Una de las primeras cosas que Alan García y Jorge del Castillo crean en el segundo gobierno del APRA a tres meses de haber asumido el poder, es la conformación de una Comisión Multisectorial de Prevención de Conflictos (RM-380-2006-PCM), como una forma de ir tomando medidas anticipadas para las medidas de puertas abiertas a la inversión privada principalmente en la extracción de los recursos naturales.

Los argumentos del artículo de Alan García en el diario El Comercio “El síndrome del Perro del Hortelano” un año después de la creación de esta Comisión Multisectorial es un claro ejemplo que el gobierno de García sabía que estas intervenciones privadas generarían conflicto: “Este es un caso que se encuentra en todo el Perú, tierras ociosas porque el dueño no tiene formación ni recursos económicos, por tanto su propiedad es aparente. Esa misma tierra vendida en grandes lotes traería tecnología de la que se beneficiaría también el comunero, pero la telaraña ideológica del siglo XIX subsiste como un impedimento. El perro del hortelano”.

El balance del segundo gobierno del APRA en materia de conflictos es notorio y de carácter público.

En agosto de 2011, el jefe de la Oficina de Gestión de Conflictos Sociales de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) creada por Alan García enero de 2010 (DS-010-2010-PCM), Víctor Caballero Martín, informó que durante ese gobierno la cifra de muertos por conflictos ascendió a 191 personas. 153 fallecidos eran civiles mientras que 38 pertenecían al ámbito castrense o policial, como consecuencia de la falla en la prevención y tratamiento de los conflictos sociales.

Por año las cifras fueron las siguientes. En el 2006, se contabilizaron 17 muertes, en el 2007 fueron 28, en el 2008 aumentó a 35, mientras que en el 2009 a 66. En tanto, en el año 2010 fueron 35 personas las que fallecieron, mientras que en los cuatro primeros meses del presente año murieron 10 personas. (La República. 29.08.11)

Es claro que la realidad en la actual gestión gubernamental el tema ha tenido otro tratamiento basado en el diálogo y los resultados en cuanto a muertes de personas por conflictos es diametralmente opuesto a la gestión aprista 2006-2011. Es cierto que la impericia política provoca decisiones ingenuas, pero también lo es que los expertos en estrategias, tácticas y acciones de la política y de la insidia, tuvieron una alta tasa de mortandad en la gestión de los conflictos durante su período.

No podemos dejar de esbozar una sonrisa cuando hoy nos enteramos que estos señores de los conflictos, uno de ellos forme con todo derecho una personería jurídica denominada “Diálogo y Soluciones” y que según el Búho Diario Digital (21.01.15) se dedique a “asesorías, consultorías y gestión en la problemática de socio- empresarial con la finalidad de diagnosticar y buscar fórmulas de solución equitativas para anticipar, evitar o mitigar posibles problemas que se conviertan en focos de confrontación social”. Vale decir a gestionar conflictos sociales para el sector privado.

Pero más ingenuo resultaría, que algunos inversionistas privados de proyectos importantes de extracción de recursos naturales se dejen conducir por aquellos que generaron conflictos como el de Bagua con los resultados por todos conocidos. Pero como dice el dicho: “siempre hay un roto para un descosido”

Quizá la política y los politicos antes de enfrascarse en confrontaciones descarnadas debieran contestar lapregunta: ¿es este Estado con sus características y contenidos  el espacio eficaz para la resolución de las controversias y los conflictos que se generen?

 

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