Archivos Mensuales: febrero 2010

ARTHUR PIGOU – IMPUESTO QUE INTERNALIZA LAS EXTERNALIDADES NEGATIVAS COMO LA CONTAMINACIÓN AMBIENTAL

Los impuestos pigouvianos son un tipo de impuesto que busca corregir una externalidad negativa.

Este impuesto es llamado impuesto pigouviano, en honor del economista británico Arthur Pigou, quien fue el primero en proponer que se enfrentaran las externalidades de esta manera.

El efecto del impuesto es lograr que el costo marginal privado (lo que le cuesta al productor producir) más el impuesto sea igual al costo marginal social (lo que le cuesta a la sociedad, incluyendo al productor, que produzca)

Este impuesto no genera una pérdida en la eficiencia de los mercados, dado que internaliza los costos de la externalidad a los productores o consumidores, en vez de modificarlos.

Muchos países han adoptado estos impuestos como forma de solucionar los denominados fallos de mercados, como por ejemplo la contaminación (como el impuesto sobre el carbono), o el problema del tabaco. También existen otros métodos de solución a los fallos de mercados: los bonos y/o permisos transables muchos estados han complementado los impuestos con estos otros métodos.

En la imagen anterior se muestra la representación gráfica del efecto de un impuesto pigouviano donde el:

1 representa la demanda después de impuesto
2 representa la demanda antes de impuesto
3 representa al costo privado (oferta)
4 representa al costo social (= costo privado + externalidad)(oferta)
5 representa la cantidad consumida final
6 representa la cantidad consumida sin impuesto
7 representa el precio inicial
8 representa el precio final

FUENTE:
Obtenido de “http://es.wikipedia.org/wiki/Impuestos_pigouvianos”

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CARA O CRUZ DE LA AGRICULTURA

Categoría : NOTICIAS

NOTICIA PNUMA:
08 – 02 – 10

“Los agricultores pueden ser excelentes gerentes de los recursos naturales y de los ecosistemas”, afirma en esta entrevista exclusiva el director ejecutivo del PNUMA.

BERLÍN, Alemania (Tierramérica).- El reto del siglo XXI es que la actividad agrícola se transforme en buena administradora de la biodiversidad y abandone su capacidad destructora, sin limitar su misión de alimentar a una población mundial creciente, dijo el director ejecutivo del PNUMA, Achim Steiner.

Como el dios romano Jano, cuyos dos rostros miran en direcciones opuestas, la agricultura puede proteger la biodiversidad del planeta, o diezmándola con el uso irracional de insumos químicos y la reducción de la fecundidad del suelo.

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), diariamente desaparecen unas 150 especies, víctimas de actividades humanas que provocan el cambio climático, incluida la producción rural, y que transforman los diferentes ecosistemas.

Tierramérica dialogó con el responsable del PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) en Berlín, en ocasión del lanzamiento del Año Internacional de la Diversidad Biológica, que busca llamar la atención sobre la necesidad vital de proteger y conservar la multiplicidad de flora y fauna del planeta.

TIERRAMÉRICA: La agricultura es indispensable como productora de alimentos, pero potencialmente peligrosa para la biodiversidad.

ACHIM STEINER: Así es. La creciente importancia de la agricultura provocada por el aumento de la población mundial supone que se restrinjan cada vez más los espacios vitales de muchas especies, tanto de flora como de fauna. En este sentido, la agricultura constituye un peligro para la biodiversidad.

Por ejemplo, cada año, se sufren pérdidas de miles de millones de dólares a causa de la agricultura irracional, que destruye la fecundidad de los suelos. El uso exagerado de productos químicos, como pesticidas, herbicidas y similares, contribuye a la eliminación de muchos organismos útiles.

Nosotros podemos detener ese proceso de erosión y de aniquilación de especies si aplicamos otros modelos para aprovechar de manera óptima esos 20 centímetros de la corteza terrestre necesarios para producir los bienes que necesitamos. Con estos modelos alternativos, la agricultura ofrece un gran potencial de protección de plantas y animales.

Los agricultores pueden ser excelentes gerentes de los recursos naturales y de los diferentes ecosistemas. El reto de este siglo es cómo recompensar a los agricultores para que continúen produciendo los bienes indispensables para la humanidad y, al mismo tiempo, contribuyan a conservar y proteger los ecosistemas, cruciales para nuestra sobrevivencia.

TIERRAMÉRICA: Usted se refiere a la agricultura orgánica.

AS: Es un ejemplo de cómo trabajar la tierra en armonía con la naturaleza. Se intenta, a través del uso de la ciencia y del manejo sostenible de los recursos, aprovechar la fecundidad del suelo sin destruir la naturaleza.

Pero yo no quiero dar la idea de que el reto se reduce a una dicotomía entre agricultura orgánica y tradicional. Las fronteras entre ambas son porosas y una puede aprender de la otra. Se trata de garantizar la producción de alimentos para un número creciente de habitantes del planeta y, simultáneamente, proteger la naturaleza y la biodiversidad.

TIERRAMÉRICA: Pero el impacto negativo de la agricultura es variado. Por ejemplo, las importantes emisiones de gases invernadero que produce, que contribuyen al cambio climático.

AS: Sí, hoy la agricultura es responsable de entre 15 y 18 por ciento del total de gases invernadero que se emiten en el mundo.

Basta echar un vistazo a un cultivo cualquiera. Van y vienen los tractores, que consumen combustibles fósiles y emiten dióxido de carbono, al igual que lo hacen el transporte de vegetales y de otros productos agrícolas, así como la producción de fertilizantes, pesticidas y herbicidas. Los animales emiten metano.

Por estas razones, como para todo sector de la economía, necesitamos un balance de las emisiones de dióxido de carbono generadas por la agricultura.

A partir de ello, podremos comparar qué modelos agrícolas tienen el mejor resultado en términos ambientales, para así estimular a los productores con un saldo negativo muy alto a adoptar un sistema alternativo que les permita reducir sus emisiones, o incluso capturar esos gases, a través de otros usos de la tierra, como plantar bosques.

TIERRAMÉRICA: Pero, ¿basta con hablar de la necesidad de proteger fauna y flora para convencer a agricultores y líderes nacionales de cambiar sus modelos?

AS: Seguramente conceptos como “biodiversidad” y “ecosistemas” pueden parecer abstractos a mucha gente. Pero están relacionados directamente con beneficios económicos concretos para millones de personas.

Por ejemplo, la multiplicidad de beneficios económicos que generan los corales y la variedad de animales que dependen directamente de ellos para su supervivencia no son aspectos valorados suficientemente por las autoridades económicas, tanto a nivel nacional como internacional.

Pero los corales generan beneficios de hasta 189.000 dólares anuales por hectárea, sólo en forma de protección de litorales y de manejo natural de riesgos. A ello hay que sumar los ingresos por turismo, pesca y por provisiones de materiales genéticos y otros, que sobrepasan fácilmente el millón de dólares por hectárea al año.

TIERRAMÉRICA: A pesar de todo esto, la biodiversidad continúa decayendo. Oficialmente, está confirmado que no se alcanzará el objetivo, fijado en 2003, de detener este proceso en 2010.

AS: Por eso mismo, yo insto a los gobiernos del mundo a renovar su compromiso y a fijarse objetivos ambiciosos. La urgencia de la situación exige que la comunidad internacional no sólo detenga la velocidad con la que están desapareciendo las especies, sino también que restituya la infraestructura ambiental destruida en los últimos 100 años.

FUENTE:
http://www.tierramerica.info/nota.php?lang=esp&idnews=3532

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LA AGRICULTURA ECOLÓGICA PODRÍA REDUCIR EL CAMBIO CLIMÁTICO

Categoría : NOTICIAS

El documento de la plataforma tecnológica “FP Organics” revela el potencial real de la produccón alimentaria ecológica para disminuir o evitar problemas como el cambio climático o la seguridad alimentaria global.

La investigación científica es uno de los motores clave para encontrar soluciones a los problemas de la sociedad, para innovar y para asegurar el crecimiento, el empleo y la competitividad de la economía de la UE.

La plataforma tecnológica “TP Organics” nació de la necesidad de aunar los esfuerzos de la industria y la sociedad civil para definir las prioridades de la investigación en el campo de la agricultura y la producción de alimentos ecológicos, así como de exponerlos ante los legisladores.

Su documento “Una Visión de los alimentos y la agricultura ecológica en 2025” revela el potencial de la producción de alimentos ecológicos para mitigar algunos de los problemas más importantes del siglo, desde el cambio climático hasta la seguridad alimentaria, pasando por toda una serie de retos socioeconómicos en las áreas rurales.

Los sistemas de agricultura y producción de alimentos ecológicos constituyen un acercamiento prometedor e innovador a los problemas a los que se enfrenta la Unión Europea en este campo.

La producción ecológica ha estimulado un crecimiento dinámico del mercado, ha contribuido a aumentar los ingresos de los agricultores y ha creado empleo durante más de tres décadas. Al mismo tiempo, la producción ecológica favorece el desarrollo de bienes públicos debido a sus características intrínsecas de protección medioambiental, fomento del bienestar animal y colaboración con el desarrollo rural.

El documento “Vision for an Organic Food and Farming Research” fue preparado entre junio de 2007 y agosto de 2008 y está basado en una serie de encuentros entre organizaciones de agricultores, científicos, agentes del sector y distribuidores, así como organizaciones de toda la UE que representan una serie de intereses comerciales, no comerciales y civiles. Hasta entonces, los proyectos de investigación y los programas marco nacionales sobre agricultura ecológica se habían centrado en objetivos a corto plazo para cubrir la demanda del mercado.

TP Organics, sin embargo, basa su estrategia de investigación en resolver los desajustes entre economía, ecología y cohesión social en la agricultura y la producción de alimentos ecológicos, y basa su visión para 2025 en las siguientes prioridades:

Refuerzo de las economías rurales en un contexto regional y global

En 2025, nuevos conceptos, conocimientos y prácticas detendrán o incluso revertirán el flujo de migración de las zonas rurales a los centros urbanos. La oferta de una economía local diversificada y la mejora de las condiciones de vida constituirán una atracción para los ciudadanos urbanos hacia el medio rural. La agricultura ecológica, el procesamiento de alimentos y el turismo ecológico se convertirán en importantes motores del fortalecimiento de las economías rurales. EL diálogo entre las poblaciones urbana y rural mejorará considerablemente y emergerán intensas formas de colaboración entre consumidores y productores.

Abastecimiento alimentario y mantenimiento de los ecosistemas mediante la intensificación eco-funcional

En 2025, la disponibilidad de alimentos y la estabilidad del abastecimiento de los mismos aumentarán de forma significativa mediante la intensificación eco-funcional, y el acceso a los alimentos mejorará considerablemente gracias a la revitalización de las áreas rurales. Las técnicas agrícolas de gestión sostenible de los servicios de los ecosistemas contarán con gran expansión en el sector, y el bienestar animal y la agricultura respetuosa con el medioambiente serán las prácticas dominantes en la producción de alimentos.

Alimentos de gran calidad: la base para una dieta saludable y la clave para mejorar la calidad de la vida y la salud

Para 2025, la población gozará de mejor salud y se alimentará de una forma más equilibrada. Las preferencias alimentarias serán los productos frescos e integrales y la tecnología del procesado prácticamente no alterará las propiedades intrínsecas de los alimentos. El sabor específico y la variedad correspondiente a cada región serán más apreciados que los alimentos diseñados de forma artificial.

El proyecto TP Organics está cofinanciado por el Plan Federal Alemán sobre Agricultura Ecológica del Ministerio Federal para la Alimentación, la Agricultura y la Protección del Consumidor, la fundación Future Farming, la fundación Schweisfuth, la fundación Software AG y la fundación Heinrich Boell.

Fuente: ECOticias

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