Amo de mi destino, capitán de mi alma

François Pienaar era el capitán de los Springboks, el equipo nacional de rugby de Sudáfrica que tenía que competir en el mundial de ese deporte en un año, con muy pocas posibilidades de ganar esa competencia. Mandela creía que ese magno evento, con Sudáfrica como organizador, podría unir a millones de sudafricanos, separados por profundas diferencias sociales, detrás de un solo equipo.
Estas son las preguntas, que podrían emplearse para sesiones de reflexión o de coaching que, en el momento de escucharlas en la película, me hicieron pensar cómo las hubiese contestado si tuviera al frente a mi jefe, a un futuro empleador o a mi propia familia.
Mandela inquiere: ¿Cuál es tu filosofía de liderazgo? ¿Cómo lideras a tu equipo?
François Pienaar contesta "con el ejemplo"; "eso está bien", dice Mandela, y luego pregunta:
¿Cómo haces para inspirar a tu equipo?
Mandela, toma la iniciativa, hace referencia a un poema victoriano (Invictus) que él leía mientras estaba en prisión, luego François le habla de los cánticos que entonaba su equipo mientras iban a los partidos.
La siguiente pregunta es muy motivadora:
¿Cómo los inspirarías para superar sus propias expectativas?
Si la extendemos a nosotros mismos, deberíamos preguntarnos:
¿Cómo nos inspiraríamos para superar nuestras propias expectativas?
¿No somos acaso los amos de nuestro propio destino?.
¡Esta película es una brillante lección de liderazgo !!!
Poema ‘Invictus’ de William Ernest Henley
Desde la noche que sobre mi se cierne,
negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses si existen
por mi alma invicta.
Caído en las garras de la circunstancia
nadie me vio llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.
Más allá de este lugar de lágrimas e ira
yacen los horrores de la sombra,
pero la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma
negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses si existen
por mi alma invicta.
Caído en las garras de la circunstancia
nadie me vio llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.
Más allá de este lugar de lágrimas e ira
yacen los horrores de la sombra,
pero la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma
Publicado el 14/02/10 por edgarvelarde | Categoría: General | Visto 1500 veces |

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