ARTÍCULO:La inclusión de criterios medioambientales en las Bases Administrativas, a la luz de la nueva Ley de Contrataciones del Estado”

“Sólo después de que el último árbol haya sido cortado. Sólo después de que el último río haya sido envenenado. Sólo después de que el último pez haya sido pescado. Sólo entonces descubrirás que el dinero no se puede comer.”
Profecía de los Indios Cree.

Este trabajo de mi autoría quiero compartirlo con Uds, el cual fue publicado en la Revista Jurídica del Perú. Nº 98 – Abril 2009.

1.Introducción

El 16 de setiembre de 1991 un pequeño grupo de científicos se encerró en el Biosphere II, un centelleante domo de vidrio y metal de 130 hectáreas de extensión en Oracle, Arizona. Dos años más tarde, al concluir el radical intento por reproducir los principales ecosistemas de la tierra en miniatura, el ambiente manipulado estaba agonizando. Los demacrados investigadores habían sobrevivido solo porque se les había bombeado aire puro desde el exterior. Pese a un sofisticado equipo con un valor de U$ 200 millones, el Biosphere II no había conseguido generar aire que se pudiera respirar, agua potable y alimento adecuado para solo 8 personas. Pero el Biosphere I, el planeta en que habitamos, todos los días realiza sin esfuerzo esas tareas para 6.000 millones de nosotros .

La realidad descrita debe conducirnos a una cuestión de gran relevancia como es la protección del medioambiente, pero sobre todo a una reflexión sobre la actuación del Estado peruano al respecto . En ese sentido, de manera inicial debemos plantearnos una pregunta ¿Qué relación existe entre las compras públicas y el impacto en el medio ambiente? Una aproximación inicial tiene que ver con el hecho de que en gran medida el impacto al medio ambiente guarda relación directa con el dinamismo del mercado. Precisamente, los estados, a través de sus diversos poderes y en cumplimiento de sus diversas funciones realizan transacciones comerciales. Éstos, en calidad de agentes adquieren bienes, contratan la realización de servicios o la ejecución de obras, a fin de satisfacer sus necesidades así como las de sus ciudadanos.

Las entidades públicas forman un importante grupo de consumidores, con un gasto que gira en torno al 16 del Producto Bruto Interno (PBI), en el caso peruano. En Europa por ejemplo, dicho gasto es del 16% respecto del Producto Nacional Bruto de la Unión Europea. En ese sentido, si los poderes públicos eligen en sus mercancías y servicios que respeten el medio ambiente, estarán contribuyendo de manera significativa al desarrollo sostenible, tal como la propia Comisión Europea lo ha manifestado .

Efectivamente, sobre el particular, la Comisión Europea ha resaltado tres aspectos:

i)La contratación ecológica incluye diversos ámbitos como la compra de ordenadores y edificios con eficiencia energética, equipamiento de oficina realizado con madera sostenible, papel reciclable, vehículos a gas y/o eléctricos, transportes públicos respetuosos con el medio ambiente, alimentos ecológicos en los comedores, electricidad generada a partir de fuentes de energía renovables o sistemas de aire acondicionado que se adapten a las situaciones medio ambientales.

ii)Las compras que tienen en cuenta la dimensión ecológica sirven como ejemplo y ejercen una influencia sobre el mercado. Los poderes públicos, mediante el fomento de la contratación ecológica, crean verdaderos incentivos para que las industrias desarrollen políticas ecológicas. En algunos productos y en los sectores de obras servicios, el impacto puede ser muy significativo, ya que las compras realizadas por los poderes públicos abarcan un importante segmento del mercado.

iii)Si para la contratación también tiene en cuenta los costes del ciclo de vida, el contrato público ecológico supondrá un ahorro económico y contribuirá a la protección del medio ambiente. El acierto en las compras acarrea un ahorro energético y de materiales, reduce los residuos y la contaminación y fomenta pautas sostenibles de comportamiento.

2.Planteamiento del problema

Actualmente, luego de una serie de modificatorias, se empieza a consolidar el nuevo régimen de las contrataciones del Estado. En efecto, el 4 de junio de 2008 se publicó el Decreto Legislativo N. 1017 que derogó la Ley N.º 26850 . En la Décima Segunda Disposición de dicho Decreto se estableció que éste estaría vigente a los 30 días calendario contados a partir de la publicación de su Reglamento y del Reglamento de Organización de Funciones (ROF) del Organismo Supervisor de las Contrataciones del Estado – OSCE. Precisamente, el 1 de enero de 2009, mediante Decreto Supremo N.º 184-2008, se publicó el Reglamento del Decreto Legislativo N.º 1017 y el 14 de enero de 2009 se publicó el Decreto Supremo N.º 006-2009-EF, mediante el cual se aprobó el ROF del OSCE. En ese sentido, la fecha en que debía haber entrado en vigencia, tanto el Decreto Legislativo y su Reglamento, era el 13 de febrero de 2009, tal como se señaló en el Comunicado N.º 1-2009/PRE de CONSUCODE.

No obstante, mediante Decreto de Urgencia N.º 14-2009, se modificó la fecha de vigencia del Decreto Legislativo N.º 1017, su Reglamento y el ROF, con lo cual éstas normas ya no debían entrar en vigencia el 13 de febrero de 2009 sino el 1 de febrero de 2009. Más allá de las peripecias del ejecutivo, el hecho es que en la coyuntura actual se avizora un marco normativo, criticado por la mayoría de especialistas y elogiado por un sector minoritario, que pretende agilizar las contrataciones del Estado.

Este marco legal – como es la Ley de Contrataciones del Estado y su Reglamento – que busca asegurar el cumplimiento del precepto constitucional contenido en el artículo 76 de la Constitución Política del Perú , en la actualidad, constituye, entre otros, una fuente de constantes preocupaciones y discusiones por parte de los funcionarios públicos al momento de aplicar y cumplir las condiciones regulatorias previstas en dicho marco normativo y los formalismos que de ellas se derivan. No obstante, un precepto constitucional que únicamente sea interpretado en el sentido de asegurar el uso transparente y adecuado de los escasos recursos del Estado, a través de la realización de un procedimiento administrativo riguroso en el que se considere principalmente, el mejor precio y calidad así como el mejor plazo, ha sido abiertamente superado por aquellas regulaciones en donde, además de dichos criterios, se toma en consideración diversas cláusulas que promuevan la protección del medio ambiente, comúnmente denominada compra verde , aspecto que, además, implica la consistencia de un marco legal apropiado para enfrentar los nuevos retos planteados en el ámbito internacional, principalmente, en lo que se refiere a políticas de protección del medio ambiente.

La derogada Ley N.º 26850, estableció en su artículo 25 las condiciones mínimas que deben contener las Bases Administrativas o pliego de condiciones; sin embargo, no hizo referencia alguna a una cuestión medioambiental. Un avance significativo en torno al problema que se plantea, se ha dado a través del Decreto Legislativo N.º 1017.
En efecto, el Decreto Legislativo mencionado incorporó en su artículo 4, numeral m), el principio de sostenibilidad ambiental, según el cual “en toda contratación se aplicarán criterios para garantizar la sostenibilidad ambiental, procurando evitar impactos ambientales negativos en concordancia con las normas de la materia”. Además, como el propio artículo citado lo señala, dicho principio servirá como criterio interpretativo e integrador para la aplicación del Decreto emitido así como de su respectivo Reglamento, próximo a publicarse.

El Decreto Legislativo emitido ha mantenido la misma regulación prevista en el artículo 25 de la Ley N.º 26850, dado que no ha incluido en su artículo 26 la exigencia de algunas condiciones mínimas en las Bases o pliegos de condiciones que hagan referencia a la protección del medio ambiente, con lo cual en estricto, el único cambio sería la inclusión del principio de sostenibilidad ambiental. Por ende, se deduce, que de modo alguno una Entidad está obligada a incluir como una condición obligatoria mínima en sus Bases Administrativas una cláusula que concretice lo establecido en el principio de sostenibilidad ambiental. En ese sentido, una de las posibilidades por la que puede optarse es que se incluyan criterios de sostenibilidad ambiental de manera facultativa, en el marco de una política de gestión ambiental promovida por cada gobierno local, gobierno regional y gobierno central en particular.

Ahora bien, por otro lado, no hay que olvidar el hecho de que en estos últimos años el obstáculo para la inclusión de determinados criterios ambientales en las contrataciones públicas ha sido, por un lado, la necesidad de respetar los marcos legales existentes en materia de contratación pública, que en este sentido, juegan sin lugar a dudas un factor de limitación importante cuyos límites no podemos traspasar y, por otro lado, la idea de que estamos en un mercado en el que la exigencia de requisitos medioambientales vulneraria el principio de libre concurrencia y competencia, previsto en el literal c) del artículo 4 del Decreto Legislativo 1017, en cuyo razonamiento se consentiría la inacción y pasividad del Estado para adoptar políticas que promuevan la adopción de criterios medioambientales en las contrataciones del Estado.
Sin embargo, las críticas respecto a la posición que se expone en el presente trabajo deberían considerar que también “con la introducción de criterios ambientales en las ofertas y contratos públicos se crea y refuerza el incipiente mercado de productos ecológicamente respetuosos, ayudando a generar demanda para una oferta que es necesario reforzar para establecer pautas de consumo sostenibles de forma general”.

Asimismo, la importancia de la inclusión de aspectos medio ambientales en la contratación administrativa, tiene que ver con el hecho de que es el sector público un gran consumidor y un gran ejecutor y, por tanto, influyente decisivamente en los mercados en que interviene, que son casi todos, directa o indirectamente. Consume bienes, contrata la ejecución de obras y la realización de servicios, es decir, influye, por su volumen de contratación y su relación con las decisiones políticas, en la toma de decisiones de los otros agentes del mercado. Los beneficios de los empresarios dependen también de las expectativas sobre la actividad pública y el consumo de los ciudadanos depende, directamente, de lo que provea el sector público, e indirectamente, de la confianza que su actuación genere.

Por otro lado, la propuesta que se plantea en el presente artículo debe tener en cuenta la necesidad de conocimiento especializado sobre las materias que deben o pueden ser analizadas desde una perspectiva medio ambiental y sobre los efectos que un sistema de contrataciones del Estado en particular pueda tener sobre ellas.
Finalmente, no puede perderse de vista un realidad palmaria frente a este potencial, es decir, los responsables de las políticas de compras interesados en estas cuestiones sufren una falta evidente de formación e información sobre cuáles son los productos y servicios que mejor pueden contribuir al desarrollo sostenible, con lo cual no disponen de conocimientos y criterios que puedan incluir en las condiciones de compra que ofrecen. No obstante, ante esta falta de difusión de las potencialidades de la compra pública verde, es necesario empezar a establecer puntos de encuentro formativos, de intercambio de experiencias y de reforzamiento de los canales ya existentes para extender las herramientas que hoy están ya disponibles y entran dentro del marco legislativo europeo.

3.Justificación

Existen diversas razones que justifican la necesidad de introducir criterios en los contratos del Estado a fin de promover la sostenibilidad del medio ambiente:

-En el Perú, las contrataciones y adquisiciones del Estado representan el 16% del PBI. Esto sitúa a la administración como un sector relevante de la economía y como uno de los principales motores que pueden contribuir decisivamente al desarrollo sostenible. Esta cifra implica un fuerte potencial de generación de efecto escala en el mercado de bienes y servicios para que se generen mayores ofertas de productos con un sentido ambiental al dirigir esta demanda existente hacia características más ambientales, lo cual puede suponer, al mismo tiempo, una reducción de los costes de producción al existir una demanda efectiva de los mismos y, por tanto, una reducción de sus precios finales.

-La actual tendencia de aumento de la participación relativa del consumo como sector con mayores impactos ambientales exige que los poderes públicos busquen nuevas formulas para reducir los actuales patrones de consumo de recursos naturales en las sociedades occidentales.

-La compra verde supone otros beneficios para las administraciones públicas, como son: i) aumento de la eficiencia en el uso de los recursos financieros públicos, mediante una racionalización de los costes de compras realizadas, donde no deben considerarse solo el precio de compra sino también los costes derivados de la utilización de los productos y los costes de disposición al final de su vida útil; ii) mejora de la calidad de vida de la comunidad, mediante una mayor contribución al desarrollo sostenible desde la responsabilidad del consumo y el gasto realizado por los poderes públicos, iii) concienciación ambiental de la comunidad mediante la difusión de las prácticas de compra sostenible de la Administración Pública.

4. Marco normativo que impulsa la introducción de criterios ambientales en la contratación pública

En el ordenamiento nacional, como se ha precisado, existe una norma especial como es la Ley de Contrataciones del Estado y su respectivo Reglamento, además de ello están las normas de la materia correspondiente que regulan determinadas actividades de cada sector. Estas últimas están destinadas al cumplimiento de disposiciones legales y reglamentarias, las cuales deben ser exigibles también en las Bases Administrativas o pliegos de condiciones.

No obstante, como se ha precisado líneas arriba, en la práctica diaria se piensa que la existencia de un cuerpo legal como la que se tiene es suficiente para realizar un proceso de selección eminentemente formal, en cuya perspectiva, la incorporación de cláusulas y/o criterios en las Bases administrativas o pliegos de condiciones de los procesos de selección convocados a fin de respetar el medio ambiente, constituirían exigencias de difícil formulación y cumplimiento para los postores participantes, es decir, un obstáculo para la libre concurrencia en el marco de un proceso de selección.

Sin embargo, ese razonamiento no necesariamente es el que se desprende de la realidad si se tiene en consideración que la adopción de estos criterios no implica entrar a una nebulosa jurídica, sino, ampliar progresivamente la perspectiva de la concepción contratación pública y los procedimientos que de ella se derivan, en el entendido de que una norma no solo regula procedimientos formales, sino que, además, desde un perspectiva dinámica del derecho, tiende a promover e incentivar determinadas conductas, más aun cuando tienen que ver con un tema de interés general, como es la protección del medio ambiente.

Precisamente, una de estas perspectivas es la incorporación de criterios medioambientales en las Bases Administrativas o pliegos de condiciones que respeten el medio ambiente, que a su vez implica que éste sufra el menor impacto como resultado de las actividades comerciales que se originan en el mercado nacional.
Veamos entonces, de qué manera podemos influir en la conciencia de los funcionarios públicos y en los distintos poderes del Estado para que promuevan una política medioambiental en las contracciones públicas. Un primer paso será conocer la literatura que se ha escrito sobre estos temas. En ese sentido, debemos remitirnos a aquellas reglas cartas, estudios, recomendaciones o marco normativo internacional emitido por organizaciones internaciones, la comunidad europea y conferencias, destinadas a alcanzar un nivel medio de contratación pública ecológica, comúnmente denominadas soft law , por las formas como se presentan o como evolucionan en el ámbito internacional.

5.Contexto jurídico y político

El contexto en el que se promueve y desarrolla la inclusión de criterios ambientales, en la actualidad, se va consolidando. En el ámbito internacional, tenemos el Plan de Implementación nacido de la Cumbre de Johannesburgo, que en su párrafo 18 afirma “la promoción de políticas que favorezcan el desarrollo y la difusión de bienes y servicios sostenibles” y los principales organismos económicos internacionales como la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y el Banco Mundial del Comercio (OMC), quienes han elaborado diferentes programas y estrategias relacionadas con la protección del medio ambiente. También podemos encontrar experiencias de promoción en red a nivel internacional como es el caso del Environmentally and Socially Responsable Procurement Working Group, formado por el PNUMA, el PNUD y el Banco Mundial.

A nivel Europeo, la Comunicación Interpretativa de la Comisión, 4 de julio de 2001, ha abordado con profundidad los problemas relacionados con la integración real y efectiva de la variable ambiental en la política comunitaria de contratación pública, interpretando la legislación vigente, incluidas las normas sobre mercado interior del Tratado de Comunidad Europea y las Directivas sobre contratos públicos. A ello se une el Sexto Programa Comunitario de Acción Comunitario Medio Ambiente que recoge expresamente que una prioridad de los Estados miembros es desarrollar una política de adquisición respetuosa con el medioambiente.

La Comunicación Interpretativa fue uno de los hitos más importantes dentro del marco regulatorio sobre la legislación comunitaria de contratos públicos y las posibilidades de integrar aspectos medio ambientales en la contratación pública. En ella se atizaron algunas cuestiones que no estaban suficientemente previstas en las Directivas sobre contratación pública y puede ser entendida como el primer paso para abrir de una forma clara la posibilidad de realizar compras y contrataciones desde la Administración con determinados criterios. Con esta comunicación, se determinaron las condiciones, limitaciones y posibilidades para que desde la Administración se pueda dar valor a la sostenibilidad en los contratos públicos sin atentar contra los principios de libre competencia y la igualdad en el mercado.

A este proceso de clarificación se sumaron dos referencias adicionales sumamente importantes, como son, por un lado, las sentencias del Tribunal de Justicia Europeo, denominados CASE C-523/99: Concordia Bus Finland Oy Ab. Anteriormente Stagecoach Finland Oy Ab, contra Helsingin Kaupunki, HLK_Bussiliikenne, de fecha 17 de setiembre 2002 y el CASE C-448/01: EVN AG y Wienstrom contra Republik Österreich, de fecha 4 de diciembre de 2003.
Y, por el otro lado, las nuevas Directivas europeas , publicadas el 30 de abril de 2004, como son la Directiva 200/17/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 31 de marzo de 2004, sobre coordinación de los procedimientos de adjudicación de contratos en los sectores del agua, de la energía, de los transportes y de los servicios postales y la Directiva 2004/18/CE, de la misma fecha, sobre coordinación de los procedimientos de adjudicación de los contratos públicos de obras, de suministros y servicios.

6.Cláusulas ambientales en la Ley de Contratación y Adquisición del Estado

La Ley de Contrataciones del Estado vigente establece las normas básicas que deben observar las entidades del sector público – en estricto respeto de los criterios de racionalidad y transparencia – en los procesos de adquisiciones y contrataciones de bienes, servicios u obras. A partir de ello, su artículo 6 precisa que cada Entidad establecerá en su Reglamento de Organización y Funciones u otros instrumentos de organización, el órgano u órganos responsables de programar, preparar, ejecutar y supervisar los procesos de contratación hasta su culminación, debiendo señalarse las actividades que competen a cada funcionario, con la finalidad de establecer las responsabilidades que le son inherentes. Los funcionarios y servidores que formen parte del órgano encargado de las contrataciones de la Entidad, deberán estar capacitados en temas vinculados con las contrataciones públicas, de acuerdo a los requisitos que sean establecidos en el Reglamento .

En la citada Ley también se establece que cada Entidad definirá, antes de convocar a un proceso de selección, las condiciones bajos las cuales se desarrollará dicho proceso, las cuales obligan a las entidades al momento de evaluar las propuestas de las personas naturales y jurídicas participantes .

Es en esta etapa de los actos preparatorios en la cual se concreta la decisión de incluir determinadas cláusulas, entre las cuales, puede incluirse criterios ambientales. Dicha etapa tiene una importancia relevante toda vez que en ésta la Entidad, en estricto respeto de los principios inspiradores de la Ley, establecerá los requisitos y especificaciones técnicas mínimas exigibles para satisfacer sus necesidades y/o las necesidades de interés público.

a. Análisis del mercado

En el momento de definir lo que se va a comparar, el conocimiento del mercado es sumamente indispensable. Si se desconoce lo que se ofrece en el mercado, resulta difícil desarrollar un concepto para un producto, servicio u obra. Las alternativas más ecológicas no siempre son las más obvias ni las de mayor publicidad. Asimismo, debe destacarse la importancia de realizar una investigación en forma de análisis de mercado, que consiste en llevar a cabo una encuesta general sobre el potencial del mercado que mejor satisfaga las necesidades definidas. Para ello, el análisis deberá realizarse de forma abierta y objetiva, centrarse en las soluciones generales que ofrece el mercado y evitar dar preferencia y favoritismo a determinados contratistas. Los resultados del análisis mostrarán alternativas respetuosas con el medio ambiente, si las hubiera, y el nivel general de precios de las opciones disponibles .

Por ejemplo, una entidad pública que trate de comparar vallas y mobiliarios urbanos podría realizar una investigación sobre los materiales disponibles en el mercado, tales como la madera procedente de bosques cuya gestión contribuye a la sostenibilidad medioambiental, o los materiales sintéticos elaborados a partir de materias primas recicladas. También, se pude considerar la inclusión de criterios, para el servicio de limpieza, el uso de equipos de limpieza con una antigüedad no menor a determinados años y que contribuyan al ahorro de energía.

En el sector de la construcción, se presta especial atención a la llamada “construcción sostenible”, en cuyo caso los gobiernos contratan con frecuencia con empresas de construcción y arquitectos con el fin de desarrollar métodos de construcción respetuosos del medio ambiente. Por ejemplo, el gobierno francés ha puesto en marcha la promoción de viviendas con dimensión medioambiental. En efecto, se puso en marca planes de aplicación de la calidad medioambiental superior (HQE – Haute Qualité Environnementale), un método destinado a alcanzar un alto nivel de calidad medioambiental en el sector de la construcción, para las viviendas sociales y la planificación urbana. El método se centra en el diseño de edificios que consuman menos agua y energía y que exijan un menor mantenimiento .

b. Definición de las especificaciones técnicas y requerimientos técnicos mínimos.

b.1. Especificaciones técnicas convencionales

Una vez realizada el análisis de mercado y definido el objeto del contrato, el siguiente paso consiste en traducir dicho objeto en especificaciones técnicas mensurables que se puedan aplicar al momento de elaborar las Bases Administrativas o pliegos de condiciones del proceso de selección. Aquí se debe apelar a la experiencia y conocimientos técnicos especializados del personal que las elabora y define con el fin de que no redunden en obstáculos irrazonables y desproporcionados para las empresas participantes.

Las especificaciones técnicas cumplen dos funciones:

-Presentan al mercado una descripción de las especificaciones del producto o servicio a contratar para que las empresas puedan decidir si están interesadas en presentar sus ofertas, en ese sentido, se establece el nivel de competencia.

-Exponen los requisitos mensurables que servirán para evaluar las ofertas y constituyen lo criterios mínimos de cumplimiento. Si no se exponen de manera clara, objetiva y correcta, acarrearán de forma inevitable la presentación de ofertas que no sean las adecuadas.

b.2. Especificaciones técnicas basadas en la ejecución

Las Directivas 2004/17/CE y 2004/18/CE, sobre contratos públicos mencionan especialmente que los poderes adjudicadores podrán establecer especificaciones basadas en normas técnicas o en requisitos de ejecución .

El enfoque centrado en la ejecución suele promover la creatividad del mercado y, en ocasiones, favorece el desarrollo de soluciones técnicas innovadoras. Si se utiliza este enfoque, no se tendrá que exponer las especificaciones técnicas de manera pormenorizada. Por ejemplo, si lo que se pretende es que las oficinas de un edifico mantengan una determinada temperatura, podrá establecer especificaciones muy detalladas para un sistema de calefacción central o afirmar que oficinas deben tener una temperatura constante de 20 grados centígrados y dejar que los proveedores propongan diferentes opciones (podrán optar por sistemas de ventilación y/o calefacción natural) siempre que se cumplan con las especificaciones técnicas mínimas.

No obstante, la definición de la especificación basada en la ejecución requiere mayor atención que la definición de las especificaciones técnicas convencionales. Las opciones disponibles en el mercado pueden variar de forma considerable, por lo que debe asegurarse de que las especificaciones que establecen son lo suficientemente claras como para poder realizar una evaluación adecuada y justificable .

c. Criterios de evaluación o adjudicación

En síntesis, la Comisión Europea ha establecido que se podrán aplicar criterios de adjudicación medioambientales, siempre que:

-Guarden relación con el objeto de la convocaría.
-No otorguen el poder adjudicador una libertad de elección ilimitada.
-Estén expresamente mencionadas en el anuncio de licitación o en el pliego de condiciones.
-Se atengan a los principios fundamentales del derecho comunitario .

En esta última fase del proceso de selección, las entidades públicas evaluarán la calidad de las ofertas y luego la comparación de precios.

En el momento de evaluar la calidad de las ofertas se empleará criterios de asignación de puntajes, previamente indicados en las Bases o pliegos de condiciones a fin de decidir cual es la mejor oferta. En el caso europeo, tal como lo sostiene la Comisión Europea, las Directivas sobre contratos públicos contemplan dos opciones: comparar las ofertas solo en función del precio más bajo o adjudicar el contrato a la oferta “económicamente más ventajosa”, lo que implica tener en cuenta otros criterios además del precio.

Dado que la “oferta económicamente mas ventajosa” siempre consta de dos o más criterios, se podrán incluir en ellos los criterios medioambientales. La lista no excluyente de ejemplos mencionados en las directivas, que permite a los poderes adjudicadores determinar la oferta económicamente más ventajosa, comprende: calidad, precio, mérito técnico, características medioambientales, estéticas funcionales, costes de gestión, rentabilidad, servicio postventa asistencia técnica, fecha y período de entrega y período de terminación.

La mejor oferta se determina sobre la base de diferentes criterios y podrá emplear diversas técnicas para comparar y evaluar los criterios. Entre estas especificaciones técnicas, cuentan: las comparaciones de matrices, lo pesos relativos y los sistemas de bonus/malus. Los poderes públicos son responsables de especificar y publicar lo criterios de adjudicación del contrato y el peso relativo que concederá a cada uno de ellos, con la suficiente antelación para que los licitadores tengan conocimiento de los mismos y preparen sus ofertas.

Los diferentes criterios que determinarán la oferta económicamente más ventajosa deberán formularse de tal manera que:

-Se relacionen con el objeto de la bien y/o servicio convocado o de la obra a ser ejecutada (como se describe en las especificaciones técnicas o requerimientos técnicos mínimos)
-Permitan la evaluación de las ofertas en función de todos los criterios económicos cualitativos, con el objeto de determinar la oferta con la mejor relación calidad -precio.

En la práctica, ello se traduce en que no es necesario que cada criterio de adjudicación por separado suponga una ventaja económica para la Entidad pública, sino que será el conjunto de criterios de adjudicación (por ejemplo, los criterios económicos y medioambientales) el que determine la mejor relación calidad – precio .

7.Relación los criterios de adjudicación con las especificaciones técnicas

Puede existir una relación entre los requisitos de las especificaciones técnicas y los criterios de adjudicación. Las especificaciones técnicas definen el nivel exigido para la ejecución. Las Bases Administrativas o pliego de condiciones podrán conceder puntos adicionales a todo producto, servicio u obra que supere la de nivel mínimo.

Por ejemplo, las entidades públicas pueden fijar en las especificaciones técnicas que los equipos de limpieza no deberán tener un consumo eléctrico superior a 3 Kw/h. El poder adjudicador podrá recompensar a los equipos con mayor rendimiento, estableciendo en los criterios de adjudicación que, al evaluar las ofertas, se concederán puntos adicionales a los equipos que consuman menos kw/h que la cantidad mínima fijada.

8.Implementación: inclusión de criterios medioambientales para los casos de adquisición y suministro de bienes, contratación se servicios y ejecución de obras.

En el planteamiento del problema se indicó que la inclusión de factores y criterios medio ambientales debía ser implementada gradualmente en el marco de una política de gestión medio ambiental llevada a cabo por las entidades estatales en todos los niveles, más aún, cuando el nuevo marco normativo vigente incorpora en su articulado el principio de sostenibilidad ambiental, circunstancia propicia promover éste tipo de iniciativas, aún escasas en nuestro país y en el resto de países latinoamericanos.

Por ello, resulta relevante detallar el “Proyecto de orden por el que se dictan instrucciones a los órganos de contratación sobre los requisitos y criterios medioambientales que habrán de introducirse en los pliegos de cláusulas administrativas particulares” . En efecto, la Directora General de Programación y Control Económico y Presupuestario del Ministerio de Medio Ambiente, mediante escrito, solicitó un informe al Presidente de la Junta Consultiva de Contratación Administrativa a fin de que se pronuncie sobre dicho proyecto, a través del cual dicho Ministerio dictaría instrucciones a los órganos de contratación del departamento y a los organismos autónomos a él vinculados, sobre los requisitos y criterios medio ambientales que habrán de introducirse en los pliegos de cláusulas administrativas, los cuales deben ajustarse tanto a los principios que sobre esta materia tienen establecidos la Comisión de la Comunidad europea, contenidos fundamentalmente en la “Comunicación interpretativa de la Comisión sobre Legislación Comunitaria de Contratos Públicos y las posibilidades de integrar aspectos medio ambientales en la Contratación Pública” (Documento CEOM, 2001 274 Final), así como a la más reciente jurisprudencia comunitaria sobre el particular “Asunto Concordia Bus Finland”.

En dicho escrito, además, precisó la necesidad de establecer una clara separación entre los distintos momentos de la contratación, en los que pueden tenerse en cuenta aspectos medioambientales: I) especificaciones técnicas obligatorias a establecer para el objeto del contrato; II) criterio de capacidad y solvencia que deben exigirse a los licitadores y III) los criterios objetivos que hayan de valorarse para la adjudicación de los concursos.

En relación al primer aspecto, manifestó que dada la diversidad de situaciones que pueden presentarse, deberá observarse lo dispuesto en los correspondientes pliegos de prescripciones técnicas y, en su caso, modelos tipo de dicho pliego, en los que se introducirán, siempre que ello sea posible, las correspondientes especificaciones para conseguir que los productos que se adquieran o las soluciones que se adopten sean las más respetuosas para con el medio ambiente.

Respecto al segundo aspecto, añadió que procede concretar en los pliegos de cláusulas administrativas los medios que podrán exigirse a los ofertantes para acreditar su solvencia técnica y profesional, dentro de los legalmente tasados. En particular, se concretan aquí algunas de las certificaciones, experiencia o dedicación de recursos humanos o materiales que a tal efecto podrán exigirse.

Por último, señaló que procede concretar también en los pliegos o cláusulas administrativas los criterios de carácter medioambiental que se valorarán en los procesos de selección que se convoquen por los órganos de contratación del Ministerio de Medio Ambiente, criterios que desde una perspectiva de desarrollo sostenible, ha de contribuir a determinar la oferta más ventajosa para la administración.

En efecto, el Proyecto que se analiza establece cinco disposiciones, los cuales nos ayudarán a tener una idea de cómo implementar la inclusión de criterios medioambientales en los pliegos o condiciones administrativas, acorde con nuestra nueva Ley de Contrataciones del Estado.

“PRIMERO:
Sin perjuicio de los restantes medios que se exijan en los pliegos de cláusulas administrativas para acreditar la solvencia técnica o profesional de los licitadores que deseen contratar con el Ministerio o con los organismos públicos de él dependientes, podrá exigirse, entre otros, de acuerdo con la naturaleza del contrato y siempre que ello no suponga una formulación que limite sus posibilidades de cumplimiento a unas determinadas empresas o distorsione la concurrencia de cualquier otra forma, uno o varios de los medios siguientes:

a.Acreditar que, respecto a la actividad objeto de licitación, se siguen por la empresa licitante unas buenas practicas de gestión ambiental; tales como el tener establecido un Sistema de Gestión Ambiental o disponer de la norma internacional EN ISO 14001 u otra norma equivalente; o justificar, mediante cualquier otro medio adecuado, que se cumplen los requisitos de gestión ambiental establecidos en el Sistema antes citado.

b.Acreditar una determinada experiencia en temas medioambientales, adecuada respecto a las eventuales repercusiones ambientales que pueda tener la actuación de que se trate, en aquellos supuestos en que el contrato requiere conocimientos técnicos especiales en el campo del medio ambiente y sin perjuicio de las restantes titulaciones o experiencia que se exijan.

c.Dentro de los medios materiales o humanos (incluyendo titulaciones y experiencia) cuya adscripción a la ejecución del contrato se exijan en los pliegos de cláusulas administrativas, se incluirán, cuando corresponda, los que se consideren específicamente necesarios para dar cumplimiento a las exigencias y elementos de carácter medioambiental contemplados en los correspondientes pliegos de prescripciones técnicas o en los proyectos.

SEGUNDO:

Los pliegos de cláusulas administrativas particulares y, en su caso, los modelos tipo de dichos pliegos que se elaboran para la adjudicación de contratos de suministros, incorporan criterios medioambientales de carácter objetivo que se habrán de valorar con una puntuación de hasta 20 puntos por ciento del total. Se enumeran a continuación a algunos criterios no excluyentes:

a.Presencia, en los productos a suministrar, en productos intermedios, en su proceso de producción y, en general, en todo el ciclo de vida de los productos, de las características respetuosas con el medio ambiente. Cuando ello sea necesario, se establecerán a tal fin las correspondientes variantes:

-Empleo de productos reutilizados o reciclados (valorando, en su caso, porcentaje sobre el producto final)
-Empleo de productos reutilizables, reciclables o valorizables (reciclados (valorando, en su caso, porcentaje sobre el producto final)
-Empleo de productos con menor peso de sus envases, o envasados en recipientes reciclados o reutilizados.
b.Ahorro en los consumos de electricidad y de otras energías, o de bienes naturales en el proceso de producción, almacenamiento, eliminación o reciclado de los productos.
c.Compatibilidad electromagnética y reducción de las radiaciones emitidas por los equipos incluidos en la oferta.
d.Baja generación de residuos en el uso de consumo de los bienes ofertados, y bajo coste de tratamiento de los residuos generados.
e.Cuando proceda por la naturaleza el producto, y respecto al todo el ciclo de vida del mismo, un menor emisión de gases o una meno producción de ruido.

La valoración de estos criterios será independiente de la obligación del contratista de cumplir las exigencias que, en su caso, se hubieran establecido en relación con cualquiera de ellos en los correspondientes pliegos de prescripciones técnicas.

TERCERO:

Los pliegos de cláusulas administrativas particulares y, en su caso, los modelos tipo de dichos pliegos que se elaboran para la adjudicación de contratos de consultoría y asistencia y de los servicios, incorporarán criterios medioambientales de carácter objetivo que se habrán de valorar para la adjudicación del contrato, con una puntuación de hasta un 20 por ciento del total, de acuerdo con lo que a continuación se establece:

a.Cuando se trate de contratos de prestación de servicios, se valorará, cuando ello sea posible por la naturaleza de servicio, que su prestación se realice de la forma más beneficiosa para el entorno o con menor impacto ambiental, ya sea por el método empleado, por la gestión de productos, recursos y residuos, u otros similares. En particular, se valorarán los siguientes aspectos:

-Empleo de productos reciclados o reciclables, empleo de energías renovables y mejor aislamiento térmico o acústico.

-Compatibilidad electromagnética y reducción en la radicación emitida por los equipos o sistemas a utilizar.

-Menor emisión de gases, medios transporte más respetuosos con el entorno, medidas de mantenimiento con el menor impacto ambiental.

-Reducción de electricidad o mejor gestión de los residuos generados.

b.Cuando se trate de contratos de consultoría y asistencia, se valorará, cuando así sea posible por la naturaza de la consultoría, que en su ejecución o en el producto final de la misma se incorporen aspectos medioambientales relevantes. En particular, no será necesario incluir ninguna puntuación de esta naturaleza cuando se trate de consultorías o asistencias que tengan por objeto la elaboración de un estudio de naturaleza exclusivamente ambiental, incluyendo entre éstos los de la elaboración de estudios de impacto ambiental o proyectos de medidas correctoras o compensatorias.

c.Cuando se trate, específicamente, de asistencias para la redacción de proyectos de obras, y en función del contenido técnico el trabajo a realizar, se podrá valorar que las ofertas propongan la integración en los proyectos a realizar, de aspectos ambientales en la ejecución de la obra, tales como la incorporación de materiales o procedimientos de ejecución de beneficiosos para el entono, actuaciones “in situ” de gestión de recursos y residuos, u otros similares que supongan una mayor protección ambiental y que siendo convenientes para el cumplimiento del objeto de la licitación, excedan, en su caso, de los que vinieran exigidos con el carácter obligatorio por el pliego de prescripciones técnicas o por otras disposiciones de cumplimiento obligatorio.

CUARTO:

Los pliegos de cláusulas administrativas particulares y, en su caso, los modelos tipo de dichos pliegos que se elaboran para la adjudicación de contratos de obras, incorporarán, igualmente, criterios medioambientales de carácter objetivo, que se valorarán con una máximo del 10 por ciento del total, de acuerdo con lo que a continuación se establece:

a.Cuando se trate de obras sometidas a evaluación de impacto ambiental, se valorará que las ofertas presentadas incluyan aspectos que incrementen las exigencias impuestas por la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), en particular en lo referente a las medidas protectoras, correctoras o compensatorias al programa de vigilancia ambiental que en la misma se incluyan.

b.Cuando se trate de obras que no hayan se someterse a evaluación de impacto ambiental, se podrá valorar que las ofertas presentadas integren aspectos medioambientales que sean más exigentes que los requisitos de esta naturaleza que consten en el proyecto aprobado por la Administración o en la normativa técnica que resulte de aplicación, tales como el que incorporen estudios de identificación y evaluación de impactos y propuestas de medidas protectoras o compensatorias.

c.Podrá valorarse que las ofertas incluyan propuestas de ahorro de consumo de energía y de tos bienes naturales, o de utilización de productos o envases reciclables o reutilizables, o procedentes de un proceso de reciclado o reutilización que, en cualquier caso, habrán de ajustarse a las especificaciones contenidas en el pliego de prescripciones técnicas.

d.Podrá valorarse que las ofertas incluyan propuestas de realización de determinadas actuaciones de corrección medioambiental, o de protección del biotopo o la biocenosis en la zona de influencia o en el entorno geográfico de la obra proyectada.

QUINTO:

Con el fin de verificar el cumplimiento de los requisitos y criterios antes señalados y poder realizar una adecuada valoración de los mismo, los licitadores deberán aportar la documentación correspondiente, que se incluirá en el sobre que corresponda (cuando se trate de requisitos de solvencia, o en el sobre en que se incluya la oferta, cuando se trate de criterios a puntuar en los concursos). Esta documentación, sin perjuicio de que pueda exigirse otra complementaria en los pliegos de aplicación, podrá consistir en lo siguiente:

a.Certificados expedidos por organismos públicos y privados, nacionales o internacionales, que acrediten el cumplimiento de los correspondientes criterios, estándares o normas de aplicación. En su caso, la acreditación de los criterios medioambientales relativos a los productos, podrá realizarse mediante la posesión de la correspondiente “etiqueta ecológica” o de otra etiqueta equivalente.

Cuando no se haya establecido como requisito de solvencia exigible para participar en la licitación, de acuerdo con lo señalado en el apartado primero de esta orden, los licitadores que tengan establecido un sistema de gestión ambiental en desarrollo del Reglamento CE EMAS 7672001, o dispongan de una certificación de calida ambiental (Norma ISO 14001, o equivalentes), podrán aportar los mismos a efectos de acreditar, respecto a los productos o servicios que oferten, que en los mismos se cumplen los criterios medioambientales objeto de valoración. A tal efecto, deberá existir relación entre lo que se acredite mediante esos instrumentos y los criterios a valorar, sin que la mera adhesión de la empresa licitadora al Sistema o la posesión de la Certificación permitan presumir que el producto o servicio que oferta cumple con esos criterios.

b.Cuando otros documentos puedan demostrar de forma fehaciente el cumplimiento de los medios y criterios en la presente orden”. (Sic)

En relación a dicho Proyecto, mediante Informe N. 31/03, de 17 de noviembre de 2003, la Presidencia de la Junta Consultiva de Contratación Administrativa de España consideró que la iniciativa del ministerio del Medio Ambiente debe ser considerada como interesante y muy positiva por cuanto trata de implicar, respecto de la ordenación del sistema de contratación en el ámbito del Departamento, la mejor selección de las empresas candidatas y de las diferentes ofertas que presentan las mejoras inherentes a un sector tan importante como es el desarrollo del medio ambiente, siendo al propio tiempo la primera que se plantea a la Junta Consultiva.

Adicionalmente a ello, consideró que el propósito del proyecto no debe significar que, citados esos aspectos en tales pliegos, no se incluyan en los pliegos de prescripciones técnicas correspondientes a cada contrato aquellas especificaciones que controlen la correcta ejecución del contrato, en los que deben quedar claramente mencionadas toda aquellas que de tan importante orden obliguen a que, cualquiera que sea el contratista, sean debidamente observadas cuantas normas y conductas permitan un mayor cumplimiento de todo requisito de carácter medio ambiental. Asimismo, indicó que de acuerdo a la Comunicación Interpretativa sobre la legislación comunitaria de contratos públicos y las posibilidades de integrar los aspectos medioambientales en la contratación pública de 4 de julio de 2001 (COM – 2001; 274 final) se debe poner énfasis en que el empleo de dichos criterios no impliquen efectos discriminatorios en la participación de las empresas.

9.Jurisprudencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas

Como se expuso en los párrafos anteriores, la inclusión de criterios medioambientales en el contexto como el actual, en donde se tiene mayor acceso a la información, las comunicaciones son más fluidas y hay más información disponible al respecto, únicamente se requiere la voluntad de las entidades públicas y el conocimiento técnico para poner en marcha una nueva política en la gestión medioambiental a través de los procesos de selección convocados por las entidades estatales.

Sin perjuicio de considerar lo expresado, en el presente artículo incluiremos una sentencia dictada por el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas (CASE C-523/99: Concordia Bus Finland Oy Ab., anteriormente Stagecoach Finland Oy Ab, contra Helsingin kaupunki, HLK-Bussiliikenne, de fecha 17 de setiembre 2002), en la cual se deja claro que la inclusión de parámetros o criterios de rendimiento ambiental debe y puede ser utilizada como criterio para seleccionar a las ofertas en un proceso de selección, sin que puedan considerarse discriminatorios e irrazonables.
En este caso, uno de los más importantes conocidos por el Tribunal de Justicia Europeo, se desarrolla el tema referida a la inclusión de criterios medioambientales en la contratación pública, por ello, resulta relevante realizar un análisis más profundo sobre el particular, caso que al mismo tiempo que marcó un hito para la compra verde, decisión del Tribunal que también establecía claramente la necesidad de que existiese una relación evidente entre el criterio de adjudicación y el objeto del contrato.

10.El caso Concordia Bus Finland Oy Ab.: Criterio de adjudicación con criterios ambientales

a. Antecedentes

El 27 de agosto de 1997, el ayuntamiento de Helsinki decidió someter progresivamente a licitación toda la red de autobuses urbanos de la Ciudad de Helsinki, la misma que publicada en el Diario Oficial de la Comunidades Europeas de 4 de septiembre de 1997.

Según dicho anuncio de licitación, la adjudicataria sería la empresa que hiciera la oferta más favorable para el ayuntamiento desde el punto de vista económico global. Dicha apreciación debía tener en cuenta tres criterios: el precio global solicitado para la explotación, la calidad de los vehículos (autobuses) y la gestión por el empresario en materia de calidad y medio ambiente.
La oficina de abastecimiento de la Ciudad de Helsinki recibió ocho ofertas en relación con el lote N. 6, entre las que se encontraban las de HKL y de Stagecoach Finland Oy Ab (en lo sucesivo, Concordia).

El 12 de febrero de 1998, la comisión de servicios comerciales decidió elegir a HKL como explotador de la línea que constituía el lote n. 6, dado que su oferta se consideró globalmente como la más favorable desde el punto de vista económico. De la resolución de remisión se desprende que, en lo que a los vehículos se refiere, HKL obtuvo la mayor cantidad de puntos, es decir, 2.94, dado que Concordia obtuvo 0,77 puntos por su propuesta A. Los 2,94 puntos obtenidos por HKL por tal concepto incluían incrementos máximos por emisiones de óxidos de nitrógeno inferiores a 2 g/kWh, así como por un nivel sonoro exterior inferior a 77 dB. Concordia no obtuvo puntos adicionales por los criterios relativos a las emisiones de óxidos de nitrógeno y al nivel de ruido de los autobuses. HKL y Concordia obtuvieron la máxima cantidad de puntos por sus certificados en materia de calidad y de medio ambiente. En estas circunstancias, HKL obtuvo globalmente la mayor cantidad de puntos, es decir, 92,69. Concordia quedó en segundo lugar, obteniendo 86,21 puntos.

b. Desarrollo del procedimiento ante los órganos jurisdiccionales nacionales

Leer másARTÍCULO:La inclusión de criterios medioambientales en las Bases Administrativas, a la luz de la nueva Ley de Contrataciones del Estado”

El ascenso post-crisis de América Latina

Susanne Gratius es investigadora de FRIDE
Nº 31 – ENERO 2010

La crisis financiera acentúa una nueva constelación de poder a favor del “sur”. Brasil es un jugador global, Chile y México son miembros de la OCDE y tres países latinoamericanos pertenecen al influyente G-20.

Por primera vez desde la post-guerra, la economía mundial entró en recesión. Y también por primera vez desde entonces, América Latina no fue ni el detonante de la crisis ni su principal víctima. Esto no significa que la región haya salido ilesa: en 2009, el PIB se contrajo en un -1,8 por ciento, las remesas en un 11 por ciento, el comercio cayó un 24 por ciento y las inversiones, un tercio. Aún así, la CEPAL pronostica que este año las economías latinoamericanas volverán a crecer por encima del 4 por ciento.

Tres grandes crisis financieras –la mexicana de 1994, la brasileña de 1999 y la argentina de 2001– parecen haber servido para vacunar a la región contra los colapsos financieros. Salvo en el caso de México, en América Latina no quebró un sólo banco y ningún gobierno se vio obligado a rescatar entidades financieras con dinero público de los contribuyentes. La burbuja inmobiliaria y las deudas hipotecarias apenas afectaron a la región. Ello ha sido el resultado de tres factores: las reformas socio-económicas, la entrada económica de China y el ascenso de Brasil. Estos cambios contribuyen a mejorar la posición internacional de América Latina, pero también presentan nuevos riesgos y ponen de relieve las persistentes debilidades estructurales. Desde Europa, constituyen una invitación a reflexionar sobre las relaciones.

RESACA Y RECUPERACIÓN EN LA “CUARTA ECONOMÍA MUNDIAL”

La crisis financiera ensombrece las perspectivas socio-económicas favorables de los últimos años. Al ser parte de la globalización, América Latinas sufre la resaca de la crisis: en toda la región, habrá menos inversión extranjera directa (IED), menos ayuda, menos remesas, menos emigración y, sobre todo, menos comercio –el motor de crecimiento de los últimos años. La pobreza volverá a subir entre el 1 y el 3 por ciento. Paralelamente, nuevas medidas proteccionistas en Estados Unidos y la UE (subsidios agrícolas, medidas nacionales como buy american, cuotas, normas y estándares) seguirán reduciendo las exportaciones latinoamericanas hacia ambos mercados y desviándolas hacia China.

Las tendencias proteccionistas también frenarán los procesos de liberalización comercial y la suscripción de acuerdos de libre comercio tanto intra como extrarregionales.

El efecto contagio ha sido mayor en el Caribe, Centroamérica, Colombia y México, cuyas economías se contrajeron por la alta dependencia del intercambio con Estados Unidos, así como del comercio internacional y de las remesas. En este grupo de países,
las consecuencias son similares a las de su principal socio comercial e inversor. El grado de resaca post-crisis varía según el nivel de apertura de las economías, la vinculación con Estados Unidos y la UE, el peso del comercio en el PIB y de las remesas. Asimismo, como señaló la reciente devaluación del bolívar, naciones tan dependientes del petróleo como Venezuela siguen siendo muy volubles ante la coyuntura global. La reducción del precio del “oro negro” a la mitad puso fin a los años de bonanza económica, y Venezuela entró en recesión.

Los países menos afectados son aquellos con relaciones económicas diversificadas y más orientadas hacia Asia (China), sobre todo Brasil, pero también Argentina, Chile y Perú. Aunque el precio de las materias primas se redujo, las ventas chilenas de cobre, las argentinas y brasileñas de maíz y soja y las de zinc peruano siguieron creciendo gracias a la demanda china que mitigó el efecto de la crisis.

La subida de los precios de algunos alimentos afectó negativamente a Centroamérica e influyó positivamente en países agro-exportadores como Argentina y Brasil. Mientras que Argentina sigue debatiéndose entre la recuperación y el decaimiento, Brasil crece más que las economías tradicionales y dispone de un sistema financiero estable. También Chile ha señalado la eficacia de un modelo de inserción internacional diversificado acompañado por instituciones fuertes y políticas sociales exitosas.

En general, la crisis comprobó que la vulnerabilidad de América Latina ante choques y fluctuaciones externas sigue existiendo, pero es menor que en la década anterior, cuando colapsó la economía argentina, Brasil devaluó su moneda o México sufrió la crisis del Tequila. Hoy, los países latinoamericanos disponen de reservas internacionales, la deuda externa bajó a la mitad, la mayoría de las monedas no se han devaluado, la tasa de ahorro aumentó y la inflación está controlada. Salvo en Argentina, Nicaragua y Venezuela, las políticas macroeconómicas son más eficaces y los sistemas financieros más sólidos. La mayor estabilidad económica estuvo acompañada por un paulatino progreso social que contribuyó a suavizar el impacto de la crisis. La pobreza bajó del 44 por ciento en 2002 al 33 por ciento en 2008, lo que equivale a 40 millones de latinoamericanos.

Desde la década perdida (1980), la mayoría de los países ha cambiado de imagen y de política: después de la transformación democrática emprendieron reformas económicas sustanciales y hoy están inmersos en un complejo proceso de cambio social. Ya desde los años 1990 estas tres transformaciones internas (la democrática, la económica y la social) se han traducido en un mejor posicionamiento internacional: la región en su conjunto representa un 7 por ciento del PIB global y sería la cuarta economía del mundo, después de China y antes que Alemania.

Las principales economías latinoamericanas
POSICIÓN EN AL RANKING GLOBAL PIB (NOMINAL, 2008)

1. Brasil 10ª 1,5 mil millones
2. México 11ª 1 mil millones
3. Argentina 30ª 330.000 millones
4. Venezuela 31ª 319.000 millones
5. Colombia 38ª 300.000 millones
6. Chile 46ª 169.000 millones

Según el Foro Económico Mundial, los sistemas financieros, las monedas y las finanzas públicas que antes eran las fuentes de inestabilidad han sido, en esta crisis, las principales fortalezas de la región.

Actualmente, América Latina tiene un sector bancario muy concentrado: 12 entidades (tres de ellas brasileñas y dos españolas) dominan su sistema financiero. Comparado con los años 1980, el sector es más abierto y menos dependiente del exterior: la participación de los bancos extranjeros bajó de un tercio a una cuarta parte. Brasil, seguido por México y Chile, concentra los negocios bancarios.

En cuanto al comercio exterior, América Latina está apostando por nuevos socios. Ante el estancamiento de la ronda de Doha y la imposibilidad de desatar el “nudo agrícola”, Sudamérica está desviando su comercio hacia Asia. La Unión redujo su peso en el comercio de la región del 25 por ciento en los años noventa al 14,5 por ciento y representa hoy lo mismo que Asia. Si China aportó en el año 2000 poco más del 1 por ciento del comercio extrarregional, su participación en 2008 superó el 8 por ciento.

También Estados Unidos ha perdido peso: si en 2000 concentró casi el 60 por ciento de las ventas latinoamericanas, esta cifra bajó a menos del 40 por ciento. China ya es el tercer socio comercial externo de la región, después de Estados Unidos y la UE, y en Argentina, Brasil, Chile y Perú empieza a ocupar el lugar de sus dos socios tradicionales. El comercio sudamericano también está aumentando con otros países emergentes como India, Irán y Rusia. A raíz de la crisis y la fuerte contracción de IED procedente de Estados Unidos y la UE, cabe esperar una tendencia similar en el ámbito de las inversiones.


BRASIL Y MÉXICO. DOS MODELOS DE INSERCIÓN INTERNACIONAL

El principal ganador latinoamericano de la crisis es Brasil que asciende en la jerarquía regional e internacional.

Ante la lenta recuperación en Estados Unidos, Brasil se ha convertido en el principal motor económico de las Américas. Aunque no alcanzará las tasas de crecimiento de China (8 por ciento), con un 5 por ciento estará a la misma altura que India, socio con el cual Brasil ha estrechado lazos en el marco del BRIC y del foro IBSA. Brasil ocupa el séptimo lugar en cuanto a la acumulación de reservas internacionales y aportó 200.000
millones al FMI. México, cuya economía se contrajo en un -6,7 por ciento en 2009, es el gran perdedor de la crisis.

Desde la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con Canadá y Estados Unidos ha dejado de ser una potencia (sub) regional. Un año después del TLCAN, México sufrió la crisis del Tequila de la cual salió gracias al apoyo de Washington, pero a costa de aumentar su dependencia con su vecino del norte, que representa un 90 por ciento de su comercio y domina su sistema bancario. La banca extranjera representa un 87 por ciento en México y un promedio del 25 por ciento en América Latina. Conforme a ello, la economía mexicana fue arrastrada por la crisis estadounidense.

Mientras que Centroamérica, el Caribe, Colombia, México y Venezuela están anclados a la economía de Estados Unidos, América del Sur ha fortalecido sus relaciones comerciales con China y (excepto Colombia y Venezuela) muestra una mayor diversificación económica y mejores perspectivas de crecimiento en 2010. Esta misma fragmentación se manifiesta a nivel político por el surgimiento de UNASUR como actor sudamericano protagonizado por Brasil y una “América del Norte” con fuertes interdependencias demográficas y económicas con Estados Unidos.

Brasil y México representan dos fórmulas diferentes de inserción global. El Brasil de Lula ha diseñado un modelo sur-sur de inserción internacional (balancing) a través del liderazgo regional y la creación de alianzas con otros socios emergentes. México ha elegido la vía norte-sur (bandwagoning) mediante su alianza estratégica y asimétrica con Estados Unidos, que le ha permitido formar parte del club de las tradicionales potencias:

• México es un país OCDE que no forma parte de ningún esquema de integración latinoamericano y pertenece a Norteamérica. Lo que pareció una apuesta segura, anclarse a la economía más potente del hemisferio, condujo a un efecto contagio. La economía mexicana es más abierta que la de sus vecinos y depende en más del 40 por ciento del comercio que desarrolla casi exclusivamente con su vecino del norte, su principal inversor. México compite con China por el mercado estadounidense y tuvo que ceder la segunda posición al país asiático. Y aunque México es un socio estratégico de la UE y ha firmado un acuerdo de libre comercio plus con la Unión, éste no ha servido para disminuir su dependencia de Estados Unidos.

• Brasil representa un modelo más independiente. La diversificación de relaciones económicas y el desarrollo del mercado interno a través de políticas públicas sirvió como vacuna contra la crisis. Similar al de Estados Unidos, el comercio apenas representa el 20 por ciento de la economía brasileña y, a diferencia de la economía abierta de México, Brasil aplica aranceles de hasta un 30 por ciento en sectores como el automovilístico o la informática. Su principal mercado de exportación es China y no Estados Unidos. Brasil ha distribuido su comercio en cuatro pilares de peso parecido:

China, Estados Unidos, la UE y América del Sur y está forjando alianzas sur-sur con
China, India, Irán y Rusia. En cierto modo, Brasil representa un modelo económico
entre capitalismo y Estado con un nivel impositivo mayor al promedio europeo. Por un
lado, se ha abierto al mundo y, por el otro, protege sectores estratégicos y mantiene enclaves estatales.

Esta crisis reveló que ni el proteccionismo exacerbado ni tampoco una apertura económica ilimitada son recetas válidas. Economías emergentes como Brasil, India y China, que sigue creciendo, indican que podría surgir una “tercera vía” entre liberalismo y proteccionismo económico.

PENSAR AMÉRICA LATINA COMO SOCIO INTERNACIONAL

Los efectos de la crisis descalifican a todos aquellos que pronosticaron la desaparición de América Latina del mapa internacional. Aunque el ascenso de la región es un proceso poco espectacular y de escaso interés mediático, América Latina empieza a ocupar una mejor posición en el sistema internacional. La región es cada vez menos un receptor de ayuda y más una zona de renta media y donante del sur, con mayor peso económico y menor dependencia del exterior para desarrollar posiciones propias con o contra las tradicionales potencias. La América Latina actual es más diversa y más fuerte que en los años ochenta: Brasil se ha convertido en una potencia regional y global, China tiene más presencia en la región, la UE menos, y se acentúa la división entre una Norteamérica anclada con Estados Unidos y una Sudamérica más vinculada al futuro de Brasil.

La revaloración del G-20 en el cual participan Argentina, Brasil y México refleja una nueva constelación de poder mundial, donde América Latina no es un protagonista, pero al menos está presente.

Las tres economías más grandes de la región participan en la construcción de la nueva arquitectura financiera internacional. Asimismo, el papel de Brasil –uno de los seis negociadores claves en la Ronda de Doha de la OMC– y otros países como Argentina (miembro del grupo Cairns) será decisivo para el desenlace de las negociaciones globales sobre la liberalización comercial.

Debido al ascenso de Brasil, el acceso al mercado chino y las reformas socio-económicas, parte de América Latina ha dejado de ser la periferia global.

El declive de sus relaciones con la UE y una mayor distancia de Estados Unidos en el sur de la región contribuyeron a este proceso. Esto implica nuevos riesgos. En primer lugar, con la excepción de Brasil (más industrializado), se consolida la posición de la región como vendedora de materias primas: el petróleo representa el 90 por ciento de las exportaciones venezolanas y el 67 por ciento de las ecuatorianas, los metales más del 60 por ciento a las exportaciones chilenas y peruanas y los productos agrícolas el 35 por ciento en Argentina.

Las cifras demuestran que en los últimos cincuenta años, la región apenas ha diversificado su estructura productiva y de exportación. Además, Cuba, Venezuela y otros países importan más del 80 por ciento de los alimentos. Gran parte de la región depende de las fluctuaciones de los precios globales de materias primas sobre las cuales, con la excepción del cartel de la OPEC, apenas puede influir. A diferencia de Asia, pocos países de la región exportan productos con valor añadido o cuentan con altos niveles tecnológicos. Esto es, entre otras, la consecuencia de los déficits educativos y formativos que siguen siendo un lastre para todos los países incluyendo Brasil y México.

En segundo lugar, se corre el riesgo de sustituir viejas por nuevas dependencias. China se ha convertido en el motor del crecimiento. Si cae la economía china, se hundirán también muchas latinoamericanas, incluyendo Brasil. Es la primera vez que América Latina se acerca a una potencia no democrática que exporta un modelo económico y político diferente, al combinar autoritarismo y capitalismo del Estado. El ascenso global de Brasil y el creciente peso de China abren un nuevo capítulo de política exterior que aumenta la distancia con Estados Unidos y la UE. Al formar parte de los BRIC y haberse acercado a China e Irán, Brasil demuestra que no tiene preferencias políticas. Aunque es una de las democracias más consolidadas de la región no distingue entre amistades democráticas o autoritarias ni tampoco comparte la visión de estadounidense y de la UE de promover la democracia. Por tanto, más allá de sus efectos económicos, la crisis acentúa las brechas políticas entre nuevas y viejas potencias.

Sin embargo, estos cambios también sirven para reflexionar sobre las relaciones y superar viejos modelos. Una vez más se confirmó que desde Europa no podemos seguir pensando en América Latina como unidad ni tampoco en categorías de integración y acuerdos comerciales sino, según su grado de dependencia de Estados Unidos y Brasil.

Desde esta óptica, en vez de privilegiar a México como socio de la UE y potencia que no es, podría ser más útil desarrollar una estrategia para América del Norte, incluyendo el conjunto de países en el radar de Estados Unidos. Otro eje de la política europea podría ser el sur del continente, que tradicionalmente ha estado más cercano a Europa, con Brasil como potencia emergente y China como nuevo actor económico.

La crisis reveló una maduración de las relaciones que ya no responden al paradigma norte-sur. Gran parte de América Latina ha dejado de ser una zona de crisis y un rule-taker. Aunque muchos países siguen siendo receptores de ayuda, la posición económica de otros ya no justifica gestionar proyectos de cooperación financiados por una UE muy afectada por la crisis. Este nuevo capítulo en las relaciones requiere un guión diferente, incluyendo una reflexión sobre las posiciones en foros globales como el G-20, la OMC y la ONU; un debate más sincero sobre nuestras muy diversas visiones sobre la democracia y la triangulación de la cooperación entre receptores, viejos y nuevos donantes. Construir una relación a la misma altura será el desafío que nos plantea esta crisis.

Susanne Gratius es investigadora de FRIDE

C L AV E S

• Por primera vez, América Latina no fue ni el detonante de la crisis financiera ni su principal víctima.
• La UE redujo su peso en el comercio de la región y representa actualmente lo mismo que Asia.
• Brasil y México son expresión de dos fórmulas diferentes de inserción global: balancing y bandwagoning.
• Debido al ascenso de Brasil, el acceso al mercado chino y las reformas socio-económicas, parte de América Latina ha dejado de ser la periferia global.
• Si cae la economía china, se hundirán también muchas latinoamericanas incluyendo Brasil.
• La crisis reveló una maduración de las relaciones europeolatinoamericanas que ya no
responden al paradigma norte-sur.

Página web:

http://www.fride.org/publicaciones

Leer másEl ascenso post-crisis de América Latina