Hoy es un día especial. Mi papá me despertó más temprano de lo normal y me dijo: ”¡Es tu primer día de clases!” Me senté en la cama un poco confundido… ¿Hoy? ¿Ya? ¡No puedo creerlo!
Me puse mi uniforme nuevo. Mamá me peinó con gel y papá tomó muchas fotos. “Dile cheese”, me decía mientras yo solo quería terminar mi desayuno.
Cuando llegamos al colegio, vi muchos niños como yo, algunos felices, otros con cara de sueño. Mamá me tomó de la mano fuerte, pero yo estaba emocionado. En la puerta, una señorita con una gran sonrisa me dijo: “¡Bienvenido! ¿Cómo te llamas?”
Entré al salón y todo era colorido y grande. Había pinturas, cuentos, bloques y una pizarra muy grande. Mi profesora nos saludó y nos dijo que nos sentemos en la alfombra. ¡Tenía muchas ganas de jugar!
Cantamos una canción, conocimos a nuestros amigos y hasta dibujamos. Yo hice un sol con crayones y mi profesora me dijo que estaba muy bonito.
De repente, escuchamos un timbre… ¡Era la hora de irnos! Mamá y papá me estaban esperando afuera. Corrí a abrazarlos y les dije: “¡Me encantó mi colegio!”
Hoy aprendí que ir a inicial no es tan aterrador como pensaba. Es un lugar donde puedo jugar, aprender y hacer nuevos amigos. ¡Mañana quiero volver!