En el curso de Evaluación del Diplomado de Docencia para Adultos, tuvimos una sesión de inducción sobre los criterios que hay que tener al momento de evaluar.
El diseño de los instrumentos de evaluación es una tarea que implica varios procesos y sobretodo una cuidadosa selección de los reactivos a ser medidos. Me gustó mucho el ejemplo de la profesora, ella planteó que le fuesemos a comprar un pantalón, pero para ello, nos hizo la observación para cumplir con el requerimiento: qué talla, qué color, qué modelo, qué marca,
En mi campo profesional que es la Odontopediatría, el grueso de la evaluación tiene que ser procedimental pero sin dejar de lado la parte conceptual y actitudinal en cada instrumento procedimental que se debe diseñar.
Aunque hace poco asistí a otro curso taller de evaluación, donde la ponente, nos recomendaba que debía diseñarse un instrumento individual para evaluar solo la parte conceptual, otro para la parte procedimental y otro para la parte actitudinal.
En la práctica diaria de la odontopediatría, las tres no se pueden desligar tan fácilmente, sino cómo le pido a un alumno que realice una resina en un paciente niño si antes no me aseguro durante esa sesión que ha analizado la profundidad de la caries, que sabe cómo aplicar la resina, etc, esos son saberes del dominio netamente conceptual que no se pueden dejar de lado al realizar procedimientos sobre todo en niños con los cuales también se requiere saberes del dominio actitudinal como entablar empatía y poder realizar el manejo psicológico de la conducta durante la sesión.
Por ello, pienso que es una tarea compleja el proceso de evaluación sobre todo en carreras como la Odontología.