Ensayo sobre la creencia religiosa escéptica (3/4)
Ensayaré ahora otra entrada a esta teoría, que me permite mostrar su complejidad.
Cuando uno dice que cree que Dios se revela a sí mismo como la Verdad, la filosofía inmediatamente plantea una suerte de variación de la pregunta de Pilatos: ¿A qué refiere allí el término verdad? ¿A la proposición, que es o no verdadera en tanto concuerda con la realidad que designa? ¿O significa ‘verdad' más bien algo distinto de la proposición? Siguiendo el ejemplo del Señor, lo mejor sería quedarse callado, porque si se responde que nos referimos con ‘verdad' a la verdad de la proposición, entonces Dios mismo no podría ser la Verdad sino sólo en algún sentido metafórico del término.
Ante esto, la mente conservadora tenderá a referir con ‘verdad' a los contenidos dogmáticos de la fe, es decir, tenderá a subsumir a Dios en la doctrina acerca de Dios. Esto induce a olvidar con mucha facilidad el mundo de la vida y los principios de la acción. La mente liberal, en cambio, tenderá a referir con ‘verdad' precisamente los principios de la acción, es decir, tenderá a identificar a Dios con el acontecimiento de la caridad en el mundo y en el corazón de los creyentes. Una es, pues, la verdad lógica de la doctrina, que se expresa como adecuación entre el enunciado y la realidad; otra, muy distinta, es la verdad ontológica de la praxis, que se expresa como teofanía del amor en el mundo de la vida. Y ésta última manera de entender la verdad, como se comprende de suyo, no es metafórica, sino tan ontológicamente densa como lo es un acto de amor.
La intransigencia dogmática de algunas mentes conservadoras y la mayor tolerancia de lo diverso de las mentes liberales suelen ser las expresiones psicológicas de estos dos modos de desplegar la creencia religiosa. Sus concreciones políticas son bien conocidas. Mi impresión es que, en tanto ‘formas de creer', representan más que tipologías humanas, modos divergentes de la racionalidad religiosa y, en tanto tales, no parecen ser elecciones del todo libres. Bajo severos condicionamientos de la psicología individual, unos seríamos mentalmente más propensos a la influencia escéptica sobre nuestras creencias religiosas que otros.
La tradición siempre reservó un lugar importante a la duda dentro de la fe. Que no haya un ‘conocimiento pleno' de Dios en esta vida significa que, propiamente hablando, no es posible el dominio cognitivo de ese objeto de conocimiento por parte de la mente humana. Lo que hay en este mundo es solamente la fe racional en Dios, pero no su conocimiento pleno. Ahora bien, es condición epistemológica de toda creencia que no pueda eliminar la posibilidad de su contrario. En otras palabras, es perfectamente lógico que la misma persona que cree firmemente que Dios existe no pueda descartar, sin embargo, la posibilidad de que Dios no exista. A diferencia del conocimiento pleno, que elimina su contrario, las creencias contrarias coexisten en la mente humana.
Si miramos con cuidado, hay que reconocer que es una crisis connatural a toda creencia religiosa el no poder eliminar posibilidad de la creencia contradictoria. Históricamente, el creyente conservador ha tendido a desplegar su fe como si fuese conocimiento indudable, y en consecuencia ha pretendido desterrar de los contenidos doctrinales toda sombra de duda. El creyente liberal, en cambio, ha tendido siempre a aceptar que la duda es un componente ineludible de toda creencia.
Ahora bien, la duda puede ser, por cierto, un factor de permanente de renovación del compromiso con los principios de la fe; pero puede también, desde luego, desempeñar un papel destructivo.








Comentarios
Lo que hay en este mundo es solamente la fe racional en Dios, pero no su conocimiento pleno... Bingo! Para un entendimiento mas certero y pleno de Dios y de su palabra, nada como El conflicto de los siglos (Ellen White), las respuestas a preguntas como estas y muchas mas...
Ellen White de los Adventistas?
Que pobreza...
Considero que el creyente dogmático (o literal) tiene como presupuesto tener el acceso privilegiado hacia La Verdad. Otro es el caso del creyente liberal (o hermmenéutico).
El creyente hermenéutico primero parte de preconcepciones etnocéntricas que permiten la atribución de creencias coherentes en cualquier otra persona.
Segundo, mediante preguntas y respuestas, el etnocentrismo del hermeneuta va ampliándose hasta recoger el sistema de creencias de otra comunidad.
Tercero, hay una forma de vida compartida entre hermeneuta y el otro. En este último tramo, se han ido subsumiendo las creencias del hermeneuta con las del otro en un sistema de creencias compartido al punto de llevar a cabo acciones concertadas.
Finalmente, se puede decir, por ejemplo, que mientras Torquemada fue un creyente literal, Job fue un creyente hermeneuta.
la creencia es creer en dios , respato por nuestro dios.
la creencia es creer en dios , respato por nuestro dios.tambien es no perder la fe que el nos salvo del pecado y que por nosotros el murio .
Dios¢¾
Yo colaboro con la ONG española de orientación cristiana SOS Infancia.Su misión es ayudar a la población infantil más necesitada en la parte del mundo donde sea preciso.
Los niños me han enseñado a amar es fácil ver a Dios en ellos
Miren su web http://www.sosinfancia.es
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