null
Foto antigua del Palais Concert, ubicado en el cruce de lo que es hoy e jirón de la Unión y Emancipación

Según algunas fuentes, el martes 29 de febrero de 1913, a las 6 de la tarde, en su famoso local de la esquina de la calle Baquíjano, se inauguró el Palais Concert, a imitación del Cafè de la Paix de París, por obra de los señores Visconti y Velásquez. Hecho a todo lujo y gusto, esta confitería y bar tenía cine, teatro de variedades y una orquesta –compuesta por señoritas- que tocaba valses vieneses. La decoración era extraña para los limeños de entonces: profusión de luces eléctricas, espejos en las columnas y paredes, lunas en blanco y amarillo que separaban los ambientes, las puertas y ventanas con lunas vitró, escaleras de mármol y palcos bien alumbrados. La ceremonia de inauguración estuvo presidida por el alcalde de Lima, Nicanor Carmona, quien, después de pronunciar un breve discurso, brindó con champán. El local, con sus modernas máquinas, fabricaba sus propios helados, pastas y confitura. Desde el día de su inauguración, el local se convirtió en el principal punto de encuentro de la sociedad limeña y su aforo era desbordado cuando se recibía el Año Nuevo. Según la revista Variedades, la pobre "vida nocturna" de entonces mejoraría notablemente con la apertura del Palais Concert, lugar de encuentro de la elite social e intelectual de Lima. En 1921, se hicieron cargo del negocio los señores Alberto Gamarra y Enrique Valenzuela hasta que cayó en la decadencia y cerró sus puertas en 1930.

Sin embargo, el diario El Comercio, da otra fecha respecto a la inauguración del famoso local entre las calles Baquíjano y Minería: "Ayer a las 6 de la tarde se inauguró la confitería Maury, situada en el piso principal y planta baja del hermoso edificio, recientemente construido, en la esquina de Baquíjano. Este nuevo establecimiento, uno de los mejores que hoy poseemos, es hecho a todo costo y lujo, con su cine, Palais Concert y teatro de variedades, responde a todas las exigencias de la vida moderna, con sus comodidades y buen tono. El ala principal de lainmensa sala está dividida en tres secciones: la confitería, el bar y el salón, elegantemente arreglado. En el fondo y al centro se encuentra la orquesta. La profusión de luces eléctricas es considerable y al reflearse en los espejos que tapizan las columnas y paredes, presenta un aspecto extraño y hermoso. La parte principal y la central de la sala, están separadas por una inmensa división de lunas de color blanco y amarillo. Forman las puertas y ventanas grandes lunas vitró, de caprichosas y bellas combinaciones. Cuatro escaleras de mármol conducen a la planta baja del edificio, a cuyo frente se ven dos pequeños escenarios: el del cine y el del teatro de variedades; en el centro los divide el lienzo de una bella alegoría. Las decoraciones han sido pintadas por el conocido escenógrafo señor Narváez. Al pie de los proscenios se encuentra la orquesta. Varios palcos, bien alumbrados, con buen número de ventiladores que contrarresten los rigores de la estación, harán de este punto de reunión de nuestra culta sociedad. Una moderna maquinaria y buen personal en el servicio, responde a la exquisita fabricación de helados, pastas y confitura. Apadrinó la ceremonia el alcalde del honorable Concejo Provincial, señor Nicanor M. Carmona, quien brindó, en ese acto, una copa de champaña con adecuadas frases. Crecida y selecta concurrencia, invadió hasta altas horas de la noche los varios compartimentos del Palais Concert, donde la orquesta de las damas vienesas dejó oír los acordes de una música, movida y retozona, que comunicaba a los nervios la vida de sus notas, o los suaves y sentimentales sonidos de los violines húngaros, que llegaban al alma intensamente. Allí esperó gran cantidad de gente el amanecer del año nuevo" (1 de enero de 1913).



null
Interior del Palais Concert

null
Abraham Valdelomar y un grupo de damas que actuaba en el Palais Concert