21/03/10: ¿Por qué mercancia cultural?
Denomino a esta bitácora como “mercancía cultural” porque cuando tomé la decisión de escribirla todo lo que usé para producirla se reducía inevitablemente al papel de mercancía. Tanto el computador en el cual ordeno las palabras, como los libros, el escritorio, la silla, la música que me distrae, la linterna e inclusive los conocimientos que me permiten articular este texto cae dentro de la lógica de la mercancía. Todo lo que me rodea a excepción del aire y la luz del sol de alguna manera ha sido objeto de un intercambio en el mercado, haciendo vanos mis intentos de escapar de su lógica.
Y claramente ello es “natural” si vivimos en una sociedad cuyo modo de producción capitalista nos permite asistir a la promoción de la cultura por su mercantilización y al mismo tiempo a la promoción de la mercancía por la cultura.
Nuestra vida que se desarrolla en este círculo virtuoso de sociedad, mercado y cultura, que desde nuestro nacimiento se nos inserta en una espiral de crecimiento continuo, de fases de existencia que se van negando a manera como vamos ascendiendo no nos permite el retorno.
Vivir, desarrollarnos y lograr el éxito de nuestra sociedad es el reto que debemos asumir, pero desde una perspectiva sociocultural que no niegue la importancia de los significados culturales europeos introducidos en nuestro territorio, así como tampoco nuestra herencia cultural milenaria. Es decir que deberíamos dejar de mirarnos introspectivamente como ciudadanos que anhelan el desarrollo actual de las ciudades europeas y que a la vez voltean la cabeza para mirar su pasado con nostalgia.
Por fortuna, nuestra sociedad hoy es heterogénea, rica en expresiones culturales y en la existencia de evidencias culturales materiales cuyas características inherentes son conservar su autenticidad. Como sociedad nos asentamos en un territorio rico en recursos de agua, hidrobiológicos, ganaderos, agrícolas, genéticos, ecológicos, mineros, etc. lo cual garantiza nuestro desarrollo desde perspectivas múltiples. Solo es cuestión que sus miembros asuman el compromiso y la voluntad de llevarlo adelante.
Por nuestra parte, creemos que podemos aportar trabajando desde el frente de la cultura y el mercado (el segmento de la cultura), sin priorizar ninguno de ellos sino prime el desarrollo humano y la prosperidad social y cultural de los individuos y por ende de la sociedad. En ese sentido es nuestro fin plantear, reflexionar, conversar sobre temas de identidad y patrimonio cultural. Son bienvenidas las sugerencias, las críticas, las propuestas, la discusión y todo tipo de aportes.

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