Haciendo Patente la Inventiva

por. Ing. José Carlos Alvarez Merino.

Nosotros, los peruanos, tenemos mucha capacidad inventiva, sabemos encontrar soluciones a problemas difíciles en condiciones aun más dificiles, así en el campo tecnológico lo podemos apreciar en soluciones sorprendentes a problemas en la industria. recuerdo, hace algún tiempo haber escuchado la frase: "Perú, tierra de inventores", lo cual tiene mucho de cierto por cuanto en nuestra historia muy antigua encontramos signos innegables de la actividad inventiva del hombre peruano en obras de ingeniería hidráulica o como en las líneas astronómicas de Nazca, y en nuestra historia más reciente por mencionar solo a algunos tenemos a Dn. Pedro Paulet y a Dn Pedro Ruiz Gallo - inventor por antonomasia.


Actualmente sin embargo nos encontramos en una situación al parecer paradójica, por cuanto con solo 300 solicitudes de patentes al año el Perú muestra uno de los más bajos indices de invención en Latinoamérica, y más aun con el hecho de que tan solo el 10 % de estas solicitudes corresponden a inventores nacionales, lo que significa sólo 30 solicitudes al año.

Las cifras estadísticas son frías e impersonales y nos muestran un índice de inventos muy bajo, y esto es preocupante por tratarse de un indicativo decisivo del futuro de cualquier país.

Hay una evidente correlación entre el bienestar nacional y el esfuerzo, en investigación - innovación - inventiva, realizados en los años previos. Es por eso que Japón, Estados Unidos y Europa Occidental tiene aseguraron el liderazgo en el siglo 21 porque es ahí donde el país y la empresa realizaron los mayores esfuerzos en desarrollo en cuanto a innovación se refiere durante la década 80-90.

¿Qué hacer?, ¿estamos condenados al fracaso y a la dependencia tecnológica?

No, y la idea no es traer una nota de desesperanza y desanimo, muy por el contrario, creo que nosotros los peruanos, tenemos un reto muy difícil y que juntos podremos no solo revertir la situación sino mas bien asumir una situación de liderazgo en el campo de la innovación y el desarrollo.

Y nuestros ojos se ven esperanzados tal vez en el único recurso al que realmente podemos sentir como nuestro en toda la acepción de la palabra: nuestros recursos humanos, nuestra gente, nuestra nación, nosotros mismos.

Durante mucho tiempo hemos susbestimado lo nuestro, sin darnos quizás exactamente cuenta que nos subestimabanos a nosotros mismos, y donde al escuchar o decir de procedencia nacional era sinónimo de inseguridad y desconfianza.

Podriamos comenzar a recobrar la confianza en nuestros compatriotas y a coadyuvar a que el gran potencial innovador o inventivo de nuestro pueblo se convierta en una cinética inventiva capaz de poner las bases que nos permitan al corto plazo alcanzar una posición expectante y de autentico desarrollo nacional. El momento actual es propicio y tal vez uno de los más adecuados para lograrlo.

Estamos viviendo una época en la que se está produciendo una globalización del conocimiento, con un mayor o más democratico acceso al mismo; al respecto acertadamente Alvin Toffler, en su obra "La Tercera Ola", sostiene que: "el conocimiento es el recurso crucial de la economía de la tercera ola y que el valor de las empresas prosperas de la tercera ola radica en su capacidad para adquirir, generar, distribuir y aplicar estratégica y operativamente los conocimientos"

Y asi a nustros recursos humanos con su inherente potencial inventivo se le agregaría una adecuada dosis de conocimiento, se obtendría un incremento en el número de inventos que se reflejaría en un autentico desarrolo de nuestra patria. Al respecto trataremos de representar este aspecto mediante la siguiente ecuación:

RHp + Co = Ci

donde:

RHp: recurso humanos con un inherente potencial inventivo.
Co: conocimientos como recurso crucial.
Ci: cinética inventiva reflejada en número de inventos.

Haciendo patente la invención en el Perú mediante la liberación de la creatividad de nuestro pueblo sería como liberar a un águila cautiva o como despertar a un coloso dormido, tal vez el Bello Durmiente de Chabuca Granda. Realmente, en este campo, como diría el poeta, hay mucho por hacer.