Jesús Cosamalón y el Coloquio de Historia PUCP

El Historiador Jesús Cosamalón, profesor de la Pontificia universidad Católica del Perú y especialista en historia social de la ciudad de Lima colonial y republicana, nos da testimonio de su experiencia en el Coloquio Internacional de Estudiantes de Historia. 

 

 La historia del Coloquio comenzó con la intención muy sencilla de que los egresados de historia expongan sus memorias de bachiller con las cuales se graduaron en la Facultad, las sumillas eran mimeografiadas, se consiguió el Auditorio de Humanidades y el afiche fue sumamente modesto. Ninguno de los que asistimos, supongo, pensó que ese sería el inicio de una actividad que ha logrado institucionalizarse. En esa historia tienen mérito principal los estudiantes que siempre han procurado continuar lo, con el apoyo desde el inicio de profesores y la Facultad.

 

¿Cuál es su valor? En primer lugar, siempre fue un espacio de intercambio entre los docentes y los profesores, ambos aprendimos a escucharnos más y a conocernos desde otras dimensiones, desde el trabajo de organización, las preocupaciones por sacar adelante el Coloquio y la felicidad de celebrar su éxito.  Es decir, no solo contribuye en lo académico, sino también en lo humano en beneficio de una formación integral. En segundo lugar, ha servido siempre como espacio para escuchar a otros estudiantes de universidades del interior y del exterior. Uno de los hechos más simpáticos es recordar como con algunos colegas compartimos mesas, comentarios, cafés, conversaciones, etcétera, contribuyendo a eliminar los prejuicios mutuos con el objeto de construir diálogos horizontales entre todos nosotros.  En tercer lugar, su propuesta novedosa desde la primera edición de incorporar los comentarios de un estudiante y un docente ha resultado ser un aporte que ha trascendido al propio Coloquio. Esta práctica contribuye a que los profesores descubran la voz propia de los alumnos, quienes frecuentemente elaboran comentarios muy interesantes. Vale la pena añadir que este espacio de diálogo permitió que muchos comencemos a presentar trabajos de investigación, enfrentarlos a la crítica de los compañeros y los profesores. La lista de colegas que han presentado ponencias que luego se convirtieron en tesis es larga y abarca universidades limeñas, nacionales y extranjeras. Si hay algo que debe preservarse es esa tradición y procurar siempre que la crítica tenga como objetivo ayudar a mejorar los trabajos y contribuir a consolidar un diálogo entre pares.

 

Por último, en este espacio los estudiantes siempre pudimos expresarnos libremente y esto no solo incluye las ponencias o comentarios. Es simpático ver cómo cada generación se presenta a sí misma de una manera diferente; los sacos y corbatas han dado cedido el paso a otras formas de vestirse, el lenguaje ha variado, los temas han cambiado, pero se mantiene algo que debe conservarse: cada generación tiene el derecho de organizar el Coloquio según sus intereses y debe contribuir a que la siguiente haga lo mismo.

 

                                                                                                                                                              Jesús Cosamalón

 

                                                                                                                                          Lima,  22 de Setiembre de 2013

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