Un domingo cualquiera Por Estéfany Benavente*
La comunidad de Santa Rosa en Chincha fue afectada por el terremoto del 2007 y ahora viene siendo víctima de la violencia de su misma población con un escenario de alcoholismo y drogadicción que se hace alarmante para su población y que estas madres identifican como el sector más vulnerable a sus niños y niñas, porque están viendo y aprendiendo de un modelo social que ellas no quieren para sus hijos e hijas.
Pero ¿Qué significó iniciar la práctica de la IAP con ellas? Simplemente fue dejarse sorprender por lo bien que manejan ellas un conocimiento aparentemente tan técnico - cómo hacer proyectos, que fue natural permitirme reconocer que una como facilitadora se guarda toda posición de poder, de querer enseñar a cómo se hace, a más bien tan solo dejar fluir las ideas, porque ellas conocen no desde la teoría sino desde la experiencia de la acción, y es que ellas tienen tan claro lo que quieren lograr como proyecto que lo único que identifique fue el rol de colaboración, con la organización de la información que ellas dan. Y es que, ¿quién sabe más de la realidad de su comunidad?, ¿quiénes diseñarían mejor una estrategia para abordar una solución en su comunidad?, ¿un foráneo? No lo creo.
Conocer a tres mujeres fuertes, que sueñan a pesar de la adversidad con un lugar mejor para vivir por sus hijos y por los hijo(a)s de su comunidad, simplemente me recalcó que la diferencia entre un problema y una oportunidad , depende de la percepción que uno tiene de la vida misma y que un método como la IAP te permite valorar y respetar el proceso natural de las personas.
Publicado el 18/03/10 por mpsicologiacomunitaria | Categoría: General | Visto 351 veces |







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