Ensayo sobre la creencia religiosa escéptica (2/4)

Planteadas las cosas así, mi segundo paso será afirmar que, dada una crisis concreta, un creyente se descubre como liberal cuando percibe que en su actitud mental hay una cierta dosis de escepticismo respecto de los contenidos dogmáticos de su propia tradición. Como veremos, esto no lo descalifica como una persona de poca fe, sino todo lo contrario. A pesar de la opinión común de que el escepticismo y las creencias religiosas son como el agua y el aceite, hay una relación sutil y muy fructífera entre ambos, de la que se podrían señalar, además, múltiples ejemplos históricos en la tradición.
Ubiquémonos ahora en este continente latinoamericano en el que vive la mitad de los católicos del mundo y reconozcamos que se está viviendo en él una época de crisis cultural y religiosa que afecta directamente al catolicismo. Para graficarla, señalemos solamente el marcado retroceso del número no sólo de practicantes sino sobre todo de católicos, que corre paralelo al aumento correlativo de las conversiones evangélicas en todos los países. Pues bien, esta crisis, según nuestra teoría, debería estar produciendo como efecto una decantación y consecuente polarización entre los creyentes católicos: De un lado quienes se descubren reaccionando conservadoramente, y del otro quienes se descubren reaccionando liberalmente frente al mismo panorama.
Todos reaccionan, a falta de una acción histórica inteligente y sostenida que hubiera quizás evitado que se llegara a los extremos críticos que hoy se viven. Pero no se trata aquí de analizar las causas del retroceso, que son de una enorme complejidad, sino de ver cómo reaccionamos. En nuestro esquema epistemológico, el creyente conservador prioriza los contenidos dogmáticos del catolicismo, esto es, considera que sólo podrán enfrentarse exitosamente estos problemas si los católicos se reafirman en su identidad contra-distintiva, es decir, en todo aquello que los distingue de los demás y los convierte en seres humanos peculiares y diferentes del resto. Desde esa contra-distinción se comprenderá, por ejemplo, el discipulado y la misión, que en estos días se plantean como los conceptos claves en la Conferencia del CELAM, y desde allí se habrán de proponer las líneas de acción consecuentes para los individuos y las instituciones.
Toda contra-distinción procede de una reafirmación de contenidos proposicionales dogmáticos, y las líneas de acción se deducen de ese cuerpo doctrinal. Otro es el modo de proceder de la mente que se descubre como creyente liberal. En su intento de salvar los mismos problemas, priorizará los principios de la acción que debe seguir todo cristiano, que tradicionalmente se subsumen en el amor. Desde una determinada comprensión del amor como caridad cristiana, se discriminan los cursos de acción alternativos y se toman las decisiones consecuentes. Con ello, lejos de subrayar las diferencias, se promueve la búsqueda de los mínimos comunes que permitan la concordia entre todos los seres humanos, ya sean cristianos o no-creyentes.
Este segundo modo de creer en el mensaje de Cristo requiere, sin embargo, de una cierta dosis de escepticismo respecto de los propios contenidos dogmáticos. Aquí es muy importante subrayar que la duda respecto de una creencia de ninguna manera significa su cancelación, sino únicamente su puesta en el plano epistemológico que le corresponde, que no es el del conocimiento científico. Dudar respecto de los contenidos doctrinales de la fe que uno tiene de ninguna manera implica afectar la certeza absoluta acerca de su verdad, porque ésta es verdad religiosa. Toda verdad religiosa es una verdad absoluta; pero es verdad de la fe, no verdad del conocimiento. Esto implica regímenes epistemológicos distintos y, en concreto, para la fe, implica que una verdad absoluta no cancela sino que convive con la duda.
En esto radica el carácter problemático de la racionalidad de la fe, en que siempre puede dar cabida a la duda, y yo diría que en eso mismo radica también su grandeza. Esto es algo que no se suele apreciar en su real dimensión, debido principalmente al miedo, a la inseguridad y a la aprensión que genera la idea de dudar de la propia fe. Por ello, es necesario comprender qué es lo que implica tomarse en serio que es fe y no conocimiento lo que se posee. Es importante saber, además, en qué consiste propiamente esta duda y qué es aquello de lo que se duda en la fe, cosas que ensayaré en las siguientes entregas.







Comentarios
Antes de comentar acerca del artículo, con el que estoy de acuerdo en muchas cosas, me parece interesante resaltar lo importante que es conversar estos temas en momentos que se requiere una corriente objetiva de apreciación de la realidad, lo presiento así como una corriente de agua que hace su camino en la tierra, dando vida, se que seuena algo poético, es una métafora acerca de estos espacios de relfexión de la religión, ya que es innegable como componente de la vida del hombre, es una constante, que se manifiesta en toda la historia de la humanidad,y el espacio que ocupa en la vida de cada uno.
Opino que el término “creyente escéptico” genera confusión. Quizá “creyente hermenéutico” sea un nombre que permita rápidamente comprender que se trata de un creyente reflexivo.
La creencia hermenéutica está vinculada con el diálago y de esta manera se aleja del solipcismo de la Modernidad. La creencia hermenéutica deja de concebir que exista una única creencia verdadera que re-presente adecuadamente al mundo como es en sí mismo. Por el contrario, la hermenéutica de Gadamer, hace a un lado la “adaequatio intellectus ad rem” de Aristóteles y la visión sub specie aeternitatis de la Modernidad, para concentrarse en la situación de diálogo de la creencias. Así, primero una creencia se evalúa en relación con el marco de creencias en general, para luego forjar un marco referencial compartido como logro de una conversación cuya meta es minimizar el desacuerdo entre la nueva creencia y las demás.
Cuando Gadamer desmontó la hegemonía del modelo objetivista de la Modernidad y revisó los presupuestos de Descartes, encuentró que se había consideró negativamente a las preconcepciones porque se buscaba un subjectum no condicionado por su ethos: no circunscrito a su comunidad y tradición.
Sin embargo, Gadamer propone que el presupuesto cartesiano es equívoco porque al interpretar una creencia es inevitable que el intérprete proyecte sus propias creencias sobre ella. Tales proyecciones serán consideradas como precomprensiones, pero que lejos de estorbar la tarea de la comprensión, son la condición de posibilidad del progreso en la interpretación, pues al tener un trasfondo de creencias previas se puede comparar y tener conciencia de las innovaciones propuestas.
Gadamer logra salir de las creencias literales y pasa más bien a la disposición del diálogo con el modelo dialéctico de preguntas y respuestas, en cuyos fines se encuentra el crear en la conversación puntos de coincidencia a la manera de fusión de horizontes para eliminar los creencias paralelas. De esta forma, los prejuicios son mucho más que sus juicios ciegos y serán más bien los juicios compartidos implícitamente por la comunidad.
Los creencias literales no serían necesariamente un obstáculo para las creencias hermenéuticas, sino todo lo contrario: gracias a ellas se ponen en marcha las creencias hermenéuticas.
Gadamer no tiene como prioridad averiguar si una creencia refleja fielmente al mundo como es, sino describe las circunstancias favorables para la construcción de creencias ya no exclusivamente literales.
Así entonces, el creyente hermenéutico se encuentra entre la familiaridad y la extrañeza de sus propias creencias, y así puede fluctuar desde su propio sistema de creencias hacia la novedad de otro marco de creencias. La ventaja de la creencia hermenéutica es que permite hacer conscientes los propios prejuicios contrastándolos con los prejuicios ajenos.
yo hace poco conosi una iglesia catolica argentina en la ciudad de san miguel de tucuman el padre fabio esta al mando hace imposecion de manos y las personas caen dise que es el espiritu santo yo iva alas iglesia catolicas romanas algunas veses cuando me acordaba en cambio a esta voy todos los domingos porque es diferente y muy lindas las misas bueno tambien fui un mes alos evangelios y no me gusto me hasian tambien imposecion de manno pero nunca cai bueno les conte y espero mi relato les llegue
Agregar Comentario