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Equivocadamente, a este templo de techo plano (caso único en Lima) se le conoce por “Las cabezas” cuando, en realidad, debería ser de “La Cabeza”, en singular. ¿De dónde viene el culto a esta Virgen? Cuenta le tradición que, en España, un pastor encontró en el Cerro de Cabeza, en la Sierra Morena (Castilla), una imagen de la Virgen semienterrada (posiblemente con el objeto de evitar su destrucción cuando la invasión de los moros). La noticia del hallazgo se extendió por la zona y se le bautizó como “Virgen de la Cabeza”. Cuando llegaron los conquistadores al Perú, muchos eran de esa zona y trajeron su culto. Por ello, en 1624, Diego de la Cueva y Juan López de Mestanza, construyeron un pequeño templo a esta Virgen (en el lugar que hoy ocupa la iglesia) que reemplazó a una ermita dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles. También cuenta la tradición que, el 9 de marzo de 1634, el río Rímac se desbordó, se llevó varias casas y amenazó con destruir el Templo. Así surgió la figura de Martín de Porres quien, enterado de lo que acontecía, subió a la parte alta del convento de Santo Domingo y, alertado por la furia del Rímac, corrió hasta Abajo el Puente, lanzó tres piedras en nombre de la Santísima Trinidad y las aguas del “río hablador” comenzaron a tranquilizarse. Así se salvaron los vecinos rimenses y se salvó la iglesia de la “Virgen de las Cabezas”.