[1] La Organización Panamericana de la Salud (2017) estimó que, entre 2005 y 2015, las cantidades de personas que padecen desórdenes de depresión y de ansiedad (denominados “desórdenes mentales comunes”, DMC) a nivel mundial se incrementaron en 18.4% y 14.9%, respectivamente. Más aún, las cifras muestran que la prevalencia de este tipo de trastornos está incrementando de manera acelerada en países de ingresos bajos y medios (OPS 2017), en los que el acceso a servicios de atención especializada en salud mental es aun muy limitado (OMS 2013). Esta realidad se presenta como un desafío en el marco de la Agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que establece explícitamente la promoción de la salud mental como una de las metas del ODS relacionado la “Salud y Bienestar”.

Para abordar este desafío global, es fundamental identificar a los grupos de la población que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad ante el potencial padecimiento de DMC. Si bien los estudios sobre las causas de los desórdenes mentales atribuyen su surgimiento a la interacción entre factores genéticos, biológicos, psicológicos y sociales, lo cierto es que la desigual distribución de los trastornos de salud mental entre países y al interior de los países parecería estar explicada principalmente por los factores sociales (OMS 2014, Patel et al. 2010). Particularmente, uno de estos factores es la pobreza, la cual constituye un estresor crónico que podría desencadenar en el padecimiento de síntomas de depresión y ansiedad (Pearling 1989). En este sentido, las personas en situación de pobreza podrían constituir uno de los grupos con mayor vulnerabilidad ante el potencial padecimiento de estos trastornos.

La exploración empírica de la relación entre pobreza y salud mental en países de ingresos bajos y medios es todavía escasa (Lund et al. 2014). Parte de la literatura existente para estos países se ha enfocado en analizar la relación de la prevalencia de DMC y la pobreza monetaria, y ha mostrado que las personas con menores ingresos efectivamente tienden a padecer más síntomas asociados a la depresión y la ansiedad (Lund et al. 2010, Fisher et al. 2012, Tampubolon y Hanandita 2014).

Si bien la mayoría de estudios sobre pobreza y DMC adoptan un enfoque de pobreza monetaria, lo cierto es que existe un creciente consenso internacional tanto en relación a reconocer la pobreza como un fenómeno multidimensional (Atkinson 2003, Stiglitz et al. 2009, World Bank 2017) como con respecto a eliminar todas las diferentes “formas” de pobreza (ODS 1.2). En tanto la OMS (2001) enfatiza que la relación entre la pobreza y la salud mental es multidimensional, adoptar una perspectiva únicamente monetaria de la pobreza puede resultar insuficiente para entender el vínculo entre esta y el padecimiento de DMC.

Si bien existe literatura que explora la relación entre algunas privaciones relacionadas a dimensiones no monetarias de la pobreza (educación, empleo, acceso a servicios básicos o condiciones de vivienda) y los DMC (Lund et al. 2010), el número de estudios que explora cómo el sufrimiento simultáneo de múltiples privaciones en dichas dimensiones se relaciona con el padecimiento de DMC es aún muy limitado. Hasta la fecha los únicos estudios que exploran dicho vínculo se realizaron en una muestra de 1314 niños en una región de China (Li et al. 2017, Li et al. 2018), mientras que para el caso peruano solo se cuenta con algunos estudios epidemiológicos para ciertas regiones y ciudades incluidos en los Anales de Salud Mental del Instituto Nacional de Salud Mental.

Utilizando información proveniente del módulo de salud de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) de 2018, recogida por el INEI llevé a cabo una investigación sobre la relación entre el padecimiento de DMC y la pobreza multidimensional en Perú. Los hallazgos de esta investigación mostraron que padecer privaciones en una dimensión adicional del índice de pobreza multidimensional global (IPM Global, que considera las dimensiones de salud, educación y estándar de vida) desarrollado por OPHI y PNUD se asocia estadísticamente con un incremento entre 22.9% y 52.7% en la cantidad de síntomas asociados a DMC que padece una persona. Entre dichos síntomas se encuentra el poco interés para realizar actividades cotidianas, sentimientos de desánimo o tristeza, problemas de sueño, problemas de apetito, sensación de cansancio sin motivo aparente, dificultad para la concentración, sensación de inquietud, pensamientos suicidas, y sentimientos de fracaso. Esta relación positiva y estadísticamente significativa se mantiene incluso si se modifica el IPM Global agregando una dimensión adicional relacionada a privaciones en la situación laboral.

Estos hallazgos contribuyen a desmitificar la creencia popular de que los síntomas de depresión y ansiedad son un problema de “gente rica” y que las personas en pobreza “tienen cosas más importantes por las que preocuparse que la salud mental”. No obstante, persisten aún muchos “mitos” comunes sobre la relación entre la salud mental y la pobreza. En ese sentido, urge generar una masa crítica de investigaciones en la temática con el fin de consolidar en la práctica el principio de priorización de la salud mental de la población en situación de pobreza que ya se encuentra presente tanto en la ley de Salud Mental (No 30947), promulgada el año pasado, como en el Plan Nacional de Fortalecimiento de Servicios de Salud Mental Comunitaria 2018-2021.

 

Bibliografía:

Fisher, J., Mello, M. C. D., Patel, V., Rahman, A., Tran, T., Holton, S., & Holmes, W. (2012). Prevalence and determinants of common perinatal mental disorders in women in low-and lower-middle-income countries: a systematic review. Bulletin of the World Health Organization, 90, 139-149.

Li, C., Jiang, S., & Yin, X. (2018). Understanding the Relationship between Poverty and Children’s Mental Health in Poverty-Stricken Area of China: Social Causation or Social Selection?. Journal of Child and Family Studies, 27(4), 1186-1192.

Li, C., Yin, X., & Jiang, S. (2017). Effects of multidimensional child poverty on children’s mental health in Mainland China. Journal of health psychology, 1359105317718379.

Lund, C. (2014). Poverty and mental health: Towards a research agenda for low and middle-income countries. Commentary on Tampubolon and Hanandita (2014). Social Science & Medicine, 111, 134-136.

Lund, C., Breen, A., Flisher, A. J., Kakuma, R., Corrigall, J., Joska, J. A., Schwartz, L. & Patel, V. (2010). Poverty and common mental disorders in low and middle income countries: a systematic review. Social science & medicine, 71(3), 517-528.

Organización Mundial de la Salud [OMS] (2001). Informe sobre la salud en el mundo 2001. Salud mental: nuevos conocimientos, nuevas esperanzas. Génova: World Health Organization.

Organización Mundial de la Salud [OMS] (2013). Plan de Acción en Salud Mental 2013- 2020. Génova: World Health Organization.

Organización Mundial de la Salud [OMS] (2014). Social determinants of mental health. Génova: World Health Organization.

Organización Panamericana de la Salud [OPS] (2017). Depresión y otros trastornos mentales comunes: Estimaciones sanitarias y mundiales. Washington, D.C.: Organización Panamericana de la Salud.

Patel, V., Lund, C., Hatherill, S., Plagerson, S., Corrigall, J., Funk, M., & Flisher, A. J. (2010). En Blas, E. & Kurup, A. S. Mental disorders: equity and social determinants. Equity, social determinants and public health programmes, Génova: World Health Organization, 115-134.

Pearling, L. (1989). The sociological study of stress. Journal of Health and Social Behavior, 30(3) 241 – 256.

Stiglitz, J. E., Sen, A., & Fitoussi, J.P. (2009). Report by the Commission on the Measurement of Economic Performance and Social Progress. Paris.

Tampubolon, G., & Hanandita, W. (2014). Poverty and mental health in Indonesia. Social Science & Medicine, 106, 20-27.

World Bank (2017). Monitoring Global Poverty: Report of the Commision on Global Poverty. Washington D.C.: The World Bank.

 

[1] Este artículo se basa en Barrantes, N. (2020), ¿Cuál es la relación entre la pobreza multidimensional y el padecimiento de síntomas asociados a la ansiedad y la depresión? Evidencia para el caso peruano, tesis de la Maestría en Economía de la PUCP.

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¿Cómo se relacionan la pobreza multidimensional y los síntomas de depresión y ansiedad?

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