05/05/07: Razones (y emociones) para no discriminar- Gonzalo Gamio
Siempre me ha interesado entender cómo es que los individuos van construyendo el sentido de sí mismos de manera que los asuntos éticos terminen siendo importantes para ellos. Es evidente que no a todas las personas les importa la ética, que no todas aspiran a vivir de acuerdo a ella. Para algunos lo importante en la vida es realizarse como individuos, lo que puede significar por ejemplo tener éxito en los negocios, divertirse o viajar. Para realizarse en la vida (independientemete de lo que esto signifique para cada uno), algunas personas llegan a hacer cosas cuestionables e incluso a hacerles daño a otros. Algunos sienten más remordimientos cuando hacen algo incorrecto; otros sienten menos. Algunos se avergüenzan y otros no. La pregunta que me inquieta, y que motiva gran parte de mi quehacer profesional, es cómo así aparecen estas diferencias en el curso del desarrollo humano. Lo ideal, creo, sería que a todos los seres humanos les importara la ética por lo menos en un grado mínimo tal que se garantizara una convivencia más o menos pacífica y respetuosa entre todos. Pero esto -lo sabemos- es irreal, pues hay millones de seres humanos que en sus interacciones cotidianas priorizan y colocan otro tipo de valores por encima de la moral y la ética.
Gonzalo Gamio me envía un texto que se aproxima a este tema desde una perspectiva filosófica. Tomando la discriminación a manera de ejemplo, Gonzalo reflexiona acerca de cómo la formación que algunas universidades ofrecen (la que refleja la manera de pensar de un amplio sector de la sociedad) colabora en la construcción de un tipo de ser humano para el que tener una perspectiva etica de la vida que articule y de sentido a lo que uno hace y es ya no es importante, y de hecho, aparece muy por debajo de otros valores que resultan prioritarios, tales como el lucro o el éxito empresarial.
Mi amigo Francois Vallaeys y yo discutimos siempre respecto a si existe o no compatibilidad entre ética y empresa. Yo soy una convencida de que por más intentos que se hagan de ligar ambas cosas -y reconozco que algunos son serios y bien intencionados- en algún nivel más o menos profundo según el caso ética y empresa son conceptos (y realidades) incompatibles. Dentro del contexto de la Responsabilidad Social de las empresas, por ejemplo, Francois opina que no importa la razón o motivación por la que una empresa decide incorporar prácticas éticas. Lo importante es que lo haga, pues ya la mera acción es ética. Pueden leer su posición aquí. Yo discrepo con él en esto pues que las motivaciones de las personas no importen me preocupa, y muy profundamente. Aunque entiendo que es mejor que alguien "se porte bien" aunque sea por intereses mezquinos (o porque lo obligan) a que no lo haga, también entiendo que cuando las motivaciones no son genuinas, los comportamientos no perduran... además de que para mí solo una motivación y justificación ética convierte en ética a la acción, la que no puede ser nunca ética por sí misma. Por lo tanto, además de fortalecer los sistemas legales y la vigilancia ciudadana para forzar a "portarse bien" a los que no desean hacerlo, también -y aquí está mi sesgo psicológico- me preocupa, y mucho, qué pasa por los sistemas motivacionales, afectivos y cognitivos de las personas para que aquellos que desean vivir una vida al margen de la ética empiecen a desearlo cada vez menos.
En la inauguración del año académico 2007 de Estudios Generales Letras de la PUCP, el padre Gustavo Gutierrez dijo que con la edad, cada vez está menos tentado a pensar y a decir que los jóvenes son el futuro (o la esperanza) del país. Y corrigió: los jóvenes son el futuro del país, dependiendo de lo que hagan. Dependiendo de lo que elijan. Me pareció una manera muy bella de decir lo mismo que la psicología del desarrollo moral dice hace tiempo: son los seres humanos los que se construyen a sí mismos como agentes éticos y racionales. Los que eligen -o pueden potencialmente elegir- una forma de vida sobre otra.
Es en este contexto y con estas preocupaciones que cuelgo el artículo de Gonzalo. Lo recomiendo mucho.
Razones y emociones para no discriminar - Gonzalo Gamio[2167clicks]
Actualización 1
Francois Vallaeys ha respondido en su blog a este artículo. Buen debate! Aquí dejo el enlace a su respuesta:
Ética e interés - Francois Vallaeys
Actualización 2
Dejo un artículo que presenta un libro sobre desarrollo moral y negocios, de William Damon. No simpatizo completamente con la idea del libro pero me parece un material interesante de conocer.
The moral advantage - William Damon[416clicks]
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Haydee escribió: