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Graves irregularidades en hospitales públicos y clínicas privadas de maternidad a nivel nacional, para estimular el uso de la fórmula en los recién nacidos

LACTANCIA INTERRUMPIDA

CARETAS Edición 2141

MaternaMonitoreo del Ministerio de Salud descubre graves irregularidades en hospitales públicos y clínicas privadas de maternidad a nivel nacional, para estimular el uso de la fórmula en los recién nacidos, en lugar de fomentar la lactancia materna. Los únicos beneficiados: la millonaria industria farmacéutica.

Señora: ¿desea firmar una autorización para darle fórmula a su bebé en las noches para que usted descanse?”, susurra cariñosamente al oído de una mamá primeriza una atenta enfermera. Adolorida por la cesárea, la idea de dormir suena espléndida. La mamá firma sin imaginar que está dictando sentencia a su propia producción lechera.

“Pensé que era lo correcto, que después me iba a salir la leche. No sabía que luego mi bebé no lactaría bien, que succionaría sin ganas. Le dije al pediatra y me contestó que no me estrese, ni estresara a mi hija. Que le diera fórmula Similac de Mead Johnson”, describió Delia Velásquez, 30 años, quien dio a luz hace cinco meses en una clínica privada local.

El caso de Delia se repite en clínicas y hospitales a toda hora, todos los días, descubrió el Monitoreo del Cumplimiento del Reglamento de Alimentación Infantil ejecutado por CESIP/IBFAN Perú (International Baby Food Action Network), con el apoyo de Unicef y en coordinación con el Ministerio de Salud, en abril pasado.

“Visitamos 30 establecimientos de salud y en la mayoría encontramos latas de fórmula donadas con el rótulo de muestra médica, y mamaderas para alimentar a más del 100% de los bebés en el nosocomio”, señaló Ana Vásquez Gardini, Directora del CESIP (Centro de Estudios Sociales y Publicaciones).

“Registramos donaciones en los hospitales de Puente Piedra, San Juan de Lurigancho, Militar, San José, Cayetano Heredia, de Policía, de Vitarte, Carrión, Sabogal, María Auxiliadora y Dos de Mayo. También en las clínicas Hogar de la Madre, San Borja, Maison de Santé y Good Hope. En la Maternidad de Lima y en el Hospital Rebagliati no encontramos donaciones pero sí latas, según ellos compradas, de Enfamil de Mead Johnson y S 26 de Wyeth, en cantidades que no se justifican. ¿Cuál es la motivación para recibir donaciones o comprar sabiendo que atenta contra la lactancia?”, pregunta Ana Vásquez tras participar del monitoreo.

“No más del 3% de niños que nacen necesitan recibir fórmula”, precisó Mario Tavera, del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Esta debe darse únicamente a los bebés con madres con VIH/ Sida, abandonados o prematuros. El Reglamento de Alimentación Infantil especifica que debe solicitarse con receta médica a nombre del bebé que la requiere. Pero todo indica que se trata de letra muerta.

Complementar en las noches y madrugadas con fórmula a los bebés para que las mamás descansen es un atentado contra su producción de leche y los pediatras lo saben: cuanto más veces mame el bebé, la madre tendrá más leche. Las primeras horas y días son esenciales, por eso la toma debe ser a libre demanda. La succión induce a la producción. Las primeras 72 horas son claves: si se corta el estímulo, los ávidos sensores de lactancia materna ordenan el cierre de la fuente lechera.

La contracción es irreversible. En ese instante, la madre y su niño quedan enganchados por siempre a la lata de fórmula y a un fuerte desembolso de dinero. El costo económico de alimentar a un bebé con fórmula equivale al 40% del ingreso mínimo legal, indica el Ministerio de Salud.

PROHIBIDO REGALAR FÓRMULA

El 10 de setiembre de 1982 fue promulgado en el Perú el Reglamento de Alimentación Infantil DS 020-82-SA. Este pone en vigencia en nuestro país el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna (fórmula). El código proscribe la entrega de muestras gratuitas o a bajo costo a las madres, a los trabajadores de salud o a instituciones sanitarias. También prohíbe los regalos de cualquier clase al personal sanitario por parte de los fabricantes.

El costo de la fórmula es alto. Consultadas en farmacias las tarifas de las latas de 900 gramos para bebés de 0 a 6 meses los precios fueron: Enfamil de Mead Johnson S/. 96. Similac e Isomil, producidos por Abbott, S/.76 y S/. 99 respectivamente. Nan de Nestlé vale S/. 76.

“Un niño que usa fórmula láctea consume los seis primeros meses entre 13 y 15 Kg”, indica Mario Tavera de Unicef. Las familias que no pueden afrontar ese gasto (un promedio de S/. 1,600) se ven obligadas a “aguar” la fórmula, pasar a otras leches o introducir comidas antes de los seis meses, produciendo malnutrición, alergias y hasta muerte por diarrea.

Este año Theresa Ochoa, investigadora de la Universidad Cayetano Heredia, ganó un premio de la Fundación Bill & Melinda Gates para estudiar la lactoferrina, una proteína de la leche materna (Revista Somos Nº 1224). Hay cientos de estudios sobre las extraordinarias cualidades nutricionales de la leche materna y su importancia como único nutriente los primeros seis meses de vida. ¿Por qué maternidades y pediatras caen en malas prácticas? ¿Qué les ofrecen los laboratorios Mead Johnson, Abbott, Nestlé, Wyeth, Ordesa y Bagó? Todos comprometidos, según el monitoreo, con esta perniciosa forma de promoción.

CARETAS contrastó las inquietantes revelaciones del Monitoreo del Ministerio de Salud. Se rescataron testimonios a chorros:

Del Instituto de Ginecología y Fertilidad de Miraflores emergen dichosas madres con un crío a cuestas y un irregular obsequio: una lata de leche artificial. En hospitales públicos como el Rebagliati hasta hay impulsadoras que ofrecen diversas marcas de fórmulas. El monitoreo identificó 25 marcas a nivel nacional.

“En la Clínica Santa Isabel me obsequiaron una lata de Similac Advance de Abbott”, cuenta Gabriela Carrasco.

“Hace un mes en el Rebagliati una señorita me ofreció Enfamil. Le contesté que le daría purito pecho a mi bebé como a mi primer hijo. Ella me dijo que como me habían hecho cesárea tendría dificultades, lo cual era mentira”, relata Yolanda Huaringa.

TÁCTICAS NON SANCTAS

Marita Lozano, nutricionista del Hospital Almenara, describió las tácticas utilizadas por los laboratorios: “Sus representantes hacen visitas y regalan lapiceros, recetarios médicos, relojes, tablas de medir. Todas cosas útiles con sus marcas para los consultorios pediátricos. También ofrecen cenas, congresos y cursos en el extranjero con todo pagado. Los que acceden a sus ofertas se sienten comprometidos con el laboratorio”, señaló.

El artículo 52º del Reglamento de Alimentación Infantil precisa que ningún personal de salud de establecimientos públicos o privados responsables de la atención materno infantil debe recibir contribución alguna que lo beneficie o sirva para financiar becas, viajes, subvenciones para investigación y gastos de asistencia a conferencias profesionales. Sin embargo todo esto ocurre. El resultado: pediatras y enfermeras promocionando el uso de fórmula como si fuera la última chupada del mango.

“La situación se ha descontrolado. Hay una arremetida muy fuerte. Es el negocio que más dinero mueve en las farmacias”, dice el Dr. Hamilton García, Director General de Promoción de la Salud del MINSA.

Según el observatorio de precios de DIGESA (Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas) el año 2009 la venta de sucedáneos de leche materna en el mercado farmacéutico privado en millones de dólares fue por un valor de US$ 53’449,895, siendo las 3 fórmulas más vendidas:

Enfagrow (US$ 7’111,408, Unid. 414,274),
PediaSure (US$ 2’096,535, Unid. 100,746) y
NAN (US$ 1’806,915, Unid. 184,264).

Las fórmulas acaparan casi el 8% de las ventas totales del mercado farmacéutico y ocupan los primeros lugares de venta (ver cuadros).

Qué medidas concretas está tomando el Ministerio de Salud ante las evidencias del monitoreo? Hemos enviado cartas con conocimiento de Indecopi a las maternidades y laboratorios exhortando que cuiden la salud de los niños y cumplan con el reglamento. En agosto continuaremos con las visitas inopinadas. De corroborar que siguen en falta aplicaremos las sanciones del reglamento a los funcionarios y laboratorios: multas y hasta la suspensión definitiva de la comercialización del producto o productos, responde el Dr. García.

CONTACTO PRECOZ

Todos los estudios científicos concuerdan que la leche materna es el mejor alimento que existe en el mundo. Biológicamente perfecta contiene los elementos exactos para un desarrollo óptimo. Es una sustancia “viva” cuya composición cambia entre una toma y otra según las necesidades del bebé. Además es gratis, está a la temperatura perfecta y, cuando todo va bien, la mamá y su cachorro humano están felices, relajados y conectados.
Informar y enseñar a dar de lactar debería ser un servicio obligatorio. Sólo estando bien informadas las mujeres tienen la opción de elegir entre amamantar o dar fórmula. Nadie está obligado a dar de lactar, pero para decidir hay que saber.

“Son varios truquitos que si no te los dicen no la haces”, resume María José Sagasti, experimentada madre. “Los doctores te claudican, es una mafia”, opina Giuliana Gotuzo, diseñadora gráfica y mamá atrapada por la fórmula. “Te deben dar confianza e información y es todo lo contrario. Existen intereses para que no lactes”, afirma Allison Velasco de la Liga de la Leche Perú, organización fundada en 1956 por 7 madres de Illinois (Estados Unidos) motivadas a ayudar a otras madres en la lactancia, que ahora tiene representantes en 65 países.

Después del parto las mujeres producen calostro: un líquido amarillento y espeso considerado un producto biológico único por los anticuerpos que brinda. Poner al pecho de la mamá al niño apenas nace es vital para el desarrollo de la lactancia y el instinto de succión. “En las primeras horas se establece la producción de leche, si te separan de tu bebé se te va a dificultar. Sin embargo muchas veces en los partos por cesárea te dicen que debe pasarte el efecto de la anestesia”, dice Gabriela Carrasco, de la Liga de la Leche.

El Dr. José San Martín Pinedo, ginecólogo obstetra de la Clínica Montesur desmintió que a las cesareadas no se les pueda poner al recién nacido al pecho de inmediato. “El efecto de la anestesia no pasa a través de la lactancia. Es una de las ventajas de la epidural”, afirmó el Dr. San Martín.
Además de enviar cartas el Ministerio de Salud podría tomar medidas como no dejar paso a las impulsadoras, decomisar las donaciones, no permitir que se les dé fórmula a los recién nacidos, trabajar con voluntarias que orienten a las mamás. “Justamente hemos pedido el apoyo de la Organización Panamericana de Salud”, responde el Dr. Hamilton García.

“Es difícil hacer el amor pero se aprende”, escribió el poeta Antonio Cisneros. Amamantar es también un acto de amor que requiere aprendizaje y práctica. El primer mes es estresante. Es natural estar asustada, adolorida y agotada por las amanecidas, pero no hay que caer en la tentación de la fórmula. Con el paso de los días bebé y mamá encontrarán su propio ritmo, se sentirán conectados, experimentarán placer y amor. Dar de lactar es un sentimiento único e indescriptible, inherente a ser mujer y mamá. También es un derecho de todos los niños y niñas. (Escribe: Caterina Vella / Fotos: Cecilia Durand)

Ginebra VS San Juan de Lurigancho

El suizo Henry Nestlé inventó en 1860 la leche en polvo para bebés. Siendo sus creadores podría pensarse que son los que más la utilizan, pero no es así. La leche de vaca es para los quesos y chocolates. Para los pequeños suizos: leche de mamá.
Oliver Tschudi Vella, hijo de mi hermana Marina, nació en la Maternité de Geneve. Apenas dio a luz una “sage femme” (mujer sabía) se lo puso al pecho. “Me explicó que era importante que se despierte el instinto de la succión inmediatamente”. Una vez en casa, como parte del seguro, la mujer sabia hace hasta diez visitas.
Mientras tanto en San Juan de Lurigancho, Inés Jiménez Córdova, quien diera a luz hace tres meses, aprieta con sus manos sus hinchados pechos repletos de leche para botarla. “El doctor me dijo que para que sea inteligente le complemente con fórmula”, le explica a su amiga Melania Peña. “¡Estás loca! ¡Tu leche es mejor!”. “Tú no eres médico, no sabes”, responde Inés pidiéndole a su comadre agüita para el biberón. Dramática diferencia.

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