Al pueblo, pan y circo. Es una antigua máxima romana que explicaba como tener enajenada a una población, y ejemplo seguido por muchas figuras políticas llámense dictadores o Presidentes.

Sin embargo, en la realidad actual, el pan siempre le toca conseguirlo al mismo “pueblo”. Pero el circo allí está: Se le llama justicia, política… o televisión.

Hay países donde el hambre de circo no para. Reflejo inequívoco de frustraciones sociales, de realidades negativas que, lejos de controlarse, se disparan. En casos así, surgen engendros mediáticos, capaces de todo por ganar un poco de atención (queriendo llenar enormes vacíos existenciales).

Mi recuerdo más negativo de Bayly, y sus “artículos”, lo leí en cierto diario de “a china” en diciembre de 2007 o enero de 2008. En él, con unas lacrimosas palabras se declaraba solito y despreciado por medio mundo (que el dolor que embriagaba su alma era el peor de los castigos), y que sólo un coeficiente intelectual menor llamado Tongo, lo había acogido como amigo.

Pero en ese artículo esta aberración mediática NO era capaz de reflexionar qué hacía (o sea, lo que vendía por T.V.) y que así, difícilmente alguien podía apreciarlo.

Claro que para una personalidad inmadura, buscadora de fama y dinero, provocadora, bravucona, rencorosa… mediática a más no querer usará siempre algún mecanismo de defensa que le diga que la soledad es sinónimo de éxito, de envidia… y no de actos inmaduros y venenosos que desde niño fue enseñado a repetir.

Bueno, como circo es curioso. En sus lapsus de falta de amor ha sido capaz de declarar guerras graciosas a medio mundo, pero no sabe reconocer cuando llega al hastío. Bayly es pues, un payaso de circo. Y de circo pobre.

¿Quién puede considerarlo “periodista”?
¿Es ético? ¿Aporta algo positive siquiera? ¿Promueve cambio? ¡NOOO! Le gusta hacer olas, nada más.

De novelista mejor ni digo nada. Asco total.

No creo que este individuo sea “un fenómeno”. No creo que nadie siquiera vote por él. Dice que quiere ser candidato presidencial del Perú. Ser la figura principal de un país ciertamente indefinido –como muchos países de América Latina-. Un país herido a rabiar y que necesita un verdadero líder, que integre y promueva justicia, paz, igualdad y bondades.

Bayly en cambio genera querellas. Rencores homo, reclamos bisexuales… Carece de una cualidad conciliadora (que también la carece el actual presidente), de una diplomacia internacional, de una responsabilidad en sus palabras.

Bueno, si Perú quisiera la guerra con Bolivia y Venezuela, usar la bandera del Cusco en toda su extensión cromática, escandalizar a toda su población (porque Bayly pensará primero por él, después, por ella misma), entonces, puede lograr algo.

Pero dudo en verdad que se lance como candidato (hay otras cositas en este asunto). Y peor aún, que alguien le haga tantito caso.