Publicado el : 14 de marzo 2010 - 9:50 de la mañana | Por Saskia van Reenen

El consultorio infantil es un fenómeno típicamente holandés. Allí se observa detenidamente el crecimiento de bebés, infantes y párvulos. En el extranjero se llevan al pediatra cuando están enfermitos.





Los niños saludables holandeses son vacunados hasta su cuarto año de edad y se les lleva al consultorio infantil para detectar a tiempo todo tipo de afecciones, ya sean cardíacas , de la cadera, de la vista o del oído. El lema es: mejor prevenir que tener que lamentar. Además, así se ahorra muchísimo dinero, ya que no es necesario ir al pediatra.
En el consultorio infantil se analiza la motricidad de los pequeños. Los pediatras y enfermeros allí presentes los miden y pesan. Los expertos miran si el infante está sano al igual que su situación familiar.



Madres quinceañeras
El gobierno holandés ha trazado directrices que los consultorios infantiles siguen al pie de la letra para detectar eventuales abusos a los infantes. Además se presta extra atención a las madres quinceañeras, a los padres con deudas y a los padres que no hablan bien el holandés o desconocen por completo la lengua.

Durante la consulta, se dan recomendaciones a los padres acerca del sueño de los infantes, su alimentación y su crecimiento. Muchos padres de familia se muestran contentos y satisfechos con estos consejos, considerados muy prácticos. Pero los hay quienes no desean oír esos consejos y se resisten ante tanta ingerencia.

Protector
Donna Knopper es originaria del Canadá. Ella lleva ya 11 años viviendo en Holanda, está casada con un holandés y tienen un hijo, Jeffrey (2). La Sra. Knopper trabaja como docente en una escuela primaria internacional. Ella considera que el sistema holandés es demasiado protector.

Fuente: radio Nederland