15/03/10: Carta de Sociólogo Afroperuano

La lealtad fue mal pagada
CARTA ABIERTA DE LUIS ROCCA A RONALD GAMARRA SECRETARIO EJECUTIVO DE LA CNDDHH, A LOS ACTIVISTAS DE DERECHOS HUMANOS Y A LA OPINIÓN PÚBLICA.
Deseo en primer lugar expresar mi profundo agradecimiento a todas y todos aquellos que se solidarizaron conmigo durante la huelga de hambre que inicié el 8 de marzo del 2010 al interior de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos por la violación de los derechos laborales de un grupo de trabajadores. Mi profunda gratitud por el apoyo recibido de personas e instituciones de otros países y desde el interior del país. Para mi lo más conmovedor ha sido el respaldo de activistas de base de derechos humanos y jóvenes que me han hecho llegar su mensaje de aliento de diversas formas.
El motivo principal de la huelga es la constatación que en nuestro país no se respetan los derechos humanos de cientos de miles de trabajadores –hombres y mujeres-. Muchos de ellos no tienen derecho a voz y muchos de ellos en silencio reciben maltratos y son víctimas de injusticias en el terreno laboral. Hay millares de despedidos. Numerosos activistas de derechos humanos luchan contra esas injusticias.
Sin embargo al constatar que en el seno de la Secretaría Ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, sin diálogo previo, es decir de manera no democrática se decide concluir con los servicios laborales de cinco personas y luego recortar los derechos laborales a otros tres, nos encontramos ante un hecho sumamente grave. La decisión ya había sido tomada de facto por el Secretario Ejecutivo Ronald Gamarra utilizando métodos autoritarios y antidemocráticos. Frente a estos agravios consideramos que se debe suspender la decisión tomada y proceder a pedir disculpas públicas a los trabajadores agraviados. Nuestra propuesta es un trato digno a todos los trabajadores del país y también al interior de los organismos de derechos humanos.
Sabemos que ha disminuido el apoyo financiero a las ONGs por diversos factores internacionales, pero por ello mismo se requiere un nuevo enfoque de la gestión económica institucional. Se debe tener mayor responsabilidad orientando el trabajo hacia mediano y largo plazo. Desarrollar una política económica de austeridad. Informar al personal sobre los problemas económicos y compartir con los propios trabajadores la solución a los mencionados problemas planteados. Quienes dirigen las instituciones deben tener capacidad de canalizar y gestionar proyectos. Los trabajadores de ONGs tienen mucha capacidad de elaboración de proyectos, pero la gestión y tramitación de los mismos no están en manos de ellos. Los órganos y áreas operativas de cada ONG deben estar informados de la gestión de los proyectos.
Durante los últimos años la Secretaría Ejecutiva de la CNDDHH no funciona de manera democrática. No existen canales internos de comunicación No hay información del funcionamiento institucional. No se conocen los acuerdos de los órganos de dirección. No hay democracia interna. Por esa razón el actual Secretario Ejecutivo ha actuado con autoritarismo frente a los trabajadores dando órdenes y decisiones sin haber diálogo horizontal.
Por lo anterior es totalmente refutable el argumento que los despidos se deban a recortes presupuestales. Al contrario la causa es la pésima gestión institucional y financiera para canalizar proyectos. Es un problema de dirección que no deben responsabilizar a los trabajadores. Más aún si nunca han informado sobre la situación económica de la institución. Los trabajadores de cualquier ONG de derechos humanos siempre están dispuestos a apoyar a resolver los problemas institucionales, pero cuando hay silencio y no hay diálogo como en el caso de la Secretaría Ejecutiva de la CNDDHH los problemas se agravan. En esencia debe corregirse la gestión financiera. En síntesis debe haber especialistas en gestión financiera en la Secretaría Ejecutiva de la CNDDHH. El argumento que está haciendo circular el señor Gamarra que la gente se va o debe irse porque se acabaron los proyectos es falso. La mayoría de personas que tiene más altos sueldos en la Secretaría Ejecutiva de la CNDHH desde hace años no tienen proyectos. Y entre el nuevo personal que ha colocado el señor Gamarra varios de ellos no tienen proyectos. Sin embargo este no es el problema central. El problema de fondo es la incapacidad de gestión financiera que tiene la institución.
El día 8 de marzo envié una carta a los órganos de dirección explicándoles los problemas principales y a la vez comunicándoles que ante la carencia de diálogo por parte del Secretario Ejecutivo, y ante la violación de los derechos laborales, la única alternativa era iniciar una huelga de hambre. Una de las razones para ello era que toda la cuestión laboral le corresponde atender exclusivamente al Secretario Ejecutivo. La huelga la inicié en solidaridad con los colegas despedidos y por razones de honor personal. Luego de ello se designaron dos interlocutores. Se planteó el argumento que para dialogar tenía que suspender la huelga de hambre y que en esas condiciones recién se realizaría una reunión de la Comisión Permanente de la CNDHH que es un órgano de dirección institucional.
En esas horas tan intensas recibí visitas de diversa naturaleza - la mayoría fraternales- pero también recibí otros tipos de mensajes. Entre los nuevos mensajes más agraviantes fueron “que con esta huelga ya se me cerraban todas las puertas de las ONGs y que jamás iba a encontrar trabajo”. Luego que se estaba planeando una acción para sacarme a la fuerza del local de la CNDDHH con un Fiscal. Y finalmente me dijeron que esto se resolvía “con una liquidación económica”. Por supuesto que rechacé todas las propuestas ya que en mi caso estaba actuando por valores éticos, principios y por la defensa de la dignidad de los trabajadores. Mi lucha no es por un sol más o un sol menos. El hostigamiento y las amenazas no harán cambiar mis principios.
Para mi lo más sorprendente en estas 72 horas de tensiones ha sido que algunos ex compañeros de lucha con los cuales hemos estado desde hace cuatro o cinco décadas en las calles defendiendo a los trabajadores, me plantearan directamente que levantara la huelga, que “despidos hay en todo lugar”, “y que yo no era el principal agraviado”, y que estaba afectando la imagen de la institución. Que era un error la huelga. Que me iba a quedar aislado y derrotado por defender a los trabajadores. Resulta increíble que de todos mis antiguos ex compañeros de lucha, hasta hoy ninguno haya defendido a los trabajadores que han sido agraviados y maltratados por el Secretario Ejecutivo Ronald Gamarra. ¿Donde quedaron nuestros sueños, nuestras utopías, las largas décadas de lucha en las calles y en el campo? ¿Dónde quedaron los anhelos de una nueva sociedad, la construcción de un mundo nuevo para todos? Con la mayor sinceridad aquí de manera abierta los llamo a todos los luchadores por la democracia y la justicia a la reflexión, que recuperen la sensibilidad por los trabajadores humillados, que piensen que se están afectando gravemente familias enteras. ¿Cómo podemos ahora comunicarnos con las nuevas generaciones si se avalan injusticias? ¿Y a todos aquellos que han pasado por la experiencia de los derechos humanos y aspiran a diversos espacios del gobierno, les invoco a que analicen en profundidad estos problemas de maltratos a los trabajadores activistas de los derechos humanos?
En esta lucha no he quedado aislado. Al contrario he recibido una gran solidaridad nacional e internacional y ello fácilmente se puede ver en los espacios virtuales y en las numerosas visitas personales que he recibido durante la huelga. Los jóvenes y las mujeres activistas me dan más aliento para seguir bregando por esta causa.
Tomando en cuenta el pedido de interlocutores y algunas personas a quienes respeto mucho, decidí buscar un camino de solución a los problemas planteados. Conversé con los dos interlocutores designados e inclusive con el propio señor Ronald Gamarra el día martes 9 de marzo a las 9 y 30 de la noche. Pidieron que levantara la huelga y se realizaría una reunión de urgencia de la Comisión Permanente para tratar los problemas. He actuado con buena fe buscando una salida a la crisis generada por el señor Ronald Gamarra. Al final se estableció el siguiente mecanismo:
1) Levantar la huelga el día miércoles 10 a las 11 de la mañana con la finalidad de abrir el camino a una reunión con la Comisión Permanente de la CNDDHH para tratar los problemas y resolverlos.
2) Levanté la huelga de hambre a las 11 am del día miércoles 10 de marzo.
3) A la 1pm del mismo día 10 de marzo se realizó una reunión de la Comisión Permanente, donde presenté un documento sintético con los problemas principales y las propuestas alternativas. Luego de un diálogo me invitaron a retirarme para ellos tomar las decisiones correspondientes.
4) A las 3 y 40 p.m. aproximadamente se acercó a mi oficina el Secretario Ejecutivo de la CNDDHH el señor Ronald Gamarra comunicándome que el día lunes 15 de marzo a las 11 y 30 AM él daría respuesta a mis planteamientos.
5) En estos momentos el Secretario Ejecutivo y los directivos de la Comisión Permanente uno de los órganos de dirección ya tienen en sus manos los documentos correspondientes, incluyendo el último que presenté en la reunión de la Comisión Permanente de la CNDDHH el 10 de marzo.
6) Ya han transcurrido cinco días de levantada la huelga de hambre y hasta el momento no he recibido ninguna respuesta por escrito al documento presentado al Secretario Ejecutivo Ronald Gamarra y a la reunión de la Comisión Permanente de la CNDDHH. He guardado silencio absoluto hasta hoy buscando una solución que permita el fortalecimiento institucional. Pero estamos ante plazos establecidos por el propio señor Ronald Gamarra y para mi la palabra es un compromiso de honor. El Secretario Ejecutivo anuncio la solución a los problemas el día de hoy lunes a las 11 y 30 am.
7) Si se agrava o no la crisis es exclusiva responsabilidad del Señor Ronald Gamarra, actual Secretario Ejecutivo de la CNDDHH y su equipo de conducción de la Secretaría Ejecutiva. Hasta el momento no se cumple con la resolución de los problemas planteados. Ni tampoco hay respuesta escrita a los problemas que ellos se comprometieron a encarar.
Las única forma de fortalecer la CNDDHH es siendo transparentes en todos los campos. No ocultando información, ni tampoco reiterar errores y ocultar agravios y humillaciones a los trabajadores.. Es importante lograr la democracia interna y garantizar la libertad de expresión al interior de la propia CNDDHH.
Ha sido larga la lucha contra el Fujimorismo y el Montesinismo. Ha sido y es larga la lucha contra los sectores más conservadores del país y contra aquellos que insisten en lograr la impunidad. Y es larga la lucha contra las grandes empresas extractivas que agravian y hostilizan a los trabajadores y a nuestro pueblo. Es titánica la lucha contra las grandes empresas de seguridad que hostilizan a los defensores y defensoras de derechos humanos. Y seguiremos luchando contra ellos.
Pero también debemos luchar con el ejemplo, la verdad, la transparencia y corrigiendo errores al interior de nuestras propias organizaciones.
De otro lado quiero dejar constancia que existen numerosas ONGs donde si se respetan los derechos humanos y hay un trato dialogante y horizontal con el personal. Debemos aprender de los buenos ejemplos. En las regiones del interior del país hay sacrificadas ONGs de derechos humanos. También hay organizaciones medioambientalistas que frecuentemente sufren ataques, existen nacientes organizaciones afroperuanas y de diversas etnias indígenas y amazónicas transparentes. Y a nivel nacional hay valiosas ONGs de principios religiosos que tienen trayectoria limpia y ejemplar. Hemos trabajado juntos con diversas organizaciones defensoras de las diversas opciones sexuales y siempre hemos protegido la seguridad de los defensoras y defensoras de derechos humanos en riesgo. Y hemos visto el valor de los activistas de derechos humanos y de muchos antiguos dirigentes de ONGs a nivel nacional. Hay extraordinarios académicos que conducen de manera transparente ONGs.
Corregir los graves errores cometidos fortalecerá a todos. Y esta labor compete a todos incluyendo a los directivos de todas las ONGs de derechos humanos de Lima y Regiones y a los activistas de base de derechos humanos. Debemos reflexionar profundamente sobre estos problemas. Pero debemos ser sinceros en criticar y corregir algunas malas prácticas. Se debe superar aquella estrecha visión de algunas personas que perciben a los activistas de derechos humanos como material descartable y/o desechable. La mayoría de ellos son los que elaboran y ejecutan los proyectos. Ellos son la mano de obra y son los encargados de trabajo de campo en toda esta historia silenciosa. Merecen el mayor respeto. Ya son varias las experiencias de valiosas personas defensoras y defensores de derechos humanos que van quedando en el camino, expulsados de sus centros laborales y nadie se acuerda de ellos. Es momento de meditar sobre los activistas maltratados de ayer y de hoy.
Es importante defender la imagen, pero también es trascendente defender la esencia es decir valores, principios y sobre todo la ética. Si queremos avanzar, debemos seguir luchando por la dignidad humana y el respeto a los derechos humanos dentro y fuera de nuestras instituciones.
Lunes 15 de marzo 2010
Luis Rocca Torres
DNI 16770296
Trabajador de la CNDDHH

Guerra civil en la CNDDHH
Por Ricardo Alvarado - Publicado en Grancomboclub.com
Si el año pasado tuvimos problemas, quizás este año tengamos más.
Mientras el inefable Eduardo González afirma en su blog que “el piso está parejo”, la CNDDHH sigue inmersa en la mayor crisis de su historia institucional. Porque a diferencia de otras ocasiones -por ejemplo, cuando ASONEDH o Francisco Congo fueron expulsadas por acusaciones de corrupción, cuando AJUPRODH fue expulsada por un caso de acoso sexual- las cosas se resolvieron al estilo Coordinadora: sin mucho ruido y por lo bajo. Y, lo más importante: la nomenklatura de los derechos humanos no se veía afectada.
González escribe con la suficiencia de un aspirante al trono de Ronald Gamarra. Y no le faltan razones para sentirse seguro: si miramos bien, no hay candidatos para el puesto. Aunque Gamarra logre capear el temporal -cosa difícil- sería casi imposible que logre ser reelegido. En condiciones normales, el sucesor natural sería Carlos Rivera, pero… también viene del cogollo del IDL, y no creo que le haga gracia dejar de litigar -su gran especialidad- para agarrar una papa caliente. Y recurrir a viejos cuadros como Miguel Jugo o Ernesto de la Jara evidenciaría una extraordinaria incapacidad de la CNDDHH para renovarse.
Claro, a EGC no le conviene decir que el trono está tambaleante y que la otrora poderosa Coordinadora está en su peor momento. Es más fácil echarle los perros al Gran Combo Club, como si Silvio Rendón, Carlos Mejía o yo tuviéramos la culpa de los chanchullos y las metidas de pata de sus amigos. Nosotros siempre denunciamos el burocratismo de la CNDDHH, sus vicios y taras, y advertimos repetidas veces que la cúpula de la Coordinadora llevaba a las ONG de derechos humanos hacia una profunda crisis. Ya estamos viejos para creer en la santidad laica de Ronald Gamarra o de Luis Rocca.
Respecto a este último, hoy día ha lanzado una desafiante carta abierta dirigida a Ronald Gamarra, “a los activistas de derechos humanos y a la opinión pública”. Como en los últimos días hay muchos pronunciamientos que aparecen y desaparecen -incluso del weblog de la CNDDHH-, no está de más publicar algunos extractos:
“Sabemos que ha disminuido el apoyo financiero a las ONGs por diversos factores internacionales, pero por ello mismo se requiere un nuevo enfoque de la gestión económica institucional. Se debe tener mayor responsabilidad orientando el trabajo hacia mediano y largo plazo. Desarrollar una política económica de austeridad. Informar al personal sobre los problemas económicos y compartir con los propios trabajadores la solución a los mencionados problemas planteados.
Quienes dirigen las instituciones deben tener capacidad de canalizar y gestionar proyectos. Los trabajadores de ONGs tienen mucha capacidad de elaboración de proyectos, pero la gestión y tramitación de los mismos no están en manos de ellos. Los órganos y áreas operativas de cada ONG deben estar informados de la gestión de los proyectos.
Durante los últimos años la Secretaría Ejecutiva de la CNDDHH no funciona de manera democrática. No existen canales internos de comunicación. No hay información del funcionamiento institucional. No se conocen los acuerdos de los órganos de dirección. No hay democracia interna. Por esa razón el actual Secretario Ejecutivo ha actuado con autoritarismo frente a los trabajadores dando órdenes y decisiones sin haber diálogo horizontal.
Por lo anterior es totalmente refutable el argumento que los despidos se deban a recortes presupuestales. Al contrario la causa es la pésima gestión institucional y financiera para canalizar proyectos. Es un problema de dirección que no deben responsabilizar a los trabajadores. Más aún si nunca han informado sobre la situación económica de la institución. Los trabajadores de cualquier ONG de derechos humanos siempre están dispuestos a apoyar a resolver los problemas institucionales, pero cuando hay silencio y no hay diálogo como en el caso de la Secretaría Ejecutiva de la CNDDHH los problemas se agravan.
El argumento que está haciendo circular el señor Gamarra que la gente se va o debe irse porque se acabaron los proyectos es falso. La mayoría de personas que tiene más altos sueldos en la Secretaría Ejecutiva de la CNDDHH desde hace años no tienen proyectos. Y entre el nuevo personal que ha colocado el señor Gamarra varios de ellos no tienen proyectos. Sin embargo este no es el problema central. El problema de fondo es la incapacidad de gestión financiera que tiene la institución”.
Después de leer la carta entera, queda claro -por enésima vez- que hay problemas de gestión en la Coordinadora, y eso hace que se reduzcan los sueldos y el personal. Que no se manejan los proyectos con profesionalismo, y eso reduce los recursos. Que no hay democracia interna, y por ello los trabajadores no participan en la toma de decisiones. Que hay favoritismos y por eso unos se van, pero se quedan los que ganan más, aunque no tengan proyectos, etc.
Los hechos expuestos son ciertos. Y el rollito suena bien. Pero no hay ni una palabra dirigida hacia los supuestos beneficiarios de las acciones y proyectos de la Coordinadora: las víctimas de la violencia política, las víctimas de tortura, las personas discriminadas, los pobres del Perú. El trabajo oenegero ha pasado de ser un medio a ser un fin en sí mismo. Y el cuidar el bolsillo propio, la prioridad por sobre todas las cosas. Esa es la doctrina Rocca, señores.
No es menos ilustrativa la respuesta oficiosa de Ronald Gamarra, que ha circulado vía Filesocial y en la cual, por primera vez en la historia de la CNDDHH, se convoca a una guerra santa. Reproduzco los párrafos clave:
- El día lunes a las 11 a. m el Secretario Ejecutivo y Adjunto [sic] comunicaron a Luis Rocca que, quebrado el vínculo de confianza, era imposible sostener una relación laboral. Le comunicaron que, pese a haber incurrido en faltas graves, no se procedería a su despido, sino que se le solicitaría una renuncia, además de reconocerle diferentes beneficios y consideraciones.
- Sorpresivamente, a la 1 p.m. el Sr. Rocca volvió a declararse en huelga de hambre, radicalizó su medida señalando que no ingeriría líquidos, y rompiendo todos los acuerdos remitió por diferentes medios una carta abierta a redes y medios. En esta carta abierta reitera sus imputaciones y se explaya en ellas.
- En horas de la noche hemos procedido a realizar la constatación policial de que el Sr. Luis Rocca se encuentra en huelga de hambre, en el interior de la oficina, y se niega a salir de ella. Igualmente, hemos presentado la correspondiente denuncia ante la Fiscalía Penal de Turno [sic].
Estimad@s compañer@s:
Francamente creo que nunca, nadie, objetivamente, en los 25 años de vida institucional, ha agredido tanto a la Coordinadora como Luis Rocca. Y debo dejar expresa constancia de ello. Los invito a no dejar que la destruya.
Gamarra ha puesto por escrito que él y su adjunto han conminado a su ex hombre de confianza a renunciar; es decir, que ambos son responsables de acoso laboral. Luego hicieron un pacto de silencio, pero al romperse este, han llamado a la Policía y al Ministerio Público para sacar al huelguista de la oficina. Y finalmente, escribe que el peor enemigo de la CNDDHH no es Fujimori, ni Guzmán, ni Montesinos, ni García: ¡es Luis Rocca! Todo esto es patético. El Secretario Ejecutivo de la Coordinadora debería tomar una cura de sueño, para no poner en circulación semejantes paparruchadas.
La CNDDHH ha perdido legitimidad, credibilidad, e incluso coherencia. A corto plazo, la propuesta de Carlos Mejía para constituir un sindicato de trabajadores de ONG es un buen avance. Pero es evidente que hay mucho más por hacer: si queremos hacer algo por la gente y no sólo por nuestros bolsillos, hay que reemplazar un estilo de trabajo que ya está agotado. Hace cinco años hice una propuesta que sigue siendo válida, y con la cual concluyo:
Nos queda entonces re-crear, no la CNDDHH, sino el movimiento peruano de los derechos humanos: un proyecto más vasto y ambicioso, pero viable; pues no se trata de desplazar del poder a nadie, sino de abrir discusiones y debates, interesarnos seriamente en los derechos humanos, dedicarles un tiempo que no sea el del mero trabajo, volver a valorar la labor voluntaria. Si no queremos caer en el juego de las ONG, que hacen coro de lo que la cooperación extranjera opina, creemos espacios nuevos y propios, con nuestro tiempo y nuestros recursos.
No es un sueño imposible: ya lo hicimos realidad en su momento los movimientos ciudadanos de resistencia al fujimorismo y los jóvenes que trabajamos de buena fe para la Comisión de la Verdad en las zonas urbanas y rurales, con poquísimos recursos. Lo importante es defender el derecho de soñar en un país con verdad y justicia, y no permitir que la realpolitik -que no es más que la justificación de la cobardía y la ignorancia- nos prive de este derecho nuestro.
CARTA ABIERTA DE LUIS ROCCA A RONALD GAMARRA SECRETARIO EJECUTIVO DE LA CNDDHH, A LOS ACTIVISTAS DE DERECHOS HUMANOS Y A LA OPINIÓN PÚBLICA.
Deseo en primer lugar expresar mi profundo agradecimiento a todas y todos aquellos que se solidarizaron conmigo durante la huelga de hambre que inicié el 8 de marzo del 2010 al interior de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos por la violación de los derechos laborales de un grupo de trabajadores. Mi profunda gratitud por el apoyo recibido de personas e instituciones de otros países y desde el interior del país. Para mi lo más conmovedor ha sido el respaldo de activistas de base de derechos humanos y jóvenes que me han hecho llegar su mensaje de aliento de diversas formas.
El motivo principal de la huelga es la constatación que en nuestro país no se respetan los derechos humanos de cientos de miles de trabajadores –hombres y mujeres-. Muchos de ellos no tienen derecho a voz y muchos de ellos en silencio reciben maltratos y son víctimas de injusticias en el terreno laboral. Hay millares de despedidos. Numerosos activistas de derechos humanos luchan contra esas injusticias.
Sin embargo al constatar que en el seno de la Secretaría Ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, sin diálogo previo, es decir de manera no democrática se decide concluir con los servicios laborales de cinco personas y luego recortar los derechos laborales a otros tres, nos encontramos ante un hecho sumamente grave. La decisión ya había sido tomada de facto por el Secretario Ejecutivo Ronald Gamarra utilizando métodos autoritarios y antidemocráticos. Frente a estos agravios consideramos que se debe suspender la decisión tomada y proceder a pedir disculpas públicas a los trabajadores agraviados. Nuestra propuesta es un trato digno a todos los trabajadores del país y también al interior de los organismos de derechos humanos.
Sabemos que ha disminuido el apoyo financiero a las ONGs por diversos factores internacionales, pero por ello mismo se requiere un nuevo enfoque de la gestión económica institucional. Se debe tener mayor responsabilidad orientando el trabajo hacia mediano y largo plazo. Desarrollar una política económica de austeridad. Informar al personal sobre los problemas económicos y compartir con los propios trabajadores la solución a los mencionados problemas planteados. Quienes dirigen las instituciones deben tener capacidad de canalizar y gestionar proyectos. Los trabajadores de ONGs tienen mucha capacidad de elaboración de proyectos, pero la gestión y tramitación de los mismos no están en manos de ellos. Los órganos y áreas operativas de cada ONG deben estar informados de la gestión de los proyectos.
Durante los últimos años la Secretaría Ejecutiva de la CNDDHH no funciona de manera democrática. No existen canales internos de comunicación No hay información del funcionamiento institucional. No se conocen los acuerdos de los órganos de dirección. No hay democracia interna. Por esa razón el actual Secretario Ejecutivo ha actuado con autoritarismo frente a los trabajadores dando órdenes y decisiones sin haber diálogo horizontal.
Por lo anterior es totalmente refutable el argumento que los despidos se deban a recortes presupuestales. Al contrario la causa es la pésima gestión institucional y financiera para canalizar proyectos. Es un problema de dirección que no deben responsabilizar a los trabajadores. Más aún si nunca han informado sobre la situación económica de la institución. Los trabajadores de cualquier ONG de derechos humanos siempre están dispuestos a apoyar a resolver los problemas institucionales, pero cuando hay silencio y no hay diálogo como en el caso de la Secretaría Ejecutiva de la CNDDHH los problemas se agravan. En esencia debe corregirse la gestión financiera. En síntesis debe haber especialistas en gestión financiera en la Secretaría Ejecutiva de la CNDDHH. El argumento que está haciendo circular el señor Gamarra que la gente se va o debe irse porque se acabaron los proyectos es falso. La mayoría de personas que tiene más altos sueldos en la Secretaría Ejecutiva de la CNDHH desde hace años no tienen proyectos. Y entre el nuevo personal que ha colocado el señor Gamarra varios de ellos no tienen proyectos. Sin embargo este no es el problema central. El problema de fondo es la incapacidad de gestión financiera que tiene la institución.
El día 8 de marzo envié una carta a los órganos de dirección explicándoles los problemas principales y a la vez comunicándoles que ante la carencia de diálogo por parte del Secretario Ejecutivo, y ante la violación de los derechos laborales, la única alternativa era iniciar una huelga de hambre. Una de las razones para ello era que toda la cuestión laboral le corresponde atender exclusivamente al Secretario Ejecutivo. La huelga la inicié en solidaridad con los colegas despedidos y por razones de honor personal. Luego de ello se designaron dos interlocutores. Se planteó el argumento que para dialogar tenía que suspender la huelga de hambre y que en esas condiciones recién se realizaría una reunión de la Comisión Permanente de la CNDHH que es un órgano de dirección institucional.
En esas horas tan intensas recibí visitas de diversa naturaleza - la mayoría fraternales- pero también recibí otros tipos de mensajes. Entre los nuevos mensajes más agraviantes fueron “que con esta huelga ya se me cerraban todas las puertas de las ONGs y que jamás iba a encontrar trabajo”. Luego que se estaba planeando una acción para sacarme a la fuerza del local de la CNDDHH con un Fiscal. Y finalmente me dijeron que esto se resolvía “con una liquidación económica”. Por supuesto que rechacé todas las propuestas ya que en mi caso estaba actuando por valores éticos, principios y por la defensa de la dignidad de los trabajadores. Mi lucha no es por un sol más o un sol menos. El hostigamiento y las amenazas no harán cambiar mis principios.
Para mi lo más sorprendente en estas 72 horas de tensiones ha sido que algunos ex compañeros de lucha con los cuales hemos estado desde hace cuatro o cinco décadas en las calles defendiendo a los trabajadores, me plantearan directamente que levantara la huelga, que “despidos hay en todo lugar”, “y que yo no era el principal agraviado”, y que estaba afectando la imagen de la institución. Que era un error la huelga. Que me iba a quedar aislado y derrotado por defender a los trabajadores. Resulta increíble que de todos mis antiguos ex compañeros de lucha, hasta hoy ninguno haya defendido a los trabajadores que han sido agraviados y maltratados por el Secretario Ejecutivo Ronald Gamarra. ¿Donde quedaron nuestros sueños, nuestras utopías, las largas décadas de lucha en las calles y en el campo? ¿Dónde quedaron los anhelos de una nueva sociedad, la construcción de un mundo nuevo para todos? Con la mayor sinceridad aquí de manera abierta los llamo a todos los luchadores por la democracia y la justicia a la reflexión, que recuperen la sensibilidad por los trabajadores humillados, que piensen que se están afectando gravemente familias enteras. ¿Cómo podemos ahora comunicarnos con las nuevas generaciones si se avalan injusticias? ¿Y a todos aquellos que han pasado por la experiencia de los derechos humanos y aspiran a diversos espacios del gobierno, les invoco a que analicen en profundidad estos problemas de maltratos a los trabajadores activistas de los derechos humanos?
En esta lucha no he quedado aislado. Al contrario he recibido una gran solidaridad nacional e internacional y ello fácilmente se puede ver en los espacios virtuales y en las numerosas visitas personales que he recibido durante la huelga. Los jóvenes y las mujeres activistas me dan más aliento para seguir bregando por esta causa.
Tomando en cuenta el pedido de interlocutores y algunas personas a quienes respeto mucho, decidí buscar un camino de solución a los problemas planteados. Conversé con los dos interlocutores designados e inclusive con el propio señor Ronald Gamarra el día martes 9 de marzo a las 9 y 30 de la noche. Pidieron que levantara la huelga y se realizaría una reunión de urgencia de la Comisión Permanente para tratar los problemas. He actuado con buena fe buscando una salida a la crisis generada por el señor Ronald Gamarra. Al final se estableció el siguiente mecanismo:
1) Levantar la huelga el día miércoles 10 a las 11 de la mañana con la finalidad de abrir el camino a una reunión con la Comisión Permanente de la CNDDHH para tratar los problemas y resolverlos.
2) Levanté la huelga de hambre a las 11 am del día miércoles 10 de marzo.
3) A la 1pm del mismo día 10 de marzo se realizó una reunión de la Comisión Permanente, donde presenté un documento sintético con los problemas principales y las propuestas alternativas. Luego de un diálogo me invitaron a retirarme para ellos tomar las decisiones correspondientes.
4) A las 3 y 40 p.m. aproximadamente se acercó a mi oficina el Secretario Ejecutivo de la CNDDHH el señor Ronald Gamarra comunicándome que el día lunes 15 de marzo a las 11 y 30 AM él daría respuesta a mis planteamientos.
5) En estos momentos el Secretario Ejecutivo y los directivos de la Comisión Permanente uno de los órganos de dirección ya tienen en sus manos los documentos correspondientes, incluyendo el último que presenté en la reunión de la Comisión Permanente de la CNDDHH el 10 de marzo.
6) Ya han transcurrido cinco días de levantada la huelga de hambre y hasta el momento no he recibido ninguna respuesta por escrito al documento presentado al Secretario Ejecutivo Ronald Gamarra y a la reunión de la Comisión Permanente de la CNDDHH. He guardado silencio absoluto hasta hoy buscando una solución que permita el fortalecimiento institucional. Pero estamos ante plazos establecidos por el propio señor Ronald Gamarra y para mi la palabra es un compromiso de honor. El Secretario Ejecutivo anuncio la solución a los problemas el día de hoy lunes a las 11 y 30 am.
7) Si se agrava o no la crisis es exclusiva responsabilidad del Señor Ronald Gamarra, actual Secretario Ejecutivo de la CNDDHH y su equipo de conducción de la Secretaría Ejecutiva. Hasta el momento no se cumple con la resolución de los problemas planteados. Ni tampoco hay respuesta escrita a los problemas que ellos se comprometieron a encarar.
Las única forma de fortalecer la CNDDHH es siendo transparentes en todos los campos. No ocultando información, ni tampoco reiterar errores y ocultar agravios y humillaciones a los trabajadores.. Es importante lograr la democracia interna y garantizar la libertad de expresión al interior de la propia CNDDHH.
Ha sido larga la lucha contra el Fujimorismo y el Montesinismo. Ha sido y es larga la lucha contra los sectores más conservadores del país y contra aquellos que insisten en lograr la impunidad. Y es larga la lucha contra las grandes empresas extractivas que agravian y hostilizan a los trabajadores y a nuestro pueblo. Es titánica la lucha contra las grandes empresas de seguridad que hostilizan a los defensores y defensoras de derechos humanos. Y seguiremos luchando contra ellos.
Pero también debemos luchar con el ejemplo, la verdad, la transparencia y corrigiendo errores al interior de nuestras propias organizaciones.
De otro lado quiero dejar constancia que existen numerosas ONGs donde si se respetan los derechos humanos y hay un trato dialogante y horizontal con el personal. Debemos aprender de los buenos ejemplos. En las regiones del interior del país hay sacrificadas ONGs de derechos humanos. También hay organizaciones medioambientalistas que frecuentemente sufren ataques, existen nacientes organizaciones afroperuanas y de diversas etnias indígenas y amazónicas transparentes. Y a nivel nacional hay valiosas ONGs de principios religiosos que tienen trayectoria limpia y ejemplar. Hemos trabajado juntos con diversas organizaciones defensoras de las diversas opciones sexuales y siempre hemos protegido la seguridad de los defensoras y defensoras de derechos humanos en riesgo. Y hemos visto el valor de los activistas de derechos humanos y de muchos antiguos dirigentes de ONGs a nivel nacional. Hay extraordinarios académicos que conducen de manera transparente ONGs.
Corregir los graves errores cometidos fortalecerá a todos. Y esta labor compete a todos incluyendo a los directivos de todas las ONGs de derechos humanos de Lima y Regiones y a los activistas de base de derechos humanos. Debemos reflexionar profundamente sobre estos problemas. Pero debemos ser sinceros en criticar y corregir algunas malas prácticas. Se debe superar aquella estrecha visión de algunas personas que perciben a los activistas de derechos humanos como material descartable y/o desechable. La mayoría de ellos son los que elaboran y ejecutan los proyectos. Ellos son la mano de obra y son los encargados de trabajo de campo en toda esta historia silenciosa. Merecen el mayor respeto. Ya son varias las experiencias de valiosas personas defensoras y defensores de derechos humanos que van quedando en el camino, expulsados de sus centros laborales y nadie se acuerda de ellos. Es momento de meditar sobre los activistas maltratados de ayer y de hoy.
Es importante defender la imagen, pero también es trascendente defender la esencia es decir valores, principios y sobre todo la ética. Si queremos avanzar, debemos seguir luchando por la dignidad humana y el respeto a los derechos humanos dentro y fuera de nuestras instituciones.
Lunes 15 de marzo 2010
Luis Rocca Torres
DNI 16770296
Trabajador de la CNDDHH

Guerra civil en la CNDDHH
Por Ricardo Alvarado - Publicado en Grancomboclub.com
Si el año pasado tuvimos problemas, quizás este año tengamos más.
Mientras el inefable Eduardo González afirma en su blog que “el piso está parejo”, la CNDDHH sigue inmersa en la mayor crisis de su historia institucional. Porque a diferencia de otras ocasiones -por ejemplo, cuando ASONEDH o Francisco Congo fueron expulsadas por acusaciones de corrupción, cuando AJUPRODH fue expulsada por un caso de acoso sexual- las cosas se resolvieron al estilo Coordinadora: sin mucho ruido y por lo bajo. Y, lo más importante: la nomenklatura de los derechos humanos no se veía afectada.
González escribe con la suficiencia de un aspirante al trono de Ronald Gamarra. Y no le faltan razones para sentirse seguro: si miramos bien, no hay candidatos para el puesto. Aunque Gamarra logre capear el temporal -cosa difícil- sería casi imposible que logre ser reelegido. En condiciones normales, el sucesor natural sería Carlos Rivera, pero… también viene del cogollo del IDL, y no creo que le haga gracia dejar de litigar -su gran especialidad- para agarrar una papa caliente. Y recurrir a viejos cuadros como Miguel Jugo o Ernesto de la Jara evidenciaría una extraordinaria incapacidad de la CNDDHH para renovarse.
Claro, a EGC no le conviene decir que el trono está tambaleante y que la otrora poderosa Coordinadora está en su peor momento. Es más fácil echarle los perros al Gran Combo Club, como si Silvio Rendón, Carlos Mejía o yo tuviéramos la culpa de los chanchullos y las metidas de pata de sus amigos. Nosotros siempre denunciamos el burocratismo de la CNDDHH, sus vicios y taras, y advertimos repetidas veces que la cúpula de la Coordinadora llevaba a las ONG de derechos humanos hacia una profunda crisis. Ya estamos viejos para creer en la santidad laica de Ronald Gamarra o de Luis Rocca.
Respecto a este último, hoy día ha lanzado una desafiante carta abierta dirigida a Ronald Gamarra, “a los activistas de derechos humanos y a la opinión pública”. Como en los últimos días hay muchos pronunciamientos que aparecen y desaparecen -incluso del weblog de la CNDDHH-, no está de más publicar algunos extractos:
“Sabemos que ha disminuido el apoyo financiero a las ONGs por diversos factores internacionales, pero por ello mismo se requiere un nuevo enfoque de la gestión económica institucional. Se debe tener mayor responsabilidad orientando el trabajo hacia mediano y largo plazo. Desarrollar una política económica de austeridad. Informar al personal sobre los problemas económicos y compartir con los propios trabajadores la solución a los mencionados problemas planteados.
Quienes dirigen las instituciones deben tener capacidad de canalizar y gestionar proyectos. Los trabajadores de ONGs tienen mucha capacidad de elaboración de proyectos, pero la gestión y tramitación de los mismos no están en manos de ellos. Los órganos y áreas operativas de cada ONG deben estar informados de la gestión de los proyectos.
Durante los últimos años la Secretaría Ejecutiva de la CNDDHH no funciona de manera democrática. No existen canales internos de comunicación. No hay información del funcionamiento institucional. No se conocen los acuerdos de los órganos de dirección. No hay democracia interna. Por esa razón el actual Secretario Ejecutivo ha actuado con autoritarismo frente a los trabajadores dando órdenes y decisiones sin haber diálogo horizontal.
Por lo anterior es totalmente refutable el argumento que los despidos se deban a recortes presupuestales. Al contrario la causa es la pésima gestión institucional y financiera para canalizar proyectos. Es un problema de dirección que no deben responsabilizar a los trabajadores. Más aún si nunca han informado sobre la situación económica de la institución. Los trabajadores de cualquier ONG de derechos humanos siempre están dispuestos a apoyar a resolver los problemas institucionales, pero cuando hay silencio y no hay diálogo como en el caso de la Secretaría Ejecutiva de la CNDDHH los problemas se agravan.
El argumento que está haciendo circular el señor Gamarra que la gente se va o debe irse porque se acabaron los proyectos es falso. La mayoría de personas que tiene más altos sueldos en la Secretaría Ejecutiva de la CNDDHH desde hace años no tienen proyectos. Y entre el nuevo personal que ha colocado el señor Gamarra varios de ellos no tienen proyectos. Sin embargo este no es el problema central. El problema de fondo es la incapacidad de gestión financiera que tiene la institución”.
Después de leer la carta entera, queda claro -por enésima vez- que hay problemas de gestión en la Coordinadora, y eso hace que se reduzcan los sueldos y el personal. Que no se manejan los proyectos con profesionalismo, y eso reduce los recursos. Que no hay democracia interna, y por ello los trabajadores no participan en la toma de decisiones. Que hay favoritismos y por eso unos se van, pero se quedan los que ganan más, aunque no tengan proyectos, etc.
Los hechos expuestos son ciertos. Y el rollito suena bien. Pero no hay ni una palabra dirigida hacia los supuestos beneficiarios de las acciones y proyectos de la Coordinadora: las víctimas de la violencia política, las víctimas de tortura, las personas discriminadas, los pobres del Perú. El trabajo oenegero ha pasado de ser un medio a ser un fin en sí mismo. Y el cuidar el bolsillo propio, la prioridad por sobre todas las cosas. Esa es la doctrina Rocca, señores.
No es menos ilustrativa la respuesta oficiosa de Ronald Gamarra, que ha circulado vía Filesocial y en la cual, por primera vez en la historia de la CNDDHH, se convoca a una guerra santa. Reproduzco los párrafos clave:
- El día lunes a las 11 a. m el Secretario Ejecutivo y Adjunto [sic] comunicaron a Luis Rocca que, quebrado el vínculo de confianza, era imposible sostener una relación laboral. Le comunicaron que, pese a haber incurrido en faltas graves, no se procedería a su despido, sino que se le solicitaría una renuncia, además de reconocerle diferentes beneficios y consideraciones.
- Sorpresivamente, a la 1 p.m. el Sr. Rocca volvió a declararse en huelga de hambre, radicalizó su medida señalando que no ingeriría líquidos, y rompiendo todos los acuerdos remitió por diferentes medios una carta abierta a redes y medios. En esta carta abierta reitera sus imputaciones y se explaya en ellas.
- En horas de la noche hemos procedido a realizar la constatación policial de que el Sr. Luis Rocca se encuentra en huelga de hambre, en el interior de la oficina, y se niega a salir de ella. Igualmente, hemos presentado la correspondiente denuncia ante la Fiscalía Penal de Turno [sic].
Estimad@s compañer@s:
Francamente creo que nunca, nadie, objetivamente, en los 25 años de vida institucional, ha agredido tanto a la Coordinadora como Luis Rocca. Y debo dejar expresa constancia de ello. Los invito a no dejar que la destruya.
Gamarra ha puesto por escrito que él y su adjunto han conminado a su ex hombre de confianza a renunciar; es decir, que ambos son responsables de acoso laboral. Luego hicieron un pacto de silencio, pero al romperse este, han llamado a la Policía y al Ministerio Público para sacar al huelguista de la oficina. Y finalmente, escribe que el peor enemigo de la CNDDHH no es Fujimori, ni Guzmán, ni Montesinos, ni García: ¡es Luis Rocca! Todo esto es patético. El Secretario Ejecutivo de la Coordinadora debería tomar una cura de sueño, para no poner en circulación semejantes paparruchadas.
La CNDDHH ha perdido legitimidad, credibilidad, e incluso coherencia. A corto plazo, la propuesta de Carlos Mejía para constituir un sindicato de trabajadores de ONG es un buen avance. Pero es evidente que hay mucho más por hacer: si queremos hacer algo por la gente y no sólo por nuestros bolsillos, hay que reemplazar un estilo de trabajo que ya está agotado. Hace cinco años hice una propuesta que sigue siendo válida, y con la cual concluyo:
Nos queda entonces re-crear, no la CNDDHH, sino el movimiento peruano de los derechos humanos: un proyecto más vasto y ambicioso, pero viable; pues no se trata de desplazar del poder a nadie, sino de abrir discusiones y debates, interesarnos seriamente en los derechos humanos, dedicarles un tiempo que no sea el del mero trabajo, volver a valorar la labor voluntaria. Si no queremos caer en el juego de las ONG, que hacen coro de lo que la cooperación extranjera opina, creemos espacios nuevos y propios, con nuestro tiempo y nuestros recursos.
No es un sueño imposible: ya lo hicimos realidad en su momento los movimientos ciudadanos de resistencia al fujimorismo y los jóvenes que trabajamos de buena fe para la Comisión de la Verdad en las zonas urbanas y rurales, con poquísimos recursos. Lo importante es defender el derecho de soñar en un país con verdad y justicia, y no permitir que la realpolitik -que no es más que la justificación de la cobardía y la ignorancia- nos prive de este derecho nuestro.
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