15/10/09: Choque. (Obra de teatro en construcción)
CHOQUE
PRIMER ACTO
Luces apagadas. Se escucha el ruido de las bocinas de los autos y a algunas personas gritando. Gritan: “¡Chocaron!” “¡Chocaron!”. Se encienden las luces. Aparece un letrero en el que está escrito: “Esta es una historia de la vida real”. Sebastián lleva lentes negros.
(Pausa)
MARIANO
Sebastián, hemos chocado.
SEBASTIÁN
(CANSADO) Sí, lo supuse… aunque no pude verlo. (INCRÉDULO) ¿Y cómo sabes mi nombre, entonces?
MARIANO
Lo adiviné.
SEBASTIÁN
Qué lindo eres, Mariano.
MARIANO
¿Me ves?
SEBASTIÁN
No lo sé. No lo creo.
(Entra EL CURIOSO corriendo inquieto. Busca algo.)
CURIOSO
¡¿Quién?!... ¡¿Quién ha sido?!
SEBASTIÁN
(SINCERO) La verdad no estoy seguro de haber…
CURIOSO
¡Chocado!
SEBASTIÁN
(IGNORANDO AL CURIOSO)…chocado. Hace ya algunos años que no logro ver ningún choque.
MARIANO
(LAMENTÁNDOSE. VA SUBIENDO LA VOZ) Sebastián lo ha olvidado. Sebastián lo ha olvidado. Sebastián lo ha olvidado. ¡Sebastián lo ha olvidado!
(MARIANO y EL CURIOSO se agachan entusiasmados cuando SEBASTIÁN empieza a hablar.)
SEBASTIÁN
(INTERRUMPIENDOLO) ¿Crees que lo olvidado solamente por ser ciego? ¡Pues no! ¡No lo he olvidado! Yo soy un hombre RE-CUERDO… ¡y de todas formas! Es distinto no recordar a olvidar…por ejemplo…mira, todo esto me
(SEBASTIÁN imita las comillas con las manos)
“recuerda” a cuando estuve en una fiesta…sentado pero tranquilo…pensando qué decir para acercarme a una muchacha que…sí pues…en realidad, era la más linda que había visto en toda mi vida. ¿Saben?…lo pensé toda la noche. Toda. (EMOCIONADO) Y cuando por fin junté fuerzas y me le acerqué…ella me vio (RÍE MIENTRAS HABLA) y lentamente ¿Saben lo que dijo? (IMITA LA VOZ DE LA MUCHCHA SIN EXAGERAR) No… gracias…no bailo con aburridos.
(MARIANO y EL CURIOSO ríen. Inmediatamente MARIANO abraza a SEBASTIÁN. Después se empujan suavemente y EL CURIOSO los empuja a ambos)
MARIANO
(ENOJADO HACIA SEBASTIÁN) Tú has chocado contra mí. ¡Discúlpate!
CURIOSO
Dirás ¡al menos! que se disculpe ¡Qué importan las disculpas! ¡Que te pague! ¡Dinero!
(SEBASTIÁN mientras habla saca un monedero pequeñísimo con muchos centavos)
SEBASTIÁN
Señor, indíqueme, por favor, ¿Cuántas monedas debo darle para que me perdone, aquí, mi amigo?
CURIOSO
¡Oh, pues! ¡Páguele… (PENSATIVO)… mil monedas! ¡Mil! ¡Mil!
(EL CURIOSO babea, se frota las manos)
MARIANO
(ORGULLOSO) Yo nunca le he pagado a nadie…
(Interrumpiendo REFRANISTA ingresa a la escena y empieza a declarar)
REFRANISTA
quien me haya traído hasta aquí
habrá de devolverme a casa
pienso en eso todo el día
cuando limpio la perola cuando
camino hacia los guindales
cuando regreso del mercado
entre mucha gente
pienso en eso todo el día
sin pronunciar una sola palabra
un momento antes de la medianoche
me retiro a mis pobres aposentos
y digo lo que entiendo
en verdad muy poco
y es más bien ordinario
a veces digo que soy como un ave
de otra jaula golpeando con el pico
las barritas de oro de ésta
otras veces digo que voy a cruzar
la virtud a nado
hasta llegar temprano a los carrizales
apenas anoche dije que tengo ojos
buenos para juzgar distancias
como cuando alguien dice has llegado lejos
pero torpes cuando se trata de discernir amantes
quien me haya traído hasta aquí
habrá de devolverme a casa
pienso en eso todo el día
SEBASTIÁN
(EXHAUSTO) Ya empezó… sólo así le escucho.
MARIANO
¿Le habías visto antes?
SEBASTIÁN
Le vi dos veces antes de verle. (ENOJADO) ¡Imagínate qué citó cuando nació! ¡Pues lloro! ¡Todo un cliché!
(MARIANO ríe y REFRANISTA lo mira amargado. Alguien arroja un balde de metal que hace mucho ruido al chocar contra el suelo del escenario. Dentro de este balde hay dos rollos de papel. En uno dice MARIO y en el otro MONTALBETTI. REFRANISTA sujeta un extremo de cada pliego con la mano y el otro extremo pisándolo con el pie para que se lea. Todo muy rápido)
SEBASTIÁN
No hagas tanta bulla. ¡No soy sordo!
(Ambos se quedan inmóviles. MARIANO mira a REFRANISTA extrañado, sin embargo no dice nada. De pronto, EL CURIOSO parece tener una idea y se acerca emocionado a ambos con el dedo índice señalando el techo.)
CURIOSO
¡Nombres! ¡Rápido!
SEBASTIÁN
A mí me dicen Sebastián.
MARIANO
Y a mi Mariano.
----------
Si quieren seguir leyendola, mándenme un mail.
D.
---------
PRIMER ACTO
Luces apagadas. Se escucha el ruido de las bocinas de los autos y a algunas personas gritando. Gritan: “¡Chocaron!” “¡Chocaron!”. Se encienden las luces. Aparece un letrero en el que está escrito: “Esta es una historia de la vida real”. Sebastián lleva lentes negros.
(Pausa)
MARIANO
Sebastián, hemos chocado.
SEBASTIÁN
(CANSADO) Sí, lo supuse… aunque no pude verlo. (INCRÉDULO) ¿Y cómo sabes mi nombre, entonces?
MARIANO
Lo adiviné.
SEBASTIÁN
Qué lindo eres, Mariano.
MARIANO
¿Me ves?
SEBASTIÁN
No lo sé. No lo creo.
(Entra EL CURIOSO corriendo inquieto. Busca algo.)
CURIOSO
¡¿Quién?!... ¡¿Quién ha sido?!
SEBASTIÁN
(SINCERO) La verdad no estoy seguro de haber…
CURIOSO
¡Chocado!
SEBASTIÁN
(IGNORANDO AL CURIOSO)…chocado. Hace ya algunos años que no logro ver ningún choque.
MARIANO
(LAMENTÁNDOSE. VA SUBIENDO LA VOZ) Sebastián lo ha olvidado. Sebastián lo ha olvidado. Sebastián lo ha olvidado. ¡Sebastián lo ha olvidado!
(MARIANO y EL CURIOSO se agachan entusiasmados cuando SEBASTIÁN empieza a hablar.)
SEBASTIÁN
(INTERRUMPIENDOLO) ¿Crees que lo olvidado solamente por ser ciego? ¡Pues no! ¡No lo he olvidado! Yo soy un hombre RE-CUERDO… ¡y de todas formas! Es distinto no recordar a olvidar…por ejemplo…mira, todo esto me
(SEBASTIÁN imita las comillas con las manos)
“recuerda” a cuando estuve en una fiesta…sentado pero tranquilo…pensando qué decir para acercarme a una muchacha que…sí pues…en realidad, era la más linda que había visto en toda mi vida. ¿Saben?…lo pensé toda la noche. Toda. (EMOCIONADO) Y cuando por fin junté fuerzas y me le acerqué…ella me vio (RÍE MIENTRAS HABLA) y lentamente ¿Saben lo que dijo? (IMITA LA VOZ DE LA MUCHCHA SIN EXAGERAR) No… gracias…no bailo con aburridos.
(MARIANO y EL CURIOSO ríen. Inmediatamente MARIANO abraza a SEBASTIÁN. Después se empujan suavemente y EL CURIOSO los empuja a ambos)
MARIANO
(ENOJADO HACIA SEBASTIÁN) Tú has chocado contra mí. ¡Discúlpate!
CURIOSO
Dirás ¡al menos! que se disculpe ¡Qué importan las disculpas! ¡Que te pague! ¡Dinero!
(SEBASTIÁN mientras habla saca un monedero pequeñísimo con muchos centavos)
SEBASTIÁN
Señor, indíqueme, por favor, ¿Cuántas monedas debo darle para que me perdone, aquí, mi amigo?
CURIOSO
¡Oh, pues! ¡Páguele… (PENSATIVO)… mil monedas! ¡Mil! ¡Mil!
(EL CURIOSO babea, se frota las manos)
MARIANO
(ORGULLOSO) Yo nunca le he pagado a nadie…
(Interrumpiendo REFRANISTA ingresa a la escena y empieza a declarar)
REFRANISTA
quien me haya traído hasta aquí
habrá de devolverme a casa
pienso en eso todo el día
cuando limpio la perola cuando
camino hacia los guindales
cuando regreso del mercado
entre mucha gente
pienso en eso todo el día
sin pronunciar una sola palabra
un momento antes de la medianoche
me retiro a mis pobres aposentos
y digo lo que entiendo
en verdad muy poco
y es más bien ordinario
a veces digo que soy como un ave
de otra jaula golpeando con el pico
las barritas de oro de ésta
otras veces digo que voy a cruzar
la virtud a nado
hasta llegar temprano a los carrizales
apenas anoche dije que tengo ojos
buenos para juzgar distancias
como cuando alguien dice has llegado lejos
pero torpes cuando se trata de discernir amantes
quien me haya traído hasta aquí
habrá de devolverme a casa
pienso en eso todo el día
SEBASTIÁN
(EXHAUSTO) Ya empezó… sólo así le escucho.
MARIANO
¿Le habías visto antes?
SEBASTIÁN
Le vi dos veces antes de verle. (ENOJADO) ¡Imagínate qué citó cuando nació! ¡Pues lloro! ¡Todo un cliché!
(MARIANO ríe y REFRANISTA lo mira amargado. Alguien arroja un balde de metal que hace mucho ruido al chocar contra el suelo del escenario. Dentro de este balde hay dos rollos de papel. En uno dice MARIO y en el otro MONTALBETTI. REFRANISTA sujeta un extremo de cada pliego con la mano y el otro extremo pisándolo con el pie para que se lea. Todo muy rápido)
SEBASTIÁN
No hagas tanta bulla. ¡No soy sordo!
(Ambos se quedan inmóviles. MARIANO mira a REFRANISTA extrañado, sin embargo no dice nada. De pronto, EL CURIOSO parece tener una idea y se acerca emocionado a ambos con el dedo índice señalando el techo.)
CURIOSO
¡Nombres! ¡Rápido!
SEBASTIÁN
A mí me dicen Sebastián.
MARIANO
Y a mi Mariano.
----------
Si quieren seguir leyendola, mándenme un mail.
D.
---------
Etiquetas : teatro

Total de Votos: 1 - Rating: 1.00





