Las relaciones entre los Curas y el Pueblo en el siglo XVII. Según algunos documentos de causas seguidas en Casma y Cajatambo.
Programa de Estudios Andinos - PUCP
I. Los Rituales del Pueblo: Las Fiestas y el Techado de las casas.
A través de la acusación que se le hace al cura de Cajatambo, bachiller Pedro Bermudez, se puede obtener una descripción de algunas partes importantes del techado de las casas nuevas de la zona, en el que se menciona que esta acción se ejecuta en medio de festejos y creencias, bailando los presentes al ritmo de unos tamborcillos (posiblemente tinyas), realizando ofrendas a las cubiertas de las casas, en medio de borracheras y bailando hasta el amanecer (AA, Capítulos, Leg. 17, Exp. XVII: f. 2). Sin embargo en esta misma descripción, se incide en la importancia de la colocación de la cumbrera, a la cual le denominan ircan y que para la colocación del mismo se elige a una persona que no debe dejar de bailar durante toda la noche.
En estas fiestas que duraban alrededor de tres días, es mencionado un aspecto importante, que el material usado para los techos es de paja y que estos festejos de techados cuando lo realizaba un español lo hacía no solo al ritmo de tambores sino con el uso de otros instrumentos como trompetas, chirimías y clarín, como en el caso en que Pedro Bermudez fue elegido para colocar el Ircan (AA, Capítulos, Leg. 17, Exp. XVII: f. 2v). Según esto último podemos notar que el dicho cura era tolerante con las costumbres de los indígenas e incluso participe de ellas.
Asimismo, según las acusaciones se puede conocer que en el techado se entonaba una canción: “huaya-huaya hulloquisa” la cual era acompañada de muchos bailes en el patio de la casa (AA, Capítulos, Leg. 17, Exp. XVII: f. 3).
Algo que llama la atención es que en el interior de los tamborcillos se hayan encontrado una masa denominada cango (posiblemente zanco o zancu) y unas semillas coloradas llamadas huayle (posiblemente huayruros) (AA, Capítulos, Leg. 17, Exp. XVII: f. 2).
De acuerdo a la documentación, parece haber una contradicción pues de acuerdo con la declaración de un testigo español, el cura Pedro Bermudez, era enemigo particular de la borrachera (AA, Capítulos, Leg. 17, Exp. XVII: f. 167v), entonces como era posible que haya sido participe de las mismas o aprobado su realización de acuerdo a la declaración de los mestizos acusadores (AA, Capítulos, Leg. 17, Exp. XVII: f. 2), pues se indica que el mismo Pedro Bermudez supervisaba los techados de las casas (AA, Capítulos, Leg. 17, Exp. XVII: f. 40v - f.41).
A pesar de lo que se percibe en los documentos en relación a las borracheras, es interesante acotar, que el beber en las sociedades andinas era un momento importante, sobre todo si se trataba de eventos relacionados a las construcciones comunales, en la que la chicha adquiría un papel protagónico considerándose como lo más importante e infaltable desde las épocas precolombinas fue la chicha, tan es así que el Padre Jesuita Pablo José de Arriaga afirma que: “La principal ofrenda y la mejor, y la mayor parte de sus sacrificios, es la chicha por ella, y con ella comienzan todas las fiestas de las huacas, en ella median, y en ella acaban, sus fiestas, y ella es el todo” (Arriaga 1920:42 [1621: Capítulo IV]), e inclusive otros sacerdotes Jesuitas indicaron que el beber era extremado pero considerado como propio de las festividades.
II. Las relaciones entre indígenas y no indígenas: Los problemas con los Curas.
En el caso sucedido en la doctrina de Cajatambo, se puede observar que tanto el cura como los indígenas estaban en acuerdo y tolerancia, pues ambos dieron las declaraciones a favor. El cura no delato las costumbres de las festividades del techado de casas como idolatrías y los indígenas y otros vecinos españoles de Cajatambo declararon a su favor (AA, Capítulos, Leg. 17, Exp. XVII), mas no siendo así la actitud de los mestizos como Pedro Ortiz Meoño y Pedro de Torillas, que no dudan en acusar al cura (AA, Capítulos, Leg. 17, Exp. XVII: f. 1) y que según otros españoles estos mestizos son considerados como vagabundos sin oficio al cual el cura reprendió por estar borrachos y con los cuales Pedro Bermudez tuvo un problema de un mulo (AA, Capítulos, Leg. 17, Exp. XVII: f. 168v). Según esto podría decirse que en la doctrina de Cajatambo se vivía una armonía pactada implícitamente entre el cura y la población, y que esta armonía es rota por las acusaciones de los mestizos, pero que la población misma defiende al cura para volver a la misma.
Sin embargo, el caso que sucede en la doctrina de Casma, es todo lo contrario, pues la población indígena presenta muchas quejas sobre el cura Lic. Juan Arévalo Sedeño, a quien acusan de muchos abusos como el no pagar a las personas por su trabajo, pagar por gallinas y pollos por debajo de su precio, exigir en días festivos ofrendas de gallinas y huevos, y solicitar dinero por celebrar matrimonios (AA, Capítulos, Leg. 5, Exp. II: f. 8v).
El caso es interesante pues, parece ser que el cura excedió sus funciones y se concedió la licencia de castigar físicamente a las autoridades del lugar tales como al alcalde (AA, Capítulos, Leg. 5, Exp. II: f. 9v-10) que sufrió más de una vez, incluso produciéndole cortes en la cabeza (AA, Capítulos, Leg. 5, Exp. II: f. 16v), al cacique (AA, Capítulos, Leg. 5, Exp. II: f.11) y al fiscal, al que además de azotarlo le rapo la cabeza (AA, Capítulos, Leg. 5, Exp. II: f. 18). Así pues, si el cura podía y ejercía violencia física con las autoridades del lugar, con más razón lo podía hacer con cualquier poblador, por lo que en algunas declaraciones indican que le tenían gran temor y que por esa razón muchos huían del lugar (AA, Capítulos, Leg. 5, Exp. II: f.12), de la misma manera refieren los propios españoles que hacen de los testigos de los indios, que este cura era muy cruel (AA, Capítulos, Leg. 5, Exp. II: f. 15v) que inclusive mandaba realizar trabajos pesados a indias embarazadas (AA, Capítulos, Leg. 5, Exp. II: f. 19).
Según los acusadores indígenas la causa de la cual se valía el cura para justificar los castigos era que muchos incurrían en la borrachera (AA, Capítulos, Leg. 5, Exp. II: f. 10v-12), algunos testigos mencionan que el cura en un acto de exageración en las noches caminaba con una vela encendida entrando de casa en casa buscando borrachos (AA, Capítulos, Leg. 5, Exp. II: f. 18v) y que procedía a realizar una prueba de embriaguez que consistía en hacer soplar en su cara a los indios para comprobar que habían bebido (AA, Capítulos, Leg. 5, Exp. II: f. 15), contrariamente el mismo cura utiliza un argumento astuto para deshacerse de las acusaciones e indica que las mismas se deben a una venganza de los indígenas por haberles desbaratado “doce huacas adoratorios y mochaderos principales nunca vistos por los visitadores mis antecesores,…” (AA, Capítulos, Leg. 5, Exp. II: f. 67).
En Casma, la relación entre población civil española y los indios parece no haber tenido problemas, pues algunos españoles eran sus padrinos de matrimonio e inclusive declararon como testigos a favor de ellos (AA, Capítulos, Leg. 5, Exp. II: f.13v, 14v).
III. Función social y económica de los Tambos
Los Tambos, de acuerdo los documentos, parecen haber sido lugares públicos, en el que incluso se podía beber o estar ebrio como se evidencia en las declaraciones que refieren al Tambo de Lampas (AA, Capítulos, Leg. 17, Exp. XVII: f.1, f.48) y al parecer ser que cuando se realizaba el arreglo del Tambo, también se celebraba bebiendo (AA, Capítulos, Leg. 5, Exp. II: f.11) y los asistentes podían llegar a emborracharse (AA, Capítulos, Leg. 5, Exp. II: f. 15), con estas referencias podemos pensar que una de las funciones del tambo era similar a una taberna o una chichería, y que a cargo del mismo estaba una persona femenina llamada “tambera” (AA, Capítulos, Leg. 5, Exp. II: f. 14v).
Pero para la época, las funciones del Tambo, además de ser un lugar de encuentro social, aun fueron rezagos de lo que significaron en la época inka mezclados con nuevas funciones que trajo la cultura hispánica. Entre las funciones que se describen, los tambos funcionaron como hospedajes o posadas en el que residían algunos peninsulares como el portugués Diego Mendez y su esposa (AA, Capítulos, Leg. 5, Exp. II: f. 2), asimismo el Tambo era un lugar de comercio o intercambio, en el cual los indios podían vender sus productos para pagar los tributos y que el cura aprovechaba también de este espacio para mandar vender alfalfa para su beneficio, lo cual iba en perjuicio de los indios (AA, Capítulos, Leg. 5, Exp. II: f. 19) o para la venta de productos a favor de la iglesia que realizaba el cura para mantenerla (AA, Capítulos, Leg. 5, Exp. II: f. 63).
A su vez el tambo tenia personal encargado, como eran las “tamberas”, a las cuales el cura también les imponía trabajos, con lo cual ellas descuidaban el mantenimiento del tambo (AA, Capítulos, Leg. 5, Exp. II: f. 19), y también personal masculino que servía en el tambo llamados “mitayos” (AA, Capítulos, Leg. 5, Exp. II: f. 28).
Sin embargo la percepción sobre el tambo, no era del todo favorable en relación con la doctrina, pues muchos indios preferían ir al tambo en vez de acudir a la iglesia, lo cual provocaba la ira del cura (AA, Capítulos, Leg. 5, Exp. II: f. 28).
IV. Otros temas
Parece ser que, para la época el ser considerado borracho era una gran afrenta, que podía ser el motivo de iniciar acusaciones y venganzas (AA, Capítulos, Leg. 17, Exp. XVII: f. 48), y que la borrachera era considerada como producto de un gran vicio, y que podía ser pretexto de peso para que algunos curas, como el de Casma, puedan llegar a cometer abusos y tratar de justificarlos (AA, Capítulos, Leg. 5, Exp. II).
Abreviaturas usadas
AA: Archivo Arzobispal de Lima
Documentos Consultados
Archivo Arzobispal de Lima:
1622 “Causa seguida por el lic. Juan Sarmiento de Vivero, visitador general ordinario de idolatrías del arzobispado y por el promotor fiscal don José de Lara Galán, contra el bachiller Pedro Bermúdez, sobre la averiguación de ciertas proposiciones escandalosas…”. AA: Capítulos; Leg. 17, Exp. XVII. Cajatambo.
1625 “Causa de capítulos seguida por Martín Susuy y Andrés Sancho, caciques principales, contra el Lic. Juan Arévalo Sedeño, cura interino de la doctrina de Casma”. AA: Capítulos, Leg. 5 Exp. II. Casma.
Bibliografía
Arriaga, Pablo José
1920 [1621] La extirpación de la Idolatría en el Perú. Colección de Libros y Documentos referentes a la Historia del Perú, Tomo I, 2da Serie. Imprenta y Librería Sanmarti y Ca.
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