Caras vemos, ¡talento no!

Caras vemos, ¡talento no!

Observo la foto en su CV, y no lo reconozco. Al parecer, mi alumno egresado de la Escuela de Negocios, no era muy fotogénico. Me solicitó por correo que le buscara una entrevista de trabajo. Y trato de ubicarme en los zapatos del reclutador que evaluará el contenido en su hoja de vida. De hecho, revisara de qué lugar proviene, cuál es su edad, competencias e intereses.

En seguida, me pregunto, Cuán efectivo puede ser un proceso de reclutamiento de talento si solo se resuelve observando CVs. La verdad si decidiera por la foto, como muchos lo hacen, no lo elijo. “Cara manda” seria el dicho cínico de quienes adelantamos opinión sin conocer las competencias de los postulantes. Sin embargo, al comparar su imagen en mi memoria y recordar su desempeño sobresaliente en mis clases, me hace confesar que revocare todo indicio de prejuzgamiento de cualquier índole, sea de origen racial, de credo, de nivel socioeconómico, e incluso, de identidad sexual.

Caras vemos, corazones no. En este caso, talentos legítimos menos. Por tanto, no debemos confiar a nuestra “intuición” la selección del personal adecuado. Las hojas de vida deben permitir segmentar al candidato que será sometido a un proceso de evaluación en situaciones reales de trabajo. Y con un protocolo intercultural de atención, lograremos incrementar la productividad del capital humano en los negocios, cada dia, más digitales.

17 oct. 2017 9:23