23 ene '10-19:16
Las etapas del burnout
Justo al terminar de redactar mi texto anterior Docentes al Límite, consideré necesario la revisión del concepto de burnout pero en relación a sus diferentes etapas. Es decir, cómo y por qué decir que una persona lleva cierto grado de este síndrome. Justo me vino a mente un documento sucinto de Miller y Dell llamado Ansiedad en el Trabajo: El camino al Burnout (Anxiety at Work- The Road to Burnout). Así que decidí hacer una traducción libre (con adaptaciones lingüísticas) que garantizara mejor la comprensión de este fenómeno.Las diversas etapas del burnout incluyen las siguientes características:
1.- La luna de miel: Durante esta fase el trabajo es maravilloso. El individuo se caracteriza por una energía y un entusiasmo enormes, todo parecer ser posible. Se piensa que el trabajo satisfará las necesidades y deseos y resolverá tus problemas. Hay un encanto con la interrelación trabajo, colegas y organización.
2.- El despertar: Una vez que el periodo de luna de miel termina, surge el entendimiento que todas esas expectativas iniciales eran irreales. Pensamientos del tipo “el trabajo no resuelve las necesidades del individuo o la organización y colegas están muy alejadas de lo perfecto” aparecen. Entonces aparece la desilusión y el desencanto; inicia un estado de confusión. Algo anda mal pero no es posible definir exactamente qué es.
Generalmente el individuo buscará esforzarse más, para poder lograr todo eso inicialmente imaginado, pero este esfuerzo no logra nada y comienza la aparición del cansancio, el tedio y la frustración. Se cuestiona uno entonces esas habilidades y competencias hacia el propio trabajo y se comienza a perder esa autoconfianza.
3.- Brownout (O inicio de la quemazón*): Esta etapa comienza cuando ese entusiasmo y energía iniciales se vuelven lo contrario; fatiga crónica e irritabilidad. Pueden darse cambios también en los patrones de alimentación y sueño. Comienza además una etapa donde aparecen las conductas escapistas: [búsqueda de] sexo, aumento en el consumo de bebidas alcohólicas, de sustancias estimulantes como droga, frecuencia de asistencia a fiestas o manía por comprar obsesivamente.
La indecisión aparece y la productividad cae mientras la eficiencia en el trabajo se deteriora. Los colegas y superiores llegan a comentar sobre el desempeño de esta persona.
* adaptación del término de mi parte.

4.- Burnout a gran escala: Esta fase puede tomar varios meses para alcanzarse, en la mayoría de los casos toma de tres a cuatro años.
Cuando se llega aquí, un sentido abrumador de fracaso invade al individuo así como una devastadora pérdida de autoestima y autoconfianza; comienzan etapas de depresión y sentimientos de soledad y vacío.
Ideas obsesivas en cuestionar el sentido de la vida así como un pesimismo sobre el hoy y fatalidad sobre el futuro se manifiestan. Se comienza hablar mucho de temas como “renunciar o irse del trabajo, de mandar todo a la basura” al grado que se vuelve distintivo de la persona [y hasta criticable].
El cansancio físico y mental es común. Pueden ser característicos de esta etapa los colapsos de salud en cuanto a estas dos dimensiones. Ideas o inclusive intentos de suicidio aparecen, apoplejías o ataques cardíacos no son siquiera raros en algunos individuos, y todo esto viene a ser el cierre de algo que empezó, tiempo atrás, como un estado de optimismo, alegría, entusiasmo y altas aspiraciones.
5.- El fenómeno del Fénix: Levantarse de las cenizas del burnout es posible aunque toma tiempo. Esto requiere de calma y descanso y una actitud que permita ese sano distanciamiento del trabajo excesivo sin sentirse culpable.
Regreso del Burnout
Un acertado regreso de esta etapa de desgaste debe considerar metas realistas en las expectativas de trabajo y las aspiraciones en él. Estos reajustes se deben dar por decisión propia, de uno y para uno en lugar de ser determinados por alguien más. Tratar de ser, hacer o trabajar como alguien más desea que uno lo haga es la forma más segura de continuar con sentimientos de frustración y burnout.
Pero sobre todo es muy necesario crear un balance de vida e invertir más tiempo en la familia y otro tipo de relaciones interpersonales, actividades sociales y pasatiempos. Expandirse como persona, es decir; comenzar a desarrollarse en otras actividades mientras se disfrutan tiene una influencia enorme en la autoestima y autoconfianza, tanto o más que la del mismo trabajo.

Referencia:
Miller, Lyle & Dell, Alma (2007). Anxiety at work: The road to burnout. En: Healthy Place, America’s mental health channel. Visitado 19/02/2010 en:
http://www.healthyplace.com/anxiety-panic/main/anxiety-at-work-the-road-to-burnout/menu-id-69/
Reflexiones al respecto:
Esta secuencia de etapas no debe considerarse como una trayectoria obligada en la vida laboral del docente, es decir; que todo maestro al iniciar su trabajo verá un mundo maravilloso y que poco a poco se iría desengañando hasta volver una persona enferma. Como se ha descubierto y comprobado, el trabajo docente es de alto riesgo para la salud física y mental (en este mismo blog). Ahora bien, cada individuo es único y viene apoyado en un background personal y una serie de características biográficas y sociales que hacen de él una persona o más capaz para desempeñar su trabajo o menos, o un individuo más vulnerable al estrés o uno de personalidad resistente al mismo, o más saludable por su educación y formación y así.
Los determinantes principales de encontrarse en una organización escolar donde convergen factores estresantes pueden ser: el contexto social (pobreza, violencia), la estructura física de la organización (instalaciones inadecuadas, ruido excesivo, luz inadecuada), la dirección de la organización misma y el clima laboral que en ella exista. (Véase en este blog)
Otros factores determinantes a considerar tienen que ver, como acabo de mencionar; años de servicio, la edad del docente, estado civil, grado de asertividad que tenga y más. (En este mismo blog)
Ahora bien, creo que uno de los factores más importantes que pueden contribuir a desarrollar una personalidad resistente al estrés docente es, precisamente, el conocimiento del fenómeno mismo y la conciencia de las reacciones y efectos del mismo en nuestro cuerpo, para ir desarrollando un aprendizaje en cuanto a la gestión del estés.. Y esto solo mediante la reflexión, introspección, así como una reconsideración de nuestros paradigmas de salud en cuanto al deporte, ocio y alimentación puede obtenerse.
Anexo: Una experiencia personal
El fenómeno del estrés docente y bunrout me llamó enormemente la atención justo cuando tocamos este tema en el curso Desarrollo Profesional Docente de mi postgrado. Mientras hacía mis tareas e investigaba sobre ello, llegó un momento en que me reconocí a mí mismo como un individuo y docente en una etapa (seguramente en la etapa del “inicio de la quemazón o Brownout” y con ciertos rasgos de la fase avanzada). Esta situación me preocupó mucho.
Y fue este temor sin duda, por lo que surgió un interés enorme de indagar más, temeroso porque ya conocía por mis lecturas los posibles y más dramáticos escenarios de este fenómeno: alcoholismo, frustración extrema, la imagen del docente severamente amargado… soledad y finalmente, suicidio.
Esos mismos sentimientos descritos como incapacidad e inutilidad me llegaron en un momento apenas un breve tiempo atrás, sobre todo cuando me observaba a mí mismo dando clase en unos registros videograbados unos años antes, con los cuales trabajé mi tesis de licenciatura. En ellos me veía muy bien vestido y sobre todo, con un semblante visiblemente atlético dando clase a grupos evidentemente interesados por mi entrega y propuestas temáticas y didácticas. Pero mientras volvía a mirar los videos, yo había cambiado enormemente; era más bien un individuo obeso, resignado y repetitivo en clase. Pensar que habían sido apenas tres años para que yo me transformara tanto (y en deterioro) me deprimía más aún. Constantemente pensaba y me cuestionaba cómo podía cambiar y volver a ser como era en esa etapa, pero sin tener una idea siquiera clara de cómo hacerlo.
Justo en mis deseos de huída, porque me sentía agobiado de seguir trabajando en la misma y conflictiva organización (y precisamente uno de los hallazgos de mi tesis de licenciatura fue determinar que el clima organizacional donde laboraba era, por excesivos factores de todo, de un clima muy adverso para la docencia). Recurrí como salida a participar en un concurso que me ofrecía ganar una beca comisión, la cual conseguí, y decidí estudiar en otro país. No quería saber nada de mi organización, colegas, alumnos ni nada relacionado con mi ciudad de residencia.
Estando en mi postgrado vino este “descubrimiento” (autorreconocimiento o self-awareness) y comprendí que debía transformarme como persona y docente, y si no tanto como para mejorar como maestro, al menos para mantenerme física y mentalmente sano.
Las circunstancias que yo inconcientemente busqué me favorecieron en mucho. Otro país, una gran universidad, catedráticos capacitados, un enorme grupo de amistades y, creo que influyó mucho sin duda las oportunidades que tuve de viajar y desarrollar otros intereses con los cuales siempre había soñado (viajar, fotografía).
A mi regreso a mi misma escuela dos años después noté entonces cómo se encontraban de afectados mis colegas: más cínicos, distantes, rutinarios, conflictivos, enfermizos, quejumbrosos, nada colaborativos, con enorme tendencia al ausentismo… y cómo prácticamente se había borrado cierto sello que la escuela solía ofrecer a la comunidad.
Estos rasgos no eran siquiera únicos de mi organización. Supervisores, jefes de enseñanza y personal de las oficinas de servicios de apoyo al magisterio estaban en situación semejante.
También debo decir que, en este contexto, a nadie se interesó realmente por mis propuestas de realizar talleres o charlas sobre estrés docente. El sistema educativo de mi realidad está regido por valores de atender cursos “gratuitos” que afectan la puntuación de la evaluación docente que permitiría al docente poder tener un salario mayor. Algo ajeno a este paradigma era una especie de lujo innecesario.
Desde mi regreso he seguido estudiando y tratando de proponer opciones para mejorar la salud del docente. Y mientras tanto me sigo inspirando en todas las patologías que veo a diario para continuar con este Blog. Si bien, de cualquier manera no ha sido tan fácil; muchas personas insisten en que yo sigo siendo (en cuestión de actitudes y conductas) como solía serlo, sobre todo amigos cercanos y parientes, y constantemente suelen hacerme comentarios refiriéndose a quien yo pude ser hace cinco años, por decir. Yo entiendo que ellos no tuvieron las oportunidades que al final de cuentas yo me generé… y es tan fácil mirar a los otros que mirarse a sí mismos.
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3 comentarios:
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