
Un edificio de 20 pisos al lado de una casa de dos pisos, es un atentado a la calidad de vida de quienes habitan su casa por años. Por otro lado, las familias jóvenes, que ven hipotecadas sus vidas para comprar el “departamento soñado” verán crecer sus hijos enjaulados sin los espacios para que los niños puedan corretear. Tienen que llevarlos a parques, como si fueran mascotas (hay municipios que han reglamentado cómo deben pasear los perros en los parques) para que puedan corretear y pagar para ingresar a los parques de diversión. Estos edificios se vienen construyendo sin ningún reglamento de calidad urbana, solamente se mueven por el afan de lucrar con la venta de los departamentos.
Las Torres de la Residencial San Felipe, la herencia del ex presidente Fernando Belaunde Terry, han quedado como modelo, de como hay que pensar primero en la calidad de vida de la población y no sólo en el lucro, como lo hacen los gobiernos hoy. Ya hubo el intento de eliminar las áreas verdes en dichas torres para utilizarlo en la construcción de supermercados, pero los vecinos reaccionaron con energía para evitar tal tosudez. Son edificios de departamentos rodeados de extensos jardines, en los cuales los niños corretean y se divierten, además que crea un ambiente natural muy amigable.
Urge que la municipalidad reglamente a la brevedad las licencias para estas edificaciones. Un criterio apropiado es, para autorizar la construcción de un edificio, a su alrededor debe quedar una zona para áreas verdes igual a la mitad de su altura. Por ejemplo, en un edificio de 20 pisos, que equivale a una altura de 60 metros, a su alrededor debe quedar un área de 30 metros de ancho para áreas verdes. Por tanto, estos edificios deben estar a 30 metros de la vereda de la calle. De esta manera, los departamentos tendrán luz por todos los lados, contarán con espacios para que los niños jueguen y los adultos puedan compartir sus tertulias al aire libre, o simplemente puedan tomar el sol con tranquilidad, o tener una lectura bajo la sombra de un árbol. Vea a continuación una foto de las torres de la Residencial San Felipe.

Es urgente tomar conciencia, que la calidad de las edificaciones, no sólo depende de la calidad de los materiales (aquí ya hay un gran problema porque casi todos los materiales resistentes implican que se han sometido a procesos contaminantes en sus fabricación al arrojar ingentes cantidades de gases al aire) sino también, de la calidad de los espacios internos, pero principalmente, la calidad de los espacios externos, aquellos que dan la vitalidad por hacernos sentir que somos parte de una naturaleza viva.
El Perú es ancho y todavía no es ajeno, por tanto, no existe motivo para que se tuguricen también los edificios de departamentos. Hacerlo significa crear una bomba de tiempo que afectará el desarrollo de la población, al negarle a las nuevas generaciones que crezcan en espacios amplios de calidad de vida.
Foto tomada de aquí y de aqui
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