La IMPUNIDAD sus implicancias en nuestra sociedad!… reflexiones y propuestas para erradicarla.

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Los últimos hechos ocurridos en nuestro congreso, con congresistas que coaptan voluntades a cambio de solicitar aportes a sus trabajadores para su beneficio a costa de la continuidad en el cargo, además de trabajadores informales (limpieza parabrisas) que agreden físicamente a sus espontáneos clientes causando incluso la muerte, policías que no pueden ejercer su autoridad y son rebasados por manifestantes o infractores de tránsito, miembros de las FFAA que son abiertamente atacados por una ciudadanía desbordada e inconforme por la no atención de sus demandas o necesidades, que no permiten incluso izar el sagrado pabellón nacional, serenos que son asesinados de la manera más impune posible, compra / venta de celulares robados manchados de sangre, el abuso de algunos miembros de las fuerzas del orden contra ciudadanos, son algunos de los casos que pueden ser identificados como hechos que muestran que la ciudadanía o las autoridades, no respetan ni la autoridad, ni la ley, la pregunta que nos hacemos es por qué sucede esto, es parte de nuestra cultura o es algo que va más allá de nuestro entendimiento; reflexiones sobre ello.

Pues bien, lo hechos citados evidencian que el estado en general actúa de manera timorata (por decirlo menos), al no aplicar de manera justa, ni contundente, ni efectiva los medios coercitivos legítimos que posee, ya sean jurídicos, fiscales, policiales o de las FFAA – disuasivos, cuyo fin ulterior es evitar que se repitan hechos similares. En otras palabras el que roba cumpla su condena, el que infringe una norma de tránsito sea multado, el congresista que abusa de su poder para apoderarse del estipendio de sus colaboradores sea sancionado de manera célere y severa, los empresarios o funcionarios públicos que pretenden corromper o corromperse sean disuadidos de actuar de esa manera y de hacerlo sean juzgados de manera ejemplar, además los ciudadanos que manifiestan de manera justa su opinión o protesta si actúan en contra de la propiedad privada o pública reciban la sanción que la ley establece para estos casos, en resumen que cada persona o ciudadano que vive en nuestro Perú, que no cumpla con las leyes o normas legales será plausible de sanción, respetando para ello el debido proceso (que no es más que acatar lo que las leyes o normas disponen para el tratamiento de estas infracciones o delitos).

Lo descrito es el deber ser, lo que dista de la realidad, es por ello que las autoridades deben buscar acercar estos dos pareceres, lo real con lo ideal, como lograr ello evitando la IMPUNIDAD, la misma que genera mayor aliciente a los infractores, delincuentes, corruptores / corruptos o insanas autoridades públicas, a no cumplir con la ley, normas, procedimientos y todo lo que se establece para un buen vivir.

La impunidad según la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) del EXP. N° 2488-2002-HC/TC del 18/marzo/2004, es definida como:

“(…)

  • 3. La impunidad
  1. La ejecución extrajudicial, la desaparición forzada o la tortura, son hechos crueles, atroces, y constituyen graves violaciones a los Derechos Humanos, por lo que no pueden quedar impunes; es decir, los autores materiales, así como los cómplices de conductas constitutivas de violación de derechos humanos, no pueden sustraerse a las consecuencias jurídicas de sus actos. La impunidad puede ser normativa, cuando un texto legal exime de pena a los criminales que han violado los derechos humanos; y también fáctica, cuando, a pesar de la existencia de leyes adoptadas para sancionar a los culpables, éstos se liberan de la sanción adecuada por la amenaza o la comisión de nuevos hechos de violencia. 
  1. Según Naciones Unidas, la impunidad es “la inexistencia, de hecho o de derecho de responsabilidad penal por parte de los autores de violaciones de los derechos humanos, así como de responsabilidad civil, administrativa o disciplinaria, porque escapan a toda investigación con miras a su inculpación, detención, procesamiento y, en caso de ser reconocidos culpables, condenas a penas apropiadas, incluso a la indemnización del daño causado a sus víctimas” [Conjunto de Principios para la Protección y la Promoción de los Derechos Humanos mediante la Lucha contra la Impunidad, E/CN.4/Sub.211977/20IRev.I., Definiciones. A.]. Así, la impunidad es hoy considerada como:

1°    Una situación que se opone al sentido comunitario de la justicia y provoca en el cuerpo social conmociones negativas: sentimientos de desánimo y desesperanza que afectan la vida de las personas en el plano cultural, político y económico. 

2°    Una violación de un conjunto de principios y normas del derecho internacional orientados a la promoción y protección de los derechos humanos. 

3°    Un factor que contribuye a la comisión de nuevos crímenes atroces, porque la falta de enjuiciamiento y de sanción adecuada para los responsables de los delitos cuya perpetración lesiona derechos básicos (vgr. la vida, la integridad personal, la libertad individual y la seguridad) debilita la convicción común sobre la ilegalidad de sus conductas, le resta eficacia a las normas protectores de estos bienes jurídicos y refuerza la comisión de sus comportamientos reprochables. 

4°    Un factor que tiende a generar más violencia, porque no sólo alienta la reiteración de los delitos, sino porque crea condiciones para que algunas víctimas busquen hacerse justicia por propia mano. 

5°    Un obstáculo para la paz, porque al amparar a los culpables siembra graves dudas sobre la justicia y la sinceridad del proceso desarrollado con miras a obtenerla. [Cfr. Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Seminario Internacional Verdad y Justicia en Procesos de Paz o Transición a la Democracia. Memorias, Bogotá, junio de 2003, pp. 15 – 17].

(…)”[1]

 

Tan extensa definición del TC nos recuerda que complejo es determinar que es la IMPUNIDAD (I.) o que quizás que fácil es comprenderla o interiorizarla, estoy seguro que cuando leyeron el enunciado habrán sentido que asertivo es el TC, que efectivamente la I. es el motor para que los delincuentes sigan perpetrando sus fechorías o el corrupto / corruptor continúe en sus andanzas tratando de obtener más beneficios personales (la vil avaricia) o el infractor este convencido que no le va a pasar nada, que la autoridad o fuerza pública no realizará acción alguna, y en menor grado pero en el mismo razonamiento de I., los ciudadanos no cumplan con las reglas mínimas de convivencia (incumplimiento de normas ediles, laborales, universitarias, entre otras). La evidencia de hechos cotidianos que observamos o conocemos a través de la basta informacion que encontramos en las redes o medios de comunicación, son prueba que nuestra sociedad cada vez se descalabra.

La I. ante este descalabro de nuestra sociedad, lo que hace es elevar el desasosiego del ciudadano, incremente su negatividad o reticencia a cumplir con las leyes, normas, procedimientos u otra disposición común entre todos, que nos permite forjarnos como sociedad,  como lo precisó el TC la I. “… se opone al sentido comunitario de la justicia y provoca en el cuerpo social conmociones negativas: sentimientos de desánimo y desesperanza que afectan la vida de las personas en el plano cultural, político y económico. …[2] es algo inevitable que esto suceda, la diferencia es en que grado nos afecta, mi opinión es categórica, la afectación es directamente proporcional a la situación cultural / política / económica de determinado estrato social del país, es decir cuanto menos educación reciba o menos entendimiento de política cuente (conocimiento de Nación – Estado) o más pobre sea, la percepción de I. será menor o será entendida como algo natural dentro de su modo de vida; es decir los que vivimos en San Borja o Cayma, percibimos la I. de una forma distinta, algo esquiva (pero consciente que existe) o pretendamos ser severos cuando alguien comete algún delito, no obstante seremos más permisivos a las infracciones, a razón que entendemos claramente que no va a pasar nada (baja estima del principio de autoridad) y que si hubiera resquicio que algo ocurriría trataríamos de “darle solución” a través de una artimaña nada ética o legal, sin embargo somos conscientes que la I. es algo negativo, haciéndonos cómplices de este mal actuar.

Mientras, los que viven en Moho o Lares u Omacha o Lincha, provincias y distritos de nuestro Perú, donde la extrema pobreza es el común denominador, la percepción de I. o de actos impunes son considerados como habituales, normalizan que es necesario hacerlo (I.) para poder lograr algún beneficio personal o de la sociedad o del pueblo (lograr una carretera o parque o colegio o investigación de algún delito ocurrido en el pueblo, sea atendido), en esos lugares la presencia del Estado es muy precaria, el principio de autoridad es precario, razón por la cual la I. o el no acatamiento de las leyes, normas, reglamentos o procedimientos son letra muerta, impera ante la presencia de la I., ocasionando lo que el TC indica líneas arriba “la justicia por su propias manos de los ciudadanos”, que muchas veces es justificado por el derecho consuetudinario o de las costumbres ancestrales, es una manera exigua que el Estado justifica su incapacidad de velar por la no I.  

El tema en cuestión es que hacer con la I., la respuesta minimalista nos diría “evitarla o combatirla”, sin embargo, estimo que la solución es más compleja, la I. es la que promueve el desaliento a cumplir con las leyes, normas o reglamentos de toda índole, motiva a los delincuentes y corruptos a seguir en sus andadas, y considero es el insumo medular donde se cultiva la lacra de la corrupción, ser conscientes que existe una manera o forma de “arreglar o solucionar” para evitar te inculpen de algún acto ilícito o de una infracción, es lo que en el imaginario del peruano coexiste, por lo que la tarea de erradicar la I. no es únicamente de las autoridades (judiciales, fiscales, del ejecutivo, o de los gobiernos regionales / locales, de las fuerzas del orden – FFAA/PNP) si no principalmente del ciudadano, el cual no debe permitir que exista, cuyos valores no deben permitir soslayar actos de I., dichos valores se deben forjar en la sociedad desde la familia y la escuela (primaria / secundaria) y consolidarse en la educación superior / tecnológica.

Estoy seguro de que la gran mayoría de los peruanos somos cumplidores de las leyes, normas y procedimientos, un ejemplo salta a la vista, cuando un peruano viaja al extranjero se comporta de la mejor manera, a fin de evitar una amonestación o sentencia en el peor de los casos, ya reza el dicho popular “en casa ajena uno se comparta mejor”, el temor a ser reprendido fuera de tu terruño hace que el extranjero trate de respetar las normas internas del país que visita (es razonable que muchos piensen que en nuestra realidad no sería asi, sin embargo, es – con certeza – una minoría insignificante de extranjeros en el Perú que obra de muy mala manera), pero en países con mayor historia como Estado (por no decir desarrollados) la I. es combatida por todos, por el contario la permisibilidad de no cumplir con leyes, normas o procedimientos es menor en los países más jóvenes como Estado (por no decir en vías de desarrollo).

La I. podríamos afirmar es una cuestión geográfica, o quizás de coyuntura (una afirmación más política), pues ambas se conjugan : la geografía y la coyuntura, la I. en Europa tiene otros matices, la rigurosidad de castigarla es inversamente proporcional a la cantidad de hechos posibles de I., caso contrario en este lado del mundo (América Latina, la joven América) donde los actos de I. son reprimidos con laxitud (o soslayadamente) lo cual afecta directamente a la cantidad de actos de I., todo ello con la complacencia – aceptación  por las propias autoridades y ciudanía en general. Es decir, donde se comete actos impunidad estos son reprimidos según la coyuntura de la sociedad (país) donde se realizan, a mayor desarrollo menos actos I., y cuan menor desarrollo más actos de I., una relacion perversamente relacionada al desarrollo de una determinada sociedad.

Que hacer, como lo mencione líneas atrás, la educación es el pilar fundamental para crear conciencia de que los actos de I. no deben existir, mas aún las causas de realizar actos alejados de las leyes, normas o reglamentos, deben ser combatidos con valores, ética, moral y civismos, entre otras fórmulas educativas para elevar la calidad humana de los ciudadanos, la solidaridad, el consenso y la tolerancia son otras actitudes que deben cultivarse desde casa y la escuela, ardua labor que nos queda a los que más experiencia (edad) tenemos y a los más jóvenes, los cuales debemos de tener el compromiso de saber que la I. y sus causas pueden ser derrotadas. Igual compromiso debe tener el Estado en toda su extensión, combatir directamente la I., siendo estricto en el cumplimiento de las leyes, normas y reglamentos, sin claudicar en aplicarlos, siendo el actuar de las más altas autoridades ejemplo en la sociedad, labor difícil en estos tiempos; además, el Estado debe potenciar la educación de principios y valores peruanos, con el fin ulterior de proscribir la I., a fin que ella sea la excepción de la regla y no la regla a seguir, todo ello nos convertirá en una mejor sociedad.

Seamos fuente de ejemplo de valores, civismo, solidaridad y tolerancia, es la mejor manera de combatir, desde nuestra posición en la sociedad, a la I. y sus causas…. Tengamos Fe y optimismo en el Perú…. sí se puede….

APC


[1] chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://tc.gob.pe/jurisprudencia/2004/02488-2002-HC.pdf. (resaltado por el autor blog)

[2] Ibid., resalto por el autor del blog.

 

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