
Me di un paseo por el Malecón hace poco. Estaba solo pero no me sentía extraño para nada, simplemente dejé que mis pasos caminaran. Había dejado de fumar hacía tres meses, pero creo que la atmósfera no estaría completa si no prendía ese cigarrillo que compré en el camino. Miré el mar desde arriba mientras los niños de alrededor intentaban volar sus cometas. Le ayudé a uno de ellos haciéndome recordar a mi infancia en el Club, en ese campo vasto y verde con mi padre y mis tíos. Me senté en “mi banca” solo a pasar la tarde. Me gusta mucho la brisa del mar, me hace sonreír bastante. Hacía sol pero el día estaba muy fresco. Empecé a jugar con mi anillo (signo de ansiedad). Sentí que se hacía tarde.
Por fin llegó Mimi y se sentó a mi lado sin decir nada. Me cogió del brazo y compartimos algo de calor. Mirábamos el mismo punto lejos lejos en el mar. El viento jugaba con su cabello hasta que nos miramos y sonreímos como siempre, como todos los días. Era esa sensación de que todo estaba genial y no necesitas más en el mundo que ese momento. Me parecía que sus labios me iban a decir algo, pero luego callaba (o permanecía callada). A veces es mejor no preguntar insistentemente “¿qué cosa?”.
Luego llegaron Kari y Yuki, uno detrás de la otra, serios como siempre, venían hablando de algo pero ya no más. Se sentaron con nosotros y tuvimos que estar apretados, pero esa sensación se fue desvaneciendo conforme oscurecía y el viento se tornaba más frío y más cruel con nuestras narices. Habíamos quedado en ese día particular para ver el sunset todos juntos y ningún lugar sería perfecto como nuestro lugar secreto. Nunca habíamos ido juntos porque pensábamos que no entraríamos en aquella banca (solo había una). Y es que, como siempre dije yo, es el frío el mejor elemento para unir más a las personas. Pero tal vez, solo tal vez, había algo más que frío ahí; creo que todos siempre hemos mirado hacia el mismo punto, allá a lo lejos entre toda esa mancha naranja y debajo del sol que, a esa hora, se puede ver directamente sin dañar nuestros ojos.
- ¿Cuál es el plan, Yuki? – le pregunté de repente, cuando el sol ya se había ido.
- Pues… ¿Cuál es el plan, Mimi? – se dirigió hacia una congelada persona.
- No lo sé. ¿Kari?
- ¿Por qué no nos quedamos aquí? Es decir, hemos visto como atardece, veamos como anochece.
Kari siempre tenía las buenas ideas, por eso siempre esquivábamos en el mismo orden las decisiones que teníamos que tomar hasta que llegue el turno de Kari. Por eso nos quedamos y vimos como la luz se la trababa el mar y las luces de la ciudad se empezaban a prender a lo lejos, más allá del faro. Recuerdo que yo jugaba al pie del faro cuando era pequeño, mi madre me llevaba y pude subir un par de veces. Había arena en las escaleras de metal y me daba miedo el olor que había dentro.

Me paré y empecé a caminar hacia la luz del faro. Eventualmente empecé a correr, sin hacer caso a los demás que empezaban a llamarme y a perseguirme. Mi aliento dejaba mi rastro mientras ellos ya corrían sonrientes a mi lado. No me preguntaron pero ya sabían dónde me dirigía o, como me gustó imaginar, hacia dónde los estaba llevando de la mano. Llegamos y la pequeña puerta del faro estaba sin seguro. Subimos con cuidado. El mismo olor estaba ahí, de años atrás cuando ni siquiera me imaginaba que conocería a esas maravillosas personas que subían conmigo a mis recuerdos y a mis lugares secretos. Aún no les he pedido que me cuenten la historia de sus vidas pero de alguna u otra manera siento que los conozco a la perfección; tal vez de una vida pasada, qué se yo. Subimos hasta lo más alto y el viento era fuertísimo y hacía mucho ruido. Empezamos a gritar para divertirnos mientras hacíamos señas en frente de la luz, con la esperanza que un barco de esos que ya no navegan más nos vea y se pregunte si realmente habría vida inteligente en aquella costa. Nos detuvimos cuando ya no podíamos reír más. En ese momento me di cuenta lo afortunado que soy. En ese momento me di cuenta que siempre las cosas más simples son las que traen más sonrisas a nuestras vidas.
Bah, pero eso ya lo sabíamos desde mucho antes.









Un abrazo!!
PD: he recomendado tu blog!:D je!