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La certificación ambiental: ¿las municipalidades se están volviendo «verdes»?

Por JOANNA KÁMICHE y DANIEL ANAVITARTE

El interés de las distintas instituciones, en el ámbito público y privado, por los temas ambientales está fundamentado en la necesidad de buscar mecanismos para contribuir al desarrollo sostenible. El objetivo 7 de los Objetivos de desarrollo del milenio (ODM) señala que es necesario «garantizar la sostenibilidad del medio ambiente»

Al respecto, en los últimos veinte años el país ha estado inmerso en el diseño, aprobación e implementación de políticas que buscan contribuir al desarrollo ambiental. De esta forma, desde la creación del Consejo Nacional del Ambiente-Conam (Ley 26410 de diciembre de 1994) hasta la instauración del Ministerio del Ambiente-Minam (Decreto Legislativo 1013, Ley de Creación, organización y funciones del Ministerio del Ambiente, de mayo de 2008), se han establecido y distribuido una serie de funciones ambientales en los distintos niveles de gobierno: nacional, regional y local .

Ahora bien, la implementación de este conjunto de políticas ambientales requiere la asignación y uso de recursos presupuestales que, en la mayoría de gobiernos locales y regionales, son escasos. Considerando que 811 gobiernos locales (44,3%) son calificados en pobreza extrema (Foncodes 2006) y que, por tanto, tienen prioridades de asignación de recursos a la ampliación de servicios básicos, como electrificación, servicios de agua potable y saneamiento, salud y educación, entre otros, ¿cuál es la posibilidad de que los temas ambientales sean priorizados por los gobiernos locales? En primera instancia, dadas las necesidades descritas, lo más probable es que los temas ambientales sean relegados dentro de la ejecución de políticas públicas, locales y regionales.

Sin embargo, la importante participación de diversos gobiernos locales en un instrumento creado por el Conam en el año 2005, denominado Certificación de Municipalidades con Gestión Ambiental Local para el Desarrollo Sostenible (GALS), pareciera demostrar que estos niveles de gobierno, pese a sus condiciones socioeconómicas, están dando importancia a los temas ambientales en su agenda de desarrollo.

LA CERTIFICACIÓN GALS

El proceso de certificación GALS tiene como propósito reconocer, de manera oficial, a las municipalidades que incorporan y priorizan la gestión ambiental para el desarrollo local sostenible. El objetivo de la certificación es estimular a las municipalidades que han diseñado (e implementado) políticas y acciones ambientales dentro de su gestión corporativa, ya que con sus acciones están contribuyendo al proceso de descentralización de la ejecución de políticas de manejo ambiental (Conam 2006 ). Así, la certificación GALS se convierte en un mecanismo para instrumentalizar y medir el avance de la gestión ambiental en el ámbito de los gobiernos locales.
El fin de la certificación GALS es lograr la mejora continua en la gestión ambiental, sobre la base de criterios e indicadores definidos en temas tan diversos como uso y conservación del espacio físico territorial y del entorno natural, gestión del agua, alcantarillado y tratamiento de aguas servidas, manejo de residuos sólidos, entre otros. Este es un proceso aplicable de manera gradual pero dinámica, que tiene tres niveles:

• GALS I: Adecuación básica normativa e institucional.
• GALS II: Desempeño institucional y capacidades de gestión.
• GALS III: Crecientes impactos y resultados en la realidad local.
Hasta el momento se han desarrollado cuatro procesos de certificación GALS I, que han permitido la certificación de 109 gobiernos locales de un total de 235 municipalidades presentadas.

Como se observa, el número de municipalidades que postula al proceso ha ido en aumento , lo que demuestra el interés de los gobiernos locales por obtener la certificación.

¿QUÉ IMPLICA LA CERTIFICACIÓN GALS?

La certificación es un reconocimiento a los esfuerzos de los gobiernos locales de diseñar e implementar una política ambiental local. Por tanto, para obtenerla, los gobiernos locales deben realizar una inversión en recursos humanos y financieros para desarrollar los instrumentos y mecanismos que permitan dar cumplimiento a los criterios establecidos por el Minam.
En esta lógica, la municipalidad postulante presenta oficialmente, por acuerdo del Concejo Municipal, su candidatura a la certificación ante el Ministerio del Ambiente. El expediente es evaluado por una comisión del Minam y se realiza una precalificación, con la posibilidad de subsanar las observaciones, de ser el caso. Sobre la base de los gobiernos locales precalificados, se procede a la evaluación de los criterios técnicos por parte del Comité Nacional de Certificación (CNC), conformado por distintas personalidades del Minam, asociaciones de municipalidades, universidades , redes institucionales, ONG, entre otros.

La evaluación de las municipalidades postulantes se basa en las políticas puntuales que cada una tenga sobre los aspectos que se muestran a continuación:

CRITERIOS DE EVALUACIÓN DE LAS MUNICIPALIDADES POSTULANTES

Aspectos por evaluar Criterio Indicadores por evaluar:

-Marco institucional Política ambiental local Declaración expresa de lo que la municipalidad, con la participación de los distintos sectores de la comunidad, quiere alcanzar en relación con la gestión local y el ambiente.

-Planificación de la gestión ambiental local Existencia de un diagnóstico ambiental local, plan de acción ambiental local y una agenda ambiental. La diferencia entre el plan de acción ambiental y la agenda ambiental es que el primero es un instrumento de planificación estratégica en el largo plazo, mientras que la agenda es en el corto plazo. Tanto el diagnóstico como el plan de acción y la agenda deben construirse con la participación de los diversos sectores de la comunidad.

-Institucionalidad para la gestión ambiental local Estipula la creación de la Comisión Ambiental Municipal (CAM), que se encarga de elaborar, en forma participativa, los instrumentos necesarios para contribuir a la gestión ambiental de la municipalidad en conjunto.

-Manejo de recursos naturales Uso y conservación del espacio físico territorial y del entorno natural La municipalidad debe contar con un territorio ordenado, sobre la base de una zonificación ecológica y económica (ZEE). Para el GALS I se debe elaborar el diagnóstico de uso de suelos, para lo cual la municipalidad debe constituir una comisión encargada de proponer el alcance de la ZEE. Este proceso debe construirse poco a poco y de manera participativa, debido a su complejidad.

-Gestión del agua, alcantarillado y tratamiento de aguas servidas La certificación evalúa el uso racional del agua del gobierno local o provincial. Debe existir una voluntad política para el cuidado y preservación de fuentes de agua, el tratamiento de aguas servidas, la gestión eficiente del agua, entre otros.

-Residuos sólidos. Deben existir los instrumentos necesarios para una efectiva gestión de los residuos sólidos que se producen en el ámbito de la jurisdicción de la municipalidad. De esta forma, las municipalidades provinciales están obligadas legalmente a elaborar un Plan Integral de Gestión Ambiental de Residuos Sólidos (PIGARS) y las municipalidades distritales deben contar con un plan para el manejo de los residuos sólidos.

-Calidad de aire y ruido1/. Se debe elaborar planes de prevención y descontaminación del aire. Se debe identificar, por lo menos, las fuentes contaminantes, las zonas más afectadas y los posibles impactos en la población del gobierno local o provincial.

-Desarrollo de capacidades en temas ambientales Desarrollo de capacidades, educación e investigación para la gestión ambiental local Se debe contar con un programa de capacitación sobre aspectos ambientales para los funcionarios de la municipalidad, los líderes de las instituciones públicas, los niños y el público en general. Este programa debe contar con un diagnóstico de los temas necesarios por capacitar y, a partir de allí, el desarrollo de objetivos.

-Información, comunicación y transparencia de la gestión ambiental: La municipalidad debe acreditar la existencia de mecanismos de acceso para los ciudadanos a la información básica de la gestión ambiental y realizar una rendición pública de cuentas de su implementación.

1/. Solo para las trece ciudades calificadas como zonas de atención prioritarias: Arequipa, Chimbote, Lima-Callao, Cusco, Huancayo, Ilo, Iquitos, Piura, La Oroya, Pisco, Trujillo y Cerro de Pasco.

Fuente: Adaptado de Minam (2008)

Para cada uno de los criterios existe un conjunto de indicadores que permiten realizar un análisis, en detalle, del avance de cada una de las municipalidades postulantes. Como se observa en el cuadro 1, los criterios son de tres tipos: marco institucional, manejo de recursos naturales y ambientales, y desarrollo de capacidades. El desarrollo de estos implica, por parte del gobierno local, la asignación de una serie de recursos económicos: fondos financieros para la realización de eventos de consulta a la población, de tal manera que los resultados sean participativos; recursos humanos para el desarrollo de instrumentos de gestión de la política institucional; el diseño de mecanismos para la mejor administración de los recursos naturales y ambientales, y para el desarrollo de capacidades internas y externas en el gobierno local.

Adicionalmente, el Minam tiene un sistema de monitoreo y acompañamiento para aquellas municipalidades que requieran apoyo en la elaboración del plan de gestión ambiental local. También se debe mencionar que existe un conjunto de instituciones no gubernamentales que, con apoyo de la cooperación internacional, se encargan de brindar asesoría técnica para el desarrollo de los distintos instrumentos ambientales.

Para la evolución del desempeño, el Minam monitorea a los gobiernos locales certificados para constatar que se está aplicando el plan de gestión ambiental aprobado. Finalmente, cada dos años, las municipalidades certificadas renovarán el GALS siguiendo el proceso ya establecido. Sin embargo, ello puede implicar la evaluación de indicadores ambientales adicionales.

Dada la asignación de recursos económicos necesaria para lograr la certificación, es interesante observar que casi el 80% de los 109 gobiernos locales que han logrado la certificación en los cuatro procesos desarrollados, están clasificados como distritos con un índice de carencias (IDC) de 3 ó menos. Es decir, son clasificados como pobres, muy pobres o pobres extremos, respectivamente.

En particular, destaca que el número de municipalidades que están en condiciones de pobreza extrema (IDC 1) se haya incrementado sustancialmente a lo largo de los cuatro años de proceso: de 1 a 19 municipalidades. Además, la participación de municipalidades que son muy pobres (IDC 2) y pobres (IDC 3) también ha aumentado de manera importante a lo largo de los años.

En el mismo sentido, las municipalidades que no están en condición de pobreza (IDC 5) tienen una menor participación en los procesos: entre 1 y 3 municipalidades en los cuatro procesos.
En términos regionales, la región que cuenta con más municipalidades certificadas es San Martín, con 16 gobiernos locales; seguida por Lima, con 14 municipalidades certificadas y Puno, con 11. Por otro lado, se tiene que Tumbes, Lambayeque, Huancavelica, Arequipa y Madre de Dios, aún no cuentan con ningún gobierno local certificado.

¿CUÁLES SON LOS BENEFICIOS ECONÓMICOS DE LA CERTIFICACIÓN?

En este contexto, la pregunta que surge es: ¿cuáles son los argumentos económicos que pueden motivar que una municipalidad distrital o provincial esté interesada en obtener la certificación GALS?, considerando que debe invertir importantes cantidades de recursos humanos y financieros para lograrlo.

La lógica detrás del análisis es que las municipalidades consideran que los beneficios que le proporciona la certificación GALS son lo suficientemente importantes para realizar la inversión, tomando en cuenta sus prioridades institucionales. Entre esos beneficios, se puede mencionar que las municipalidades certificadas se vuelven elegibles para la ejecución de proyectos por parte del Minam y otras instituciones (públicas y privadas) en temas de capacitación ambiental, asesoramiento para desarrollo de proyectos, entre otros. De esta forma, se puede pensar que las municipalidades adquieren cierta competitividad para postular a fuentes de financiamiento privadas, públicas y de cooperación internacional.

La certificación GALS también permite al gobierno local participar en la Red de Cooperación Horizontal de Municipalidades Sostenibles, lo cual les posibilita el intercambio de información y experiencias con sus pares en distintos puntos del Perú. Además, las municipalidades cuentan con la facilidad para migrar a sistemas internacionales de certificación de gestión de la calidad o sistemas de gestión ambiental, tipo ISO 9001 o ISO 14001.

De esta manera, tal como señalan Anavitarte y Paiva (2008) , la certificación GALS representa para las municipalidades una importante posibilidad de destacar y diferenciarse del resto de gobiernos locales, al mismo tiempo que les permite desarrollar un plan de gestión ambiental necesario para la municipalidad. La certificación GALS se convierte en un mecanismo de señalización que permite distinguirse de las demás a las municipalidades que la alcanzan y, así, llamar la atención de agentes que pueden contribuir a su desarrollo.

En esta lógica, los autores previamente mencionados encontraron que cuando el IDC se encuentra por encima de 0,22 (de regular nivel de pobreza), la probabilidad de postulación al GALS I tenderá a aumentar cuando este índice se incremente. En otras palabras, si se elevan las carencias de la población de la municipalidad, será más probable que esta postule a la certificación GALS. Esto se debe a que, ante mayores carencias, las municipalidades tendrán una mayor urgencia por obtener recursos, de modo que buscarán enviar señales a la sociedad para hacerse más atractivas ante las agencias de cooperación internacional .

De igual manera, los referidos autores, encontraron que si las transferencias per cápita del Gobierno central al Gobierno local están por debajo de los S/. 1.500, las reducciones en el monto transferido tienen un impacto positivo en la probabilidad de postulación al GALS. La explicación recae en que cuando las transferencias a la municipalidad son escasas, esta depende de sus propios ingresos tributarios o de otras fuentes de financiamiento para cubrir las necesidades básicas de su localidad. Como consecuencia de la reducida base tributaria de la mayor parte de las municipalidades en el ámbito nacional, estas buscan el apoyo de diversas instituciones para lograr la provisión de los bienes y servicios necesarios. Por ello, la certificación GALS resulta atractiva como medio para la diferenciación entre sus pares, de tal forma que se les facilite la consecución de apoyo financiero externo.

En conclusión, la creación del mecanismo de Certificación GALS por parte del Conam (hoy Minam) para lograr un mejor desempeño de las municipalidades en el diseño e implementación de políticas ambientales que contribuyan al desarrollo sostenible, en el marco del proceso de descentralización, ha tenido un eco importante en las instancias de decisión local. En particular, la gran participación de las municipalidades de menores recursos económicos es una señal del interés y de las posibilidades de priorización que tiene el tema ambiental en la agenda pública nacional, regional y, por supuesto, local.

En este sentido, valdrá la pena hacer un seguimiento a los resultados de la certificación GALS en los próximos años, con el fin de corroborar la idea de que este instrumento está siendo utilizado por los gobiernos locales como un mecanismo de diferenciación entre sus pares.

——–
1. El artículo 53 de la Ley 27867, Ley Orgánica de Gobiernos Regionales, especifica las funciones de los gobiernos regionales en materia ambiental; lo mismo ocurre en el artículo 73 de la Ley Orgánica de Municipalidades para los gobiernos locales.
2. Consejo Nacional del Ambiente-Conam (2006). “Guía para la certificación de municipalidades con gestión ambiental local para el desarrollo sostenible». Lima: Conam.
3. Hasta el momento no se ha desarrollado ningún proceso GALS II.
4. En el año 2007, un retraso en la convocatoria, debido a restricciones presupuestales, limitó el número de municipalidades postulantes, pues el proceso tuvo un período más corto de convocatoria.
5. Se debe mencionar que en tres de los cuatro procesos realizados, la Universidad del Pacífico ha formado parte del comité.
6. Anavitarte, D. y M. Paiva (2008). «¿Qué tan importante es el tema ambiental para las municipalidades? Determinantes de la postulación de los gobiernos locales y provinciales a la certificación GALS del CONAM». Seminario de Investigación Económica, Universidad del Pacífico.
7. Cabe señalar que más del 75% de las municipalidades nacionales tienen un índice de carencias superior al umbral de 0,22, por lo que en la mayoría de los gobiernos locales y provinciales predominará este efecto.

Ver: http://www.puntodeequilibrio.com.pe Sigue leyendo

Comunicación ambiental sin emociones. ¿Qué mal lo hemos hecho!

Un artículo, muy interesante, que nos debe llevar a reflexionar en torno a los asuntos medioambientales.

Joaquim Braulio
Julio 07, 2010 05:00

Después de cuarenta años trabajando como comunicador, y diez dedicado al Medio Ambiente haciendo campañas de concienciación y sensibilización ambiental, desarrollando estrategias de educación dentro del marco de las Agendas 21 Locales y Escolares, me doy cuenta que no hemos sabido comunicar. Nos hemos limitado a INFORMAR pero no hemos sabido transmitir EMOCIONES y ahora a estas alturas del partido nos damos cuenta que la parte de la sociedad realmente concienciada y motivada por una conducta ambientalmente correcta es mínima.

Si cogemos aquellos niños del año 1997, cuando se iniciaban las Agendas 21 escolares y que tenían 12 años y les informábamos enseñándoles como reciclar y como respetar el entorno no gastando agua y cerrando el grifo cuando nos lavábamos los dientes o no tirando el aceite al fregadero, y hoy después de 13 años, o sea que ahora tienen 25, descubriremos que más de un 60 por ciento se han quedado por el camino y no siguen lo que les enseñamos.

Os preguntareis ¿por qué?, muy fácil, pues porqué no lo hicimos generando las emociones ambientales necesarias para que entendieran que el PLANETA ERAN ELLOS.
Porque les hemos explicado pero no les hemos hecho partícipes. Porque lo hemos explicado a medias y les intentábamos sensibilizar con la boca pequeña, y mientras, las Grandes Marcas trabajaban con investigadores sociales, psicólogos que descubrían sensaciones y generaban emociones y expectativas, haciendo del producto de consumo un rico manjar y gran objetivo a conseguir,“…esto sí que es bonito y no esa mierda de salvar el Planeta”.

Pues bien, hoy la necesidad aprieta y no estamos para tonterías y banalidades, o nos mojamos todos o esto ya casi se ha hundido.

Debemos ser realistas y enfocar nuestras actitudes, hábitos y costumbres hacia un modelo más racional de consumo menos escandaloso y mucho más sostenible. Hoy debemos entrar en un nuevo paradigma y debemos hacerlo a partir de las conductas éticas pero generando la emoción desde la ECOLOGIA pero no simplemente desde la óptica de la naturaleza y del medio ambiente si no considerando la ECOLOGIA como la ciencia que estudia a los seres vivos, su ambiente, la distribución y abundancia, y cómo esas propiedades son afectadas por la interacción entre los organismos y su entorno y ambiente, o sea que la relación entre trabajadores y empresa forma parte de la Ecología Empresarial.

Comuniquemos y estudiemos como hacernos vibrar ante la posibilidad que vamos a ser los protagonistas de la NUEVA AVENTURA de cambiar nuestro sistema económico, social y ambiental…pero emocionémonos haciéndolo, que entonces será cuando realmente nos lo creamos.

Joaquim Braulio Mayals
JMCDCxS (Baluarte Internacional)
Comunicación para la Sostenibilidad

En: www.crisiseconomica2010.com
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¿Cómo Petrobas se volvió verde?

En: Harvard Business Review (Edición América Latina)
Año: 2009, Vol.: 87, Número: 3

Hace ocho años, el gigante de la energía Petrobas era conocido por su espantoso historial ambiental. Hoy la empresa más grande de Brasil es un paladín de la sustentabilidad en su país.

¿Cómo puede Petrobas, una enorme empresa cuya actividad principal es la extracción petrolera a mar abierto, evangelizar sobre la protección del medioambiente? Sé que puede sonar descabellado, especialmente porque hasta no hace mucho Petrobas apareció en los titulares informativos con una seguidilla de desastres ambientales.

En enero de 2000, una filtración en un oleoducto corroído derramó 1.300.000 litros de crudo en la bahía de Guanabara, un destino turístico, comunidad de pescadores y hábitat para la vida silvestre cerca de Río de Janeiro, que ya había sufrido un derrame de Petrobas en 1997. Puesto que el ducto no contaba con sensores modernos, el petróleo se derramó durante dos horas antes de que se detectara la filtración. Fuimos multados por más de US$ 25 millones.

Los grupos ambientalistas estaban furiosos. Los pescadores locales protestaron fuera de nuestra casa matriz, aquí en Río, y activistas de Greenpeace se encadenaron a las rejas de nuestro edificio y dejaron aves muertas y cubiertas de petróleo en la entrada. Luego, justo seis meses después, tuvimos una filtración aun mayor en una refinería cerca de Curitiba: se derramaron 3.700.000 litros de petróleo en dos ríos. Nuevamente fuimos criticados por tener tecnología obsoleta para detectar fugas, y por contar con planes inadecuados para emergencias y asignar personal, y fuimos multados con US$ 115 millones.

Esos accidentes, junto con otros de ese año, generaron bastante mala prensa, incluyendo el despectivo comentario de la BBC que decía Petrobas mostró “un nivel vergonzoso de incompetencia”. Los incidentes fueron devastadores en lo ambiental, alarmantes para nuestros inversionistas, dañinos para nuestras utilidades, malos para la imagen de la empresa y desmoralizantes para nuestros empleados y para todos los brasileños.

Creíamos haber pasado lo peor, pero ese periodo desastroso fue coronado por el hundimiento de nuestra plataforma petrolera P-36 en marzo de 2001. Esa estructura de US$ 350 millones era la plataforma flotante de producción más grande del mundo, y era un símbolo de nuestras ambiciones y capacidades técnicas, y de las de Brasil. Dos explosiones en la plataforma causaron la muerte de 11 empleados, y después de varios días e hundió, derramando más de 1.100.000 litros de petróleo.

Eso era antes.

Hace 8 años que no tenemos un accidente importante, y hoy somos reconocidos como un líder global en prácticas de sustentabilidad. Somos miembros del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible y del Pacto Mundial de Naciones Unidas, un programa de políticas sociales y ambientales, cuyo consejo integro. Estamos listados en el índice de Sustentabilidad de Dow Jones, nuestro informe social y ambiental recibió recientemente la máxima calificación en transparencia otorgada por la Global Reporting Initiative, y este año la firma de investigación y calificación Management & Excellence nos colocó en el primer lugar entre las empresas petroleras y de gas de todo el mundo en términos de sustentabilidad.

Hay una metáfora en los negocios sobre cambiar el rumbo del buque cisterna. Nosotros lo hicimos en una empresa petrolera completa.

Fijar la meta

Desde su fundación como una empresa estatal en 1953, Petrobas ha estado profundamente conectada con el desarrollo de Brasil, y nuestra cultura como empresa está entrelazada con nuestros valores nacionales. Hablando en general, la cultura de Brasil es menos individualista y más social en apariencia que las culturas de mucho países occidentales. Ese sentimiento brasileño de sentirse parte de algo más grande anima a la empresa, y ha sido reforzado con nuestro esfuerzos por superar desafíos enormes. Yo no inventé ese espíritu, pero como CEO soy su guardián.

Cuando asumí el puesto de CEO en 2005, estábamos saliendo de un tumultuoso periodo de transición. A fines de los años 90 la empresa empezó su transformación desde ser una empresa estatal, con un monopolio nacional en la exploración y producción de petróleo, a ser una entidad gubernamental con 60% de su capital propio siendo transado en Bovespa y en New York Stock Exchange, y en un mercado completamente abierto a los competidores externos. Petrobas estaba enfrentando nuevas presiones competitivas, nuevos stakeholders y un nuevo énfasis en las utilidades y el crecimiento. Durante los últimos diez años hemos duplicado la producción de petróleo, aumentando las reservas en más de 75% y expandido nuestras operaciones a 27 países. Los derrames y el desastre de la plataforma golpearon a la empresa cuando estábamos acelerando nuestro crecimiento.

En respuesta a los derrames de la bahía de Guanabara y Curitiba, Philippe Reichstul, quien fue CEO entre 1999 y 2001, creó un puesto con rango de director para salud, seguridad y medioambiente, y lanzó el Programa de Excelencia en la Gestión Ambiental y Seguridad Ocupacional. PEGASO, como lo llamamos, era una iniciativa de US$ 4.000 millones que incluía más de cuatro mil proyectos separados diseñados para prevenir accidentes.

Era el mayor programa de seguridad operacional y medioambiental que se había lanzado en Brasil. Pero PEGASO no era sólo un programa de gestión de riesgo. Era una pieza dentro de una nueva estrategia para revertir nuestra mala reputación y convertirnos en un ejemplo para nuestro sector en desempeño medioambiental.

Ésa era una meta muy ambiciosa, dada nuestra historia reciente.

Ingresé a Petrobas como director de Finanzas y relaciones con los inversionistas en 2003, cuando las iniciativas sociales y medioambientales de la empresa se estaban expandiendo agresivamente bajo la dirección de mi predecesor, José Eduardo Dutra. Yo estaba absolutamente consciente de su importancia. Desde la perspectiva netamente financiera, la mala gestión medioambiental era solamente un mal negocio. Desde la perspectiva de las relaciones con los inversionistas, ignorar la creciente demanda por transparencia y sustentabilidad también era claramente un mal negocio. Y desde una perspectiva personal, las nuevas estrategias de sustentabilidad de la empresa reflejaban mis creencias, forjadas en mi pasado político y académico.

A fines de los años 60, fui un prominente activista en el movimiento estudiantil que desafió a la dictadura militar en Brasil; al menos lo suficientemente prominente para que el Ejército me encarcelara en 1970. Después de ser liberado, me acerqué a un grupo de intelectuales, académicos y líderes sindicales – entre ellos Luiz Inácio Lula Silva (el actual presidente de Brasil)-, y en 1980 ayudé a formar el Partido de los Trabajadores. Ciertamente que mi orientación política progresista y de izquierda influye en los que pienso sobre el rol que debe tener Petrobas en Brasil y en el mundo, y en términos más amplios, sobre la manera en que veo la legitimidad de las empresas, la licencia que la sociedad les da para operar. Mi trabajo académico también ha reflejado esta orientación social.

Actualmente soy profesor titular de la Universidad Federal de Bahía. Obtuve mi doctorado en economía en Boston University en 1987 y seguí hasta convertirme en director de la Facultad de Economía de la Universidad de Bahía. Mis investigaciones, publicaciones y mis clases, que siempre se han enfocado en la macroeconomía, mercados de trabajo y desarrollo regional, cristalizaron mis ideas sobre la responsabilidad y el poder de las empresas para impulsar el desarrollo social. La empresa privada, por cierto, es responsable ante los accionistas, pero apoyar objetivos de sustentabilidad no se contrapone con esto. Es un complemento, y es necesario.

Mejorar el desempeño de la empresa

Como CEO, me aproximo a los temas de desempeño ambiental de tres maneras bastante amplias: mejorando nuestra propia cultura y operaciones, influyendo – y sí, presionando – a las empresas con las cuales hacemos negocios, e impulsando el desarrollo de energía renovable.

Nuestro programa de salud, seguridad y medioambiente (HSE, por sus siglas en inglés) está en el centro de nuestra estrategia interna. Es una operación enorme; este año invertimos US$ 2.500 millones de HSE. El programa está construido sobre un conjunto de directrices respecto del desempeño requerido en 15 áreas, como liderazgo, cumplimiento de las regulaciones, evaluación y gestión del riesgo, capacitación y análisis de accidentes; directrices que deberían ser familiares para todas las grandes empresas.

Entre ellas está que los ejecutivos de Petrobas lideren con el ejemplo, que evalúen el impacto ambiental de las actividades en curso de la empresa, y que implementen programas que promuevan una conducta medioambiental dentro y fuera de la empresa. Una de nuestras metas, la que estamos a punto de alcanzar, es certificar que todas nuestras unidades cumplan con los estándares internacionales de salud, seguridad y medioambiente, incluyendo el estándar de mejores prácticas para la gestión medioambiental. ISO 14001. Tener esta certificación envía un mensaje sobre nuestra seriedad y competencia, lo que es crucial si queremos influir en nuestros socios.

El cumplimiento del HSE puede sonar seco y técnico, y tal vez sólo como de responsabilidad de los ejecutivos de nivel medio. Y si los ejecutivos son los que ejecutan buena parte de esto. Pero la política del HSE es un componente explícito de nuestro plan estratégico.

Llevo el diálogo sobre esta política directo al consejo, y junto con mis seis colegas del comité ejecutivo, revisamos y aprobamos las directrices.

Mis altos ejecutivos y yo estamos visiblemente comprometidos con esta política. Por ejemplo, nos hemos unido a los equipos que hacen auditoría al cumplimiento del HSE en nuestras unidades de negocios y servicios, y en los proyectos nuevos. Ejecutivos de todos los niveles han participado en más de mil auditorías, viajando a terreno a visitar refinerías, plataformas en mar abierto y oleoductos. Yo mismo o algún director de Petrobas nos hemos unido a 28 de estas visitas. Cuando me bajo del helicóptero en una plataforma en mar abierto, es como si un general visitara las barracas para hacer la inspección matutina. Pero los empleados saben que estoy ahí porque me importa lo que hacen, no para sorprenderlos en una falta. Que impulsa el cambio cultural en las operaciones cotidianas.

Como saben todos los CEO, no es fácil lograr el equilibrio perfecto entre formalidad e informalidad. Yo soy por naturaleza una personal informal. Prefiero los restaurantes simples y baratos donde va la gente. Trabajo con jeans los días viernes y suelo usar mi credencial de identificación, como todos los empleados. Creo que ese estilo ayuda a comunicarse con los empleados de todos los niveles. Es auténtico, y ellos lo saben. Pero ser ocasionalmente informal no significa que sea blando con las personas. Tengo expectativas altas y lo digo claramente. En las reuniones con mi equipo de altos ejecutivos hago un montón de preguntas, y ellos saben que más les vale estar preparados para el tema, porque yo sí lo estaré. Si alguien me presenta un problema, quiero escuchar soluciones, y que sean breves. Mis presentaciones en Power Point no duran más de 20 minutos y espero que los demás sean igual de eficientes. Creo que la gente diría que tengo un estilo de liderazgo colegiado, trabajo con altos ejecutivos en vez de dirigirlos. Pero cuando pienso que el enfoque de comando y control es el adecuado, lo ocupo. Por ejemplo, recientemente tuvimos que enviar a un representante de la dirección de Petrobas ante una reunión potencialmente hostil de un sindicato del sector petrolero. Pudimos haber enviado al director de RH o a otro ejecutivo, pero pensé que el sindicato necesitaba escucharme a mí directamente. Así que fui.

Elevar la vara en el exterior

Las empresas compiten agresivamente por nuestros contratos porque somos una de las empresas más grandes de la región. Le damos preferencia al mercado doméstico porque, aunque somos una empresa casi pública, todavía tenemos un celo nacionalista sobre el desarrollo de Brasil. En 2007, 70% de los US$ 40.000 millones que gastamos en bienes y servicios fueron a parar a cerca de cuatro mil proveedores domésticos.

Ahora, cualquier empresa exigirá que sus proveedores y contratistas cumplan con los requerimientos legales, financieros y técnicos. Pero, como otras empresas en otras partes, los proveedores brasileños suelen no superar los requerimientos legales mínimos a menos que tengan incentivos claros para hacerlo. Dado nuestro poder e influencia, nos dimos cuenta de que podíamos promover un mejor desempeño social y medioambiental en las empresas de todo Brasil haciendo negocios con los que se desempeñan mejor.

Para ese fin, después de que ingresamos al Pacto Mundial (Global Compact) en 2003, lanzamos Progefe, un programa que alienta a proveedores y otros socios para que adopten los diez principios del Pacto. El programa también obliga a los proveedores a esforzarse por llegar a nuestro nivel de HSE y de desempeño en responsabilidad social.

Para motivarlos, diseñamos un sistema de puntuación para medir y monitorear su adhesión a los estándares de salud, seguridad y ambientales, clasificarlos de acuerdo con la madurez de sus sistemas de HSE. Los proveedores deben registrarse en una base de datos y completar la autoevaluación estandarizada del desempeño social y medioambiental. Luego tienen que pasar por nuestra propia evaluación, lo que implica una evaluación en terreno para los proveedores de servicios clave. Solemos negar contratos a quienes tienen malos puntajes, pero ellos pueden hacer cambios para mejorar su calificación e intentarlo de nuevo. Dada la feroz rivalidad por ganar nuestros contratos, nuestros proveedores tienden a intentar mejorar su calificación e intentarlo de nuevo. Dada la feroz rivalidad por ganar nuestros contratos, nuestros proveedores tienden a intentar mejorar continuamente en HSE para superar a sus competidores. Y debido a esta presión, el número de nuestros proveedores con certificaciones ambientales ISO creció de 30 a 600 en los últimos cuatro años. Es un gran progreso, pero me gustaría que todos nuestros proveedores llegaran a ese nivel.

Liderar el cambio

Mejorar las operaciones las nuestras y las de otros sólo hace una parte en la reducción del impacto ambiental. Estoy muy consciente de que incluso si no tenemos accidentes y minimizamos el impacto de la construcción y operación de nuestros oleoductos, plataformas y pozos, nuestros productos lanzan mucho carbono a la atmósfera cuando la gente los usa. No vamos a dejar de producir petróleo. Nuestro plan a largo plazo es convertirnos en una de las cinco empresas de energía integrada más grandes del mundo. Con el reciente descubrimiento del yacimiento petrolero de Tupi, que agrega entre 5.000 millones y 8.000 millones de barriles a nuestras reservas, esperamos casi duplicar la producción a 3.5 millones de barriles diarios en 2012, lo que nos pone al mismo nivel de Exxon.

Pero el petróleo es un recurso finito. La energía renovable no reemplazará a los combustibles fósiles en lo inmediato, pero será una parte cada vez mayor de la oferta enérgica mundial y será crucial en los esfuerzos para reducir las emisiones de carbono. A medida que cambie la combinación de combustibles que mueven al mundo espero que Petrobas impulse ese cambio, y no que reaccione ante él.

Convertirnos en líderes mundiales en biocombustibles es una parte explícita de nuestra estrategia. Entre hoy y 2012 hemos asignado US$ 1.500 millones para el desarrollo de biocombustibles. Es una de las principales prioridades de nuestro centro de investigación y desarrollo CENPES, el que si bien ya es la instalación de I&D más grande en Sudamérica, está viviendo una expansión importante. Entre los proyectos que impulsaremos está el desarrollo de los biocombustibles de segunda generación, como el etanol de los desechos agroindustriales, en Brasil. En 2007 lanzamos la primera planta piloto para producir etanol a partir de la lignocelulosa usando tecnología enzimática. También estamos trabajando en varias formas de hacer que los combustibles existentes sean quemados de una manera más limpia.

Como académico, tengo un afecto especial por este centro porque logran un gran equilibrio entre la investigación básica y la aplicada, algo que siempre trato de hacer como economista. CENPES es como la Escuela de Sagres, que según la leyenda fue fundada en el siglo 15 por el príncipe explorador portugués Enrique el Navegante para enseñar el arte de la vela y la navegación. Sagres combina la experiencia operacional de los navegantes con el conocimiento de los académicos y con los sueños de los cartográficos, al igual que CENPES junta el conocimiento práctico y académico con el pensamiento innovador y explorador. Sin embargo, a diferencia de Sagres, CENPEs está en el centro de una red de investigación que se extiende por todo Brasil y el resto del mundo. Estoy seguro de que el príncipe Enrique había creado una red asó de haber podido. Tenemos contratos para realizar proyectos conjuntos, investigación e intercambios de tecnología con 170 universidades y centros de investigación brasileños y con más de 70 instituciones internacionales. Esta es otra forma en que Petrobas funciona como un motor del cambio en Brasil, empujando a sus socios a desarrollar sus capacidades de I&D de la misma manera en que los impulsamos a mejorar su desempeño social y medioambiental.

Invertir sabiamente

Me he ocupado aquí de contar nuestras iniciativas medioambientales porque el arco del relato es muy claro: desde las catástrofes a comienzos de la década a nuestra recuperación y a nuestro liderazgo actual. Pero en realidad nosotros no tenemos la preocupación por el medioambiente relegada en un comportamiento; y creo que cualquier empresa que hiciera eso cometería un gran error. Forma parte de nuestra estrategia más amplia de RSC y de que sustentabilidad, lo que incluye un buen gobierno corporativo, transparencia e inversiones en desarrollo social, especialmente en Brasil.

La crisis económica nos obligará a reevaluar cómo asignamos el capital, desde luego en el corto plazo. Es probable que debamos reducir temporalmente nuestro gasto en inversiones en nuestras líneas de negocios, hasta que se recuperen los mercados de capitales y el precio del petróleo. Pero a medida que priorizamos nuestras inversiones de capital, protegeré los presupuestos necesarios para cumplir con nuestras metas medioambientales y seguiré impulsando nuestro compromiso con el desarrollo sustentable, liderando con el ejemplo. Es lo menos que pueden esperar nuestros accionistas y la sociedad.
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Mineras prefieren pagar multas por contaminar que invertir en programas para preservar el medio ambiente

Debido al bajo monto de las sanciones que impone OSINERGMIN, les resulta más beneficioso a las empresas pagar sus multas

La sanción más elevada que puede recibir un minera por contaminar el ambiente puede ascender hasta 70 Unidades Impositivas Tributarias (UIT) (S/. 180.000), suma que este tipo de empresas pueden pagar sin problemas, pero que no es suficiente para resolver el daño ocasionado.

Según informó el diario “Gestión”, para remediar el impacto se necesitaría entre 200 y 400 UIT, es decir, entre S/. 700.000 y 1’400.000.

Alfredo Dammert, presidente de Osinergmin, entidad que desde el 2007 asumió la labor de supervisar el cumplimiento de normas ambientales y de seguridad en el trabajo de la actividad minera, indicó en los últimos dos años han aplicado 316 multas a 77 empresa por un monto de S/.53 millones.

EVADEN RESPONSABILIDAD

Sin embargo, la mayoría de mineras prefiere no pagar la multa y presenta recursos de impugnación, que en la vía administrativa pueden demorar en resolverse hasta cuatro años, tiempo en que seguirán contaminando sin ser castigados.

“Hasta hace dos años, para impugnar una cobranza se necesitaba una orden judicial, pero desde que el Congreso cambió la ley, el sancionado puede presentar una demanda, y basta que sea recibida por el juez para impedir la cobranza”, explicó Dammert a “Gestión”.

EN ASCENSO

Además, la tendencia a incumplir con las normas ambientales se ha incrementado, ya que si el 2009 se aplicó 75 multas, en lo que va de este año se ha dado 80 sanciones de este tipo, lo que significa que, si la tendencia no cambia, para fines del 2010 estos casos se habrán duplicado.

LAS MÁS MULTADAS

Según “Gestión” las empresas que han recibido más sanciones son Volcan (24), Atacocha (13), Ares (13), Buenaventura (8), Sinaycocha (6), Barrick (6), Casapalca (5), Quiruvilca (6), Yanacocha (5) y Doe Run (4).

Fuente El Comercio – Lunes 14 de junio de 2010
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¿CÓMO ESTAMOS MIDIENDO EL PROGRESO?

Ronald Colman

Traducción por Luis Eduardo Bastías A.

¿SERÁ CIERTO QUE MIENTRAS MÁS PRODUCIMOS MEJOR ESTAMOS?

Ronald Colman sugiere una medición del progreso más humana y sustentable que el simple crecimiento económico, una que realmente refleje lo que valemos en la vida
Hay un consenso notable, consenso que cruza todas las fronteras políticas, acerca de los principios que constituyen una sociedad decente.

Se valora un medio ambiente limpio. Se desea vivir en una sociedad pacífica y segura. Necesitamos salud física, comunidades fuertes y tiempo libre para la relajación y el desarrollo de nuestro potencial. Se desea seguridad económica y menos pobreza. Una sociedad avanzada en estos principios proveería un buen marco para la práctica espiritual y nos alentaría a ser más sabios, más libres y más caritativos.

Por supuesto, ningún partido político oficialmente favorece una mayor inseguridad, un medio ambiente contaminado o más tensiones, crímenes, pobreza e iniquidad. ¿Por qué entonces tenemos políticas que promueven estos mismos resultados? ¿Por qué somos incapaces de crear el tipo de sociedad que genuinamente queremos para habitar en el nuevo milenio? ¿Por qué somos incapaces de ordenar nuestras políticas públicas de acuerdo con nuestros valores comunes y necesidades humanas? Una razón importante es que hemos estado recibiendo un mensaje inadecuado de nuestros actuales indicadores de progreso, en particular del indicador económico más observado, el producto interno bruto (PIB). Todos nosotros -políticos, economistas, periodistas y el público general- hemos sido embaucados con la prosperidad y el bienestar a través de esta ecuación del crecimiento económico. Por cierto, no hay probablemente un mito más persuasivo y peligroso en nuestra sociedad que la suposición materialista del PIB de que “más es mejor”.

Observemos el lenguaje que usamos. Cuando nuestra economía está creciendo rápidamente se le denomina “robusta”, “dinámica” y “saludable”. Cuando la gente gasta más dinero, la “confianza del consumidor” es “fuerte”. Por contraste, un crecimiento “débil” o “anémico” nos señala que estamos en “recesión” o en una “depresión económica”. Un aumento en las ventas de automóviles señala una “recuperación floreciente”. Mientras más producimos, vendemos y gastamos, más crece el PIB y, por implicación, estamos mejor.

Esta no fue la intención de aquellos que crearon el PIB. Simon Kuznets, su arquitecto principal, advirtió hace cuarenta años: “El bienestar de una nación puede escasamente ser inferido a partir de una medición del ingreso nacional”. Nuestras estadísticas de crecimiento nunca se pensaron para emplearlas como una medida de progreso, tal como lo hacemos hoy en día.

NO TODO CRECIMIENTO ES IGUAL

No todo crecimiento es igual. En efecto, actividades que degradan nuestra calidad de vida, tales como el crimen, la contaminación y la adicción por las apuestas, todas hacen crecer a la economía. Uno de los sectores con crecimiento más rápido de la economía de los Estados Unidos de Norteamérica es el carcelario, que creció a una tasa anual de 6,2% al año durante los años 90. El sólo juicio de O. J. Simpson agregó doscientos millones de dólares a la economía de los Estados Unidos de Norteamérica y la explosión de Oklahoma, así como la masacre de Littleton, pusieron en movimiento a la exitosa industria de los seguros de los Estados Unidos de Norteamérica, que actualmente agrega cuarenta mil millones de dólares al año a la economía, gracias al aumento de sus ventas a establecimientos educacionales. ¿Es este nuestro modelo de una economía “robusta” y “saludable”? El negocio de las apuestas, de cincuenta mil millones de dólares al año, es otra industria de rápido crecimiento.

El divorcio suma veinte mil millones de dólares en un año a la economía de los Estados Unidos de Norteamérica y los accidentes automovilísticos otros cincuenta y siete mil millones. Las ventas de una conocida marca de un fármaco antidepresivo se han cuadruplicado desde 1990 para alcanzar más de 3 mil millones de dólares. La obesidad contribuye al crecimiento económico por múltiples vías, comenzando con el valor del exceso de comida consumida y de la publicidad requerida para poder venderla. Luego la industria de dietéticos y de adelgazantes agregan treinta y dos mil millones de dólares al año a la economía de los Estados Unidos de Norteamérica y los problemas de salud asociados a la obesidad otros cincuenta mil millones.

Similarmente, la contaminación tóxica, la enfermedad, la tensión psicológica y la guerra, todas hacen crecer a la economía. El Exxon Valdez contribuyó mucho más a la economía de los Estados Unidos de Norteamérica al derramar su petróleo que si lo hubiera transportado con seguridad hasta el puerto de destino, debido a todos los costos de limpieza, cobertura legal y de prensa, agregada a las estadísticas del crecimiento. La guerra de la ex Yugoslavia estimuló las economías de los países de la OTAN al monto de sesenta millones de dólares cada día y la economía de los Estados Unidos de Norteamérica se beneficiará incluso más al reconstruir lo que fue destruido.

Medir el progreso por la suma total de la actividad económica sería como si un carabinero se pusiera a fiscalizar toda la actividad que observa. La mujer que pasea a su perro, el ladrón que roba un automóvil, el niño que juega en la esquina – todos serían registrados por igual. Similarmente, nuestra estadística de crecimiento no hace distinción entre la actividad económica que contribuye a nuestro bienestar y aquella que le causa daño. El crecimiento es simplemente un incremento cuantitativo en la escala física de la economía y no nos dice nada acerca del verdadero bienestar y progreso.

Irónicamente, mientras nos encontramos tan ocupados contabilizando todo aquello en lo que gastamos dinero, no le asignamos ningún valor a aquellas actividades vitales que son gratuitas y que realmente contribuyen a nuestro bienestar. Los trabajos de voluntariado, la actividad de algunas sociedades caritativas, no se considera o toma en cuenta en nuestra medición del progreso ya que no se produce intercambio de dinero. Y, aunque el trabajo hogareño y la crianza de niños son más esenciales para la calidad de vida que mucho del trabajo que se hace en oficinas, fábricas y negocios, no se consideran al calcular el PIB. En efecto, en los Estados Unidos de Norteamérica se valora la industria próspera del cuidado infantil pero no se toma en cuenta el cuidado infantil gratuito y de esta forma no nos percatamos que los padres están pasando un menor tiempo con sus niños que nunca antes. ¿Es este un signo de progreso?

¿ESTAMOS MEJOR GRACIAS AL CRECIMIENTO DE LA ECONOMÍA?

¿Están mejor los ciudadanos de los Estados Unidos de Norteamérica como resultado de décadas de crecimiento económico continuo? Ciertamente muchos de ellos tienen casas más grandes y más automóviles. ¿Son más felices? Una encuesta recientemente efectuada en USA comprobó que el 72 % de los USA tienen más posesiones que sus padres pero sólo el 47% expresó que eran más felices que sus padres.

Al mismo tiempo, estamos más inseguros y experimentamos cada vez menos paz; la posibilidad de ser víctima de un crimen se ha triplicado con respecto a nuestros padres una generación atrás. Estamos más tensos y escasos de tiempo, nuestros trabajos son más inestables. Nuestros niveles de endeudamiento son más altos y los ingresos reales estás disminuyendo para la mayoría. La pobreza infantil aumenta y la brecha entre ricos y pobres se está ampliando. Los economistas predicen que, por primera vez desde la Revolución Industrial, la próxima generación va a estar peor que la actual.

Más peligroso aún, el crecimiento oculto ha socavado nuestros recursos naturales, ha producido contaminación masiva, destruido la flora y la fauna a una tasa sin precedentes, y modificado el clima en una forma que actualmente atemoriza al planeta. Mientras más rápidamente agotamos nuestros recursos naturales y mientras más combustibles fósiles quemamos, la economía crece más rápido y, por lo tanto, pensamos que estamos mejor. Dado que no le asignamos ningún valor a nuestro capital natural, de hecho contabilizamos su consumo como un beneficio, esto es como si el dueño de una fábrica que vendiera toda su maquinaria contabilizara esto como una ganancia.

VALEMOS LO QUE MEDIMOS

Aquello que medimos y contamos nos habla en forma muy literal de lo que valemos como sociedad. Si una profesora le dice a sus estudiantes que leer un artículo es muy importante pero no incide en la nota final, el mensaje verdadero es que el artículo no tiene interés y los estudiantes dedicarán su esmero al examen final que “cuenta” para algo.

Similarmente lo que nosotros no medimos en nuestro mecanismo central de contabilidad será efectivamente eludido en la arena política. Podemos pagar piadoso homenaje público a la calidad ambiental y a los valores sociales y espirituales; pero, si contabilizamos su degradación como un progreso en nuestras medidas de crecimiento, continuaremos enviando señales distractoras a los legisladores y al público en general, entorpeciendo cualquier remedio efectivo y distorsionando las realidades políticas. Mientras no explicitemos el valor de nuestro tiempo libre, del trabajo voluntario, el valor del tiempo de paternidad con los hijos y la riqueza de los recursos naturales, nunca recibirán la atención adecuada en la agenda de las políticas públicas.

La obsesión con los crecimientos y su confusión con el desarrollo genuino nos ha guiado por una vía peligrosa y autodestructiva. Difícilmente legaremos a nuestros hijos una herencia mejor mientras no acabemos con el mito de que “más” inherentemente significa “mejor”, mientras no cesemos de establecer nuestro bienestar y prosperidad por medio de cuán rápido la economía está creciendo y mientras no dejemos de mal emplear el PIB como nuestra principal medida de progreso.

Justo antes de ser asesinado hace treinta años Robert Kennedy lo señaló de esta forma:
“El Producto Nacional Bruto incluye la polución del aire, la publicidad de los cigarrillos y las ambulancias que retiran los restos mortales de nuestras carreteras. Considera cerraduras especiales para nuestras puertas y cárceles para las personas que las violan. El PNB incluye la destrucción del bosque nativo y la muerte de los lagos. Crece con la producción de napalm, misiles y cabezas nucleares.

Y si el PNB incluye todo esto, hay mucho que no incluye. No incorpora la salud de nuestras familias, la calidad de su educación, la dicha de sus juegos. Es indiferente ante la decencia de nuestras fábricas y la seguridad de nuestras calles. No incluye la belleza de nuestra poesía o la solidez de nuestros matrimonios, o la inteligencia de nuestro debate público, o la integridad de nuestros personeros públicos. Mide todo, para ser breve, excepto lo que hace que la vida valga la pena”.

UNA ALTERNATIVA MEJOR PARA MEDIR EL PROGRESO

Lo que se necesita urgentemente son medidas de bienestar, prosperidad y progreso que explícitamente valoren los logros no materiales que son la verdadera base de nuestras riquezas, incluyendo la solidez de nuestras comunidades, nuestro tiempo libre, la calidad de nuestro medio ambiente, la salud de nuestros recursos naturales y nuestra preocupación por los demás. Los medios para obtenerlas existen.

De hecho, en los últimos veinte años se ha hecho un progreso tremendo en la contabilidad de recursos naturales, indicadores sociales, estudios de la utilización del tiempo, medidas de calidad ambiental y otros medios de establecer el bienestar y la calidad de vida. Somos capaces de medir nuestro progreso en una forma que está de acuerdo con nuestros valores compartidos y que nos permitiría saber si nos estamos desplazando hacia la sociedad que queremos crear.

Tras el desarrollo por parte de tres investigadores de California de un Indicador de Progreso Genuino (IPG) en 1995, que incorpora veintiséis variables sociales, económicas y ambientales; cuatrocientos economistas influyentes, incluyendo ganadores del Nobel, declararon conjuntamente: “Ya que el PIB mide solamente la cantidad de actividad comercial, sin considerar los costos sociales y ecológicos involucrados, es a la vez inadecuado y engañoso como medida de prosperidad real. Los políticos, economistas, periodistas y las agencias internacionales deben abandonar el uso del PIB como una medida de progreso y reconocer públicamente sus inconvenientes. Se necesitan urgentemente nuevos indicadores de progreso para guiar a nuestra sociedad. El IPG (Indicador de Progreso Genuino) es un importante paso en esta dirección.”

En Canadá, GPI Atlantic, un grupo de investigación sin fines de lucro, está desarrollando actualmente un Índice de Progreso Genuino (IPG) para la provincia de Nueva Escocia que el instituto de estadística de Canadá ha designado como un proyecto piloto para el país. Se ha diseñado como una herramienta política práctica que es fácil de mantener y replicar, que puede medir con precisión el desarrollo sustentable y proporcionar mucha de la información necesitada para las decisiones políticas acerca de temas que actualmente permanecen ocultos por nuestras estadísticas económicas.

El IPG asigna valor explícitamente a nuestros recursos naturales, incluyendo nuestros terrenos, bosques, mares y lagos y las fuentes no renovables de energía. Valora la sustentabilidad de nuestros procesos de cosecha, hábitos de consumo y sistemas de transporte. Mide y valora nuestro trabajo no remunerado – voluntario y doméstico – y considera el crimen, la contaminación, las emisiones de gases de invernadero, los accidentes de tránsito y otras pérdidas como costos económicos, no como ganancias como ocurre actualmente.

El índice sube si nuestra sociedad se está haciendo más igualitaria, si tenemos más tiempo libre y si nuestra calidad de vida mejora. Incorpora nuestra salud, nuestra educación y nuestra seguridad económica. Intenta, en breve, medir aquello que hace que la vida valga la pena. Es una economía del sentido común que se corresponde con la realidad de nuestras existencias diarias, tal como las experimentamos realmente.

MIDIENDO COSTOS Y BENEFICIOS

A diferencia del PIB, el IPG distingue actividades económicas que producen beneficios de aquellas que causan daño. Por ejemplo, un aumento de la criminalidad hace crecer la economía, mientras una sociedad más pacífica en la práctica se manifiesta como un descenso del PIB. Por contraste, el IPG considera una sociedad segura y pacífica como un logro social profundo. A diferencia del PIB, tasas de criminalidad más bajas hacen que el IPG suba, y los costos asociados a la criminalidad se restan en lugar de sumarse en los indicadores de prosperidad.

El IPG considera un enfoque similar para los accidentes de tránsito, la contaminación tóxica y las emisiones de gases de invernadero, que son vistos más bien como costos que como beneficios. Como el crimen y el agotamiento de los recursos, existen áreas de la economía donde un crecimiento es claramente indeseable.

Al incorporar los costos directamente en la estructura contable de la economía, el IPG puede ayudar a los políticos a identificar inversiones que producen menores costos sociales y ambientales a la sociedad. Las apuestas y otras industrias prósperas podrían recibir menor apoyo fiscal si los costos sociales fueran considerados y las prácticas sustentables podrían ser más favorecidas.

Por ejemplo, GPI Atlantic recientemente encontró que una permutación del diez por ciento del transporte camionero a transporte ferroviario podría ahorrar a los contribuyentes de Nueva Escocia once millones de dólares en un año, una vez que los costos por emisión de gases de invernadero, accidentes de tránsito y mantención de carreteras sean incluidos. El trabajo a distancia, tan sólo dos días por semana, ahorraría dos mil doscientos dólares anualmente por empleado cuando el tiempo de transporte, combustible, estacionamiento, accidentes, contaminación atmosférica y otros costos sociales y ambientales sean incluidos.

Actualmente, el PIB contabiliza todos estos sacrificios como progreso, con lo que el trabajo a distancia y la práctica de compartir el automóvil hacen descender el crecimiento del PIB. En contraste el método contable completo de costo-beneficio del IPG redundaría en mayor apoyo a las políticas tributarias y a los incentivos subsidiarios que apoyan las alternativas de transporte masivo y otras prácticas más sustentables.

VALORANDO LOS RECURSOS NATURALES

Sin importar cuántos autos tengamos en la carretera o cuántas posesiones acumulemos, el medio ambiente no tolerará la ilusión del crecimiento. La valoración de los recursos naturales proporciona un marco contable que reconoce limitaciones inherentes a nuestras actividades económicas y valora la estabilidad y el equilibrio.
En el Índice de Progreso Genuino, los recursos naturales son considerados como inventarios de capital finito, sujetos a depreciación como capital productivo. El progreso genuino se mide por nuestra habilidad de vivir del ingreso o “servicios” generados por nuestros recursos, sin consumir el inventario de capital que es la base de la riqueza tanto nuestra como de nuestros hijos.

El IPG reconoce el rango completo de los servicios sociales y ecológicos proporcionados por los recursos. El IPG de contabilidad forestal, por ejemplo, incluye no solamente la producción de madera sino también el valor de los bosques como absorbentes de aguas lluvias, hábitat y su rol en la biodiversidad, como preventores de la erosión de los terrenos, reguladores climáticos, carbón potencial y proveedores de recreación y disfrute espiritual. Los terrenos saludables, la mantención de varias especies y los bosques multietáreos proveen numerosos beneficios económicos al incrementar la productividad de la madera, aumentando el valor económico de los productos forestales, protegiéndolos contra los incendios, enfermedades, plagas y apoyando la incipiente industria del ecoturismo.
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El Banco Mundial financia energías contaminantes

Hace dos semanas, aproximadamente, he empezado a leer el libro “El malestar en la globalización”, de Joseph E. Stiglitz, Premio Nobel de Economía 2001. En la parte del prólogo el autor señala que no pretende sino que “el libro abra un debate, un debate que no debe transcurrir solo en la reclusión de los despachos de los gobiernos y las organizaciones internaciones, ni tampoco limitarse a la atmósfera más abierta de las universidades. Aquellos cuyas vidas se verán afectadas por las decisiones sobre la gestión de la globalización tienen derecho a participar en este debate, y a saber cómo se tomaron esas decisiones en el pasado. Como mínimo, mi libro debería aportar más información sobre lo que ocurrió en la década pasada. Seguramente la mayor información llevará a mejores políticas que obtendrán mejores resultados. Si ello es así, sentiré que algo he aportado”.

Una pregunta inicial que se plantea es ¿Por qué la globalización –una fuerza que ha producido tanto bien-ha llegado a ser tan controvertida?

Algunas reflexiones que plantea Stiglitz, quien trabajó en el Consejo de Asesores Económicos del presidente Clinton y luego desde el año 1997 hasta el 2000 pasó a trabajar al Banco Mundial, donde fue economista jefe y vicepresidente senior, refieren que “La globalización tuvo efectos negativos no solo en la liberalización comercial sino en todos sus aspectos, incluso en los esfuerzos aparentemente bienintencionados. Cuando lo proyectos agrícolas o de infraestructura recomendados por Occidente, diseñado con el asesoramiento de consejeros accidentales, y financiados por el Banco Mundial fracasan, los pueblos pobres del mundo subdesarrollado deben amortizar los préstamos igualmente, salvo que se aplique alguna forma de condonación de la deuda. Si los beneficios de la globalización han resultado en demasiadas ocasiones inferiores a los que sus defensores reivindican, el precio pagado ha sido superior, porque el medio ambiente fue destruido, los procesos políticos corrompidos y el veloz ritmo de los cambios no dejó a los países un tiempo suficiente para la adaptación cultural (…)”.

Han transcurrido 8 años, aproximadamente, desde que se editó por primera vez el citado libro; sin embargo, si se lee o investiga un poco más sobre el Banco Mundial veremos que las críticas que han recaído sobre él se mantienen vigentes. Transcribiré el caso del Préstamo ESKOM, publicado en la página web: brettonwoods.project.org, para entender las razones de las críticas y protestas.

“Los préstamos del Banco a la energía producen airadas protestas

El debate sobre el portafolio de energía del Banco Mundial y su impacto sobre el cambio climático llegó al punto de ebullición pues cientos de organizaciones de la sociedad civil están haciendo campaña contra el préstamo de US$3.750 millones del Banco Mundial, la mayor parte del cual financiará una nueva planta de carbón en Sur África.

A comienzos de abril de 2010, la junta del Banco aprobó un préstamo para Eskom (ver Boletines 65, 64), el servicio de energía de Sur África, con US$3.050 millones asignados para finalizar la construcción de la planta de carbón Medupi, una de las más grandes del mundo en su tipo. Además, US$440 millones irán a un proyecto ferroviario para transportar el carbón de las minas asociadas, con tan solo US$260 millones dedicados a la energía del viento (eólica) y la solar.

Estados Unidos fue el accionista más vociferante oponiéndose al proyecto, posponiendo su voto a comienzos del año y absteniéndose en abril de 2010. Mencionó sus preocupaciones sobre el cambio climático, la falta de planes para equilibrar las grandes emisiones del proyecto y la incompatibilidad con la estrategia del Banco para ayudar a los países a lograr su crecimiento económico y la reducción de la pobreza en formas que sean sostenibles con el medio ambiente. Durante el intenso debate despertado por el préstamo para Sur África, también se expresaron preocupaciones sobre la falta de consistencia de los procedimientos de adquisición con las directrices del Banco Mundial, sobre las deficiencias de las evaluaciones del impacto ambiental, y los inadecuados esfuerzos para mitigar la contaminación local. Estados Unidos continuó enfatizando el hecho de que el proyecto no es consistente con las directrices de préstamos 2009 del Banco para el carbón (ver Boletín 69).

El Reino Unido también se abstuvo de votar escondiéndose tras las restricciones sobre la toma de decisiones antes de las elecciones. “La abstención del gobierno británico a última hora sirve poco y llega demasiado tarde, pues permitió que los fondos de ayuda británicos fueran usados para apoyar una de las plantas de energía más contaminantes del mundo. La abstención solo evade la responsabilidad política por esta decisión tan dañina durante una campaña de elecciones” dice Ruth Davis de Greenpeace UK. El Reino Unido tiene metas de tres años para limpiar el portafolio energético del Banco, sin embargo no mencionó éstas como la razón de su abstención.

Los holandeses, quienes también se abstuvieron, publicaron un documento político en marzo de 2010, detallando sus metas para la reforma energética del Banco y pidiendo un cambio significativo de la institución. El documento también hace hincapié en las inconsistencias en la forma como los informes del Banco hablan de su inversión en la energía renovable, diciendo que más de la mitad de los préstamos a la energía renovable y eficiente están relacionados con la eficiencia de los proyectos fósiles de energía. ‘La mayor parte de los programas de energía renovable del Banco están financiados por fondos específicos de donantes y no son parte estructural de los préstamos energéticos del Banco Mundial’, dice el informe.

Enormes emisiones de carbono

La planta Medupi producirá unos 25 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono anualmente, o sea más de las emisiones de 115 países incluyendo a Kenia, Luxemburgo, Birmania y Croacia, según dice el periódico The Guardian.

Esta planta en general, producirá energía para usuarios industriales a gran escala, a los cuales se ha garantizado energía de bajo costo. Por lo tanto se espera un aumento en los precios para los hogares de Sur África para poder pagar este préstamo.

Tristen Taylor de Earthlife Africa dice que, “Con la masiva desconexión debido a la duplicación de las tarifas eléctricas, la pérdida de millones de empleos el año pasado, y una tasa de desempleo efectiva del 40 por ciento, uno pensaría que la erradicación de la pobreza sería la prioridad del Banco Mundial y del Gobierno de Sur África. Ninguna parte de la producción de la Medupi será para las personas pobres, pues su objetivo es servir las necesidades de las compañías multinacionales.”

El Banco Mundial defendió su apoyo al uso del carbón diciendo que se necesitan los recursos respaldados públicamente para financiar la planta de carbón Medupi después de la crisis financiera.

En medio de todo esto, al ministro financiero de Sur África parece no importarle el voto: “Sur África durante sus 16 años de democracia nunca ha tenido que tomar ningún préstamo del Banco Mundial… Si no se da el préstamo, podremos afrontarlo. Esta es una oportunidad para que el Banco Mundial construya una relación con Sur África.”

El borrador del plan de recursos Eskom ha sido muy referenciado por los expertos del Banco Mundial evaluando el préstamo, pero no está disponible para el público, elevando con ello preocupaciones sobre la transparencia y la participación.

Se quejan los residentes

Los residentes en las áreas cerca de la planta de carbón Medupi en la provincia de Limpopo de Sur África, radicaron una queja con el organismo de quejas independientes del Banco, el Panel de Inspección, señalando los costos escondidos del proyecto y la carga que ellas/ellos llevarán con la contaminación del aire y el agua, la degradación de la tierra y los impactos en sus medios de vida.

Antecedentes del Banco Mundial

La controversia Eskom arroja dudas sobre la revisión en curso de la estrategia energética del Banco Mundial (ver Boletines 69, 68, 67). A pesar de las afirmaciones sobre cuidado y apertura, desde el comienzo del proceso de consulta, el Banco continúa protegiendo sus inversiones de carbón. En París, en febrero de 2010, durante la primera consulta sobre la estrategia energética, el director de energía del Banco, Jamal Saghir, afirmó que era poco probable que cambiara el controversial acercamiento del Banco Mundial hacia el carbón.
Como parte de las consultas, una coalición de ONGs del Reino Unido publicó un documento en abril de 2010, proponiendo solo un rol limitado del Banco Mundial enfocado en su apoyo al acceso a la energía para las personas pobres, y pidiendo que se hiciera un retiro gradual de los préstamos a los combustibles fósiles.

Además y de acuerdo con una investigación reciente, los préstamos del Banco Mundial a la energía sostenible todavía se ven superados por los préstamos a las inversiones en combustibles fósiles. Un documento de las ONGs CRBM, Urgewald y el Proyecto Bretton Woods también mostró un aumento en préstamos energéticos a través de intermediarias financieras privadas que no aparecen en el informe de energía del Banco, a menos de que sean específicamente para energías renovables.

David Wheeler, antiguo economista del Banco, afirma que el Banco se está quedando atrás. “Gerencia del Banco Mundial tenga cuidado: El estatus de su institución como jugador central del siglo 21 está claramente en peligro. Sus más importantes clientes ahora están invirtiendo en la energía limpia a niveles donde sus propios recursos se ven diminutos, al tiempo que ustedes continúan subsidiando proyectos de carbón.”

Ver: http://www.brettonwoodsproject.org/art-566228
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Las compras verdes: elementos influyentes, claves del éxito y modelo de implantación

El 7 y 8 de setiembre de 2006, se llevó a cabo en Valencia el X Congreso de Ingeniería de Organización. Dicho evento contó con la presentación de un grupo de profesionales, como son los señores Nazario García Fernández, David de la Fuente García y Francisco Javier Puente García, quienes a través del trabajo “Las compras verdes: elementos influyentes, claves del existo modelo de implantación”, trataron de indagar, mediante la consulta a un grupo de expertos responsables de compras de seis empresas asturianas, sobre los niveles de aplicación de la estrategia de “compras verdes”, la importancia de los elementos que abogan por su aplicación y los que lo dificultan así como los desafíos a que se enfrenta este tipo de estrategia, proponiendo, finalmente un modelo de implantación.

Actualmente, la sociedad, los medios de comunicación, los investigadores, entes estatales e internacionales, por ejemplo, exigen a las empresas que se comporten de una manera ambientalmente responsable. Además, señalan los autores citados, es indudable que el interés por fomentar estas prácticas es una preocupación de las Administraciones Públicas. La Comunidad Europea en el documento “Programa de Acción de Medioambiental. Medioambiente 2010” recomienda, entre otras acciones, “la promoción de los aprovisionamientos verdes”. Un factor importante de esta acción es “la Red Europea de Compras Verdes – EGPN”. Por otro lado, el Ministerio de Medioambiente español, a través de la Agencia de Protección del Medioambiente, ha lanzado el programa llamado “la compra medioambiental preferible”, donde se proponen la incorporación de factores ambientales, además del precio tradicional, como condicionantes de la decisión de compra.

No obstante, hay que tener en cuenta que existen elementos impulsores y disuasores de la puesta en práctica de la “compras verdes”. En relación a los primeros, los incentivos y ventajas de la eco-dirección son varias y mayormente conocidas. Sin embargo, si nos centramos en el ejercicio específico de las compras verdes, frente al efecto positivo medioambiental y la reducción del pool de proveedores, ante la exigencia de cumplimiento de nomas medioambientales como criterio de evaluación de los mismos, se pueden señalar efectos negativos como un aumento de costes, la compra de productos “no estándares” o el aumento de la complejidad del proceso de gestión de los aprovisionamientos, sostienen los autores.

Elementos disuasores o negativos de la puesta en práctica de las compras verdes:

-Una empresa con recursos financieros limitados no puede estar preparada para emplear una estrategia de compras verdes y mejorar el funcionamiento medioambiental en general. Lo racional es que un compromiso medioambiental fuerte termine generando unos costos adicionales que ponen a la firma en desventaja económica frente a otras firmas de menos responsabilidad medioambiental. Las empresas tienden a percibir su programa medioambiental como un centro de coste y no un centro de beneficios.

-Otra resistencia es la condición de producto no estandarizado que tiene el producto verde, ya que se exige para éste el cumplimiento de unas normas ambientales estrictas que, en líneas generales, aún no cumplen los productos estándares adquiridos habitualmente.

-La utilización del reciclaje y la recuperación o reutilización de materiales como fuente de aprovisionamiento, añade complejidad a la gestión en la medida en que incorpora nuevas fuentes de aprovisionamiento, utiliza, ahora, nuevas fuentes procedentes del reciclado.

-Asimismo, las empresas con mayor volumen de compras están más implicadas en la práctica de compras verdes (especialmente en el reciclado) que aquellas de pequeño volumen; esta conclusión tiene sentido ya que un mayor volumen de compras aumenta el atractivo y la posibilidad de apoyo para acciones medioambientales como el reciclaje. Las firmas grandes con mayor poder de negociación pueden influenciar significativamente la actitud de los proveedores en la adopción de programas medioambientales que generen productos verdes si se exige un compromiso medioambiental como parte del aseguramiento de la calidad o como condiciones en el proceso de evaluación del proveedor.

Desafíos del aprovisionamiento verde.

Precio

-Hay una percepción general de que los productos verdes son más caros que las alternativas convencionales. Esto es una verdad relativa ya que un producto verde puede tener un precio de compra más alto, pero tendrá menos costes en su ciclo de vida. Por ejemplo: una alternativa no tóxica a un producto toxico costará menos a la hora de transportarlo, almacenarlo, manipularlo o deshacerse de él. Esto requerirá menos permisos, menos entrenamiento del personal y se reducirán enormemente las consecuencias de un accidente. Asimismo, un producto que usa menos embalaje y es fácilmente reciclable o reutilizable tendrá un coste de eliminación inferior. En estricto, el verdadero problema en cuanto al precio de los productos verdes se puede hallar, por un lado, en la demanda y, por otro lado, en la no disponibilidad. Las cantidades demandadas de productos verdes son pequeñas en comparación con los productos tradicionales y, además, en muchas ocasiones su adquisición requiere de una búsqueda exhaustiva al no estar disponibles de forma generalizada.

Carencia de compromiso corporativo

-Una organización que pone en práctica un programa de aprovisionamiento verde, debe comprometer a todos los niveles de la organización, incluyendo la dirección y los agentes de compra. Ayuda mucho la existencia de una declaración que recoja el compromiso corporativo con este tipo de política.

Conocimiento insuficiente

-Muchas organizaciones desconocen el concepto de aprovisionamiento verde o las opciones disponibles de este concepto. Para que una organización adopte esta línea tiene que conocer los conceptos, vocabulario y términos relacionados.

Disponibilidad

-Con mucha frecuencia, los distribuidores locales no tienen stock de productos verdes o este stock es muy pequeño. Esto puede conducir a la existencia de retrasos o tardanza en la obtención del producto.

Ninguna alternativa aceptable

-Otra barrera la compra verde puede ser simplemente la carencia de alternativas aceptables al producto actual. Es de prever que el crecimiento de la demanda estimulará el desarrollo de nuevos productos y mejores productos verdes.

Ninguna especificación

-Es importante que se les demande a loa suministradores las especificaciones medioambientales de los productos que ofrecen y, por otro lado, los compradores, de la misma manera, deben definir claramente sus necesidades y exigencias.

Hábitos de compra

-El que se implante en las empresas el lema “nosotros siempre lo hacemos de esta manera” puede ser una forma de pensar difícil de vencer. Pueden darse también formas de relación entre compradores y suministradores muy consolidadas que hacen difícil la puesta en marcha de otras alternativas. Este tipo de posturas son típicas del personal y las organizaciones reacias a los cambios, por lo que, cuando pretendemos impregnar de “espíritu verde” una organización, tales lemas y actitudes son condicionamientos negativos que hay que vencer.

Etapas para la implementación de un programa de compras verdes

-Apoyo a la dirección

Su puesta en práctica significa un cambio de políticas y procedimientos. Para que esto tenga existo, es esencial que la dirección apoye la iniciativa totalmente y que, quienes tengan algo que ver con la toma de decisiones de compras, estén implicados en el proceso. Es muy útil la existencia de una declaración pública que recoja este apoyo y que informe y conciencie a proveedores y empleados sobre los objetivos y condiciones del cambio y los papeles a desempeñar cada cual. Esta declaración puede realizarse en momentos de revisión de las políticas de empresa, en la definición de la misión o visión de la empresa y puede ser incluida en el programa de calidad.

-Autoevaluación

Un importante paso en la implementación del aprovisionamiento verde es llevar a cabo una evaluación de las prácticas actuales de compras. Este proceso ayudará a clarificar qué se compra, en qué cantidades, desde donde, a quien y a qué precio. Esta autoevaluación nos permitirá identificar, entre otras cosas, proveedores actuales que suministran productos verdes, productos reciclados o de bajo poder contaminante que ya se está comprando y si existen o no disposiciones concretas para la utilización de estos productos.

-Fijar objetivos

Debe establecerse una política clara y fijar unas prioridades específicas y unos objetivos posibles que puedan ser medidos y verificados. Las expectativas definidas en los objetivos han de ser razonables y su consecución debería ser recompensada, al menos, en el período inicial de implantación.

-Estrategia de desarrollo

Consiste en identificar productos y servicios adecuados (se debe tener en cuenta que los usuarios finales son los que saben lo que necesitan, y por tanto, el coordinador de compras verdes debe ayudar a encontrar productos que satisfagan esas necesidades) y evaluar el funcionamiento medioambiental de los proveedores y poner en práctica los cambios necesarios, tanto a largo como a corto plazo.

-Ejecutar un proyecto piloto

Se considera aconsejable realizar pruebas que nos puedan proporcionar experiencia práctica en la compra de productos y servicios verdes y nos pueden ayudar a establecer una guía más detallada sobre estas prácticas de compras. Un ejemplo puede consistir en comprobar lo que ocurre con productos verdes nuevos durante un período determinado para evaluar la eficacia, calidad y facilidad de uso, comprándolos, si es posible, con sus equivalentes convencionales.

-Implementación

La puesta en práctica del programa requiere de la asignación de responsabilidades, además de un plazo de comunicaciones bien diseñado dirigido a empleados, clientes, inversionistas, proveedores y público.

-Seguimiento

Como cualquier práctica de negocio, es necesario realizar un revisión sistemática del programa de aprovisionamiento verde para establecer si el esquema está en línea con las metas y objetivos fijados. Esta revisión puede aconsejar cambios en los objetivos medioambientales.

Claves para la implementación con éxito del programa de compras verdes

La propuesta obtenida por los citados autores con el grupo de expertos acerca de las etapas a considerar en la implementación de un programa de compras verdes, se completa con una serie de claves recomendables para su puesta en marcha y que, en muchos casos, pueden estar en las razones del éxito o fracaso de la misma. Así, podemos mencionar las siguientes:

-Reconocer que todo cambio lleva tiempo. En muchos casos, las modificaciones de hábitos, a parte de necesitar tiempo, se realizan persona a persona.
-Se deben esperar errores de los que hay que aprender.
-Trabajar en equipo.
-Interconectar y comparar información, por más pequeñas que sean.
-Hacer públicas las informaciones que recojan reducciones de coste, mejoras de eficacia, cambios positivos hacia el mercado “verde” o que promueva el compromiso medioambiental en el funcionamiento de una empresa.
-Comunicación interna o la utilización del correo electrónico con proveedores y la disminución de las necesidades de papel del correo tradicional son también instrumentos que ayudan al cambio hacia esta visión de las compras.

He sintetizado el trabajo de los autores Nazario García Fernández, David de la Fuente García y Francisco Javier Puente García, quienes a través del trabajo “Las compras verdes: elementos influyentes, claves del existo modelo de implantación”, han permitido que podamos acercarnos de manera práctica a las compras verdes, a través de experiencias concretas, las cuales desde una perspectiva integral, configuran en el sector público el régimen de las contrataciones públicas sostenibles. Este sector es un agente económico de gran tamaño en nuestra economía, razón por la cual tiene mayores incentivos para comportarse de manera responsable con el medio ambiente. No debe olvidarse que la nueva Ley de Contrataciones del Estado, aprobado mediante Decreto Legislativo Nº 1017 contempla en su artículo 4, literal m) el Principio de Sostenibilidad Ambiental, según el cual, “en toda contratación se aplicarán criterios para garantizar la sostenibilidad ambiental procurando evitar impactos negativos en concordancia con las normas de la materia”.

Sobre el particular, también puede revisarse el trabajo “La inclusión de criterios medioambientales en las Bases Administrativas, a la luz de la nueva Ley de Contrataciones del Estado” y del caso Concordia Bus Finland”.

Queda, por tanto, en cada analista, consultor, funcionario estatal o empresario recoger las recomendaciones planteadas o mejorarlas, si fuera el caso. Sus opiniones y comentarios serán bienvenidos.
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Palabrería

Notaba que las rodillas le temblaban, quería levantarse inmediatamente, pero aún no era su turno. Se recolocaba constantemente los cascos de la traducción y miraba curioso al auditorio que tenía enfrente. La gente sentada escuchaba distraída al conferenciante que lo precedía mientras hojeaban el periódico o tecleaban mensajes en el móvil. Para Henry Sarahig, líder campesino indonesio y representante internacional de Vía Campesina, era buena ocasión para trasladar sus experiencias y argumentos. Se trataba de una conferencia internacional de la FAO para resolver el hambre en el mundo.

Para tranquilizarse se concentró en repasar su intervención que llevaba escrita en un papel. En primer lugar iba a plantear el tema candente de la situación de los precios de los alimentos. “Los consumidores de todo el mundo han visto que los precios de los alimentos básicos se han incrementado dramáticamente durante los pasados meses, creando unas extremamente difíciles condiciones de vida, especialmente para las comunidades más pobres. Durante el año pasado, el trigo ha doblado su precio y el maíz ha subido cerca de 50 por ciento. Sin embargo, no hay crisis productiva. Las estadísticas muestran que la producción de cereales nunca ha sido tan alta como en 2007. Los precios se han incrementado porque una parte de la producción es ahora derivada a agrocombustibles y las reservas globales de comida están en su momento más bajo de los últimos 25 años debido a la desregulación de los mercados marcada por la OMC y el clima extremo que han padecido algunos países exportadores como Australia. Pero los precios también se han incrementado porque las compañías financieras especulan con la comida de las personas, ya que anticipan que los precios de los productos agrícolas seguirán subiendo en el futuro próximo. La producción de alimentos, su proceso y su distribución quedarán cada vez más bajo el control de las empresas trasnacionales que monopolizan los mercados”.

Y levantaría el tono de voz para advertir que “no todos los campesinos se benefician de los altos precios. Los precios récord en todo el mundo de los alimentos golpean a los consumidores, pero, contrariamente a lo que se podía esperar, no benefician a todos los productores. Los ganaderos están en crisis debido al aumento del precio de los piensos, los productores de cereal se enfrentan a agudos incrementos de los precios de los fertilizantes, y los campesinos sin tierra y los trabajadores agrícolas no pueden darse el lujo de comprar alimentos. Los campesinos venden sus productos a un precio extremadamente bajo comparado con lo que los consumidores pagan”.

Después profundizaría sobre la trágica realidad de los agrocombustibles industriales, que pueden alimentar coches, pero no personas. “Los agrocombustibles (combustibles producidos a partir de plantas, productos agrícolas y forestales) se presentan como una respuesta a la escasez de combustibles fósiles y al calentamiento global. No obstante, muchos científicos e instituciones reconocen que su energía y su impacto en el medio ambiente serán limitados o incluso negativos. Todo el mundo de los negocios está apresurándose a invertir en este nuevo mercado que está compitiendo directamente con las necesidades alimenticias de las personas. Los agrocombustibles industriales son un sinsentido económico, social y medioambiental. Su desarrollo debe detenerse y la producción agrícola debe enfocarse prioritariamente hacia la alimentación.”

Pensaba que si iba bien de tiempo, debería denunciar también las grandes cantidades de tierra que se están dedicando al cultivo de eucaliptos para la producción rápida de papel, y que como cualquier otro monocultivo sólo genera pobreza. “Los campesinos necesitan la tierra para producir comida para su comunidad y su país. Ha llegado la hora de llevar a cabo auténticas reformas agrarias para permitir que los pequeños campesinos den de comer al mundo.”

Pasaron por fin los 30 minutos que le habían otorgado a cada ponente. Habían hablado ministros de agricultura de diversos países, ministros de desarrollo rural, cargos de la propia FAO y del Banco Mundial. El moderador presentó a Henry indicando que por primera vez en un foro de estas características se contaba con una voz representativa de los campesinos y campesinas, de la agricultura familiar. Pero lamentablemente el tiempo se les había echado encima y el aperitivo los esperaba.

?Le ruego al señor Henry Sarahig que tenga la bondad de concentrar su intervención en ocho minutos? dijo.

“No se preocupe”, expresó Henry. Tomó el papel que llevaba en la mano y se lo llevó a la boca para comerlo. Finalmente lo escupió, y de frente sentenció: “Los agrocombustibles o el papel no se comen. Sus discursos, su palabrería de buenas intenciones, tampoco solucionan nada. Muchas gracias”.

Le sobraron siete minutos.

Gustavo Duch Guillot
Director de Veterinarios Sin Fronteras. España (Ver en:http://www.rebelion.org/noticia.php?id=65051

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