Franz Kundmüller
La inminente salida de Paul Wolfowitz del Banco Mundial a fines de junio próximo con apenas dos años de mandato, así como las causas escandalosas de dicha salida, han generado a nivel global una corriente de opinión para revocar la práctica consuetudinaria que consiste en que Estados Unidos de Norteamérica designa al Presidente del “Banco de Bancos”.
Bajo la misma lógica, son siempre los países Europeos los que designan al Presidente del Fondo Monetario Internacional, manteniendo un blance institucional “transcontinental”, a partir de las cabezas de ambas organizaciones. Aún no es posible determinar si va a tener éxito esa corriente de opinión revocatoria que hoy recorre blogs y otros medios. Lo cierto es que en el contexto internacional actual se percibe un evidente debilitamiento de las instituciones internacionales así como la necesidad de su readecuación ante los actuales y críticos escenarios internacionales: protección efectiva de los Derechos Humanos, erradicación de la pobreza, lucha contra el terrorismo, medidas contra el calentamiento global, preservación del medio ambiente, etc.
La Casa Blanca ha dejado entrever esta semana que luego de la caída del halcón neoconservador de su trono en el Banco Mundial, proseguirá con la práctica antes referida e incluso viene barajando algunos nombres como el de Robert Zoellick, ex Secretario de Comercio y otros. Es interesante precisar que esta práctica se remonta a sesenta años atrás y desde los tiempos inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Es así como la designación de las cabezas del Banco y del Fondo Monetario Internacional correspondía a la lógica geoestratégica del bipolarismo de la época. Paradójicamente, los países del tercer mundo eran en aquel entonces principalmente colonias. En consecuencia, no tuvieron oportunidad de definir dicha práctica ni tuvieron participación en la creación de la misma. Es más, tampoco participaron en la Conferencia de Bretton Woods de 1944, como bien informa Teitelbaum:
“En julio de 1944, la Conferencia Monetaria y Financiera de Bretton Woods acordó la creación del Fondo Monetario Internacional y del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (Banco Mundial). Estas instituciones "...tenían como finalidad fomentar tipos de cambio estables, estimular el crecimiento del comercio mundial y facilitar la circulación internacional de capitales...Hubo una falta de atención casi inevitable a los intereses de los países en desarrollo. La mayoría de éstos eran aún colonias y por lo tanto no estuvieron representados en Bretton Woods...En general se soslayó al Tercer Mundo y poco se tomaron en consideración sus intereses.”
De otro lado, en la actualidad unas 200 personas y líderes de opinión de todo el mundo, entre los que figuran representantes de diversos grupos de activistas globales, expertos internacionales e incluso ex funcionarios del propio banco, postulan la necesidad de que el nuevo presidente de la institución sea designado mediante un proceso de selección internacional y sobre la base de los méritos que el mejor candidato sea capaz de reunir, a partir de una convocatoria global. Es decir, se aboga así por romper la práctica, a efectos de que se opte por la preeminencia de los principios de transparencia en la designación del presidente del Banco. A ello se suman otros argumentos como la importancia de preservar la competencia entre candidatos idóneos que cuenten con el liderazgo e integridad necesarios, con absoluta prescidencia de su nacionalidad de origen y con la finalidad de poder enfrentar los retos que comprende la última globalización.
En efecto, según el Washington Post, una carta abierta firmada por expertos de diversos países ha sido enviada al Directorio del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional durante esta semana. En ella se destaca, entre otras cosas, que los problemas del presidente saliente en el Banco Mundial, derivan en gran parte de la percepción generalizada en el sentido que Wolfowitz representaba “desproporcionadamente” a los intereses de los Estados Unidos en el Banco.
Se le reprocha además al futuro ex presiente el no haber procurado el logro de objetivos institucionales, a efectos de consolidar los consensos globales requeridos en la actualidad por la comunidad internacional, en lo que concierne a los “global commons” y otros factores. En suma, el debate sobre quien sucederá en el trono al “halcón agujereado” recién comienza. En el mundo hay opiniones a favor y opiniones en contra de que los Estados Unidos designen al nuevo Presidente del “Banco de Bancos”. El asunto es de suma importancia en orden a que, como se sabe, no se trata de un banco cualquiera.
En esencia y no obstante la crítica y sus detractores, el banco consiste en un vasto y complejo programa de desarrollo financiado por los países ricos, que cada año bombea billones de dólares en las economías mas pobres del mundo. Esto se pone en práctica mediante créditos y préstamos con bajas tasas de interés. El dinero del banco sirve así para financiar diversos programas que van desde la lucha contra el sida y la construcción de hospitales, pasando por el suministro de mallas contra los mosquitos de la malaria, además de otros bienes y servicios que se suministran en diversos lugares del mundo. En todo caso, de persistir la práctica consuetudinaria de la designación del Presidente del Banco por parte de los Estados Unidos, el o los candidatos que presente la administración Bush, no podrán ser ajenos a la controversia generada por este tema y sus múltiples consecuencias. En consecuencia, es lógico que si la Casa Blanca insiste en poner a otro halcón en el puesto, solo conseguirá que éste salga agujereado antes de tiempo.
Entradas anteriores:
http://blog.pucp.edu.pe/item/9967 ¿Wolfowitz R.I.P.?
http://blog.pucp.edu.pe/item/9959 Wolfowitz dimitirá el 30 de junio
http://blog.pucp.edu.pe/item/9901 El Banco Mundial después de Wolfowitz
http://blog.pucp.edu.pe/item/9886 Banco Mundial: Wolfowitz responsable de faltas a la ética







