la necesidad de una mayor representatividad cuando es deficiente el existente es otro. El debate no es difícil, es la falta de ideas lo que lo hace insoportable.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*