
Me dejó pensando en la palabra. “Métodos”… Tal vez, inconscientemente todos desarrollamos métodos para llamar la atención. Pueden ser unos pocos pasos sencillos como sentarse sin decir nada. También podrían ser construcciones sistemáticas de situaciones (que es mi caso), en donde el resultado final es imperceptible para la otra persona. Suelo escuchar de Mimi: “¿Eh? ¿Y por qué terminamos haciendo lo que tú querías? ¡No es justo!”. Lo único que nunca me pregunta es “¿cómo lo haces?”. A pesar de todo, somos cómplices en todo. Creo que ella lee mi mente así como yo leo la suya. No sé hasta qué punto mis métodos son efectivos por sí mismos.
A pesar de todo, no tengo malas intenciones para con Mimi, ni con nadie, de eso estoy seguro. Tal vez, el hecho de que las personas tengamos métodos (tiernos o no) para llamar la atención de nuestra persona especial quiere decir que la conocemos bien. Sabemos qué le agrada, qué le desagrada o, simplemente, cómo conquistar su corazón. Aparentemente, eso puede incomodar o molestar a terceras personas. Según yo, es por la mini-envidia; "cómo me gustaría que alguien hiciera eso por mí". A veces creo ser muy egocéntrico.
Pero sin quererlo, le contaba acerca de sus propios métodos. Cómo es que se sentaba al pie del sofá -y no en él- para que Yuki le hiciera (eventualmente) masajes en el cuello. Cómo "olvidar" su bufanda en días que parecerán fríos, para que él se acerque más. O comer primero la fresa del cheesecake y recibir una extra de regalo. Todos tiernos, la verdad, todos tiernos. Porque ese tipo de métodos que se realizan con una sonrisa sin malicia en el rostro, son los que roban el corazón de los demás.
- Me has estado observando, eh...
- Sí, claro. Soy un gran observador.
- Ah, es verdad...
- ¿Y eso?
- Ese es tu verdadero método...





