02/02: Esos si son sueldos
¿Qué tienen en común el presidente regional de Puno y el alcalde del distrito de La Molina? Ambos van a ganar lo mismo.
Puno es una de las regiones más pobres del país, pero su presidente ganará como una de las más ricas. Ganará como el alcalde de La Molina, quien se ha asignado una remuneración mensual de S/. 15 600. Si lo de La Molina no está siendo visto con buenos ojos, tampoco lo es lo que está pensando ganar el presidente Hernán Fuentes Guzmán, quien prometió ser austero y pregonó a los 4 vientos ser responsable en los gastos. Incluso en una entrevista insistió en ello.
Parece que los consejeros que lo acordaron se olvidaron que fueron elegidos para servir en una de las regiones más pobres del país. Es una insensatez ganar más que los demás siendo más pobres que ellos. Es ilógico, pero estamos en el país de la no lógica, de las razones que nunca son escuchadas. La región parece vivir una repetición de errores que empezaron unos en el pasado y continúan hoy con los nuevos elegidos.
¿Cuál es la renumeración que se fijaría usted? Fue una de las preguntas de la entrevista que le hicieron para el portal web del SER, ONG que trabaja en la región, la respuesta de Fuentes fue contundente: “Ya lo hemos expresado en forma pública, el día dos de enero. Hemos dicho que se nos fije y asigne el sueldo más bajo de todos los presidentes regionales, eso en primer término. Luego nosotros teníamos una propuesta que lo han planteado los compañeros consejeros, que es por debajo de los ocho mil soles”. Ni por debajo de los 8 mil soles, ni el más bajo de todos los presidentes. Descaradamente todo lo contrario.
Hablar de los sueldos del sector público ha sido un tema espinoso desde el gobierno de Alejandro Toledo cuando se asignó la remuneración más alta de Latinoamérica, y a pesar de las rebajas terminó su gestión ganando $ 8 400, lo que significó el doble que Michelle Bachelet y ochos veces más que Nestor Kirchner de Argentina. Un escándalo que se repite hoy en otras dimensiones.
¿Qué dirán los que votaron por el presidente y sus consejeros? Felices no deben estar, sorprendidos quizá, resignados es casi seguro. No olvidemos que Alan García empezó a gobernar con gestos que no cambian la realidad del país, pero en el mejor de los casos calman los ánimos, disipan la rabia contenida y aplazan los deseos de patear el tablero.
Por eso los gestos son importantes y hasta necesarios, en especial en situaciones donde la mayoría de personas viven entre la pobreza y la pobreza extrema, un gesto será esa señal que algo está cambiando, aunque no sean las cosas de fondo.
Es probable que escuchemos el argumento de donación de un porcentaje del salario asignado, de ser así en buena hora, a pesar de las suspicacias que esto siempre provoca (uno nunca sabe si eso se concreta) porque se vendría un divorcio inevitable entre aquellos que los eligieron y los recientemente elegidos.
Puno es una de las regiones más pobres del país, pero su presidente ganará como una de las más ricas. Ganará como el alcalde de La Molina, quien se ha asignado una remuneración mensual de S/. 15 600. Si lo de La Molina no está siendo visto con buenos ojos, tampoco lo es lo que está pensando ganar el presidente Hernán Fuentes Guzmán, quien prometió ser austero y pregonó a los 4 vientos ser responsable en los gastos. Incluso en una entrevista insistió en ello.
Parece que los consejeros que lo acordaron se olvidaron que fueron elegidos para servir en una de las regiones más pobres del país. Es una insensatez ganar más que los demás siendo más pobres que ellos. Es ilógico, pero estamos en el país de la no lógica, de las razones que nunca son escuchadas. La región parece vivir una repetición de errores que empezaron unos en el pasado y continúan hoy con los nuevos elegidos.
¿Cuál es la renumeración que se fijaría usted? Fue una de las preguntas de la entrevista que le hicieron para el portal web del SER, ONG que trabaja en la región, la respuesta de Fuentes fue contundente: “Ya lo hemos expresado en forma pública, el día dos de enero. Hemos dicho que se nos fije y asigne el sueldo más bajo de todos los presidentes regionales, eso en primer término. Luego nosotros teníamos una propuesta que lo han planteado los compañeros consejeros, que es por debajo de los ocho mil soles”. Ni por debajo de los 8 mil soles, ni el más bajo de todos los presidentes. Descaradamente todo lo contrario.
Hablar de los sueldos del sector público ha sido un tema espinoso desde el gobierno de Alejandro Toledo cuando se asignó la remuneración más alta de Latinoamérica, y a pesar de las rebajas terminó su gestión ganando $ 8 400, lo que significó el doble que Michelle Bachelet y ochos veces más que Nestor Kirchner de Argentina. Un escándalo que se repite hoy en otras dimensiones.
¿Qué dirán los que votaron por el presidente y sus consejeros? Felices no deben estar, sorprendidos quizá, resignados es casi seguro. No olvidemos que Alan García empezó a gobernar con gestos que no cambian la realidad del país, pero en el mejor de los casos calman los ánimos, disipan la rabia contenida y aplazan los deseos de patear el tablero.
Por eso los gestos son importantes y hasta necesarios, en especial en situaciones donde la mayoría de personas viven entre la pobreza y la pobreza extrema, un gesto será esa señal que algo está cambiando, aunque no sean las cosas de fondo.
Es probable que escuchemos el argumento de donación de un porcentaje del salario asignado, de ser así en buena hora, a pesar de las suspicacias que esto siempre provoca (uno nunca sabe si eso se concreta) porque se vendría un divorcio inevitable entre aquellos que los eligieron y los recientemente elegidos.
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