22/11/08: OM dijeron...

Categoría: diario
Publicado por: rore

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Hace unos días conocí a alguien de improviso. La tarde iba cayendo fuerte y en alguna curiosa conversación con mocitos veinteañeros reparé en el reloj: cuatro y dos minutos. Para entonces pensé que mis compañeros ya estaban corriendo por los pasillos para dejar la Punta como diera lugar, algo que nunca entenderé hasta que tenga hijos, esté casada, tenga novio, tenga cansancio, treinta años más y un poco menos de plata... supongo. Mientras para mí en la conversación, los uniformes, esas sonrisas, el atardecer, el agua del mar brillando tenue mientras las horas pasaban todo eso era un paraíso imposible de imitar... y sabía que lo extrañaría cuando ya no lo tuviera tan cerca como ahora..

A punto entonces de salir un hombre interrumpió mi paso apurado. Luego recordé que había olvidado un pequeño bolso con libros en la salita contigua y regresé algo apurada porque además de los zapatos que me dolían un poquito, sabía que mis otros compañeros no me esperarían tanto..

Fue allí cuando salí de la puerta, volví a ver a ésa misma persona (que no recuerdo quien era) y sucedió. Di tres pasos al frente y escuché un eco de voz que sonó a pregunta y efectivamente se refería a mí. Volteé con un gesto amable pero denotando prisa. Esta persona sólo me preguntó algo simple.

- Usted, trabaja aqui?
- (sorprendida pero preocupada, con un ceño adusto) Sí.
- ok, sabe...eh.... bueno ... creo que nos hemos conocido en alguna otra parte.
- mmmmm..... está seguro, bueno la verdad....mmmm, no, no lo creo... su rostro no se me hace familiar....
- sí...mmm está segura? .... en serio creo que nos conocemos de algún otro lugar.
- No....bueno ahora que lo menciona ......mmm, no.....

En realidad entre tanta pregunta boba lo primero que pensé fue en esa mirada: es cierto, no sabía de dónde venía. Pero mucho me temo que me hizo recordar a Ernesto. Su mirada color de agua al ocaso, así podría redefinirla aquella tarde...

Para cuando terminó de confundirse(me), me estrechó la mano. Se presentó. Mi nombre es bla bla bla bla bla y desde luego, no aguanté más y sonreí. Le dije mi nombre.Prorrumpimos en un par de cortesías tontas. Sonreí porque se parecía tanto a E. y sin embargo no podía decírselo pero mi sonrisa se prolongó algo tanto más que él no se contuvo, y sonrió.

- Yo trabajo aquí....
- Yo también.

Entonces le dije que estaba apurada, que debía irme, que "que placer" si , bla bla y cuando estaba a punto de girar en mis talones, me pidió mi número de teléfono.

- Bueno, es que me gustaría contarle...bueno, contarte algo de lo que yo hago aquí y tu , bueno, usted quizás me puede contar algo, no lo sé...quizás nos tomamos un café...que días podr...
- (Cortante). Bueno, éste es mi teléfono. Me parece bien. Ahora debo irme porque mis compañeros me esperan abajo. Ha sido un gusto.

Me estrechó la mano, se despidió con esos besos de saludo tenues y cuando acomodé mi cabello pude ver que él aún me miraba. Curioso, el mismo discurso de llamar-la-atencion de E. también lo había puesto él en práctica. Bah!

Mis amigos abajo (en realidad compañeros de trabajo, y todas mujeres) esperaban con inusitada sorpresa. "Tanto demoraste Rocío! ya nos íbamos" - dijeron. Yo solamente sonreí. Y los siguientes veinte minutos de trayecto seguí pensando en el suave apretón de manos, en su mirada de ocaso y en ese brillo escarlata que se empezaba a dibujar en el mar de La Punta, ciudadela pequeña y gloriosa, testigo de tantos recuerdos míos.... hasta las olas parecían despedirse a la orilla, y de no haberme ido, me habría quedado como aquella tarde sóla en el que los veleros agitaban las aguas y mis pies desnudos se enfriaban cada vez que el agua regresaba agitada al final de mi propia orilla...

la puntita

05/11/08: Mi sueño

Categoría: diario
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Soñé con Sabinita. Soñé con la misma voz, la misma fe, las mismas caricias, su abrazo eterno y las lágrimas gruesas de encontrarnos otra vez, de querernos tanto y de recordar esas tardes juntas comiendo cositas dulces, sancochadas, jugosas... la abracé tan fuerte y le dije que la quería y ahí quedaron mis recuerdos juntos a la mujer que fuera mi madre, mi amiga, mi abuela...

22/10/08: Para ti

Categoría: diario
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Donde estará su melena rala y su risa sin par? nunca le dediqué nada pero con toda la algarabía de mis nuevos días, recordé lo mucho que habíamos compartido en una ironía de tiempo pequeño y corto.

Aquella mañana él llegó como todas, temprano. Cuando me vio, carraspeó. Abrió la puerta del carro rápido. Me dio un beso y pudo sentir que yo ardía en fiebre. Le pedí que no me besara, que estaba mal. Me dijo que no le importaba y que le dijera a donde debíamos ir. Mi malestar sólo me hacía sentir mareos y frío (era verano y el sol calentaba demasiado). Por primera vez sentí que empezaba a perder la conciencia y aunque nunca me había pasado, no quería alarmar a nadie. Me tomó entonces de la mano, y comenzó a hablarme sin razón. Escuché que preguntaba cosas, cosas ligeras, el clima, la comida, como te fue ayer, etc. Yo apenas y podía respirar con fuerza y le dije que cerrara las ventanas porque sentía frío. Allí aceleró el carro y creo que en diez minutos llegamos al hospital. Iba a sacar el cinturón de seguridad cuando tocó mis manos y me dijo "estás hirviendo" y entonces comenzó a actuar nervioso. Vi su frente sudar tanto y hasta olvidaba las cosas que debía sacar del carro antes de bajarnos. Me abrió la puerta y sentí desmayarme. Me abrazó y cerró la puerta del carro. Yo me acogí débil en su cuerpo y él comenzó a besarme pidiéndome que le hablara en todo momento.

Caminamos lento a la puerta de la clínica. Recuerdo que había mucha gente y no sabía a donde ir. Fui al baño a lavarme la cara porque el calor me subió de golpe al cuerpo. No debí hacerlo, como noté segundos siguientes pues comencé a temblar de frío. Salí del baño y trastabillé. J... entonces apareció rápido y me dijo que debíamos ir a emergencias, pues yo estaba muy mal. Hicimos una corta espera mientras atendían a los pacientes más delicados. En ese breve trance, él me abrazaba y me besaba como tratando de darme vida. "Puedo contagiarte algo" - le dije.Él sonreía. Cuando llegó mi turno ni siquiera podía hablar. Entonces él sonrojó porque le pidieron mis datos completos. Yo detuve a la preguntona enfermera dándole toda la información que pude y callé el rubor de mi entonces enamorado con un beso.

Sentados esperamos una eternidad. Él me abrazaba, calentaba mis manos, me contaba cosas que hoy ya olvidé. Entré a urgencias, la misma rutina de siempre,cómo está cómo se siente comió algo ayer que hizo siente frío, etc. todas esas preguntas que tienen una sóla respuesta: ESTOY MAL.

Para cuando salí él estaba fuera ansioso. Me pidió la receta de mis medicinas, y sonreí diciéndole que me habían dado descanso médico y que podría ir a casa. Pero ahí recién empezaba todo.

Sé que hizo mucho aquel día: fue a la farmacia, asintió con ceño adusto su negativa a pagar extra y de pronto me encontraba en Chorrillos, como a tres horas de mi casa, comprando medicamentos en la farmacia de su tío.

Cuando estacionó el carro, no tenía idea de donde estaba. Sólo sabía que un extraño me había llevado a un lugar tan remoto que sentí un ligero escalofrío. Sonreí. Sentí su mano tantas veces junto a la mía. Saludé a gente que no recuerdo. Pasaron segundos y sentí unas ganas de vomitar increíbles, pues no había comido nada y con toda la medicación en mi cuerpo y el pinchazo para bajarme la fiebre, quedé hecha minucia. Entré a un baño ajeno, mis tripas se encogieron sabe la ciencia cómo...él tocó la puerta un par de veces y me decía "¿estás bien?"... me daban ganas de reír (ignoro hoy el por qué) y después de algunos segundos salí con los ojos hinchados, llorosos, apenas podía ver. Me sirvieron una taza de agua tibia que tomé con calma, me dieron miles de recomendaciones. Creo que éso me enamoró en aquel tiempo más de él, el ver que era atento conmigo, una extraña.

Regresamos a mi casa (sí, a casi tres horas de distancia) yo exhausta, él hecho un hombre cuasi héroe a mis ojos, de buenos sentimientos. La fiebre había pasado, y no era la mujer más bella pero él era ya distinto a mis ojos.

Sacó los libros de la maletera, yo seguía sentada dentro. Entró nuevamente al carro, sostuvo mi mentón en sus manos y me dio un beso inmenso, que nunca -lo admito- podré olvidar.

Allí escuché por segunda vez esa dulce sentencia de muerte..

- Te amo Rocío...

Luego se sonrojó, yo me sorprendí, titubeé porque aún me sentía débil. Me abrió la puerta del carro, me cogió por la cintura, me besó tiernamente y descansé (con el recuerdo de aquel beso) todo el día.

Seis meses después ya no sabíamos nada el uno del otro. Siempre quise agradecerle por ése día, por sus gestos, por su calor... Pero él llego a morir inexplicablemente, entonces me quedé con todo esto en la garganta...

Hasta hoy.

05/10/08: Primer año...

Categoría: diario
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Me he juntado a todos estos retazos de historias y sin volver la vista atrás, celebro ya un año del día en que mis manos comenzaron a componer lo que la mujer y la escritora hacían. Ligeros rubores me invaden ya caída la noche, muchas de las historias se han ido en el tiempo...

Extraño a mis amigos, a los que voy ganando y a los que apenas veo.. tengo ganas de saltar por las mañanas y de dedicarme por completo a la música, pasión frustrada en mí. Leo con ímpetus y saludo los elogios con miradas tímidas. Aún Ribeyro es sangre en mis venas y mis caderas cimbrean al compás de mis días.

Estos son retazos de mis diversos mundos, salud sin vino y sin pisco (por un tiempito nomás) pero salud!


primer año

01/10/08: Shimy..

Categoría: diario
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Tengo la ternura de ese primer momento al verlo, de saber que sin expresarse demasiado y quizás con más de una mirada simpática divertida, escondía algo. Puedo escribir más de él sin temor a denunciarme, sin temor a equivocarme o sin temor a distinguirlo. Tengo puestas las memorias en este papel virtual que evocan mis impulsos pero que diferente es dedicarle esta tarde inciensa a alguien como él, un desconocido..

Jimmy
Categoría: diario
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Han habido diversos sucesos por los cuales distraía mi mente y rehuía a la idea de escribir. La sala estaba en desorden, emulando mi propio desorden de recuerdos y colores que aún impregnados de verano me hacían sentir vivo lo que hace ya mucho yace ausente.

El teléfono sonó anoche más de la cuenta. Lo vi sonar tantas veces que, cuando lo puse en silencio, sonreí. ésa no soy yo - pensé. No estaba esa persona solícita, incapaz de dejar en el aire la última frase, esperando ser la última en dar ese suspiro impensado y crucial. No era yo, pero debía hacerse parte mía. Esa nueva persona (construída de pedazos, de espacios, de músicas y rimas) tenía el mismo nombre de siempre. Era sutilmente distinta, pero breve. Era a veces compleja, sonriendo hasta que la sonrisa quebrara el brillo de sus labios o hasta que el pelo se le metiera por entre las orejas haciéndola ver más desordenada que siempre...

Bueno, uno está hecho (dicen) de todo. Yo que he vivido y visto tan poco sólo pienso que este desplazamiento de viejas costumbres es nuevo.

Como dice mi grupo favorito en su largo andar conmigo a casa:


♪♪and in the end..the love you take, is equal to the love... you make.. ♪♪

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* bella foto que fuera regalo de una amistad ya lejana, nótese la luna en sus manos..

24/08/08: Encuentros

Categoría: diario
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Marcar el número no me fue más difícil aún que hablarle, sí, hablarle... marcar los números, recordar ese cero-cincuentaicuatro... escuché su risa particular no sé cuantas veces, y por dentro la adrenalina me corría a golpes como si se tratara de correr hasta llegar al final, no importando el lugar. En ése momento tuve ráfagas de felicidad, de futuros, de nubes y palabras (dichas y por decir). Es curioso, me alegré tanto que extrañé saber de mí misma. Cuando colgué el teléfono caminé unos pasos encabritados, riendo, sonriendo, cogiendo mi cabello de atrás a adelante, mi cuerpo se balanceaba al ritmo de esas sensaciones nuevas. Pasaron esos seis minutos, quizás cinco, quizás diez. Pronto seguí pensando. ¿Qué tal si había sido él y yo había equivocado el rumbo?

En fin, tan llena de libros, llena de recuerdos de esos primeros meses del año, viendo los que seguirán, con fastidios diversos y alegrías múltiples tengo una seudo cita en unas semanas, un café que con suerte podrá ser té chai en algún lugar público y ventilado, si tengo suerte podría ser cerca al mar, mirando no exactamente la tarde caer sino el tufillo de mar poblando mis mejillas de sal y las manos de frío.

ps. es curioso, yo seguía con la voz sonando a vergüenza y el sólo dijo "entre amigos.." y algo más, pero me complacía escucharlo lejano como ese enero (literalmente).


marzo

11/08/08: Algo simple (2)

Categoría: diario
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Sí, P. fue hoy una de esas pequeñísimas alegrías en una tarde peculiar. No lo vi, no me vio, no nos vimos.. pero un no-se-qué a travesura me pobló el ánimo llenándome de curiosidad... extrañaba su sonrisa... quizás su "jetita" escondida en ésa mirada que hoy en que en Lima llueve (llueve?), recuerdo con mucho cariño...


ps. bueno, yo sí creo que él me vio...
Categoría: diario
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Me he sentado circunspecta frente a la máquina sin hacer demasiado. He cumplido obligaciones. He recibido saludos. He correspondido a los mismos. Extrañezas: discusiones y temperamentos insoportables. Tuve un encuentro tan agrio con alguien que el benéplacito que me había invadido de ver tantos libros en la feria, sucumbió a mis ánimos. Nueve de la noche aquel día, emociones diversas, palabras, gestos, ecos silenciosos y decisiones apresuradas. A la mañana siguiente tenía dolores diversos en el cuerpo. Pero ninguno como el del día anterior, dolor que creció durante el domingo y se hizo vivo. Sólo he tenido una vieja aliada durante todos esos días con sus noches. Y conforme las horas pasan, no fumo (no lo hago), no bebo (no lo hago), no duermo como antes... la comida llega a tientas a mi estómago. Tengo un sensación de vértigo. De malestar. De ofensa. De hastío y de lástima...

Janis

27/07/08: Busco a Arim A.

Categoría: diario
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Arim,

Escribiéndote éstas líneas tengo la vaga (pero enorme) esperanza de encontrarte. ¿Dónde estás? fue tan fugaz el conocerte pero eterno y lindo. El día en que te vi por primera vez me sentí impresionada físicamente por ti. Si hubiésemos tenido mas tiempo quizás hubiera podido acercarte un par de minutos de mi vida, quizás te hubiera escuchado hablar más de Arequipa (ciudad de la que vivo enamorada, aunque como limeña debería odiarla no? jaja). fuiste quien vio mis fotos en las pampas y reconociste inmediatamente donde había estado. ¿Cómo podría no querer conversar contigo más de la cuenta? Han pasado meses Arim, meses y he querido volver a verte en un no-se-qué mezclado de simpatía y curiosidad. Podemos pasar tardes conversando y no cansarnos eh? Podría ser un día cualquiera y podría ser tu mirada la que me lleve a pensar que era lo que estaba detrás de ti, de tu cumpleaños aquel marzo en que pusiste en mis manos ese regalo tan simple y tan bonito. ¿Recuerdas? Yo sólo escuché que alguien muy rápido dijo alguien te busca y cuando te vi no hice más que sonreir. Me sorprendí al verte (y encima tan elegante!) y bajo esa barbita pelirroja no hice más que escuchar tu voz profunda e inconfundible. Estaba nerviosa, tenía sólo unos minutos, y estaba tan confundida. Hasta ahora no sé cómo descubriste cuándo era mi cumpleaños, y recuerdo la inscripción en el Cd que pusiste con tu letra: "......" (no puedo mencionarlo! es personal y bonito!). Sé que quizás sea un intento inútil, que ya nunca más te veré, y entonces veré frustradas todas las veces en que pregunté a todas esas personas por ti. Quizás sólo querías ser amable. Bueno, lo fuiste. Pero, si lees ésto, donde quiera que estés, quiero que sepas que quiero verte, no sé donde, no sé cuando sólo escríbeme, tú, Arim A., que un día se sentó a mi lado y me dijo que era una mujer con inteligencia emocional (acaso fue un piropo? jaja), tú chico bonito, especial, interesante, quien quisiera fuese mi amigo, quisieras acaso acompañarme al ballet los domingos y los sábados después del teatro podemos tomar un té chai en Starbucks (único lugar dónde los hacen!)? Si quieres lo pedimos y nos vamos a la orilla del mar en Miraflores, yo te puedo contar algo de Ribeyro, compartirte unas frasecitas en portugués, te puedo dar un apretón de manos y un beso de hasta luego, como el que te envío ahora, sin saber dónde estás....

ps. oh, he perdido ya toda la vergüenza...

ribeyro