El viaje, el exilio y la búsqueda del patito feo I

“Se dirigió entonces hacia ellos, con la cabeza baja, para hacerles ver que estaba dispuesto a morir. Y entonces vio su reflejo en el agua: el patito feo se había transformado en un soberbio cisne blanco…”. Hans Christian Andersen, El patito feo.



¡Patito feo, niño de Navidad, qué dificil es escribir sobre tu infancia! No sabemos porque viene una tristeza tan grande en un tiempo de una alegría tan grande. La Navidad es contradictoria, añoranzas. El advenimiento del Dios-Niño, del Dios-Amor, tiene un significado espiritual muy hondo: esperanza. Van estos breves textos, alumbrados desde el alma.



I. El patito feo crucificado



¿Por qué la vida se llena de agresividad y violencia?

¿Por qué le tocó al patito feo, animal humano, niño hermoso, los peores golpes?

¿Por qué eras tan ruin y violento con el patito feo?

¿Por qué llenaste su alma de angustia?

Acaso al patito feo, con su inteligencia y sensibilidad, no era el hijo que tú
querías: sumiso y estúpido como tu.

Acaso, tu padre te trató igual y repetiste ese absurdo en tu mezquina
historia personal.

Pero tu padre era un gran creador, a diferencia tuya que renunciaste
al talento que te entregó la vida.

Es difícil perdonar, pero el patito feo ha pasado la vida tratando de
hacerlo.

Fallaste, en el último momento, por miedo, manojo de nervios.

Sólo queda, ser un cómico en esta tragedia.

Amadeus andino y universal, Cristo azotado de América, la belleza nos hace libres.


Desde esta Tierra Wanka. Tierra de las mariposas. Feliz Navidad y un buen año con gusto y sazón.

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