Machu Picchu está en la alturas del río Urubamba/Vilcanota, en una área semi rural -paisaje
cultural- apresurada y desorganizadamente urbanizada, por los intentos de la población
marginada para lograr beneficiarse de los ingresos económicos -segadamente regulados- que
genera el turismo. Ello perturba el entorno dado que, por ejemplo, la eliminación de
los residuos sólidos contamina los ríos y otras fuentes de agua.

El monopolio del ferrocaril (Peru Rail) no permite que dentro de este Santuario Histórico de la
Humanidad se desarrollen condiciones de “igualdad de oportunidades” para los y las residentes.
La contaminación que emana del tren afecta a la flora y fauna entre el Cuzco y Machu Picchu.

El avisaje que las grandes empresas del turismo pagan a los más importantes medios de
comunicación masiva capitalinos condicionan -a su favor- la información que publican sobre los
problemas de conservación de Machu Picchu.

El estado de conservación físico del monumento es todavía bueno por la solidez que le
imprimieron sus constructores precolombinos, sin embargo, ya se intensifican los trabajos de
“consolidacción” para que soporte el uso intensivo dado por un número indeterminado de
turistas. Estas pautas modifican -sutilmente- el diseño urbano inca -que por su aislamiento llegó
casi intacto al siglo XX- para facilitar el desplazamiento masivo de visitantes.

La política gubernamental (2006-2011) de priorizar el uso turístico exclusivo de Machu Picchu
ha bloqueado previos avances públicos para lograr un mejor conocimiento interdisciplinario de
esta llacta inca, que Hiram Bingham llamó “ciudadela” en 1911, conducentes a la preservación
del espíritu del lugar.


Historia del sitio

Machu Picchu tiene cimientos preincaicos, pero, su magnificencia arquitectónica se consolidó
en tiempos de Pachacutec Inca Yupanqui -siglo XV de la era cristiana- como sede para su
pananca por sus excepcionales condiciones de aislamiento geográfico y sus cualidades
ecológicas para la vida agradable.

Los españoles, -que ya estaban establecidos en el área en 1565- no lo ocuparon masivamente por
que siempre buscaron asentarse en las partes bajas de los valles que facilitaba la comunicación
con el exterior. Hay testimonios de fines del siglo XVIII que evidencian que los movimientos
independentistas peruanos utilizaron esta llacta para aislarse de los europeos, por su
impresionantemente hermosa inaccesibilidad andina.

En el siglo XIX la República Peruana promovió la exploración tanto empresarial como científica
de los Andes, incluyendo a Machu Picchu y su área circundante, como está registrado en los
mapas y documentos que se conservan en la Biblioteca Nacional. En el 2008 hemos demostrado
y divulgado que Hiram Bingham tuvo acceso a esta documentación, aún cuando desde 1911
sostuvo que había llegado a Machu Picchu por su intuición exploradora. Este doble
entendimiento sigue incitando así al turismo irrestricto en este paisaje cultural.

La mayor modificación que afectó a esta llacta inca ocurrió entre 1909 y 1916 cuando la
Universidad de Yale, a través de Hiram Bingham, se llevó miles de piezas y fragmentos de
materiales arqueológicos y se negó a devolverlos como estipulaba el convenio hecho con el Perú.
Esta actitud promovió -muy tempranmente- el incumplimiento de las leyes en Machu Picchu.


RELEVANCIA

Machu Picchu es representativo de la cosmovisión andina simbolizada en el dualismo que característica elevantes de la organización social andina, cuyos orígenes se encuentran en las relaciones de parentesco aún preservadas en la división dual de los grupos étnicos. Así en sus zonas urbanas todavía se visualizan, por ejemplo, como alto-bajo, izquierda-derecha, áreas distintivas para hombres y/o para mujeres.

Las investigaciones arqueológicas demuestran que allí se efectuaron ceremonias de culto que se hacían en los lugares donde se encontrara un inca reinante -o su cuerpo después de su fallecimiento- dado que eran considerados sagrados. Los descendientes -organizados en panacas- se dedicaban al culto de su antepasado; ello, ocurrió en el siglo XV y en Machu Picchu con la momia de Pachacutec Inca Yupanqui, el más importante de los Incas del Cuzco.

Este entendimiento de la Huaca del Inca prevalecía en el área cuando Hiram Bingham informó al mundo en 1911 y desde la Universidad de Yale que había encontrado “el último lugar que quedaba en América para explorar en soledad” dado el perfecto ensamblaje entre la arquitectura inca y el medio ambiente andino.

Desde entonces estas diferenciadas -y respectivamente relevantes- visiones de Machu Picchu han estado en permanente conflicto debido a que su uso turístico prioriza la visión foránea.

Las comunidades locales -por lo sucintamente expuesto- están siendo enajenadas de la visión andina de Machu Picchu por la imposición del uso turístico. Apremia revertir con evidencias y argumentos sólidos esta situación para contribuir a la preservación del espíritu del lugar.