El impulso primero del novelista y su búsqueda por justificarlo en la obra primera: la necesidad de los “demonios” en Vargas Llosa

Cunado leemos las novelas de Vargas Llosa es imposible pasar inadvertido los referentes autobiográficos bajo las que se construyen. Muchos de sus personajes de ficción así como los distintos temas tocados por el novelista han provenido tanto de experiencias íntimas de juventud como del contacto con una sociedad especialmente dividida y conflictiva, como la peruana. La relevancia de este elemento autobiográfico en su obra ha sido mencionada muchas veces por el autor, el cual, además, lo ha definido dentro de una tradición literaria esencialmente realista. Solo hace falta recordar sus referentes más cercanos: Flaubert, Tolstoi, Faulkner, escritores que le dieron una perspectiva particular a su manera de entender y concebir la literatura. Después de estas consideraciones, sería fácil suponer el método de composición de sus novelas en donde las vivencias personales y la influencia del medio constituyen sus bases. Tanto por lo elemental de sus procedimientos, comunes al de muchos otros novelistas, así como, por sus influencias literarias de tendencia realista, podríamos dar por resuelto sin mayor disquisición su método de creación. Sin embargo, Vargas Llosa problematiza el asunto, lo hace complejo, llegando a conferirle incluso categorías sobrenaturales.