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mié, 18 de noviembre, 2009

Edición de Noviembre 2009

*Por Roberto Castro y Héctor Collantes (en Perú Económico)

El crecimiento económico de los últimos años ha influido sobre el mercado universitario local. Por ello, hoy los recién egresados tienen aspiraciones más altas que las que tenían quienes culminaban sus carreras una década atrás. ¿Pero están ya la oferta y la demanda de trabajo alineadas en torno de esas exigencias? Además, ¿cómo están afectando tal situación algunos fenómenos culturales globales? Las carreras de negocios –las que caminan directamente de la mano del ciclo económico y la innovación– representan el mejor termómetro para medir cuán cercanos están el mundo académico y el laboral, y por ello Perú Económico recogió algunas opiniones e indicadores para concluir dónde prefieren, en estos tiempos, comenzar a trabajar los egresados universitarios.

Noventa y tres meses consecutivos de crecimiento equivalen, en términos universitarios, a poco más de 15 ciclos cursados. Y para las profesiones relacionadas con los negocios, éstos significan, en promedio, una carrera y media, o al menos cinco promociones salidas al mercado laboral en un entorno formativo de auge económico y, por ende, expectativas crecientes.

En el Perú, muchos artículos de vocación universitaria evocan, como lugar común, esa canción del grupo Río que a inicios de los ochenta hablaba de la carrera como una cosa de locos. Pues bien, a la luz de los cálculos descritos, hoy no es eso ni mucho menos una fiesta de monos con líos con los policías. Más bien, es un mercado exigente, con metas elevadas y promesas de valor que han transformado las condiciones de demanda laboral.

El mundo después de las aulas
A lo anterior se agregan algunas tendencias globales. Según el reciente estudio Gerenciando a la gente del mañana, efectuado por PricewaterhouseCoopers (PwC) en 44 países entre recién graduados, el egresado promedio hoy no sólo es un trabajador global (80% quisiera trabajar en otro país en algún momento de su carrera), sino que es más abierto: en una importante proporción (47% para el caso de Sudamérica y Centroamérica) está dispuesto a ofrecer a su empleador un mayor acceso a su información personal, de modo que aquél tenga mejores posibilidades de intervenir en su vida. Asimismo, es importante notar que –a diferencia de lo que una realidad con mayor predisposición al cambio y la innovación podría sugerir– la mayoría relativa de encuestados (30% con respuestas múltiples) preferiría, antes que tener una alta rotación de puestos de trabajo a lo largo de su carrera, mantenerse en una misma organización, pero variando el puesto y la función por cumplir (ver gráfico Moverse, pero adentro).

En el mercado local, sin embargo, el conservadurismo al respecto es mayor que en otros países. “Todavía en el Perú un CV con varios centros de trabajo en pocos años es sinónimo de inestabilidad. Buena parte del mercado piensa todavía que un trabajador necesita cinco años en una empresa para reflejar estar capacitado para dar el salto a otra, aunque de a pocos eso está empezando a cambiar”, opina Liliana Corrales, gerente senior de advisory de PwC.

De acuerdo con la ejecutiva, otros estudios realizados por su firma han encontrado además que el tema salarial no es la variable más significativa en el país para que el egresado determine dónde trabajar. “Quizá ya cuando se está en carrera al interior de una compañía puede pasar a ser la primera prioridad, pero ‘antes de’ cuentan mucho más las similitudes de la línea de la empresa con la que se quiere para el desarrollo profesional y, cada vez más, el vínculo con los valores corporativos”, añade Corrales. De ahí que las empresas hagan su parte desde antes de que los alumnos egresen: “Se están preocupando mucho más que antes por seducirlos”, indica Ariana García, coordinadora del área de Contacto Profesional de la Universidad del Pacífico (UP). Y eso tiene más de un por qué.

Lo que ellos prefieren
Para Paola Denegri, jefa de la oficina de Prácticas y Empleos de la Universidad de Lima (UL), los egresados de la UL buscan en las empresas en que desean empezar a laborar básicamente tres cosas: posibilidades de crecimiento, remuneración y oportunidad de aprender en temas nuevos. Temas vinculados con una orientación más gerencial que comparte García, quien para el caso de la UP destaca el ofrecimiento de líneas de carrera, tareas bien definidas y políticas remunerativas atractivas como factores de mayor interés en los recién egresados.

“El profesional de esta época puede reflexionar sobre lo que quiere hacer y lo que le gusta”, señala Mónica Villegas, directora de Oportunidades Laborales de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), para quien “ello lleva a tomar decisiones con más inteligencia”. Es una idea similar a la que destaca Aldo Bravo, jefe del área de prácticas y salidas profesionales de la Universidad de Piura campus Lima (Udep), en cuya opinión los egresados de esa casa de estudios han dejado opciones laborales por disgustar del clima laboral.

Villegas incluso reporta la existencia de una especie de “lista negra” configurada entre la Pontificia Universidad Católica del Perú, la UP, la Universidad San Ignacio de Loyola y la UPC, en la cual se identifica a la empresa que engaña a un muchacho, no le paga, lo maltrata, usa perfiles engañosos o es discriminatoria. Por cuestiones de comprensible reserva, es imposible difundirla, pero el solo hecho de que las universidades compartan cierta información de este tipo ya habla de una inocultable elevación conjunta de estándares.
Lo que ellas buscan
Ahora bien, los conocimientos específicos requeridos parecen asumirse a partir de indicadores indirectos como la carrera o universidad de proveniencia bajo el supuesto de que pueden profundizarse particularidades con la experiencia en la empresa. Pero los representantes de las bolsas de trabajo universitarias entrevistados coincidieron en resaltar el alza de los requerimientos técnicos adicionales para el momento de ingresar a éstas.

Por ejemplo, a estas alturas ya no se pregunta si se sabe inglés, sino qué idioma se habla además del inglés; “también se pide dominio de macros y tablas dinámicas en Excel”, anota Denegri respecto de la UL, a la vez que el conocimiento de sistemas de Planificación de Recursos Empresariales (ERP), de software empresarial (como SAP) y hasta de programación web (html) llegan a ser diferenciales para el caso de la UP. Bravo encuentra, a su vez, que las empresas han desplazado hacia las universidades ese tipo de especialización que antes asumían. También los viajes previos a una maestría resultan apreciados, “especialmente los de prácticas en el extranjero”, indica Denegri, para quien esto se debe a que un alumno que se fue al exterior ha demostrado capacidad de adaptación, que conoce cómo trabajar en equipo y en entornos nuevos y que aprendió otro idioma.

En tanto, la proliferación de programas de trainee empresariales se explica en que las empresas “buscan más competencia y gestión del talento humano”, de acuerdo con García. Estos programas preparan a los estudiantes y comienzan a confiarles proyectos a la vez que les ofrecen mejores remuneraciones que en las prácticas regulares con la finalidad de que los seleccionados continúen laborando en la empresa. Les ofrecen posibles jefaturas de marca en dos años y hasta gerencias luego de tres para volverse más atractivos para los alumnos. Típicamente, estos programas se han presentado en mayor medida en las empresas del sector financiero y de consumo masivo. Justamente, de ese último sector, García destaca como un atractivo para los alumnos que participan del programa de trainee de Procter & Gamble que la empresa los invite a sus reuniones para involucrarlos en el proceso de toma de decisiones.

En general, en opinión de Corrales, lo anterior tiene que ver con una tendencia cada vez mayor de la empresa a buscar habilidades personales que vayan más allá de lo técnico. “Es más difícil volver líder a un gran ingeniero que capacitar en ingeniería a un gran líder”, señala la ejecutiva.

Denegri concuerda en resaltar que las empresas vienen canalizando con éxito las aplicaciones situacionales como uno de los mecanismos de selección. “Ya no es prioritario que pertenezcas al décimo superior, pero sí que puedas trabajar en equipo o trabajar bajo presión”, acota luego de compartir una propuesta para que todos los profesores de la UL realicen actividades de coaching.

“En general, se valora la gente orientada al logro de metas”, acota Villegas, para quien además de la empática habilidad de ponerse en zapatos de otro, conviene siempre tener siempre esos zapatos en el suelo. “Se busca gente que aterrice a los soñadores, que pueda poner en práctica lo que genera el creativo”, añade.

También están de moda las aptitudes y el relacionarse a todo nivel, aunque a la vez podría existir un déficit de cuestiones actitudinales. Según García, esto pasa porque “es bueno ser competitivo, pero cuando se llega al nivel de agresividad arrolladora, se desmerece el nivel profesional”.

Dónde están
La aplicación de esos criterios ha convertido en favoritas a ciertas empresas más que a otras. Al respecto, algunas universidades han sistematizado la información de sus principales empleadores.

Así, una revisión de los primeros lugares de la lista de la UP pondera en los primeros lugares entre los bancos al Banco de Crédito del Perú (BCP), el Interbank, el BBVA Banco Continental, el Banco Interamericano de Finanzas y el Scotiabank. Entre las consultoras figuran APOYO Consultoría y Macroconsult; entre las auditoras, PwC, Deloitte, Ernst & Young y KPMG; y Procter & Gamble sobresale entre las empresas de consumo masivo.

En tanto, las preferidas de los alumnos de la UL son Alicorp, BCP, Interbank, Ernst & Young y Nestlé, según indica Denegri sobre la base de la asistencia a las presentaciones de dichas empresas y a las referencias laborales de egresados. De manera similar, Bravo comenta la preferencia de los egresados de la Udep por trabajar en Alicorp, que “se vende como una transnacional” así como el relativo éxito de la carrera de Administración de Servicios de la Udep en Petroperú, Delosi y Pacífico Seguros.

A su vez, sin revelar nombres, Villegas destaca el interés de los alumnos de carreras de negocios de la UPC por trabajar en empresas de consumo masivo para acercarse a las zonas periféricas de Lima, donde se vive gran dinamismo, así como en los sectores de telecomunicaciones y de minería.

Cómo se colocan
Las carreras de las que se obtuvo información son las más cercanas a los negocios. Así, a la administración de empresas, contabilidad o economía, algunas universidades añadieron la ingeniería industrial y otras carreras más específicas de administración y de economía. Por ello, las percepciones recogidas resultaron acotadas, pero los datos registrados, no tanto.

“El detalle de la información es un talón de Aquiles de todas las universidades”, dice Denegri luego de particularizar que la UL no registra información laboral de sus egresados, pero cuenta con una bolsa virtual desde el 2006 que permite apreciar ciertas tendencias. Similar es la situación de la Udep, que cuenta con estimados sobre la base de la comunicación directa con los egresados de sus primeras promociones. La UP y la UPC cuentan con sistemas de registro más organizados de seguimiento a los recién egresados en cuestiones salariales y de tiempo de colocación, entre otras variables. Por ello, en algunos casos, la información proviene de estimados que alcanzan a todas las carreras ofrecidas incluso en posgrado u otras ofertas educativas y resulta difícil de comparar en conjunto.

En el caso de la UP, el sueldo mensual promedio de los recién egresados es de S/.3,085. El 88% de los recién egresados trabaja, y el 46% del 12% que no trabaja busca empleo, mientras que el resto realiza viajes de estudios o vacaciona.

El sueldo mensual promedio de los recién egresados de la UPC llegaría hasta S/.2,400, aunque esto incluiría los datos de otras carreras además de las que son afines a los negocios. Asimismo, el 92.5% de los recién egresados estaba trabajando cuando se hizo la medición.

Para la UL se obtuvieron valores de las ofertas publicadas en la bolsa virtual de trabajo ULima Laboral en este año, de la que el 45% de las solicitudes ofrecía una remuneración de entre S/.2,000 y S/.3,000, y hasta un 12% entre S/.4,000 y S/.5,000. Pero esta información incluye todas las carreras ofrecidas por pregrado y posgrado.

En la Udep se estimaba que la remuneración mensual promedio estaba en línea con los S/.2,500 del reciente sondeo de remuneraciones salariales de PricewaterhouseCoopers y que un 90% de los recién egresados ya laboraba.

Hacia dónde se va
Denegri estima que el acercamiento de las empresas a las universidades será aun mayor en el futuro, debido a que ha resultado muy útil para empresas, universidad y recién egresados. En el caso de los desayunos empresariales que se realizan en la UL, subraya el ejemplo de cuán rápido aprendió la Facultad de Psicología de estos encuentros que sus alumnos debían incrementar la pericia en la toma e interpretación de exámenes psicológicos.

En la UP, García denota sorpresa ante el mayor interés de estudiantes de entre quinto y séptimo ciclo por participar en las prácticas preprofesionales ofrecidas en provincias. “Les da gran orgullo practicar en una textil arequipeña”, coincide Villegas, quien cree atestiguar un cambio generacional en el que más gente que antes desea visitar provincias para gestionar proyectos de desarrollo ambiental o de rescate cultural.

También se ha identificado en los alumnos de la UPC un interés creciente por practicar en pymes, debido a las mayores libertades y liderazgo que toman en estas organizaciones, así como la percepción de más rápidas oportunidades de crecimiento. En ello también coincide Bravo para la Udep, pues se obtuvo como respuesta mayoritaria de los alumnos que laboran en pymes un mayor interés en el aprendizaje que pueden obtener en rubros en los que les gustaría incursionar posteriormente. Pero el fenómeno también opera al revés: las empresas están comenzando a buscar talentos en provincias no sólo por pura imagen corporativa o filantropía, sino porque en algunos casos las expectativas salariales se ajustan mejor con las posibilidades de pago.

Finalmente, García también revela que en la UP, a diferencia de lo registrado en años anteriores, un número interesante de economistas está apostando por el sector público. En esa línea, Bravo destaca la creciente presencia de estudiantes de la Udep en el curso del Banco Central de Reserva. No obstante, las recientes políticas de austeridad estatal han tenido un impacto respecto de ese interés, como para recordar que la demanda laboral de este universitario post - 93 meses de auge es capaz de exigirle a la burocracia estatal niveles salariales que la hagan competitiva con el sector privado.
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