• Reflexiones sobre el Disciplinario y la Política de Integridad

    http://revista.enap.edu.pe/article/view/1560/1632

    Luego de un periodo de ausencia, retomo con mucha ilusión mis reflexiones sobre lo público y lo privado, a través de esta colaboración en el primer número de la revista de la Escuela Nacional de Administración Pública, “Saber Servir”, que comparto con ustedes.

    Nuevamente, el Procedimiento Administrativo Disciplinario (PAD) ocupa el centro de estas reflexiones, porque considero que es un instrumento central para que el Estado infunda confianza en la ciudadanía de que los servidores públicos que no son éticos, o que atentan contra la Administración Pública, serán desterrados de sus filas.

    El PAD constituye una oportunidad para combatir la corrupción cuando es utilizado conforme a sus fines, cuando no se abusa de él, cuando no se busca acorralar a los gestores públicos para que paralicen sus funciones por temor a las sanciones. El PAD cumple su finalidad cuando disuade a otros servidores públicos de caer en la tentación de cometer actos de corrupción, porque otros colegas que lo hicieron, fueron sancionados ejemplarmente. Sin embargo, como Estado, no solo tendríamos que apostar por una Administración Pública que permanentemente dude de sus servidores, los persiga y castigue. También necesitamos apostar por una política preventiva que busque capacitar e informar a los servidores públicos sobre dilemas éticos, los conflictos de interés y el complejo funcionamiento del Estado.

    En suma, el PAD es un instrumento central para el desarrollo y consolidación de una política de integridad en el Estado peruano, como señala la OCDE en su estudio sobre la Integridad en el Perú (que también traemos a colación).  Y en estas líneas, se formulan algunas propuestas para la mejora de su gestión y aplicación a los servidores públicos.

    http://revista.enap.edu.pe/article/view/1560/1632

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