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lun, 21 de diciembre, 2009

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Para abordar este tema es necesario, en primer lugar, saber cómo las ideas van tomando forma con respecto a la tarea de elaborar un trabajo de investigación. Para escoger un posible tema para desarrollar, establecí ciertos parámetros que esté comprendido en el ámbito del Derecho, que guarde relación con hechos actuales y que, por sobre todo, llamase mi atención de manera suficiente como para dedicar varias horas del día a investigar sobre tal tema. Entonces, recordé que desde hace algunos años comencé a reparar en las portadas de respetables y tradicionales revistas del medio en las que estaban presentes caricaturas de personajes políticos, que más allá si merecían ser ridiculizados o no, hicieron que luego me percatase que ésta práctica (la caricaturización) era muy común y muy bien recibida por los lectores de los principales diarios nacionales. Posteriormente, al entrar a facultad, empecé a tener una noción más adecuada de los derechos fundamentales y en qué consistía no sólo su respeto sino también su puesta en práctica, con lo que surgieron muchas interrogantes acerca si la creación y publicación de caricaturas vulneraban el derecho a la imagen o que si una censura o limitación de las mismas consistía en una restricción que afectase el derecho a la libertad de expresión.
Ante tales interrogantes, un ensayo de respuesta - previo a toda investigación y basado en los conocimientos adquiridos en el primer ciclo de facultad- me llevó a concluir que sí, que efectivamente, en el área de las caricaturas como expresión del ingenio humano se presentaba un conflicto entre el derecho a la imagen y el derecho a la libertad de expresión, aunque a un inicio, tal enfrentamiento, no fuese tan evidente.

Conforme iba avanzando la investigación y tras la revisión de numerosas fuentes de información, se afianzaba la hipótesis planteada a un inicio de la investigación. Sin embargo, el determinar la existencia o no del conflicto, aparecía como una postura demasiado simplista, así que, consideré conveniente el profundizar un poco más en el conflicto, si se daba en las caricaturas en general, si había algún derecho que debía prevalecer ante tal conflicto, en qué casos esto último debía suceder, etc.

Entonces, tras investigar y confrontar las diversas fuentes de información se puede concluir que en las caricaturas orientadas a ser una expresión gráfica y artística de gran trascendencia, cuyo propósito es manifestar la opinión por medio del lenguaje gráfico, ampliando en contenido la información mientras se hace una síntesis interpretativa, haciendo destacar ciertos aspectos de determinados acontecimientos o personajes que tienen la relevancia suficiente para formar parte de la elaboración de una opinión pública; tan conflicto no se presenta, pues se armoniza el derecho a la imagen con el ejercicio de la libertad de expresión: la captación de la imagen de un acontecimiento o personaje de interés público es empleada como base para expresar opiniones y juicios de valor en pro del pluralismo de opinión en temas de relevancia pública.

Otra es la situación, cuando las caricaturas dejan de tener como rol principal el ser un vehículo de opinión y se limitan provocar el elemento cómico, humorístico, socarrón por medio de la deformación de la imagen del personaje caricaturizado. Es evidente que la imagen del sujeto caricaturizado es presupuesto imprescindible y fundamental para la existencia de esta expresión iconográfica y de los fines de la misma para este tipo de caricaturas, lo que lleva a dilucidar en el derecho a la imagen está directamente en conflicto con la libertad de expresión plasmada en las caricaturas, en tanto este derecho (a la imagen) despliega sus efectos y tutela respecto de la imagen del individuo caricaturizado.

Con respecto a las técnicas y herramientas que se emplearon para realizar esta investigación, las principales fueron la revisión exhaustiva de doctrina, en libros y revistas; y algunos pronunciamientos de la jurisprudencia local y extranjera, tanto en físico como en versiones virtuales, en las que su mayor accesibilidad facilitó la tarea de investigar. Esto último permitió que a pesar de las dificultades encontradas, como la escasez de tiempo, ausencia de fuentes en determinados puntos de la investigación, el cansancio propio de la carga de estudios y trabajos, la huelga del sindicato de trabajadores de la PUCP, la que dejó a muchos alumnos sin acceso a la información por un día entero (tiempo valioso para quienes necesitábamos culminar el tercer capítulo de la monografía), entre otras.

Si bien, el esquema con el que se dio inicio al trabajo de investigación, no ha sufrido grandes variaciones, las pocas que han sucedido han sido sustanciales pues, al comenzar a investigar, se delimitan mejor cada aspecto o punto a desarrollar. En algunos casos he subdividido los capítulos en más apartados de los que consideré inicialmente, pues cada uno de ellos necesitaba un desarrollo más preciso, en tanto que en otros capítulos, he unido algunos temas que por estar directamente relacionados, era imposible explicar uno sin hacer mención al otro.

Considero que para expresar o tener una opinión acerca de algún tema, no hay nada como las ideas a las que uno mismo da forma y contenido, sin embargo, para que las opiniones no estén basadas únicamente en un simple parecer, deben fundamentarse en el contraste con otras opiniones y en lo que investigaron otras personas acerca del tema. Solo con la investigación, después de analizar y revisar lo que otros han desarrollado sobre un determinado aspecto, tendremos a la mano las herramientas necesarias para formar nuestra propia opinión, con fundamentos sensatos y suficientes, y además estaremos en condiciones para sustentarla frente a los demás con plena seguridad.


LUCÍA TELLO CONCHA 20068172
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Comentarios

Episteme y Derecho por Luis Alberto Rearte
En realidad estoy buscando ejemplos de episteme. Ese trabajo es my elaborado y conciso, lo que calma la ansiedad y eleva la estima ante la aclaración jurídico-social y comunicacional de lo que pasa inadvertido como agua que lógicamente tiene que pasar por debajo del puente. Al mirar detenidamente el río, observamos la contaminación. La imagen si deforma la representatividad social y comunicacional, eludiendo la responsabilidad del mal-propósito que ya pasa a ser un tema de derechos al reclamo. Dado que una cuestión es la caricatura y otra es la deformación de afirmar la calidad de la persona sin destruir los valores que el pensante lector debe mejorar y totalizar la identidad humana creador de la discusión que la sociedad necesita conocer.
Si una figura pública o privada se ve menospreciada por una comunicación debe ser repuesta con las herramientas que dispone la sociedad. Si no las tiene entonces el episteme naciente debe ser muy objetivo aclarando que es lo que estamos incorporando a nuestro entender y saber.
Lucía nos lleva al anfiteatro de la comunicación y nos revela algo que nos deja sorprendido como la caricatura es objeto de estudio frente al derecho de la información y no debe ser la desinformación comunicacional. Cada uno con su derecho caminamos todos en el campo sembrado de incertidumbre llegando a la certidumbre del derecho jurídico social.
Gracias Lucía por vuestro comentario
soneub_sería@yahoo.com.ar Alberto

Publicado por alberto el día dom, 25 de abril, 2010 a las 18:52:23

Episteme y Derecho por Luis Alberto Rearte
En realidad estoy buscando ejemplos de episteme. Ese trabajo es my elaborado y conciso, lo que calma la ansiedad y eleva la estima ante la aclaración jurídico-social y comunicacional de lo que pasa inadvertido como agua que lógicamente tiene que pasar por debajo del puente. Al mirar detenidamente el río, observamos la contaminación. La imagen si deforma la representatividad social y comunicacional, eludiendo la responsabilidad del mal-propósito que ya pasa a ser un tema de derechos al reclamo. Dado que una cuestión es la caricatura y otra es la deformación de afirmar la calidad de la persona sin destruir los valores que el pensante lector debe mejorar y totalizar la identidad humana creador de la discusión que la sociedad necesita conocer.
Si una figura pública o privada se ve menospreciada por una comunicación debe ser repuesta con las herramientas que dispone la sociedad. Si no las tiene entonces el episteme naciente debe ser muy objetivo aclarando que es lo que estamos incorporando a nuestro entender y saber.
Lucía nos lleva al anfiteatro de la comunicación y nos revela algo que nos deja sorprendido como la caricatura es objeto de estudio frente al derecho de la información y no debe ser la desinformación comunicacional. Cada uno con su derecho caminamos todos en el campo sembrado de incertidumbre llegando a la certidumbre del derecho jurídico social.
Gracias Lucía por vuestro comentario
soneub_sería@yahoo.com.ar Alberto

Publicado por alberto funes el día dom, 25 de abril, 2010 a las 18:55:09

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