11/03: La 'toma de Lima' de 1536

La plaza de armas de Lima, según grabado de Felipe Guamán Poma de Ayala
Todos sabemos que el último curaca de Lima fue Taulichusco, quien vivía en Limatambo pero tenía su “fuerte” o centro de operaciones justo donde hoy está el Palacio de Gobierno. ¿Por qué allí? Simplemente, porque desde ese lugar podía controlar las bocatomas del Rímac y administrar el agua al resto del valle. En nuestra costa, desértica, el que tiene el poder es el que maneja el agua. Así funcionan las “sociedades hidráulicas”, y todos los señoríos de nuestra costa actuaban así. Por ello, cuando Pizarro entró al valle también construyó su “casa de gobierno” allí, para seguir manejando el agua y tener bajo control a la población de Lima y sus alrededores. Esa es la razón del porqué nuestra Plaza de Armas no estuvo, de acuerdo a la lógica, en el centro del “damero” (es decir a la altura de lo que es hoy la iglesia de La Merced) sino pegada al río Rímac.
Poco después de la fundación de la ciudad, Pizarro y los nuevos vecinos tuvieron su primer susto. Cuando se produjo la rebelión de Manco Inca en el Cuzco, una columna de indios, al mando de Titu Yupanqui, lugarteniente del rebelde, llegó a Lima a poner cerco a la ciudad y apoderarse de ella. Así, un día de 1536, amaneció el cerro San Cristóbal cubierto de indios guerreros. Sitiaron la ciudad durante 14 días, sin lograr atravesar el río, debido al crecido caudal de sus aguas, que arrastraban además piedras y desmontes por causa de un fuerte aluvión en la sierra. Así, el “río hablador” sirvió como defensa ante la crítica situación, salvando a la población del desastre. Cuenta la tradición que la imploración de los conquistadores al Santo cuyo nombre habían dado al cerro, fue la que libró la ciudad. Así también surgió otra leyenda popular: Pizarro construyó en el cerro una capilla donde se celebró la primera misa de la ciudad y la colocó una cruz en la cumbre.
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José escribió:
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