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memorias personales en uso y desuso

Continuación

Varias veces durante estos meses (sigue pareciendo julio aún) me he cuestionado la ausencia de tantas cosas que antes tenía cerca. Entonces, se me hace un nudo gigante y eterno en el pecho, la frustración asoma y solo miro mis manos, sin entender mucho a pesar de buscar explicación. La palabra muda, como siempre. Una palabra y voz mudas, mientras siga el tiempo.

Extraño las tardes en que llegaba del trabajo y me sentaba a descansar, frente al televisor (no siempre lo prendía). Había una sensación tan calma en todo y todo ello parecía eterno –  pensé que siempre sería así. Aún lo extraño, extraño las voces, los pasatiempos, las conversaciones… todo se quedó en el tiempo.

Ahora – quién pudiera imaginar- no tengo nada de lo que tuve. Nada. Nunca pensé estar en situación parecida, y aunque mi fe es grande, ser humana hace que desee borrar todo en un segundo y quedarme sin recuerdos. La magia de ello es que de hacerlo, nos quedaríamos incluso más vacíos que siempre.

¿Dónde está todo?

Ahora solamente miro el teléfono y las fotos a veces se cuelan y sonrío borrosa en el olvido. No encuentro paz pero de algún modo todo sigue su curso.

Son muchas las tardes, las noches, los días en que he querido correr y escuchar la misma voz: Mi espejo. He querido volver a decir mi nombre, escuchar la voz hecha aliento, jugar Clue o quizas comer algo a hurtadillas. He querido contar lo que estoy pasando, el dolor por el que atravieso ahora que nada tengo. He querido ver mi rostro en el espejo, pronunciar mi nombre y escuchar la respuesta en eco diferente.

Así es como termina la vida – quizás. Me quitaron todo y nunca pude hacer eco de mi voz. Me mutilaron.

Fe – solo eso tengo. Como ese grano de mostaza del que muchos ya han hablado antes…

Ps. Y sin embargo, desde la penumbra, una breve y delgada luz se esfuerza en iluminar mi ausente emoción.

 

Mudanza

Es cierto, quedé muda. He perdido absolutamente todo lo que antes tenía, he dejado todo, me quitaron la palabra y me han echado del mundo también. En menos de una semana mi voluntad cambió, ignoro el proceso sin embargo. Todo cambió, mudó, murió. Se dice que la muerte es un nuevo renacer: yo no estoy segura de ello. Ahora, sin casa, sin mundo y sin recuerdos (o con todos en realidad) me miré al espejo que no veía hace seis años. Realmente estoy sola- me dije en un inicio. Ahora también lo estoy, sola. Mucha esperanza, melancolía, dolor, olvido, impotencia, rabia, desazón, furia, desconcierto, duda, recelo, aceptación, cuestionamiento, llanto, desesperación.

Rezo todos los días, al menos mi alma (aunque no mi ser) debe alimentarse día a día. Sigo mis pasos en el trabajo, a veces sonrío.

Me es totalmente difícil ver qué sucederá- me llena el temor y lo desconocido.

Solo tengo esperanza. Y fe, que como alguien me dijo, jamás huye de mí.

SOS

 

emoción (que no lo es)

La semana había transcurrido y qué semana. No solamente terminé de trabajar – lo que en otra vida y otro tiempo era lo único que debía hacer- sino que ahora debía además repartir mi tiempo entre el tráfico, la llovizna que va naciendo en Lima, los estudios, los amigos (pocos)… y con suerte, la vida personal.

Siempre que tomo alguna decisión, impensada, motivada solamente por una emoción (que me empuja a una humana reacción de la que después solamente puedo señalar PORQUÉ), las consecuencias son funestas. Aunque ya hace mucho (mucho x 1000) no me había dado esa licencia, lo cierto es que reaccionar y actuar sin pensar es un one-way-ticket momento, situación que creo ya no debería de volver a vivir. Ya no tengo muchas excusas: no tengo 20 años (por ende “no adolezco”), no estoy sintiéndome mal por algo específico (enfermedad, desamor, etc), el mundo no se acaba mañana… no tengo excusas, es la verdad.

Esa terrible condena de “hacer lo que quiero” me acoge en una situación agridulce (he tenido que hacer una pausa para repasar en mi mente como escribir esa palabra, cuyo origen solamente lo tenía en inglés al momento de escribir estas líneas). Agridulce, contradictoria, incauta, que sé yo. De lunes a viernes, cada uno de esos días, todo se intensificó. Algunas decisiones si las pensé mucho antes, por ello es que no sentí mayor consecuencia (qué cierto ello de pensar antes de actuar). Pero aquellas otras, movidas por un frenesí incauto de apasionamiento juvenil huido, esas otras, son las que quisiera borrar. A menos que…

En fin, teniendo tanto por decir y ver huído el mundo (y el tiempo, la mayor pérdida para mí), me alejo. Estoy contemplando la idea de un viaje, espero corto, espero pronto. Espero, memorable.

Como siempre, una canción (un poco a raíz de tantos eventos).

I can see clearly now ♫

Bahia bahia bahia bahia…

Toda yo ahora solamente pienso (pensamos) en Bahía. Estar ahí, como si fuera Arequipa (2011). Como si fuera Worcester (2004). Aún en el trabajo, las frases se esconden, la interacción sucede y la palabra se deja ser dicha. En unos momentos seguiré mi propia rutina, escuchando lo que líneas abajo detallaré. Y la siguiente frase que es probable me acompañe en este día frío, que da mucho por decir del futuro pasado (más entretenida me tiene el presente).

 

Rocio, tudo tem seu tempo….  Aliás, todos nós merecemos ser feliz.

Esto escucho mientras escribo estas líneas…

Es probable que piense en ello por toda la tarde.

Ps. Qué bonito es el português..

Off

He pasado días en casa, algo mal. En realidad no sentí gran malestar hasta que el doctor llegó y dijo que estaba enferma. Entonces, mi cerebró aceptó el efecto dominó del malestar y el vaticinio, y finalmente me declaré en inacción laboral, al menos por dos días.

Durante estos días ni la misma idea de trabajo me ha abandonado. Soñé por un par de veces estar en la playa, y acaso leyendo un libro.

Lo cierto es que mi teléfono (automatizado ahora y convertido en repositorio de mucha información) y yo hemos estado interactuando de manera remota.

Muy a mi pesar.

 

Vacaciones

 

La lluvia ya ha caído tres veces (en lo que va de la tarde). Hace algo de frío (10º), no hay mucha comida alrededor (lo que implica que hay que salir a conseguirla).

Todo por querer salir de los 34º de Lima y respirar aire más libre, más puro, y dejar atrás la rutina.

Tengo hambre…

 

Felicidad

He estado sentada en este escritorio, frente al computador, quizás por más de 2 horas. He revisado cosas del trabajo, he sentido la brisa tardía asomar débil. No hay mucho ruido alrededor, todo me gusta.

Estuve releyendo algunas entradas pasadas de mi blog, nombres que no recuerdo por más que hice el esfuerzo para intentar poner rostro alguno. Lugares que desconozco hoy, completamente. Cierto o no, saber que ella (la felicidad) está a unos metros, descansando, me hace bien. Ahora, con todos los años que tengo puedo decir SOY FELIZ y me gusta como suena esa aseveración en silencio, mientras mi mente la escucha en forma de breve eco. Es verano, ya es 2017, el mundo está colapsando allá afuera pero su sola existencia hace mi vida feliz.

Sigo imprimiendo papeles del trabajo, anotando todo lo que falta y lo que se ha hecho. Ya no hay iniciales poblando mis escritos, y admito que profesionalmente la tecnología me ha ido facilitando la vida. Mis escritos de hace 7 años fueron hechos algunos a mano, otros en la comodidad de MSWord. Ahora en cambio, esta suerte de ciudadanía digital ha empozado esta página y otras de las cosas que hago. Una breve búsqueda de mi nombre podría aparecer en línea citando algunas de las cosas que vengo haciendo.

Esta misma entrada podría aparecer por allí, también…

Y seguiría FELIZ.

ps. Es cierto, antes de este tiempo, solamente iba en búsqueda. Ahora quiero hacerlo eterno.

Hablando de eternidad…

Heraud

El Río.

Desde la primera vez que leí ese poema, se me vino todo a la mente: azul, fuerza, verde, esperanza, desazón, descanso. Ayer abri (recién, muy a mi pesar) el libro que había comprado meses atrás. El olor a un libro nuevo siempre será eterno.

Leí el prólogo, la infaltable carta de su padre relatando su muerte y exigiendo reconocer lo acontecido por donde sea que se informase sobre su muerte, y el inicio de todo: El Río.

Javier es el río: exactamente cada una de las estancias de ese río descrito. Cada cosa que encuentra a su paso. Cada tribulación en su recorrido. Cada respiro al descansar de lado.

Pueden pasear por aquí para leer el Rio y de paso, otros poemas más.

Tristemente, la violencia terminó por agotar sus palabras..

 

 

 

Sueños (x2)

Cuando era más joven, recorría librerías con menos o nada de dinero. Entonces husmeaba libros de tapa dura, los recorría por editorial y me deleitaba releyendo autores. Los tiempos cambiaron diez o doce años después de ese entonces: si los quiere, los compro. Se los regalo. Me gusta hacerlo. Hay algo de complicidad en su búsqueda y en la mía. Ya no invierto tiempo buscando en los estantes. Pienso en algo que me gustaría leer y me asomo. A veces ese alguien me trae los libros, me los enseña. Rápidamente me convenzo de su juicio y así nuestra cuenta en libros crece y crece aún más desde el 2011. En qué podría terminar todo ello…

Hoy regresaba a ver a mis papás y en el camino, toda la música que hace años no escuchaba me vino a la memoria. Entonces me llené de melodías, de cuando tenía sueños por editar y memorias que escribir. Estaba en la escuela, no tenía idea de lo que haría: solo quería ser yo misma, leer, viajar algo, enamorarme, escribir, escribir, leer, leer. Dormir. Leer, tomar café caminando descalza por el piso de madera… quería vivir cerca a un lago, aprender a nadar, todo eso y más. Quería amar, no sé si ello se llegó a convertir en realidad. No lo sé.

Hoy todo se está rescribiendo. Es probable que (nuevamente o por primera vez) tenga que tomar decisiones. He pensado en algún par de cosas que quiero hacer. Quizás tres. El amor con alguien ya no está en mi agenda.

Desde cuando me habré vuelto tan ensimismada… tan unívoca… tan individual.

Bueno, la última canción que escuché. Me encanta. Me encanta Billy Joel… me gusta soñar que el piano y yo nos haremos algún dia compañía.

 

I go walking in my sleep..

ps. Si a alguien más le gustase esta canción, la cantaría a dúo (sabe Dios que saldría de ello).

Son.

Silencio. Hay un silencio eterno que pensaba quedaría en ese infinito de olvido. Somos tan pequeños en este universo. Hay algo de entrañable en todo y no se donde está.

Que diría Alejandra si estuviera aquí… (me pregunto).

 

Me.