(Escribí este ensayo el año que estudié Literatura y el año que dejé de estudiar Literatura)

Soy como un jugador de tercera división -se
queja Luder-. Mis mejores goles los metí en una
cancha polvorienta de los suburbios, ante cuatro
hinchas borrachos que no se acuerdan de nada.
(J.R.R. Dichos de Luder)


"Le envío este texto pues supongo que pocos pueden leer lo que va a decirse sobre ellos después de muertos."(1) así dictaba la última línea que le anotaba Alonso Cueto a Julio Ramón Ribeyro en una carta que contenía un artículo post-mortem. A consecuencia de un desliz de la verdad, Cueto escribió un artículo -elogiando la obra de Ribeyro- el cual fue enviado a la revista Debate en Lima. Después de ser rechazada por su condición de ficción, el texto funerario fue enviado a su -aún vivo destinatario- adjuntándole una carta con algunas explicaciones que destruirían todo misterio. Y fue así como Cueto conoció a Ribeyro el día que ambos comentaron su muerte. Este desvarío, podría ser la base para uno de esos cuentos de la cara inversa de la moneda narrativa de Ribeyro, aquella que nunca gana las puestas.



Aquél lado fantástico de los cuentos de La palabra del mudo (temática no desconocida, pero quizás menos apreciada y menos enseñada) es nuestra ruta y nuestro vehículo en las reflexiones que presentaremos a continuación. Apuntando a poco para maximizar el análisis, hemos enfocado el análisis en tres cuentos claves: "La insignia" y "Doblaje" conforman el primer volumen de la antología de Ribeyro y "Demetrio" pertenece al tercero. Usualmente, conocemos a Ribeyro como un retratista de la ciudad, enfocado en los encuentros breves de individuos en su rutina, en cotidianeidad. Humano, realista, urbano, enternecedor e irónico. No creo que sea lo más adecuado definir a un escritor con una fila india de adjetivos, empero, los que hemos leído ha Ribeyro conocemos el mensaje. Más bien, mencionemos algunas narraciones que pueden resumir esta primera cara del escritor. Pensemos -sin ir muy lejos- en "Alienación", en "Las botellas y los hombres", en "De color modesto". Ficciones representativas del lado solar de la de Ribeyro.

Para empezar las reflexiones -previamente- estableceremos algunos límites (nunca ciertos en su totalidad y eternamente discutibles) sobre la literatura fantástica parafraseando y tomando, prácticamente, como guía espiritual a David Roas y su compilación de textos. De forma positiva, podemos acercarnos a la definición de este género si enumeramos algunas de sus características.

La primera característica está referida al evento sobrenatural. Sólo para llamarse fantástica, las historias necesitan de un acontecimiento de este tipo. De aquí una primera advertencia del autor: el fenómeno sobrenatural se define como un transgresor de las leyes que organizan el mundo, es necesariamente inexplicable y no puede realizarse en la realidad del lector, más bien, sí, conforme a la verosimilitud del relato. Asimismo, en segundo lugar, el acontecimiento sobrenatural no es exclusivo de la literatura fantástica, también podemos encontrarlos -por ejemplo- en las historias de ciencia ficción. Sin embargo, en aquél género, los sucesos -por más insólitos que parezcan- tienen una explicación en el desarrollo tecnológico o científico del futuro (Roas 8).
Lo segundo que debemos tomar en cuenta tiene relación con el cuestionamiento de la realidad del lector. Lo sobrenatural debe irrumpir en la pacifica y tan bien estructurada realidad del lector. Si el fenómeno no es lo suficientemente sobrenatural no producirá ninguna ruptura y, por consecuencia, tampoco, las siguientes ideas que presenta Roas. Citémoslo, "El relato fantástico provoca -y, por tanto, refleja- la incertidumbre en la percepción de la realidad y del propio yo" (9). El acontecimiento sobrenatural debe interrogar al lector y hacerle perder seguridad. El cuento fantástico revela la incertidumbre de nuestra percepción. Lo irreal pasa a ser concebido como real y lo real como posible irrealidad (9).

Finalmente, la tercera condición del relato fantástico entra en relación con la verosimilitud. Para incluir a un relato dentro de este género, es ineludible la capacidad de éste para situarse en un espacio similar al del lector. Para lograr esta proximidad con la realidad, el texto fantástico, aunque parezca contradictorio, debe ser especialmente realista. La narración fantástica debe ser siempre creíble, pero no como si definiéramos que ?toda literatura debe ser verosímil?, más bien -a lo que nos referimos- es que sea el todo creíble (incluyendo al fenómeno sobrenatural). El género fantástico necesita tener elementos que le den efecto de realidad, para que, al confrontarse con el lector, se provoque ese famoso efecto de quiebre y duda que buscamos. (Roas 24). La realidad en el género fantástico funciona como un Caballo de Troya. El escritor de un texto fantástico debe ser un experto conocedor de la realidad, pues debe -no sólo- hacernos creer que su trama, es verosímil, sino, también, extender esta condición al fenómeno sobrenatural.

Asimismo, es preciso aclarar que necesitamos conocer el contexto sociocultural en el cual la obra se presenta para definir lo irreal de lo real. Lo posible (realidad) y lo imposible (fenómeno sobrenatural) se definen en base a la ideología cultural de los lectores. Roas citando a Reis: "El discurso fantástico es, como advierte Reis, un discurso en relación intertextual constante con ese otro discurso que es la realidad" (20). Sin embargo, -Roas parafraseando a Todorov en su "Introdution à la littérature fantastique" nos dice que Todorov- "propone una aproximación estructuralista respecto al cuestionamiento de cómo identificar un texto fantástico". (15) Según Todorov, el efecto fantástico nace entre la duda de una explicación natural y una explicación sobrenatural de los hechos narrados. O el fenómeno sobrenatural implica una ruptura -con las leyes del mundo objetivo- o el hecho sobrenatural se puede explicar con la razón. De aquí hay dos caminos, podemos entrar a lo extraño o a lo maravilloso. Entramos a "Lo extraño" si es que se acepta la explicación natural del suceso, es decir, cuando las leyes de la realidad permiten explicar el suceso sin que se plantee alteración alguna. Entramos a "lo maravilloso" cuando el fenómeno tiene una explicación sobrenatural que es aceptada sin problemas (Roas 15). El Roas no queda satisfecho con esta división de Todorov, pues lo fantástico siempre estaría en el límite de lo extraño y lo maravilloso. Además -como sabemos- esta dicotomía luego se repite en cuatro ramas. (Roas 16) Roas acusa a esta definición como restrictiva y vaga, aunque funciona en algunos casos. Igualmente, existen relatos en los que no se puede aplicar este modelo, porque la única explicación del evento es sobrenatural. En todos los modelos de Todorov se recurre a la razón.

Finalmente, la literatura fantástica puede definirse negativamente guiándose por lo otro (resumiendo varias páginas del texto de Roas). Existen tres vecinos de la narrativa fantástica con los que es posible navegar en una confusión si no se conocen delimitan. En primer lugar, hablemos de la literatura maravillosa. En éste género -que incluye a los cuentos de hadas- existe un evento sobrenatural, sí, empero, este aparece como cotidiano. Sobrenatural ante una realidad donde todo posee esa misma condición. Dragones y caballeros no se asombrarán con un espada parlante de fuego. Una realidad ficticia, paralela, que nos aleja ?como lectores- de un posible cuestionamiento con el famosísimo "érase una vez" de los cuentos. A continuación, podemos diferenciar nuestro marco del "realismo maravilloso" o "realismo mágico". Este tipo de literatura plantea la existencia no-problemática -en nuestro mundo- de lo real y lo sobrenatural mediante un proceso de naturalización de lo sobrenatural. Desnaturalizar lo real y naturalizar lo insólito. Es usual que ni los personajes ni el narrador se asombren ante el fenómeno extraño.

Por un lado, se diferencia de lo fantástico porque no hay confrontación entre la realidad y la fantasía y por el otro, se diferencia de lo maravilloso porque ambienta sus historias en un mundo cotidiano, lo cual le da un sentimiento realista. El último batallón de combate contra el género fantástico es el del maravilloso cristiano" el cual "definiendo brevemente- es una narración de corte legendario en la cual los fenómenos sobrenaturales tienen una explicación religiosa." (Roas 13) Es obvio que no puede ser fantástico, pues -según la definición que usamos de Roas- se necesita de la transgresión, la cual no está presente en este género. Esto nos permite alejar de golpe cualquier esperanza de confusión.

Lamentamos el luengo discurso científico, prácticamente parafraseando en su totalidad a críticos reconocidos que han buscado la mejor aproximación hacia la literatura fantástica. Discurso en teoría necesario para plantear reflexiones pertinentes sobre el cuentista peruano que tratamos. Hagamos ahora un recuento de los cuentos que nos permitirán la reflexión en el trabajo.
En La insignia de Ribeyro (cuento del primer volumen de La palabra del mudo), el evento sobrenatural consiste en que un día el personaje encuentra un distintivo de plata -en el basurero- y este lo lleva a ingresar a un club secreto (del cual ni el personaje, ni el lector conocen la misión). El personaje va ascendiendo de puesto en la agrupación y llega a ser el presidente, todo esto impregnado de reflexiones sobre la razón humana y la posibilidad de acercarnos a la verdad. Relato fantástico que calza con las pautas de Roas: Contiene un evento sobrenatural, nos remite a una realidad verosímil y cercana a la nuestra, asimismo, pese a que no exista (creo yo, ni se necesita) un razonamiento concreto para explicar los eventos que la insignia propicia. El lector naufraga en posibles hipótesis causales -de lo sobrenatural- a lo largo de la historia. Quizás la mera pertenencia a este género no sea lo más importante.

Desde el primer párrafo del cuento de Ribeyro se empieza con la crítica hacia el proceder de los razonamientos humanos. Luego de que el personaje encuentra la insignia, la coloca en un bolsillo de su saco, pasa el tiempo y al lavarlo el encargado de la lavandería encuentra el distintivo y anuncia: "Esto debe ser suyo, pues no lo he encontrado en su bolsillo" (113). Es cotidiano pensar en base a semejante estructura lógica (debido a la herencia del tiempo), sin embargo, el relato nos niega aquél presupuesto. No porque esté en el bolsillo del personaje significa que te pertenece. Alrededor de este tema se procura la primera ruptura, aunque sencilla y sincera, violenta. No es necesario profundizar aún más en los eventos sobrenaturales del cuento y es plural, pues son varios, aunque la mayoría subyugados al principal.

El primer encuentro con otro personaje que reconoce el significado de la insignia se da en la librería. Ahí le hablan de un sujeto: Pfeiffer, este es un primer momento fantástico, inmediatamente después, le sugieren que este señor Pfeiffer estuvo en Pilsen. Ambos datos verosímiles, empero, desconocidos. Y momento que viene es al que le presto mayor atención, cito el cuento: "Sí, lo mataron (a Pfreiffer) de un bastonazo en la estación de Praga" (114). Parece que estamos ante un desarrollo de los eventos sobrenaturales (siempre verosímiles) en la modalidad de cajas chinas. Un fenómeno dentro de otro, lo que sugiere una ruptura de las leyes del mundo concreto del lector, asimismo -y más interesante aún- también con la realidad del mundo del personaje. El personaje aparece como un lector que padece la ruptura y la crea. La historia insólita del individuo continúa, le alcanzan una invitación a una charla del grupo y él asiste. En esta reunión, lo notable es el pedido que le encarga el sujeto -con el que el personaje charló al culminar la conferencia-. Él sujeto le dice, -Tráigame en la próxima semana -dijo- una lista de todos los teléfonos que empiecen con 38? (115). Este pedido puede tomar forma de realización, no sólo en el cuento, sino también en la realidad del lector. Y suena extraño, no obstante, posible. Todo esto nos remite a las varias veces que Roas indica que "El realismo se convierte así en una necesidad estructural de todo texto fantástico" (24) para que se produzca ruptura.

Finalmente, el tercer punto que llama la atención para este ensayo es el final del cuento y el efectivo quiebre -mostrado mediante una reflexión irónica- con las leyes de la razón. El personaje se vuelve presidente de esta organización mundial identificada con la insignia de plata, se inserta en el grupo diez años y obtiene varios beneficios pese a que no conoce el propósito de la organización. Aquí el final:

"Y a pesar de todo esto, ahora, como el primer día y como siempre, vivo en la más absoluta ignorancia, y si alguien me preguntara cuál es el sentido de nuestra organización, yo no sabría qué responderle. A lo más, me limitaría a pintar rayas rojas en una pizarra negra, esperando confiado los resultados que produce en la mente humana toda explicación que se funda inexorablemente en la cábala" (117)

Este último discurso no solo reitera la idea trasgresora del relato, al reflejarnos a un personaje anónimo, inmerso en una organización aún más anónima, sino que acusa a la mente humana de dar por supuestas muchas verdades y demasiadas creencias dogmáticas aprendidas. La acción de dibujar las líneas rojas sobre la pizarra negra y quedarse callado, puede representar, bellamente, la capacidad de cualquier ser humano de engañar a otro apelando a sus conocimientos previos, sus supuestos y -particularmente a su ego- pues nadie quiere mostrarse como un ignorante ante un anónimo. O eso se piensa.

El segundo cuento de Ribeyro que utilizaremos para introducir algunas reflexiones en torno al género fantástico será "Doblaje", incluido en el primer tomo de La palabra del mudo. Empecemos por un breve resumen del relato: un sujeto de cincuenta años -obsesionado con el ocultismo- viaja a Sydney convencido de que encontrará a su doble (Definiendo al doble como un individuo exactamente igual a uno que realiza todos nuestros movimientos, aunque en dirección contraria). Lamentablemente, el personaje principal no logra encontrarlo y se enamora de una linda australiana llamada Winnie. Cansado y harto de discutir con su nueva novia, regresa a casa donde se da cuenta de que su doble estuvo ahí. Simple. Conciso. Tradicional. Fantástico. Cabe notar que la idea del doble es un tópico recurrente en la literatura universal, Borges -en El libro de arena- tiene un cuento que se titula de la misma forma. Dejando de lado este dato, veamos que dijo, por ejemplo, Freud sobre este tema. En su artículo "Das Unheimliche" (Lo ominoso) trató el tema del doble y escribió:

"El recurso de la duplicación para defenderse del aniquilamiento tiene su correlato en un medio figurativo del lenguaje onírico, que gusta expresar la castración mediante duplicación multiplicación del símbolo genital." (235)

A través de interpretaciones relativas al tema sexual se rescata que lo ominoso -es decir lo que produce un sentimiento de amenaza para con el ser humano- es necesidad y ruta del relato fantástico. Asimismo, desde el lado positivo, estas fantasías sobrenaturales reflejan mayormente un deseo, "duplicación del símbolo genital" anuncia Freud, posiblemente. No entraremos en discusiones.

La obsesión del personaje -que lo lleva a abandonar el trabajo por algunas semanas- es significativamente importante para este relato: su trastorno psicopatológico obsesivo-compulsivo se manifiesta en su personalidad. La locura en los textos fantásticos está relacionada a un fenómeno sobrenatural fuerte. Puede ser la demencia consecuencia del evento, o puede contribuir la locura a intensificar lo sobrenatural. Luego de que el personaje principal llega a Sydney, plantea una estrategia para ubicar a su doble. Lo interesante de estas reflexiones para hallarlo, es que en contraposición a lo que podríamos pensar -siguiendo la línea de su obsesión- el sujeto es racional y tímido, no quiere ser visto como un loco, es decir, pese a lo sobrenatural de su búsqueda sigue rigiéndose por las convenciones sociales.

Un último detalle, después de que el sujeto discute con su novia encontramos un momento de reconocimiento. Cito:

"El origen mismo de mi viaje era disparatado. ¿Un doble? ¡Que insensatez! ¿Qué hacía yo allí, perdido, angustiado, pensando en una mujer excéntrica a la que quizá no amaba, dilapidando mi tiempo, coleccionando mariposas amarillas? ¿Cómo podía haber abandonado mis pinceles, mi té, mi pipa, mis paseos por Hyde Park?" (134)

Usualmente este tipo de momentos íntimos no se dan en la literatura fantástica, estos discursos acechan al lector, más no a los personajes. Sería diferente si es que el cuento culminara con aquella reflexión, empero, el fenómeno fantástico se sobrepone en el último párrafo. Winnie había sido novia de su doble, y aquel otro-yo deseó conocerse en otra mente perturbada.

Uno de los relatos más fascinantes de Ribeyro es "Demetrio" ubicado en el tercer tomo de La palabra del mudo. Su inmediatez, su aparente cercanía debido a los quince minutos que le toma al narrador escribir el cuento, su sorpresa y su rebeldía para con las leyes biológicas. Brevemente, el relato se rige por el siguiente hecho sobrenatural: Demetrio von Hagen ha escrito en su diario eventos posteriores al día de su muerte, la cual ocurrió ocho años antes de este relato. Lo sobrenatural es que según Marius Carlen -el narrador- todos estos sucesos son comprobadamente ciertos. Es consecuencia de la lectura de este relato la siguiente reflexión (quiebre según Roas): Cómo la razón humana trata de hallar la coherencia de todas las cosas, aunque esta razón a veces deba acurrucarse en ideas metafísicas como el azar, o dios. Luego de que el narrador le pregunte acerca de la causa para este acontecimiento insólito las personas que él cuestiona, le responden de esta manera: "Los más corteses me hablaron en términos indiferentes de "prospección de la conciencia" o disimularon su ignorancia bajo la palabra azar" (121). El relato fantástico evidencia nuestra aún miserable capacidad de comprender el mundo.

Sin más que decir, llegando a lo límites de las palabras y el tiempo. Dejando desgastadas a un lado todas las apreciaciones críticas sobre los relatos fantásticos, estos cuentos de Ribeyro nos revelan a un escritor cómplice. En constante búsqueda de ficciones que -por fin- nos alienten a discutir acerca de la realidad en base a su negación artística: la literatura fantástica. Finalizando con una cita más de Roas: "La literatura fantástica deviene, así, un género profundamente subversivo" (28).





Bibliografía

1. Cueto, Alonso. La segunda vida de Julio Ramón. Letras Libres (Diciembre 2004) .

2. Ribeyro, Julio Ramón. La palabra del mudo. Lima: Jaime Campodónico, 1994. Vol. I.

3. Ribeyro, Julio Ramón. La palabra del mudo. Lima: Jaime Campodónico, 1994. Vol. III

4. Roas, David. La amenaza de lo fantástico. Teorías de lo fantástico. Roas, David, ed. y comp. Madrid: Arco/Libros, S. L., 2001

5. Alazraki, Jaime. ¿Qué es lo neofantástico?. Teorías de lo fantástico. Roas, David, ed. y comp. Madrid: Arco/Libros, S. L., 2001

6. Freud, Sigmund. Lo ominoso. Obras completas. Vol XVII: De la historia de una neurosis infantil y otras obras (1917-1919). Ed. James Stracley y Anna Freud. Buenos aires: Amorrortu Editores, 1988.


Daniel Alejandro Beteta Jiménez
Pontificia Universidad Católica del Perú
daniel.beteta@gmail.com