Globalización: Peligros y Respuestas (parte 5)
David Held
27.05.2004
En: http://www.openDemocracy.net
Traducción: Franz Kundmüller
Integración económica interna y externa
Mientras que el proteccionismo económico debe ser rechazado como estrategia general, por los riesgos que entraña en la creación de un círculo vicioso de conflictos comerciales y económicos, el balance de las evidencias disponibles es lo suficientemente claro en lo que concierne a otras alternativas. Es decir, a efectos que un país se beneficie del desarrollo sostenible, su prioridad debería de estar en lograr la integración económica interna, el desarrollo de su capital humano, de su infraestructura económica, el robustecimiento de sus instituciones nacionales de mercado y el reemplazo de las importaciones mediante la producción nacional, en los sectores donde ello sea factible.
Inicialmente ello debe ser estimulado por las políticas económicas y de industrialización públicas. Una mayor integración económica interna ayudará a generar condiciones en las que el país se podrá beneficiar con una mayor integración “externa”, tal como lo ha demostrado Robert Wade. El desarrollo de la capacidad regulatoria del Estado, el “dominio público” receptivo para con las necesidades de la sociedad civil así como las habilidades para enfocar la inversión en sectores intensivos en trabajo y mano de obra, competitivos y productivos; son todos objetivos prioritarios, mucho más importantes que el objetivo unívoco de lograr la integración en los mercados globales.
La alternativa frente al Consenso de Washington no consiste en respaldar a ciegas una política de desarrollo meramente estadocéntrica. Tampoco podemos decir que la intervención estatal será siempre progresivamente beneficiosa a partir de la idea del desarrollo estadocéntrico. Sin embargo, también es cierto que el Consenso de Washington ha erosionado la habilidad de los Estados para crear y poner en práctica políticas públicas coherentes, dañando capacidades políticas esenciales. Los objetivos públicos, por ejemplo, pueden ser suministrados por diversos actores, públicos y privados, en asociación entre ellos y no solamente mediante la actividad puramente estatal. El mayor desarrollo de la sociedad civil (mediante sindicatos, grupos de ciudadanos, Ong´s e instituciones independientes) es indispensable para robustecer un programa nacional para el desarrollo. Evidentemente siempre habrá conflictos entre el desarrollo económico y la idea de reforzar la sociedad civil. Pero las sociedades requieren de medidas significativas y suficiente autonomía para encontrar soluciones que permitan administrar exitosamente dichos conflictos.
Por cierto, no existen recetas universales para el diseño y puesta en práctica de políticas para el desarrollo. El conocimiento de las condiciones locales, la experiencia de las instituciones y agencias nacionales y la promoción de la integración económica interna, deben ser combinadas con las correspondientes políticas macroeconómicas, junto al proceso de integración a mercados externos o internacionales. En esto consiste la gobernabilidad económica. Los casos exitosos mas recientes se han dado en el Este de Asia, China e India. En todos estos casos, se han administrado medios para encontrar caminos que aseguren las ventajas comparativas que ofrecen los mercados internacionales para las economías internas y no al revés. Esto se ha hecho mediante: colocación de productos mas baratos, incremento de exportaciones, adquisición de tecnologías, ingreso de capital, mientras al mismo tiempo se tomaban medidas para reforzar los incentivos económicos internos para la inversión y la consolidación de instituciones domésticas.
Dani Rodrik lo ha descrito de manera sucinta: “Los incentivos del mercado, la estabilidad macroeconómica, las instituciones coherentes con las realidades internas, son claves para el desarrollo económico. Pero estos requisitos se pueden generar de diversas maneras. Es decir, haciendo uso de las mejores capacidades existentes ante limitaciones específicas. No existe un modelo único para la transición exitosa hacia un mayor nivel de crecimiento económico. Cada país tiene que encontrar su propia estrategia de inversiones”.
El pensamiento sobre el desarrollo tiene entonces que pasar de un enfoque concentrado en la idea de “acceso a los mercados”, hacia un conjunto de elementos mucho más inteligentes, estructurados estratégicamente. Del mismo modo, los países en vías de desarrollo requieren de espacios de acción política para ejercer innovaciones institucionales, marcando así la diferencia respecto de las ortodoxias del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y de la Organización Mundial del Comercio. En paralelo, las organizaciones como la Organización Mundial del Comercio deberían cambiar sus agendas de lo que es una perspectiva de creación y supervisión de mercados, hacia un esquema más amplio de políticas, que incentiven a diversos sistemas económicos nacionales a florecer dentro de un mercado global honesto y basado en el Estado de Derecho.
Las consecuencias de no tomar en cuenta este planteamiento integral, implica que las políticas del Consenso de Washington sigan teniendo una gran responsabilidad en lo que concierne a sus incapacidades para superar una serie de fallas en los mercados derivadas de:
• Los problemas que generan las externalidades, como ocurre en el caso de la degradación ambiental generada por el crecimiento económico indiscriminado o desordenado
• El desarrollo inadecuado de factores sociales que no tienen origen directo en los mercados, pero que podrían suministrar las condiciones para el equilibrio entre la “competencia” y la “cooperación”; por ejemplo, asegurando el suministro de bienes públicos esenciales como educación, transportes, salud, entre otros
• La tendencia hacia la “concentración” y “centralización” de la vida económica, caracterizada ésta por modelos oligopólicos y monopólicos
• La propensión al “cortoplacismo” en las estrategias de inversiones, mientras los titulares de fondos y los banqueros inversionistas lideran políticas y campañas orientadas a maximizar en forma inmediata los beneficios y retornos de sus inversiones
• El subempleo o no empleo de recursos productivos, en un contexto en el que queda demostrada la existencia de necesidades urgentes e insatisfechas
El dejar que los mercados se “encarguen” por si mismos de resolver los problemas derivados de la generación y ubicación de productos, perpetuará varias dificultades económicas y políticas que se encuentran enraizadas históricamente. Entre éstas cabe mencionar a cuatro:
• Las vastas asimetrías respecto de oportunidades de vida dentro y entre estado – naciones, siendo ello fuente de conflictos considerables
• La erosión económica en algunos países producida en sectores como la agricultura y los textiles, mientras que en otros países dichos sectores gozan de protección y asistencia
• El surgimiento de flujos financieros globales que pueden desestabilizar rápidamente las economías nacionales
• El desarrollo de serios problemas transnacionales que implican a los bienes globales comunes (“global commons”)
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